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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-09-15T14:40:50+00:00</updated>
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            Trabajo remoto: la confianza que hace posible la flexibilidad
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                <![CDATA[Patricia Debeljuh]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/B7c-9wbURdiDUpY9l0yisHmVqsY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/cambio_de_epoca.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante los últimos años, el trabajo remoto dejó de ser una respuesta excepcional ante una coyuntura para convertirse en una alternativa concreta dentro de las nuevas formas de organización laboral. En Argentina, los datos muestran que esta modalidad no solo mantiene una valoración positiva entre los trabajadores, sino que está transformando la manera en que entendemos conceptos como productividad, confianza, autonomía y equilibrio entre la vida personal y laboral.</p><p>La encuesta regional “Trabajo remoto: Entre la flexibilidad y la confianza”, realizada por ConFye -Centro Conciliación Familia y Empresa- del IAE Business School, junto con INALDE Business School, BARNA Management School y la Universidad Panamericana Campus Guadalajara, ofrece una señal clara: el trabajo remoto funciona cuando existe confianza y cuando el foco está puesto en los resultados, y no en la presencia física.</p><p>En Argentina, el 79% de los trabajadores considera que trabajar remotamente le permite ser más eficaz para cumplir sus objetivos, mientras que el 75,6% percibe un incremento en su productividad. A su vez, 78,4% afirma que puede concentrarse mejor desde su hogar. Estos resultados cuestionan una de las principales preocupaciones que acompañaron la expansión del trabajo remoto: la idea de que trabajar fuera de la oficina necesariamente implica perder productividad.</p><p>Pero quizás el dato más interesante no esté relacionado con la productividad, sino con la confianza. El 87,5% de los encuestados considera que su organización confía en que será eficaz trabajando a distancia y el 84,4% percibe esa misma confianza por parte de sus supervisores. Esto nos invita a repensar el liderazgo. Cuando una organización deja de medir el compromiso de sus colaboradores por las horas que permanecen conectados o por su visibilidad, y comienza a evaluar el cumplimiento de objetivos, se abre la posibilidad de construir relaciones laborales basadas en mayor autonomía y responsabilidad.</p><p>Sin embargo, la flexibilidad no debe confundirse con disponibilidad permanente. Allí encontramos uno de los principales desafíos que todavía tenemos por delante. Aunque el 83,8% de los trabajadores argentinos se encuentra satisfecho con su equilibrio entre vida personal y laboral, solo el 40,7% afirma que no suele pensar en problemas laborales fuera de su horario habitual. Más aún, apenas el 32,9% considera que puede tomar descansos cuando lo necesita.</p><p>Estos números nos muestran una paradoja: podemos estar más satisfechos con nuestro equilibrio de vida y, al mismo tiempo, tener dificultades para desconectarnos mentalmente del trabajo. La tecnología nos permite trabajar desde cualquier lugar, pero también puede hacernos sentir que debemos estar disponibles en todo momento.</p><p>Por eso, el verdadero desafío del trabajo remoto no es únicamente tecnológico. Es, sobre todo, cultural y de liderazgo. Las organizaciones necesitan establecer reglas claras de desconexión, promover pausas y respetar los tiempos personales, pero también deben formar a sus líderes para gestionar equipos que no tienen necesariamente una presencia física cotidiana.</p><p>La comunicación es otro elemento que merece atención. Los resultados muestran que más de tres cuartas partes de los trabajadores argentinos no perciben un deterioro significativo en la comunicación con sus supervisores, pares o equipos. Esto demuestra que la distancia física no tiene por qué convertirse en distancia profesional o humana. Sin embargo, mantener vínculos de calidad requiere intención: no todo puede resolverse con más reuniones virtuales.</p><p>También debemos mirar el impacto del trabajo remoto sobre el bienestar integral. Mientras el 61,7% de los trabajadores argentinos señala que sus hábitos alimenticios han mejorado, un 14,5% percibe un deterioro de su condición física. Esto nos recuerda que la flexibilidad laboral también implica nuevas responsabilidades individuales y organizacionales. No alcanza con ofrecer la posibilidad de trabajar desde casa; debemos generar las condiciones para que las personas puedan hacerlo de manera saludable y sostenible.</p><p>El debate, entonces, ya no debería plantearse en términos de “remoto versus presencial”. La pregunta más relevante es qué combinación de presencialidad, virtualidad, autonomía y colaboración permite que cada organización y cada equipo alcance mejores resultados sin descuidar el bienestar de las personas.</p><p>Los datos de Argentina muestran que existe una base sólida para avanzar: productividad, eficacia, confianza y satisfacción conviven con esta modalidad. Pero también nos advierten que todavía tenemos tareas pendientes, especialmente en materia de desconexión, pausas y bienestar físico.</p><p>El futuro del trabajo no dependerá de elegir entre una oficina o una pantalla. Dependerá de nuestra capacidad para construir culturas laborales basadas en la confianza, los resultados y el respeto por la vida personal. El trabajo remoto ya demostró que puede funcionar. Ahora nos toca aprender a gestionarlo mejor.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/B7c-9wbURdiDUpY9l0yisHmVqsY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/cambio_de_epoca.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Más productividad y estructuras que se adaptan. El desafío de no reemplazar vínculos por la vida digital.]]>
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                                <updated>2026-09-15T14:40:50+00:00</updated>
                <published>2026-09-15T14:39:38+00:00</published>
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