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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-25T12:11:46+00:00</updated>
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            La nueva pandemia: buscan frenar la ludopatía infantil desde el Senado
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                <![CDATA[Chiara Lucerna]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TP_AjgcDzf7qLs3xSHBfwSf-7yc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/ludopatia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El país enfrenta una nueva patología de salud pública que se esconde en la pantalla de un smartphone: la ludopatía infantil. Lo que empezó como un entretenimiento inofensivo se transformó en un fenómeno de acceso masivo donde miles de menores quedaron expuestos a plataformas de apuestas digitales sin supervisión. Ante la inacción, el senador y ex gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, presentó en el Senado un proyecto de ley que propone poner un límite definitivo a una industria que hasta ahora operó en una "zona gris" normativa. Es la nueva droga que mata chicos y exige política y normas.</p><p>El eje central del proyecto es la protección del orden público y la salvaguarda de los derechos de los más chicos. La iniciativa prohibe toda forma de comunicación comercial que afecte, el rendimiento físico, mental o el bienestar financiero de los adolescentes. La propuesta, que se nutre de experiencias internacionales como el Whistle-to-Whistle ban británico o las restricciones publicitarias españolas, busca erradicar la publicidad agresiva durante eventos deportivos y bloqueó el acceso a sitios de juego desde el entorno educativo.</p><p>El proyecto no solo apunta a la publicidad tradicional, sino que plantea un desafío tecnológico sin precedentes: la implementación de filtros de verificación de identidad más rigurosos. La iniciativa exige a los operadores de juego online la adopción de protocolos de "autenticación fuerte", vinculados a bases de datos biométricas o registros nacionales de identidad, para impedir que los menores evadan los controles mediante cuentas de terceros. Con eso, se combaten las cuentas prestadas o de datos falsos, una práctica que facilita el acceso descontrolado de adolescentes a plataformas exclusivas para adultos.</p><p>Asimismo, la propuesta de Zamora instala un debate necesario sobre la responsabilidad de los proveedores de servicios de Internet y las tiendas de aplicaciones. El texto plantea la obligatoriedad de habilitar herramientas de bloqueo parental preinstaladas y la colaboración directa con las autoridades para el desmantelamiento inmediato de sitios que operan sin licencia en territorio nacional. Al responsabilizar a los intermediarios tecnológicos, el proyecto busca cerrar el cerco sobre el mercado ilegal, el cual, al operar en la clandestinidad, no solo evade impuestos, sino que se convierte en el principal canal de captación de los sectores más jóvenes y vulnerables.</p><p>El mecanismo de control fue contundente: el proyecto previó sanciones económicas severas. Pero la clave no está solo en la multa, sino en el destino de esos fondos: la reinversión obligatoria en programas de educación, concientización y tratamiento para adicciones. "Estamos ante un negocio que lucra con el futuro de nuestros jóvenes", advirtió el proyecto impulsado por Zamora, quien señaló que la urgencia radica en equilibrar la cancha: la tecnología dejó de ser una herramienta segura para el desarrollo cognitivo y se transformó en un método de captación y adicción.&nbsp;</p><p>Para que esta ley resulte efectiva, el Estado garantiza que la prohibición no sea letra muerta. El desafío no es solo técnico —bloquear IPs o impedir registros—, sino cultural. El objetivo desmantela la narrativa del "dinero fácil" que penetró en el sistema educativo y en el día a día de millones de chicos. En una era donde el algoritmo conoció los deseos del usuario mejor que los padres, la intervención estatal es el último dique de contención para una generación que corrió el riesgo de caer en las garras de una adicción invisible, pero devastadora.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TP_AjgcDzf7qLs3xSHBfwSf-7yc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/ludopatia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Gerardo Zamora busca evitar publicidades, bloquear páginas en zonas escolares. Familia y colegio: socios necesarios.]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-25T12:11:46+00:00</updated>
                <published>2026-04-25T12:11:39+00:00</published>
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            El lado B de las infecciones de transmisión sexual: lo que las cifras no cuentan
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/el-lado-b-de-las-infecciones-de-transmision-sexual-lo-que-las-cifras-no-cuentan" type="text/html" title="El lado B de las infecciones de transmisión sexual: lo que las cifras no cuentan" />
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        <author>
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                <![CDATA[Luciana Spadaccini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-lado-b-de-las-infecciones-de-transmision-sexual-lo-que-las-cifras-no-cuentan">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4XduvZCLezSGBaDQQvlXIDY_pL8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/its.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Según el Boletín Epidemiológico Nacional N° 790, durante 2025 se confirmaron en Argentina 46.613 casos de sífilis en la población general, lo que representó un aumento del 71% en comparación con el período 2020-2024.</p><p>Los primeros datos de 2026 indican que la tendencia no se ha revertido: entre el 4 y el 10 de enero se confirmaron 1.092 casos, un incremento del 109% respecto a la mediana histórica para esa misma semana.</p><p>Las cifras son contundentes. Sin embargo, el aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) no puede explicarse únicamente por falta de información o por decisiones individuales aisladas. Para comprender lo que está ocurriendo es necesario ampliar la mirada e incorporar dimensiones de la sexualidad que siguen quedando fuera del análisis sanitario.</p>Más allá del “riesgo”: cuando la estadística borra el contexto<p>En el campo de las ITS, el concepto de “riesgo” refiere a la probabilidad de adquirir o transmitir una infección según determinadas prácticas. Es una categoría útil para medir y comparar.</p><p>El problema aparece cuando se utiliza de manera aislada y simplifica realidades complejas. Hablar de “conducta de riesgo” puede sonar técnico y objetivo, pero con frecuencia invisibiliza el contexto en el que esa práctica ocurrió:</p>Desigualdades socialesDificultades para negociar el cuidadoConsumo de sustanciasSituaciones de vulnerabilidad<p>Este enfoque tiende a concentrar la responsabilidad únicamente en la persona, dejando en segundo plano el acceso real a herramientas de prevención, el acompañamiento profesional y el rol del sistema de salud.</p><p>En el abordaje de las ITS, el riesgo nunca es sólo biológico. Para comprenderlo de manera integral, es necesario considerar el entorno en el que las personas viven su sexualidad.</p>El problema no es el deseo<p>El deseo no desaparece porque exista riesgo. La búsqueda de placer, intimidad o conexión forma parte de la experiencia humana.</p><p>El desafío no es eliminar el deseo, sino acompañarlo con herramientas de cuidado. Cuando la prevención se basa únicamente en el miedo o la advertencia, pierde eficacia.</p><p>La experiencia acumulada en salud pública muestra que negar o intentar disciplinar la sexualidad no reduce la incidencia de ITS. En cambio, integrar estas dimensiones en el trabajo cotidiano de los equipos de salud permite diseñar estrategias más realistas y sostenibles.</p>Sexualidad, consumo y salud mental<p>El consumo de sustancias, ya sea recreativo o problemático, forma parte de algunas dinámicas sexuales. Estas prácticas suelen estar atravesadas por contextos de soledad, angustia, estrés o necesidad de desinhibición.</p><p>Sin embargo, estos temas continúan siendo difíciles de abordar, tanto para quienes consultan como para quienes atienden. Muchas veces se trata la infección, pero no se conversa sobre el contexto en el que ésta ocurre.</p><p>Sin espacios de diálogo abiertos y sin juicio, resulta complejo construir estrategias de cuidado que sean efectivas en el tiempo.</p>La medicina incómoda: el silencio que perpetúa el riesgo<p>El problema no es únicamente cultural, también es profesional. La formación médica tiende a centrarse en lo biológico, dejando en segundo plano las dimensiones sociales y culturales de la sexualidad.</p><p>Persiste el temor de que hablar de deseo o consumo implique validación. Sin embargo, la evidencia indica que la información clara y los espacios de escucha mejoran los resultados en salud. El silencio, en cambio, perpetúa el riesgo.</p><p>Existe además una moral implícita que atraviesa tanto al sistema sanitario como a la sociedad. No siempre se expresa en palabras, pero aparece en lo que no se pregunta y en los temas que se evitan.</p>Una mirada más amplia<p>Revertir el aumento de las ITS en requiere un abordaje que combine información, acceso efectivo a métodos de prevención, escucha y comprensión.</p><p>No se trata de pedir que las personas deseen menos, sino de generar condiciones para que puedan cuidarse mejor.</p><p>Mientras la prevención se limite exclusivamente a lo biológico y deje fuera las realidades concretas en las que las personas viven su sexualidad, las estrategias seguirán siendo incompletas. Diagnosticar y tratar es indispensable, pero no suficiente.</p><p>Ampliar la mirada es parte de la respuesta.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4XduvZCLezSGBaDQQvlXIDY_pL8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/its.png" class="type:primaryImage" /></figure>Los casos de sífilis se duplicaron en enero 2026. Factores sociales y la necesidad de explicar para prevenir enfermedades.]]>
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                                <category term="cuerpo-y-mente" label="Cuerpo y mente" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2026-03-01T09:15:00+00:00</published>
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            La sombra en la confianza: el monstruo que se esconde en casa
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/la-sombra-en-la-confianza-el-monstruo-que-se-esconde-en-casa" type="text/html" title="La sombra en la confianza: el monstruo que se esconde en casa" />
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/la-sombra-en-la-confianza-el-monstruo-que-se-esconde-en-casa">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ouLyJVXsKEBxlVM0OaKI7TU22uk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/la_sombra_en_la_confianza_el_monstruo_que_se_esconde_en_casa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El caso del Colegio Palermo Chico me dejó helado. Uno lee los detalles —alcohol, apuestas, tocamientos, fotos en un departamento de lujo— y piensa: no puede ser. Pero sí puede. Es un padre que invitaba a los amigos de su hijo a dormir, que parecía el tipo confiable de siempre. Y de repente, algo se rompe adentro. No es solo bronca. Es un nudo en el estómago que me recuerda que la confianza más básica, la que damos por sentada cuando un chico va a la casa de un amigo, puede convertirse en el escenario perfecto para el daño.</p><p>Me remueve por dentro porque no es un caso aislado. Es un eco de tantos que he visto de cerca en el consultorio. Desde la trinchera, no solo reconstruyo los pedazos de las víctimas —sus silencios que pesan, sus tics nerviosos, la forma en que miran al piso cuando hablan de confianza—, sino que también me enfrento a las mentes de los predadores. Y esa es la parte más pesada: sentarme frente a personas que, con una sonrisa tranquila, racionalizan lo que hicieron como si fuera un derecho, un “desliz” o, peor, algo que “no fue para tanto”. No es uno solo. Son muchos. Cada uno con su fachada impecable, su historia, su forma de justificar lo injustificable.</p><p>No todos los abusadores son psicópatas ni están locos. La psicopatía es un trastorno de personalidad donde falta empatía profunda y la manipulación es calculada. Hay herramientas para evaluarla, pero en la práctica lo que más pesa es la transferencia: ese miedo visceral que producen esos ojos vacíos, sin fondo emocional. El psicópata no alucina ni delira; planea, seduce, actúa sin culpa. La esquizofrenia es otra cosa: delirios, voces, desconexión. Un esquizofrénico puede delinquir en una crisis, pero no arma un sistema de grooming como este.</p><p>El abuso sexual no siempre es violación. El abuso abarca tocamientos, exposición, grooming, corrupción de menores. La violación implica penetración forzada, con violencia o coerción extrema. En Palermo Chico hablamos de abuso: tocamientos, masajes con crema de menta, fotos. Si apareciera penetración, escalaría. Pero el daño es igual de profundo: TEPT, depresión, ansiedad crónica, problemas para confiar en otros. Estudios muestran que hasta el 80% de las víctimas de abuso infantil desarrollan algún trastorno psiquiátrico a lo largo de la vida.</p><p>Los abusadores no son un bloque homogéneo. Están los pedófilos, con atracción primaria a prepúberes; los oportunistas, que abusan por poder o impulso en contextos de autoridad; y los regresivos, que actúan bajo estrés y regresan a dinámicas infantiles. Muchos tienen historia de abuso propio —el ciclo intergeneracional existe, aunque no es inevitable—. Motivaciones: placer distorsionado, control, una intimidad falsa donde el niño es visto como “pareja” o sadismo encubierto.</p><p>Lo que más me perturba es cómo operan las distorsiones cognitivas en sus cabezas. Creencias como “el chico lo disfruta”, “es solo un juego educativo”, “no hay trauma si no hay dolor” o “los niños son seductores”. Estas ideas reducen la culpa y facilitan la repetición. Y cuando alguien público las normaliza —como cuando un conocido comunicador argentino minimizó la posesión de pornografía infantil en una entrevista—, se abre una puerta peligrosa. En una mente distorsionada, esa justificación puede ser el puente hacia el acto. Y una vez que se cruza, no hay vuelta atrás.</p><p>El grooming es el arma principal: regalar, ofrecer alcohol, favores, traslados. Todo para erosionar barreras hasta que el abuso parezca “consentido”. En el consultorio he visto cómo estos predadores mantienen una fachada impecable: niegan, minimizan, racionalizan. Eso hace que el trabajo terapéutico sea un desafío ético brutal. No se trata solo de curar a la víctima; se trata de sostener la humanidad frente a personas que la perdieron.</p><p>La prevención es lo que más urge. Educar sobre grooming desde las escuelas y las familias, romper la impunidad con justicia rápida (en este caso, el imputado sigue viajando libremente), y garantizar terapia accesible para víctimas y para quienes reconocen en sí mismos el riesgo. Porque si no actuamos, estos ecos seguirán resonando en más chicos, en más familias, en más vidas rotas.</p><p>Como terapeuta, sé que esta batalla no se gana solo con palabras. Pero al menos podemos empezar nombrando lo que pasa, sin anestesia. Porque el monstruo no siempre viene de afuera. A veces, se sienta a la mesa familiar y sonríe.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ouLyJVXsKEBxlVM0OaKI7TU22uk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/la_sombra_en_la_confianza_el_monstruo_que_se_esconde_en_casa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Un colegio muestra cómo la confianza se convierte en trampa. Una reflexión sobre la mente del predador y el daño.]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-12-28T13:10:01+00:00</published>
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            Ayuno intermitente: argumentos a favor y en contra
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/ayuno-intermitente-argumentos-a-favor-y-en-contra" type="text/html" title="Ayuno intermitente: argumentos a favor y en contra" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Luciana Sabina]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/ayuno-intermitente-argumentos-a-favor-y-en-contra">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/noFGsJSlAokHbfhLjfxP_MMGyAc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/ayuno.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En los últimos años, el ayuno intermitente se convirtió en uno de los temas más comentados en salud y nutrición. Para algunos es una herramienta que trae mayor energía, claridad mental y bienestar integral; para otros, no ofrece beneficios superiores a una dieta tradicional y puede generar riesgos si no se aplica con cuidado.</p>“Sentirme bien con energía estable”<p>Anabel Angemi, creadora de contenido vinculada al yoga y la meditación, decidió explorar el ayuno intermitente con un enfoque integral. “Lo que me motivó a comenzar, es la salud a largo plazo y el bienestar físico, poder sentirme bien con una energía estable”, nos explica Anabel.</p><p>Destaca algo muy importante en cuanto a su experiencia: fue acompañada por profesionales de la medicina funcional que la asesoraron no solo sobre el ayuno en sí, sino también sobre nutrición, salud hormonal y estado emocional. Para Anabel, un cuerpo sano y una mente regulada son parte de cualquier práctica de salud.</p><p>En su experiencia, algunos de los efectos más destacados fueron la reducción de inflamación interna, sensación de digestión más ligera y descanso para el sistema digestivo. “El intestino es el segundo cerebro —dice— como comemos, pensamos.”</p><p>Desde la perspectiva científica, algunos estudios observan que distintas modalidades de ayuno pueden asociarse con mejoras modestamente favorecedoras para la inflamación y ciertos marcadores metabólicos en personas con sobrepeso o factores de riesgo cardiometabólico.</p>La experiencia del ayuno prolongado<p>Anabel también compartió lo que significó para ella un ayuno de nueve días —más allá de lo físico, en el plano mental y espiritual. “Lo que quise fue explorar la autofagia desde un lugar más introspectivo, activar el servicio de limpieza del cuerpo para eliminar lo que lo envejece y lo que lo enferma”, relata.</p><p>Habló de entrar en cetosis, el proceso bioquímico que ocurre cuando el cuerpo deja de usar azúcar como energía y empieza a quemar grasa. Para ella, ese cambio implicó claridad mental, foco sostenido y una sensación profunda de conexión espiritual y conciencia.</p>Anabel Angemi nos habla sobre los beneficios que encuentra en el Ayuno Intermitente.“No es una solución milagrosa”<p>Frente a estas experiencias personales, la nutricionista Patricia Bahnson ofrece otra mirada. Para ella, el ayuno intermitente puede ser una estrategia válida y efectiva para bajar de peso, pero con una aclaración clave: no es milagroso ni superior a una dieta de restricción calórica tradicional.</p><p>Patricia explica que los beneficios observados en muchos casos se deben a un déficit calórico general: “si el objetivo es bajar de peso, el ayuno solo funcionará si hay una restricción de calorías. Ayunar para luego comer en exceso no traerá resultados”, advierte.</p><p>La literatura científica respalda esta posición. Un importante ensayo del New England Journal of Medicine -que ella misma cita- comparó una dieta basada en ayuno intermitente con una dieta de la misma cantidad de calorías sin restricción horaria, y no encontró diferencias significativas en la reducción de peso, circunferencia de cintura, glucosa, insulina ni lípidos plasmáticos entre ambos grupos. Otro estudio publicado en JAMA Internal Medicine llegó a conclusiones similares: los beneficios para la pérdida de peso y salud metabólica eran similares entre quienes restringían horarios y quienes simplemente controlaban calorías.</p>¿Y los mitos?<p>Patricia desmitifica varias creencias comunes: no es cierto que el ayuno sea superior para quemar grasa, ni que ofrezca ventajas exclusivas sobre una dieta bien planificada. Tampoco se puede “comer lo que se quiera” en la ventana alimentaria y esperar resultados positivos.</p><p>Además, subraya la importancia de cubrir todos los nutrientes esenciales durante los periodos de ingesta y de planificar la estrategia con un nutricionista que pueda evaluar las necesidades individuales.</p>La nutricionista Patricia Bahnson señala que los estudios sobre el Ayuno Intermitente demuestran que no ofrece ventajas adicionales, comparado con el déficit calórico clásico.¿Para quién es y para quién no?<p>En su recomendación, la nutricionista señala que no es adecuado para todos: está contraindicado para menores de 12 años, personas embarazadas, personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, adultos mayores de 70 años o personas con bajo peso (IMC &lt; 18,5).</p><p>Esta precaución tiene respaldo en la literatura, que alerta sobre posibles riesgos de trastornos alimentarios, cambios en la relación con la comida y, en ciertos casos de salud como diabetes con medicación, hipoglucemia si no se ajusta el tratamiento.</p>Una práctica para conversar, no dictaminar<p>Lo que surge de estas dos voces —una que comparte una experiencia profundamente positiva, y otra que pondera con mesura los beneficios y los límites— es que el ayuno intermitente no es una verdad universal, sino una herramienta que puede funcionar para algunas personas y no para otras, siempre acompañadas por un respaldo profesional.</p><p>La evidencia científica actual muestra que puede ayudar a perder peso y mejorar ciertos marcadores metabólicos, pero en general no supera a una dieta bien estructurada con déficit calórico. Además, sus efectos pueden depender de muchos factores, como la calidad de los alimentos y estilo de vida general.</p><p>En definitiva, el ayuno intermitente no es una receta única ni una moda cerrada, sino una práctica que sigue siendo observada, discutida y estudiada. Mientras algunas personas encuentran en él una herramienta de bienestar físico, mental y espiritual, otras advierten que sus beneficios no difieren de los de una alimentación equilibrada y sostenida en el tiempo. La ciencia, lejos de dar un veredicto definitivo, continúa explorando sus alcances, sus límites y sus posibles riesgos. En ese terreno aún abierto, la información, el acompañamiento profesional y la escucha del propio cuerpo parecen ser, por ahora, los puntos de encuentro entre ambas miradas.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/noFGsJSlAokHbfhLjfxP_MMGyAc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/ayuno.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Una práctica en debate vista desde el enfoque integral de Anabel Angemi y la mirada nutricional de Patricia Bahnson.]]>
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                                <category term="cuerpo-y-mente" label="Cuerpo y mente" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-12-21T01:56:29+00:00</published>
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        <title>
            Muerta la palabra: ¿cómo sobrevivimos los que cumplimos?
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/viviendo-en-un-mundo-sin-palabra" type="text/html" title="Muerta la palabra: ¿cómo sobrevivimos los que cumplimos?" />
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            <name>
                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/viviendo-en-un-mundo-sin-palabra">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r45nl94_uh8fZ_X8AaDvxZPhN8Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/11/viviendo_en_un_mundo_sin_palabra.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El otro día firmamos contrato, pagamos la seña y entregamos todas las garantías habidas y por haber. Minutos después, el propietario “tuvo miedo de que no cumpliéramos”.Tan absurdo que da risa… si no diera tanta rabia, angustia y ganas de mandar todo al demonio.</p><p>No hace falta contar el caso entero. Ya lo viviste vos también:la reserva que se cayó, el cliente que desapareció con el trabajo terminado, el proveedor que cobró adelantado y se esfumó, el socio que se llevó la caja, la pareja que prometió amor eterno y ghosteó. La lista es interminable y la sensación siempre la misma: un vacío helado en el pecho cuando entendés que para muchos, firmar es un trámite descartable.</p><p>La palabra se murió. Y nadie le hizo el velorio.</p><p>Quedamos apenas unos pocos que todavía sentimos que si debemos un peso no dormimos, que si firmamos cumplimos aunque cueste sangre. Los que llegamos antes, entregamos antes y pagamos antes. Los obsesivos, los ansiosos, los que arman carpetas “por las dudas” y repasan mails a las tres de la mañana buscando la coma que pudo haber cambiado el destino.</p><p>Somos la minoría invisible que sostiene la sociedad mientras el resto vive de la viveza criolla, del “después vemos” y del ghosting contractual.Y pagamos el precio más alto: ansiedad anticipatoria, rabia rumiada que se vuelve insomnio, depresión silenciosa cuando entendemos que ser decente parece no servir de nada.</p><p>El loop es siempre igual. Sabemos que van a fallar, pero igual nos preparamos como si fueran a cumplir. Cuando incumplen, la culpa nos cae a nosotros: “¿Dónde confié de más?”. Repasamos chats, mails, promesas. Terminamos deprimidos porque nuestro esfuerzo ético no mueve la aguja. Y el otro duerme como un bebé.</p><p>No los vamos a cambiar. Nunca.Lo único que podemos hacer es blindarnos y usar nuestra obsesión como superpoder, no como condena.</p><p>A partir de hoy:– Seña solo contra entrega real.– Ningún peso inmovilizado más de 72 horas sin tener lo tuyo.– Todo acuerdo con fecha de caducidad y cláusula penal del 50 % o más.</p><p>Sí, te van a decir pesado, paranoico, intenso. Deciles que sí… y seguí.</p><p>Después viene lo emocional, lo que salva cabezas y matrimonios. Repetilo hasta que baje al cuerpo: su incumplimiento habla el 100 % de ellos y el 0 % de vos. Cada vez que pase, abrís la nota del celular y escribís: “Mi palabra sigue intacta. Caso cerrado.”Borrás el chat y seguís.</p><p>Ajustá la expectativa: ocho de cada diez van a fallar o te van a intentar convencer de que pagar 15 % más “te conviene”. Cuando uno cumpla, celebralo como un milagro. Porque ser obsesivo hoy es un superpoder disfrazado. Somos pocos. Por eso valemos. A la corta nos critican. A la larga nos llaman.</p><p>Y cuando ya no quede otra, reseña fría: fecha, hechos, capturas. Sin insultos. La verdad sola. Sirve para proteger al próximo obsesivo… y duele más que cualquier grito.</p><p>El mundo perdió la palabra, la lógica y el respeto básico.Pero nosotros no estamos dispuestos a perderlos.Que se mueran de miedo los que no cumplen.Nosotros vamos a seguir cumpliendo, aunque nos tomen de boludos. No para cambiarlos a ellos, sino para no convertirnos en ellos.</p><p>Porque mientras quede uno solo que crea que la palabra es la palabra, todavía hay esperanza.</p><p>Si estás leyendo esto con la bronca todavía en la garganta…respirá hondo, abrí la nota del celular y escribí:</p><p>“Mi palabra sigue intacta. Caso cerrado.”</p><p>Bienvenido al club.Acá seguimos estando los que sostenemos el mundo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r45nl94_uh8fZ_X8AaDvxZPhN8Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/11/viviendo_en_un_mundo_sin_palabra.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Firmás, pagás, cumplís. Ellos desaparecen. La historia de todos nosotros, los que todavía creemos que la palabra vale.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-12-01T09:11:33+00:00</published>
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            Un argentino sufrió un ACV en México y buscan recaudar US$50.000 para cubrir los gastos médicos
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                <![CDATA[Redacción Newstad]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/un-argentino-sufrio-un-acv-en-mexico-y-buscan-recaudar-us50000-para-cubrir-los-gastos-medicos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jDT2oXhKmcmKxaOzd0wUx73v1F8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/11/argentino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Santiago soñaba con ese viaje desde hacía más de un año. La idea era sencilla y emocionante: reunir en Cancún a sus amigos de siempre —los de Argentina y los de España— para celebrar juntos sus 40 años. Finalmente lo logró. Voló desde Barcelona, donde vive hace dos años junto a su novia Milgraos y dirige una consultoría de marketing, y se reencontró con su grupo más cercano: seis amigos que viajaban desde la capital catalana y otros nueve que partieron desde la Argentina.</p><p>Las primeras horas fueron pura alegría. Hasta que una mañana, al despertarse en su habitación del hotel, todo cambió. Santiago intentó incorporarse y cayó al suelo: la mitad izquierda de su cuerpo no respondía. A pesar del susto, consiguió activar el asistente de voz de su teléfono y dictó un mensaje pidiendo auxilio. Sus amigos llegaron en pocos minutos y avisaron a la administración del hotel, que organizó un traslado urgente al Hospiten Cancún, un centro privado con costos altísimos. Para ser admitido, tuvo que dejar una tarjeta de crédito, y desde ese momento la deuda comenzó a crecer sin pausa.</p><p>El diagnóstico fue devastador: había sufrido un ACV isquémico. Desde entonces permanece internado en terapia intensiva, sometido a estudios neurológicos y monitoreos constantes para evaluar su evolución.</p><p>Su madre, Marta, describe a Santiago como un hombre noble y perseverante. Cuenta que en el último tiempo había iniciado un proceso profundo de cambio físico, emocional y mental: bajó 18 kilos, transformó sus hábitos y documentaba todo en Instagram. “Él es tenaz, constante, todo lo hizo con esfuerzo. Estoy orgullosa de ser su madre”, dice.</p><p>La noticia del ACV llegó a la familia desde Barcelona, a través de Luciana, hermana de Santiago. “Mi marido atendió el teléfono y enseguida supe que algo estaba mal. Cuando me dijeron que Santito había tenido un ACV me desesperé; imaginé lo peor”, recuerda Marta.</p><p>Los gastos médicos se volvieron incontrolables. Solo los primeros días superaron los 27.000 dólares. Cada jornada adicional en terapia intensiva costaba alrededor de 10.000 dólares. La deuda total ya asciende a 47.600 dólares. Aunque Santiago responde a los estímulos y muestra mejorías, la recuperación será larga.</p><p>A esto se sumó otra complicación: los médicos le indicaron que no podrá viajar por al menos 15 días después del alta. Eso significa dos semanas extra de alojamiento en Cancún, además de medicamentos, rehabilitación y el posterior traslado seguro a la Argentina.</p><p>Frente a este panorama, su familia lanzó una colecta para cubrir los gastos médicos y sostener el proceso de recuperación. El objetivo es reunir 50.000 dólares, que se destinarán a la internación en terapia intensiva, los estudios y resonancias, los medicamentos, la rehabilitación y los costos de estadía y regreso.</p><p>Las donaciones pueden realizarse a través de la campaña creada en GoFundMe, o mediante Mercado Pago al alias martipas0454, a nombre de Marta Inés Pasqualis.</p><p>“Usamos nuestros ahorros, pedimos un préstamo personal y recurrimos a tarjetas de crédito. Hicimos todo lo posible. Por eso lanzamos esta campaña: necesitamos ayuda para afrontar esta situación”, explica Marta.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jDT2oXhKmcmKxaOzd0wUx73v1F8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/11/argentino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Necesitan ayuda para pagar la internación, la rehabilitación, dos semanas extra de estadía y para traerlo a Argentina.]]>
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                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-11-17T13:22:28+00:00</published>
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            Ni débiles ni locos: hablar para diagnosticar, prevenir y salvar vidas
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/dia-mundial-de-la-salud-mental-hablemos-sin-filtros" type="text/html" title="Ni débiles ni locos: hablar para diagnosticar, prevenir y salvar vidas" />
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        <author>
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l7ii83mzKPI_QCbT2gF_3YmzN-k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/10/dia_mundial_de_la_salud_mental_hablemos_sin_filtros.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental, y no es solo una fecha para marcar en el calendario. Es un momento para parar la pelota, mirarnos a los ojos y hablar de frente sobre algo que nos toca a todos: cómo está nuestra cabeza. La salud mental no es un tema de “locos” ni de “débiles”. Es parte de ser humanos, y ya es hora de sacarle el peso de los prejuicios. Este 2025, vamos a meterle pilas a tres cosas: romper el tabú, prevenir el suicidio y apostar por un buen diagnóstico y tratamiento. ¿Te sumás?</p>Basta de tabúes: hablemos como amigos<p>¿Por qué hablar de salud mental sigue siendo tan incómodo? Si te duele la rodilla, vas al médico. Si te sentís perdido, ansioso o triste, ¿por qué no buscar ayuda? No hay vergüenza en estar mal, y menos en querer estar mejor. La depresión, la ansiedad o cualquier otro tema mental no son un signo de que “fallaste”. Son parte de la vida, como un resfrío o un mal día.</p><p>Lo primero es sencillo: charlemos. Con un amigo, con la familia, con un terapeuta. No hace falta tener todas las respuestas, pero sí escuchar sin juzgar. Si un amigo te cuenta que está en una, no le tires un “animate, no es para tanto”. Escuchá, preguntá “¿cómo te puedo ayudar?” y hacé espacio para que se sienta acompañado. Romper el tabú es tan simple como empezar una conversación. Y si sos vos el que está en un mal momento, animate a hablar. Pedir ayuda no es rendirse, es darte una chance.</p>Prevenir el suicidio: estar ahí cambia todo<p>Hablemos claro: el suicidio es un tema pesado, pero no podemos mirar para otro lado. Cada año, según la Organización Mundial de la Salud, más de 700,000 personas se quitan la vida. Y aunque suena lejano, puede estar más cerca de lo que pensás. Un amigo que se aleja, un familiar que parece apagado, un comentario raro sobre “no poder más”. Esas son señales, y no hay que dejarlas pasar.</p><p>Estar atentos salva vidas. Si ves que alguien no está bien, preguntá sin miedo: “¿Estás pensando en hacerte daño?” No va a “darle ideas”, al contrario, le mostrás que te importa. Escuchar con el corazón abierto y sin juzgar puede ser el primer paso para que esa persona busque ayuda. Y si la cosa es seria, conectalo con recursos.&nbsp;</p>Diagnóstico y tratamiento: el empujón que necesitás<p>Si te torcés un tobillo, no te quedás en casa esperando a que “se pase solo”. Con la salud mental es igual: un buen diagnóstico y un tratamiento a tiempo pueden cambiarte el juego. Un psicólogo o psiquiatra no está ahí para “etiquetarte”, sino para ayudarte a entender qué te pasa y cómo salir adelante. Desde terapia para ordenar la cabeza hasta medicación si hace falta, hay herramientas para todo tipo de situaciones.</p><p>La clave está en no esperar a tocar fondo. Si sentís que la ansiedad te está ganando, que la tristeza no afloja o que algo no anda bien, buscá ayuda ya. Un diagnóstico claro te da un mapa para navegar lo que sentís, y el tratamiento es como el combustible para avanzar. No es magia, es trabajo en equipo entre vos y los profesionales. Y sí, a veces da miedo dar el primer paso, pero es un acto de amor propio. Vos valés la pena.</p>Hagamos que las cosas cambien<p>El Día Mundial de la Salud Mental no es solo para reflexionar, es para actuar. No hace falta ser experto para hacer la diferencia. Acá van algunas ideas para entenderte:</p>Hablá sin filtro. Contá cómo te sentís, compartí tu historia o escuchá la de otro. Las redes son un buen lugar para arrancar: usá el hashtag #DíaMundialDeLaSaludMental y sumá tu voz.Chequeá a tus seres queridos. Un mensaje de “¿cómo andás?” puede abrir una puerta enorme.Informate y compartí. Hay un montón de recursos gratuitos, desde las líneas de ayuda mencionadas hasta apps de bienestar mental. Pasá la data.Peleá por un acceso justo. La salud mental debería ser accesible para todos, sin importar el bolsillo o el lugar donde vivas.<p>Este 10 de octubre, vamos a hablar sin vueltas, a construir un mundo donde nadie se sienta solo o avergonzado por lo que lleva adentro. La salud mental no es un lujo, es un derecho. Y cuidarla es tan cotidiano como lavarte los dientes o salir a caminar. Hablemos, cuidemos, actuemos. Si vos o alguien que conocés necesita ayuda, no dudes en contactar.</p><p>En Argentina, hay líneas gratuitas y confidenciales disponibles 24/7 para ayudar:</p>Nacional: Línea 135 (Ministerio de Salud, atención especializada en crisis y prevención del suicidio).CABA: Salud Mental Responde, 0800-333-1665 (24 hs, psicólogos y psiquiatras). También: 4863-8888 / 4861-5586 / 4123-3120 (lunes a viernes, 8 a 20 hs).Provincia de Buenos Aires: 0800-222-1063 (prevención del suicidio) y 0800-222-SALUD (72583) (salud mental y adicciones).Centro de Asistencia al Suicida (CAS): 135 o (011) 5275-1135 / 0800-345-1435 (18 hs diarias).Si es una emergencia inmediata, marcá 911. Prevenir el suicidio no es solo tarea de profesionales; es un compromiso de todos. Un mensaje, una llamada, un “estoy con vos” puede hacer la diferencia.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l7ii83mzKPI_QCbT2gF_3YmzN-k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/10/dia_mundial_de_la_salud_mental_hablemos_sin_filtros.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Sin estigmas, con acción y con ganas de cambiar las cosas: buscar voces profesionales, abrirse frente al dolor. Empatía.]]>
                </summary>
                                <category term="cuerpo-y-mente" label="Cuerpo y mente" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-10-10T20:05:53+00:00</published>
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            El eco de elegir de nuevo
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        <author>
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-eco-de-elegir-de-nuevo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rsv7Yga2nUDu5lNaC_jSpouVU1o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/olver_a_ser_dos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Imaginá el momento en que elegiste a tu pareja, cuando la pregunta “¿quién quiere caminar conmigo?” encontró una respuesta. Los años trajeron proyectos, risas, peleas y logros, pero también rutina, cansancio y distancias. Como psiquiatra, he acompañado a parejas en este cruce: una etapa donde la vida nos desafía a reconectar, redescubrirnos o, a veces, soltarnos con valentía. Este eco reflexiona sobre la satisfacción de lo construido, la química que renace, los nuevos proyectos y el coraje de elegir de nuevo, ya sea juntos o por separado.</p>Los años de crecimiento juntos<p>Elegir una pareja es apostar por un proyecto común: formar una familia, construir un hogar, viajar, soñar. Esos años de esfuerzo –comprar la primera casa, criar hijos (si los hay), superar crisis– tejen un tapiz de memorias compartidas. La satisfacción de mirar atrás y ver lo logrado –una vida construida en equipo– es un ancla poderosa. Estudios de la Asociación Americana de Psicología muestran que las parejas que reflexionan sobre sus logros conjuntos reportan mayor satisfacción marital, con menos conflictos y un sentido renovado de propósito. Pero el camino no es lineal: los proyectos alcanzados conviven con los que se postergaron, y ahí comienza el desafío.</p>Los desafíos que nos alejan<p>La vida tiene formas de alejarnos. La rutina se instala, convirtiendo los días en una repetición de tareas. Los proyectos personales –un ascenso, un emprendimiento– a veces eclipsan el “nosotros”. Si hay hijos, su energía absorbe todo: noches sin dormir, agendas llenas, charlas reducidas a lo práctico. Los problemas de salud, desde un diagnóstico inesperado hasta el desgaste natural, añaden peso. Las discusiones se vuelven frecuentes, las peleas normales, pero sin resolución pueden erosionar el vínculo. Es común que la chispa inicial se apague, que las conversaciones profundas cedan ante el cansancio. No es un fracaso; es la vida misma, pidiéndonos que volvamos a elegir con conciencia.</p>Los riesgos de no enfrentar la crisis<p>Desde una perspectiva psiquiátrica, ignorar esta etapa puede ser devastador. La pérdida de identidad es un riesgo central: años de priorizar a otros –pareja, hijos, trabajo– pueden apagar el “yo”, dejando a la persona desconectada de sus deseos. La sexualidad, si se reduce a complacer al otro o a rutinas vacías, pierde su vitalidad, alimentando inseguridades y rechazo. Esto puede desencadenar ansiedad, insomnio o depresión, con síntomas como anhedonia –la incapacidad de sentir placer– o rumiaciones sobre lo que “pudo haber sido”. En casos extremos, la falta de sentido puede llevar a ideas suicidas. Sin intervención, como terapias cognitivo-conductuales o de pareja, el aislamiento crece, afectando no solo al individuo, sino a la familia y las redes sociales, perpetuando un ciclo de desconexión y malestar.</p>Volver a mirarnos<p>Reconectar es volver a las bases: recordar la chispa de las primeras épocas, cuando todo era posibilidad. No se trata de revivir la juventud, sino de redescubrir la química en la madurez. Una cena sin celulares, una caminata recordando anécdotas, un mate compartido al atardecer: gestos simples que reavivan la complicidad. La sexualidad madura, menos apresurada, se nutre de esta intimidad, transformando los cuerpos cambiantes en un espacio de conexión. Estudios muestran que las parejas que priorizan estos momentos reducen el estrés y fortalecen su bienestar emocional. La satisfacción de lo construido –un hogar, una historia– se convierte en un cimiento para mirar adelante juntos.</p>Una segunda oportunidad en el amor<p>A veces, el reencuentro revela que los caminos divergen. Elegir separarse no es un fracaso, sino un acto de valentía que alinea la vida con deseos auténticos. He visto parejas que, al soltarse con respeto, redescubren una versión olvidada de sí mismas. Ana, tras 25 años de matrimonio, me dijo: “Terminar mi matrimonio me permitió reencontrarme; me enamoré de la persona que había relegado tantos años”. Esta elección puede abrir puertas a un amor propio renovado o a nuevas relaciones, con menos ansiedad y mayor claridad. Estudios confirman que las separaciones conscientes en la adultez fomentan el bienestar al liberar tensiones acumuladas.</p>Redescubrirse como individuo<p>La pareja no lo es todo. Los años también traen sueños personales postergados: ese curso de fotografía, un viaje en soledad, escribir un libro. Retomar estas pasiones fortalece la autoestima y aporta frescura al vínculo o al camino en solitario. La psicología evolutiva subraya que la madurez es una oportunidad para integrar quiénes fuimos con quiénes queremos ser, reduciendo el riesgo de depresión al encontrar propósito más allá de los roles compartidos.</p>Amistades y comunidad<p>Las conexiones sociales son un pilar esencial. Reconectar con amigos o sumarse a comunidades –un taller, un voluntariado– contrarresta el aislamiento. Un café compartido revive risas y memorias, ofreciendo un soporte emocional que trasciende la pareja. Estudios longitudinales muestran que estas redes reducen la depresión y aumentan la satisfacción vital, dando un sentido de pertenencia.</p>Los hijos, si están<p>Si hay hijos, la relación evoluciona hacia una dinámica de pares. Respetar su independencia, escuchar sus proyectos y renegociar límites fortalece la salud mental de todos. Un estudio reciente indica que estas relaciones positivas reducen la ansiedad parental, mientras que aferrarse al rol de protector puede generar conflictos y estrés.</p>Un caso real: Carla y Esteban<p>Carla y Esteban, tras 28 años, sentían la distancia: el trabajo de Esteban, el cansancio de criar hijos, una salud frágil. Las discusiones eran diarias, pero una noche, recordando su primer viaje juntos, decidieron intentarlo. Empezaron con cenas sin celulares, retomaron clases de baile y planearon una mudanza a una casa en las afueras de la ciudad, un sueño postergado. Carla volvió a pintar, Esteban se unió a un grupo de running. Su química renació, no sin tropiezos, pero la satisfacción de lo construido los impulsó a nuevos proyectos, aliviando la ansiedad y reavivando su vínculo.</p>Nuevos proyectos, nuevos comienzos<p>Elegir de nuevo es mirar al futuro: una mudanza, un viaje, un deporte compartido. Estos proyectos, grandes o pequeños, rompen la rutina y reavivan la complicidad. Los datos son claros: las parejas que enfrentan esta etapa con apertura experimentan menos estrés; quienes eligen separarse con conciencia encuentran paz. Reconectar con amigos, redescubrirse como individuos y construir un vínculo maduro con los hijos (si los hay) completa este renacer. Este eco, ligado a los anteriores sobre la paternidad y el nido, nos recuerda que cada elección –quedarse, partir o empezar de nuevo– es un paso hacia la autenticidad.</p><p>Próximo eco: El retiro laboral, el legado y el cierre de ciclos con paz.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rsv7Yga2nUDu5lNaC_jSpouVU1o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/olver_a_ser_dos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Elegir una pareja es un compromiso que evoluciona. Los años traen crecimiento, pero también desafíos que nos alejan.]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-08T15:40:55+00:00</published>
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            El eco de lo que elegimos: soltar el nido, abrazar el vuelo
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/el-eco-de-lo-que-elegimos-soltar-el-nido-abrazar-el-vuelo" type="text/html" title="El eco de lo que elegimos: soltar el nido, abrazar el vuelo" />
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-eco-de-lo-que-elegimos-soltar-el-nido-abrazar-el-vuelo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8d3CRfJjXk-L0VDD55yFN6DdJbE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_soltar_el_nido_abrazar_el_vuelo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El día llega sin avisar. La casa, antes un torbellino de risas, discusiones y pasos apurados, se queda en silencio. Los hijos alzan vuelo y nosotros, los padres, nos enfrentamos a un duelo que no estaba en el manual: el síndrome del nido vacío. La elección de ser padres fue, para muchos, un acto de amor incondicional. Un sí rotundo que lo cambió todo. Años de trasnochar, de preocupaciones, de sueños postergados. Nuestra vida se organizó alrededor de ellos, con la promesa implícita de que estábamos construyendo un futuro. Y lo hicimos. Con la valentía de un guerrero, les dimos las herramientas para que un día volaran, aunque en el fondo, ese día se sintiera lejano. Pero ahora que la casa está vacía, el silencio nos grita una pregunta que habíamos olvidado: ¿quiénes somos cuando el rol de “mamá” o “papá” ya no es el centro?</p><p>Soltar a los hijos es como abrir la jaula y quedarte con el corazón en la mano. ¿Están listos para bancarse el mundo? ¿Les diste lo que precisaban para no estrellarse? John Bowlby, un grosso de la psicología, dice que un apego seguro les da alas, pero igual te tiemblan las piernas. ¿Fui suficiente? ¿Van a poder con los golpes? Ese miedo te pega como un cross de derecha, porque no es solo por ellos: es por vos, por ese pedazo de alma que se va. Es el instinto de proteger, rugiendo desde las entrañas. Soltar es confiar en lo que sembraste, aunque el silencio de la casa te taladre el pecho.</p><p>El nido vacío no es solo una casa callada; es un hueco que te come por dentro. La ciencia no te vende humo: hasta un 40% de los padres que pasan por este momento caen en depresión o ansiedad, según un meta-análisis de 18 estudios. En las mujeres, muchas veces esta etapa coincide con la entrada a la menopausia y la pérdida del rol de madre pega como una patada. La soledad se cuela por los rincones, y el vacío del “¿y ahora qué?” puede ser un garrón pesado. Tristeza que no afloja, noches sin pegar un ojo, ganas de quedarte en la cama, o, en el peor caso, pensamientos oscuros que te asustan.</p><p>Marta, una mujer que, cuando su hijo menor se fue a estudiar afuera, sintió que el mundo se le apagaba. Las mañanas, antes un quilombo de mates y gritos, se volvieron un silencio que le gritaba en la cara. Pero Marta se enganchó con un grupo de escritura, vomitó su duelo en palabras y encontró una luz al final del camino. Se reinventó. Los expertos lo tienen claro: terapia para desenredar el quilombo mental, caminatas que te saquen el peso del pecho, grupos de apoyo para no sentirte solo, o un hobby que te saque del pozo. Si no encarás ese vacío, te traga; si lo enfrentás, puede ser el comienzo de algo nuevo.</p><p>Soltar también te cambia el vínculo con tus hijos. Dejás de ser el superhéroe que arregla todo para ser un par, alguien que charla de igual a igual. Al principio es difícil encontrarle el ritmo: querés meterte en sus decisiones, ellos te frenan en seco. Pero cuando lo lográs, es una joya: charlas que van al hueso, consejos que van y vienen, una amistad que no te la esperabas. Soltar no es cortar el lazo; es aprender a quererlos sin apretar, dejando que sus alas se desplieguen solas.</p><p>El nido vacío es el eco de esa decisión que te marcó a fuego: ser padres. Fue un sí rotundo, un salto al vacío que te cambió la vida. Ahora, con los chicos volando, te mirás al espejo y preguntás: ¿quién soy ahora? Mientras ellos se rompen la cabeza con su “¿qué carajo hago con mi vida?”, vos revisitás ese sí inicial. ¿Valió la pena? Lo que les diste —valores, aguante, amor— es su equipaje, y también tu consuelo. Ese eco conecta generaciones: ellos buscan su rumbo, vos buscás el tuyo, y en el medio está el amor que los dejó volar.</p><p>El nido vacío duele, pero también es un regalo. Estudios de la Universidad de California dicen que esta etapa puede ser un subidón: menos peleas en casa, más tiempo para vos, para esas pasiones que dejaste en el freezer o para viajar sin horarios. El eco de esa pregunta —¿qué carajo hago con mi vida?— que hoy se hacen tus pibes, también te toca a vos. Pero ahora no se trata de construir un futuro, sino de redescubrir lo que te prende. El amor que los dejó volar ahora te da alas a vos también. El vacío no es el fin; es un lienzo para pintar de nuevo.</p><p>En nuestro próximo encuentro, exploraremos el reencuentro con la persona elegida, un nuevo capítulo donde el silencio del nido vacío se transforma en una danza de intimidad renovada, tejiendo lazos que resisten el tiempo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8d3CRfJjXk-L0VDD55yFN6DdJbE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_soltar_el_nido_abrazar_el_vuelo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El vacío duele pero libera. Soltar, un acto de amor que nos lleva a nuevos comienzos que debemos reconocer y enfrentar.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-31T13:51:10+00:00</published>
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            Arándanos, nutrientes esenciales para una vida saludable
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                <![CDATA[Patricia Bahnson]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bmiy9NziMvEtTMxkVUTKf72dywg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/arandanos_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Originarios de América del Norte, actualmente se cultivan en diversas regiones del mundo. Han ganado protagonismo a nivel mundial, no solo por su agradable sabor, sino también por sus múltiples propiedades beneficiosas para el bienestar de tu salud. Se los considera aliados clave en la alimentación, debido a su bajo aporte calórico y su alta concentración de nutrientes&nbsp; como antioxidantes y fibra alimentaria necesarios para prevenir el daño celular y fomentar una salud integral.</p><p>Bajos en calorías y altos en fibra:&nbsp; Con solo 57 calorías y aproximadamente 2.4 gramos de fibra por cada 100 gramos,&nbsp; son una excelente opción para quienes deseen mantener o alcanzar un peso saludable. Su fibra soluble no solo favorece la sensación de saciedad, ayudando a regular el apetito, sino que también promueve la regulación del tránsito intestinal, contribuyendo a una digestión eficiente.</p><p>Nutrientes: ricos en vitamina C, K, ácido fólico, manganeso y antioxidantes como las antocianinas (pigmentos naturales responsables de su color azul intenso).</p><p>Estos nutrientes refuerzan la&nbsp; respuesta inmunológica, regulan la coagulación sanguínea, mantienen los huesos sanos y protegen al organismo del estrés oxidativo un factor que acelera el envejecimiento celular, y favorece el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), como la diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.&nbsp;</p><p>Salud intestinal: son una excelente fuente de fibra soluble, que actúa como prebiótico, promoviendo el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino. Un microbioma intestinal equilibrado es fundamental para una digestión eficiente, una correcta absorción de nutrientes y el buen funcionamiento del sistema inmune. Además, contienen fitoquímicos como la quercetina, con propiedades antiinflamatorias que también colabora con la salud digestiva.</p><p>Cuidado del corazón: Su contenido en fibra y antioxidantes contribuye a reducir la presión arterial y a equilibrar los niveles de colesterol, protegiendo las arterias y favoreciendo una circulación sanguínea adecuada.&nbsp;</p><p>Propiedades antiinflamatorias: su alto contenido en antioxidantes como las antocianinas y la quercetina, les otorgan un potente efecto &nbsp; antiinflamatorio, reduciendo la inflamación en todo el cuerpo, y favoreciendo la salud cardiovascular, articular y digestiva.</p><p>Prevención de infecciones urinarias: Aunque no sustituyen un tratamiento médico, son una excelente opción preventiva contra las infecciones urinarias. Gracias a sus antocianinas, ayudan a evitar que las bacterias se adhieran a las paredes del tracto urinario, facilitando su eliminación a través de la orina.</p><p>Cómo incluirlos en tu dieta</p><p>Son increíblemente versátiles. Se pueden añadir a platos dulces y salados de diversas maneras: en ensaladas de frutas, yogures, como topping de panqueques o tortas, en smoothies o infusiones. Se pueden disfrutar frescos, congelados, deshidratados o en polvo. Pero es importante tener cuidado con los jugos comerciales ya que en general contienen azúcares añadidos y aditivos. Además, las personas con alergias alimentarias deben ser cautelosas al introducirlos en su dieta.</p><p>Los arándanos no solo solo esconden un rico sabor, sino &nbsp;también son un verdadero superalimento lleno de . antioxidantes, y vitaminas esenciales que favorecen tu bienestar.&nbsp;</p><p>Incluir estos pequeños frutos en tu dieta es una manera fácil , rápida y natural de cuidar tu cuerpo y prevenir enfermedades.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bmiy9NziMvEtTMxkVUTKf72dywg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/arandanos_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Un superalimento natural que nos aporta antioxidantes, fibra y vitaminas para un completo bienestar.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-29T09:43:28+00:00</published>
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            El eco de lo que elegimos: ¿Por qué sigo acá, odio mi zona de confort?
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UEHVHF540iHBiIOcg1nUgqs_c1Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_por_que_sigo_aca.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El peso de la rutina y el desgaste</p><p>Llegar a los 40 y pico es como frenar en medio de un viaje largo: mirás el mapa y te preguntás si vas por el camino correcto. El trabajo, que alguna vez brillaba con promesas, se volvió un loop agotador. La rutina, antes un refugio, ahora es una trampa. No hay desafíos nuevos, no hay sensación de avanzar, solo un techo invisible que aplasta. Esa "zona de confort" que parecía segura se transformó en una jaula silenciosa. "Hago lo mismo todos los días, pero ya no sé para qué", se escucha en charlas con amigos, en sobremesas, en el silencio de la noche. Los años de experiencia, aunque valiosos, pesan como un lastre si no están alineados con lo que hoy te prende. Ese desgaste no queda en la oficina; se cuela en la vida, dejando un vacío que cuesta nombrar.</p><p>Cuando la cabeza y el corazón no se hablan</p><p>La desmotivación no es un mal día. Es un nudo en el pecho al entrar a la oficina, es despertarte con la cabeza a mil, es sentir que estás obligado a seguir en algo que ya no sos vos. La ansiedad aparece cuando la cabeza te empuja a seguir, pero el corazón se resiste. La depresión se asoma cuando el sentido se pierde del todo. Como dice Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido, sin un propósito, la vida se siente hueca. Y cuando el trabajo, que ocupa tanto de nuestro tiempo, deja de darnos ese "para qué", la angustia se hace compañera. La pregunta no es solo "por qué sigo acá", sino "quién soy si no estoy acá". Simon Sinek, en Empieza con el porqué, lo plantea claro: necesitamos conectar con lo que nos impulsa de verdad, no solo con lo que paga las cuentas. Sin ese "porqué", el trabajo se vuelve un eco vacío.</p><p>El espejismo de la seguridad</p><p>¿Por qué seguimos? Por el sueldo, claro. Esa jaula dorada que brilla con la promesa de estabilidad, pero que cobra un precio alto: tu paz mental. "Más vale malo conocido", pensás, mientras pagás las cuentas, la cuota del auto, el colegio de los chicos. Pero aferrarte a esa seguridad tiene un costo que no se mide en pesos. Renunciar da vértigo: ¿y si no encuentro nada? ¿Y si la cago? El espejismo del sueldo fijo te mantiene atado, aunque el día a día te consuma. El Estudio Harvard sobre el Desarrollo Adulto lo desmiente: la felicidad no está en la plata, sino en las relaciones y en sentir que aportás algo. Quedarte por el sueldo puede ser práctico, pero ¿a qué costo emocional?</p><p>El eco del futuro: el miedo a la jubilación</p><p>A los 40 y pico, la jubilación empieza a asomarse como un horizonte lejano pero real. ¿Qué pasa cuando el trabajo, que fue tu identidad por años, se termina? El miedo a quedar sin propósito, sin rutina, sin algo que te defina es paralizante. Algunos se preguntan si lo que construyeron valió la pena; otros temen no tener suficiente para el futuro, económica o emocionalmente. Este miedo refuerza la inercia: quedarse en lo conocido, aunque no llene, parece menos arriesgado que dar un salto al vacío. Pero aferrarte a un trabajo que te pesa no te prepara mejor para ese futuro; solo posterga la pregunta.</p><p>Aceptar y reencuadrar: un nuevo comienzo</p><p>Llegar a este punto implica aceptar que algunos sueños –dinero, éxito, reconocimiento– no se cumplieron como esperabas. Pero esa aceptación no es rendirse; es abrir la puerta a algo nuevo. No siempre hay que tirar todo por la borda. A veces, el cambio está en encontrar un nuevo "porqué" en lo que hacés: un proyecto que te motive, un rol que te desafíe, o una nueva mirada. Como dice Sinek, el "porqué" es el motor que da sentido a lo que hacés. Quizás el éxito no es un ascenso, sino irte a dormir con la conciencia tranquila. Replantear el éxito es liberador: puede ser contribuir a una causa, aprender algo nuevo o equilibrar mejor el trabajo con la vida personal.</p><p>Vocación versus realidad: ¿se puede volver atrás?</p><p>La vocación, ese fuego que te empujó alguna vez, puede estar enterrada bajo años de pragmatismo. ¿Se puede recuperar? No siempre, pero sí se puede encontrar un punto medio. Capacitarte en algo que te intrigue, probar un proyecto paralelo o renegociar tu rol actual son formas de reconectar. A veces, la vocación no está en el trabajo, sino en lo que te permite: tiempo para un hobby, recursos para viajar, estabilidad para tu familia. Pero también hay que ser honesto: si el trabajo actual no da para más, quizás sea hora de explorar otro rumbo. No se trata de volver a los 20, sino de preguntarte: ¿qué me prende hoy?</p><p>Estrategias para moverse</p><p>No hace falta un cambio épico para salir del estancamiento. Acá van algunas ideas prácticas:</p>Buscá pequeñas victorias: Encontrá algo en tu trabajo que todavía te guste, aunque sea mínimo, y hacelo crecer.Desafiá la rutina: Proponé un proyecto nuevo, aprendé algo diferente o pedí un cambio de responsabilidades.Seguí aprendiendo: Un curso, un libro, un taller. Crecer te recuerda que podés.Conectá con tu impacto: Pensá cómo tu trabajo, aunque sea en lo pequeño, aporta a algo más grande. Si no lo encontrás, quizás sea hora de buscar otro rumbo.Armá una red: Charlar con colegas, mentores o amigos del rubro te da perspectiva y te abre puertas.Cuidarte: La terapia puede ayudarte a desenredar la angustia y a entender qué querés de verdad.Redefiní tu impacto: Inspirado en Sinek, preguntate: ¿cuál es el "porqué" detrás de lo que hacés? Si no lo encontrás, buscá dónde sí puedas aportar valor.<p>La crisis de los 40 y pico es más que un mal momento; es una chance de replantear todo. Escuchar ese eco que pregunta "por qué sigo acá" es el primer paso. No se trata de tirar todo, sino de decidir con coraje: ¿seguís en el mismo camino o creás uno nuevo? Como dice Simon Sinek, "trabajar duro en algo que no nos importa se llama estrés; trabajar duro en algo que amamos se llama pasión". La vida que queda merece tener sentido. El cambio no es fácil, pero quedarse atrapado en un trabajo que te apaga es aún más caro. ¿Qué paso vas a dar hoy para que ese eco sea una guía y no un peso?</p><p>Próximo eco: En nuestro próximo encuentro, exploraremos el "nido vacío" y el reencuentro con tu pareja, un nuevo capítulo donde los roles se redefinen y la conexión se profundiza.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UEHVHF540iHBiIOcg1nUgqs_c1Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_por_que_sigo_aca.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La chispa del laburo se apagó. Entre la jaula de oro del sueldo y el miedo al salto. ¿Cómo volver a lo que nos mueve?]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-24T14:00:55+00:00</published>
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            El eco de lo que elegimos: Ser o no ser... padres, esa es la cuestión
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zZEhsyAxpXchA_DTv7J_Pe3m2Ps=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_ser_o_no_ser_padres_esa_es_la_cuestion.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Si elegir una carrera es un vértigo que te hace sudar frío y encontrar a tu media naranja es jugártela a que te rompan el corazón, decidir si traer hijos al mundo te pega en el pecho como un cross de derecha. Es la cuarta entrega de El eco de lo que elegimos, después de la intro, el “¿qué carajo hago con mi vida?” y el “¿quién se anima a caminar conmigo?”. Este dilema te revuelve las tripas, porque toca un instinto crudo, ese fuego que desde hace siglos nos empuja a dejar algo nuestro en el mundo, pero también te enfrenta al espejismo de una vida sin ataduras. La ciencia dice que esta elección te prende el cerebro: la alegría de un bebé que balbucea “papá” o el cagazo de una fiebre a las tres de la mañana te hacen saltar el corazón como si fuera una fiesta electrónica. Algunos van por la familia de manual, otros la arman a su manera —clásicas, monoparentales, adoptivas, ensambladas con sus líos y sus amores—, pero todos resuelven según lo que les canta el alma.</p><p>Día del Niño, con los chicos corriendo y gritando, es el momento justo para hacerse la gran pregunta, al estilo Hamlet: “¿Ser o no ser... padres? Esa es la cuestión”. No es un melodrama para la tele; es el latido de la vida misma, un eco que resuena desde las cuevas hasta los departamentos con Wi-Fi. Y no es solo decidir; es asumir quién sos con esa elección, porque ser o no ser padres te redefine el alma, te obliga a mirarte al espejo y preguntarte qué querés dejar en este mundo.</p><p>El “sí”: un salto al vacío que valeEmpecemos con el “sí”, que viene de las entrañas. Darwin lo vio claro: no se trata solo de sobrevivir vos, sino de que tus genes sigan la fiesta. Hay un instinto animal, metido en el ADN, que te grita “dejá algo tuyo en este mundo”. Tener hijos no es solo biología; es jugártela por un legado, apostar a que una sonrisa, un valor, una pavada que enseñaste va a seguir dando vueltas cuando ya no estés. Erikson, un grosso de la psicología, le puso “generatividad” a esa necesidad de crear algo más grande que vos, de cuidar, de enseñar, de no quedarte mirando el ombligo. Porque, seamos sinceros, una vida solo para vos puede volverse un loop egoísta que no te lleva a ningún lado.</p><p>Imaginá: el primer pasito torpe de tu hijo, esa risa que te hace olvidar el quilombo del día, el mate frío y las ojeras. Los estudios de Harvard no te venden humo: las relaciones profundas, y ninguna como la de criar, son la clave para una vida que tenga sentido. La familia —sea la clásica con papá, mamá e hijos, una monoparental, una adoptiva o un collage de amor y caos de una ensamblada— es un refugio en un mundo que a veces es puro ruido y ego. Traer hijos es tirar una semilla al viento, enseñarles a ser buena gente, a bancarse los golpes. Es el antídoto al “yo, yo, yo” de esta época: criar es soltar el control de tu vida y pasárselo a otro, aunque sea por un rato.</p><p>Cuando el sueño se trabaPero a veces el “sí” no llega, y eso es un puñal que se clava lento. Hay quienes quieren ser padres con toda el alma y la vida les pone un freno: infertilidad, circunstancias, o un destino que no se alinea. Ese deseo roto es un golpe que te deja sin aire. Estudios en Journal of Reproductive and Infant Psychology lo confirman: la infertilidad o no poder formar una familia puede disparar un duelo que te come por dentro, ansiedad que te aprieta el pecho como una tenaza, depresión que te susurra que algo en vos está roto. Las esperas eternas, las citas médicas, los “¿y para cuándo el bebito?” de los demás te clavan como agujas. Y la presión social —esas miradas en las reuniones familiares, los comentarios que te señalan como si estuvieras incompleto— hace que el dolor pese el doble.</p><p>Acá la salud mental es el campo de batalla. Ese loop de culpa e inseguridad puede convertirse en un silencio que te grita en la cara. Pero hay salidas. Los tratamientos de fertilidad son una opción, aunque el camino puede ser un desgaste que no siempre termina en abrazo. La adopción es otra: un acto de amor puro, abrirle la puerta a un chico que ya está en el mundo y necesita un hogar. No es un plan B, es un “sí” distinto, con su propia magia. Y si ninguna de estas encaja, armar una familia distinta —con sobrinos, ahijados, o una comunidad que te abrace— también es un camino. Hablar con alguien, un terapeuta, un amigo, un guía, es como prender una linterna en la oscuridad: te ayuda a navegar el duelo, a reconstruir quién sos y a encontrar sentido en otro lado. No es de débil, es de valiente.</p><p>El “no”: la tentación de la libertadEl “no” también tiene su encanto, y en esta época pega fuerte. La modernidad te susurra: ¿para qué pañales y trasnoches si podés viajar, salir hasta las mil, o meterte de lleno en tus proyectos? El hedonismo de hoy te vende que sin hijos tenés más guita, más tiempo, más vos. En una cultura donde el “yo” es el rey, no tener hijos parece un golazo: todo para vos, sin complicaciones. Y la movida woke a veces le pone pimienta, diciendo que la familia es una trampa vieja, una jaula que te corta las alas. Pero la sociedad también te apunta con el dedo: “¿Y quién te va a cuidar de viejo?”, como si no tener hijos fuera un delito.</p><p>Pero, ¿y si esa libertad es puro humo? Nietzsche ya lo tiró: sin algo más grande que vos, la vida puede volverse un eco vacío. Los likes, las fiestas, las cosas que comprás te dan un subidón, pero después te dejan con un hueco que no explicás. La psicología positiva, como la de Seligman, lo tiene claro: la felicidad de verdad viene de los vínculos, no de correr atrás de placeres que se esfuman. No tener hijos puede ser una elección válida —por lo que sea, por convicción, por no sentirte listo—, pero si es puro egoísmo, corrés el riesgo de quedarte con un silencio que grita. La soledad no deseada, según la psiquiatría, puede disparar ansiedad, depresión, incluso problemas más serios, porque somos bichos sociales, y sin conexiones profundas, el alma se apaga.</p><p>El faro de la familiaNos tiramos de cabeza por el “sí”, no porque sea una obligación, sino porque es meterse en algo más grande que vos. Tener hijos es jugártela: te saca canas, te da miedos, pero también te llena de momentos que no cambiarías por nada. Y si la paternidad no llega, hay otros caminos —adopción, comunidad, amor en otras formas— que también son familia. Hay familias de todos los colores: clásicas, monoparentales, adoptivas, ensambladas con sus líos y sus amores. Todas pueden ser un nido donde crecen valores, empatía en un mundo que a veces es un sálvese quien pueda, coraje para los golpes de la vida. Hoy, Día del Niño, los chicos nos recuerdan que son el puente al mañana.</p><p>Ser padres no es para todos, pero en ese “sí” —o en la pelea por alcanzarlo— hay una chispa que le gana a la nada. ¿Ser o no ser? Elegí con el alma, porque ese eco va a sonar cuando todo lo demás se apague.</p><p>La próxima entrega: En otro eco de El eco de lo que elegimos, nos vamos a meter en cómo sostenerse en el laburo cerca de los 40, cuando la rutina puede apagar la chispa y te obliga a preguntarte si seguís en piloto automático o buscás un nuevo horizonte.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zZEhsyAxpXchA_DTv7J_Pe3m2Ps=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_ser_o_no_ser_padres_esa_es_la_cuestion.png" class="type:primaryImage" /></figure>En un mundo que te tira entre el grito primal de perpetuar la vida y el canto fácil del “viví para vos”, elegir ser padres es un soliloquio shakesperiano. ¿Dar vida y después dejarla volar?]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-18T11:30:00+00:00</published>
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            Chicos con infancias felices: el arte de criar con amor y corazón
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/infancias-felices-el-arte-de-criar-con-amor-y-corazon">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/H_GqDdwL7FCKA364TrW86ZQuj9o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/construyendo_ninos_felices_un_abrazo_para_padres_con_ganas_de_hacerlo_bien.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos”, decía Frederick Douglass, y qué razón tenía. Criar chicos felices no es una ciencia exacta, es un arte del corazón. Como psiquiatra, pero sobre todo como alguien que cree en el poder de los vínculos, quiero darles unas pistas para que sus pibes crezcan con una sonrisa ancha y un alma fuerte. Esto no va de manuales complicados, sino de conectar de verdad, con amor y estar presente.</p>Estar presente: el regalo que no se paga con plata<p>No hay nada que le gane a estar ahí, pero de verdad. No es estar mirando el celular mientras tu hijo te cuenta que voló con un dragón en su imaginación. Es tirarte al piso a jugar, reírte de sus locuras o escuchar sus “por qué” hasta que te duelan los oídos. Esos momentos son como meterle nafta premium al corazón de un chico: lo llenan de seguridad. Un estudio de Cambridge dice que los pibes que tienen charlas copadas con sus viejos tienen un 30% más de chances de sentirse seguros de grandes. Así que guardá el teléfono, apagá la tele y metele pilas a estar con ellos. Eso es amor de verdad.</p>Límites con onda: no son el cuco, son guías<p>Los límites no son ser el malo de la película. Son como las líneas de la cancha: te dicen por dónde va el juego y te dan seguridad para gambetear la vida. Poner un “no” con calma, explicando el porqué, es darles un mapa para que no se pierdan. Pero ojo, un “no” seco, sin cariño, es como una pared de hielo. Hay que ponerle corazón: mostrarles que las reglas no son para joder, sino para cuidarlos. Ser firme pero con una sonrisa, con un guiño que diga “te quiero”, es la clave para que aprendan a bancarse las frustraciones sin drama. Los límites con compasión son como un abrazo que también enseña.</p>La naturaleza y el movimiento: el antídoto contra el bajón<p>Sacá a tus pibes al aire libre y vas a ver cómo se les ilumina la cara. Un parque, un árbol para trepar, una pelota para patear en la plaza: eso es magia pura. Un estudio danés mostró que los chicos que se la pasan en la naturaleza tienen un 55% menos de chances de andar con la cabeza gacha de grandes. Y el deporte, sea un picadito en el barrio o una carrera improvisada, les enseña a jugar en equipo, a perder sin hacer berrinche y a ganar sin creérsela. Las pantallas, en cambio, son como un chupetín: ricas un rato, pero si te pasás, te empachás. Limitá el tiempo frente al celular o la tablet y cambiá los videojuegos por una tarde de saltar charcos o correr hasta quedar sin aire. Eso sí que recarga el alma.</p>Bullying e inclusión: criar pibes que sumen, no que resten<p>Nadie quiere que su hijo la pase mal o haga pasar mal a otros. El bullying es un fantasma feo, pero se espanta con empatía. Enseñales a tus chicos a mirar al otro, a entender que todos tienen algo para ofrecer, a tender una mano si ven a alguien solito. En casa, contales historias que los hagan pensar, jugá a cosas donde todos ganen, hablá de lo que les pasa por la cabeza. Eso forja corazones que no lastiman. Y si tu hijo viene con el corazón arrugado por un comentario cruel, escuchalo con todo, sin apurarlo, y buscá ayuda si hace falta. Un chico que crece sintiéndose valorado y valorando a los demás lleva esa fuerza al mundo.</p>Conectar desde el alma<p>Criar pibes felices no es ser perfecto, es estar ahí con el corazón abierto. Abrazalos, dejá que se embarrren, que se caigan y se paren solos. Alimentá sus preguntas, sus sueños, sus ganas de explorar. Cada charla, cada límite con amor, cada tarde al sol es una semilla para un adulto que no va a necesitar remiendos, porque creció fuerte, querido y libre. Este Día del Niño, hagamos un pacto: menos regalos vacíos, más momentos que llenen el alma.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/H_GqDdwL7FCKA364TrW86ZQuj9o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/construyendo_ninos_felices_un_abrazo_para_padres_con_ganas_de_hacerlo_bien.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El rol de los abrazos, la presencia y el cariño, para sembrar un futuro sano, con chicos resilientes y libres.]]>
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                                <category term="diadelnino" label="#DíadelNiño" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T13:41:13+00:00</published>
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        <title>
            Crecen las consultas por ansiedad infantil: cómo lidiar con el impacto de la cultura del &quot;todo ya&quot;
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/la-ansiedad-una-pandemia-infantil-el-impacto-de-la-cultura-del-todo-ya-y-el-rol-de-los-padres" type="text/html" title="Crecen las consultas por ansiedad infantil: cómo lidiar con el impacto de la cultura del &quot;todo ya&quot;" />
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        <author>
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                <![CDATA[Joaquin De Weert]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/la-ansiedad-una-pandemia-infantil-el-impacto-de-la-cultura-del-todo-ya-y-el-rol-de-los-padres">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/F0kFLR9Ug60JqwIUQhEk1JoCLdU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/ansiedad_infantil_generica_chatgpt.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La ansiedad en los niños genera una bola de nieve difícil de frenar. Ver a los hijos en esta situación provoca al mismo tiempo ansiedad en los padres. Todo esto se traduce en más angustia, en un contexto alimentado por la inmediatez a la que nos malacostumbramos todos, chicos y grandes, en gran parte por el acceso temprano a la tecnología y las aplicaciones.&nbsp;</p><p>En la última década, las consultas por ansiedad aumentaron “de forma masiva”, afirma Jacqueline Orellana , psicóloga (MN 49996). “Ya antes de la pandemia recibíamos pacientes con autodiagnóstico de ataque de pánico o con diagnósticos realizados en guardia. Al describir sus episodios, encontrábamos señales de excesiva ansiedad que no habían podido tramitar”, recuerda.</p><p>El origen de la ansiedad, explica, se remonta a la primera infancia. “Se observa en el llanto por comer o la desesperación por la teta materna. Tiene que ver con aprender a tramitar la presencia y la ausencia de la madre. Para Freud, la ansiedad es la señal de una posible pérdida del objeto amado”, indica.</p><p>En ese proceso, advierte, los niños aprenden a manejar la ansiedad de a poco. Sin embargo, en la actualidad muchos adultos la alivian con dispositivos electrónicos, lo que reemplaza el acompañamiento emocional por una estimulación constante y veloz.&nbsp;</p><p>“Antes hablábamos del ‘chupete electrónico’ para referirnos a la tele. Hoy tenemos dispositivos, y dentro de cada dispositivo miles de situaciones posibles, todas muy breves y con un nivel de velocidad devastador. En vez de enseñar a tramitar la ansiedad, damos un celular o una tablet desde muy pequeños”, describe.</p><p>El psicólogo Marcelo Ceberio (MN9987) introduce el término “ansiedad anticipatoria” respecto a las expectativas que generan las redes sociales que se usan a edades cada vez más cortas: “Aparecen cuestiones de validación personal. ‘Soy yo’ y valgo en cuanto tengo tantos likes o seguidores tengo. ‘Soy yo’ si produzco tanta cantidad de contenidos. Es el miedo a quedar afuera".&nbsp;</p><p>La “solución” rápida y fácil de los dispositivos lleva a impactos en todos los ámbitos: niños que no pueden prestar atención más de dos minutos seguidos, no pueden mirar una película, niños que en el colegio no aguantan más de cinco minutos prestando atención a nada.</p><p>En las aulas, las consecuencias se profundizan: "Cuesta mucho que un niño con ansiedad se pueda concentrar en una tarea. Suelen olvidarse de los contenidos que ya aprendieron. Algo que vemos muy cotidianamente son niños que evitan por todos los medios enfrentarse a tareas nuevas, a desafíos nuevos. Lo que evitan con eso es quedar expuestos en su no saber. Les genera mucha ansiedad que les pregunten algo o que los expongan en algo que no saben, apunta Orellana.</p><p>Ceberio agrega que “el scroll permanente, los juegos de la play llevan a que el cerebro se acostumbre a cambios de foco permanentes, por eso la atención no se puede sostener. Y con la inteligencia artificial se da un volumen de información que no va acompañado con un tiempo de reflexión crítica e individual”.&nbsp;</p><p>Orellana subraya que la ansiedad, el temor y la angustia están estrechamente vinculados. Un ataque de ansiedad extremo suele derivar, si se guía, en una crisis de angustia y una descarga necesaria. “La ansiedad es la otra cara de la angustia. El aparato psíquico se sobrecarga. Es como si toda la energía estuviera puesta en el temor a perder algo”, explica.</p><p>Frente a estas situaciones, la especialista recomienda transmitir calma y dar el ejemplo. “No se puede pedir que un niño deje el celular si nosotros lo usamos todo el día. Hay que revisar nuestro propio comportamiento”, afirma.</p><p>Propone entonces generar espacios de presencia real: “Momentos en los que se pueda mirar algo que tenga cierto ritmo, cierta complejidad y hablar de los juegos de mesa. Todos los psicólogos siempre dijimos que no importaba la cantidad sino la calidad. Bueno tiene que ver con esto no importa cuántas horas del día estés con tu hijo, pero si vos media hora de tu día lo dedicaste a que el chico esté analizando alguna situación, pensando, comunicándose con vos, si vos le charlás, le contás tu día vas a conseguir que el chico también te cuente su día. Entonces de alguna manera tiene que ver con ver cómo nos estamos comportando nosotros, qué estamos haciendo nosotros y a partir de ahí quizás modificar nosotros esos comportamientos y dar el ejemplo”.</p><p>Para Orellana, la ansiedad en la infancia no es un síntoma, sino una señal de algo que el niño aún no puede verbalizar. “Nuestra tarea como adultos es darle significado, ayudar a poner en palabras el temor o la angustia. Por más que sean nativos digitales, siguen necesitando de un humano. Nada ni nadie va a traducir el mensaje de un niño si no es otro ser humano”, concluye.</p><p>Finalmente, Ceberio sugiere que “no hay que darles sermones a los hijos, hay que escucharlos, hay que ser empáticos y que el pueda expresar lo que siente sin juicios de valor. No hay que decirles ‘yo a tu edad hacía tal cosa’". Respecto a los límites de tiempo que se le podría poner al niño frente a las pantallas, subraya: “Hay que suplantar eso con otras actividades con los niños, no solamente prohibir". Y el afecto debe estar visible en todo el proceso: “Abrazar, decir ‘te quiero’, porque la expresión afectiva y el diálogo son gran amortiguadores de la ansiedad”.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/F0kFLR9Ug60JqwIUQhEk1JoCLdU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/ansiedad_infantil_generica_chatgpt.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La ansiedad es la otra cara de la angustia y genera un drama en todo el ámbito familiar y los procesos de aprendizaje de los menores.]]>
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                                <category term="diadelnino" label="#DíadelNiño" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T10:00:00+00:00</published>
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            Seis grandes decisiones para disfrutar la vida ¿estás preparado para ser feliz?
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/el-eco-de-lo-que-elegimos-quien-se-anima-a-caminar-conmigo" type="text/html" title="Seis grandes decisiones para disfrutar la vida ¿estás preparado para ser feliz?" />
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-eco-de-lo-que-elegimos-quien-se-anima-a-caminar-conmigo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dmjxoq8TwjDkY2d-7xleslaJh-I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/decisiones.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Esta es la presentación de una serie de notas en las que vamos a sencillamente plantear un manual de instrucciónes para corajudos, para los que se animan a vivir riéndose y disfrutar la vida a pesar de los tragos amargos. Vamos entonces a resolver, o hacer el intento, de preguntarnos qué cosas son importantes debatir internamente para caminar el sendero de la paz interior. Lograr que a la mañana se nos dibuje una sonrisa para arrancar el día a pesar de todo. Si queres ser feliz, tengo una primera noticia para vos que me estás leyendo: no depende de nadie más que de vos. Ahora bien, empecemos a pensar.&nbsp;</p><p>La vida es un despelote de decisiones, y si la primera gran pregunta es “¿qué hago con mi vida?”, la segunda pega más hondo: ¿quién se anima a caminar con vos? No es solo buscar pareja, no es solo el amor romántico con su fuego y sus promesas. Es tejer una red de vínculos —pareja, amigos, familia, comunidad— que te sostengan, te desafíen y te hagan mejor. Pero en un mundo que nos vende conexiones instantáneas y nos deja más solos que nunca, elegir bien es un arte. Y, como todo arte, requiere coraje, autoconocimiento y un toque de rebeldía contra los patrones que nos traban.</p>Los hilos invisibles del apego<p>Todo arranca en la cuna. John Bowlby, con su Teoría del Apego, lo dejó claro: cómo nos cuidaron de chicos escribe el guión de cómo amamos de grandes. ¿Tuviste un “puerto seguro” donde descansar tranquilo? ¿O creciste con el miedo al abandono, siempre alerta, siempre dudando? Los estilos de apego —seguro, ansioso, evitativo, desorganizado— son como un tatuaje emocional. Si sos de los que se aferran como si el otro fuera oxígeno, o de los que salen corriendo cuando la cosa se pone íntima, ahí está la clave. Conocer tu estilo de apego no es solo un ejercicio de psicoanálisis cool; es el primer paso para no tropezar siempre con la misma piedra. Porque, seamos sinceros, repetir patrones tóxicos es como escuchar la misma canción rota una y otra vez.</p>El amor: incondicional, exigente, con límites<p>Hablar de amor es meterse en terreno pantanoso. Cada uno tiene su definición, moldeada por sus vivencias, sus cicatrices, sus sueños. Pero si me preguntás, el amor de verdad tiene dos patas: incondicionalidad y exigencia. Suena contradictorio, pero no lo es. Amar incondicionalmente es estar para el otro sin esperar que sea tu salvador, tu terapeuta o tu muleta. Es quererlo entero, con sus luces y sus sombras, sin querer cambiarlo. Pero ser incondicional no es depender; es poner límites claros, respetarse a uno mismo y al otro. Amar no es un vale todo. Un amor sano no te pide que te anules, ni que soportes lo insoportable. Es un pacto donde ambos crecen, se desafían y se cuidan, pero nunca se atan.</p>Vínculos que curan, vínculos que duelen<p>La ciencia no miente: el Estudio de Desarrollo de Adultos de Harvard lo dejó clarito. No es la guita, no es la fama, son las relaciones sanas las que te hacen vivir más y mejor. Un amigo que te escucha sin juzgar, una pareja que te banca en las malas, una comunidad que te abraza cuando todo se derrumba: eso es un escudo contra la ansiedad, la depresión y el estrés. Pero ojo, los vínculos tóxicos son veneno puro. Una relación —de pareja, de amistad, o incluso familiar— que te apaga, que te hace dudar de vos mismo, que te enreda en celos, codependencia o peleas eternas, es un boleto directo al malestar. Y la soledad, esa sombra que acecha, no es solo no tener pareja. Es sentir que no tenés a nadie en tu esquina, que no hay un amigo, un pariente, un vecino que te tire una soga. Las redes sociales, con sus vidas perfectas y sus likes vacíos, a veces agrandan ese hueco. La clave está en conectar de verdad: bajar la guardia, buscar un amigo, un hobbie, una causa. Algo que te saque del pozo y te devuelva al mundo.</p>Comunicar es el verbo<p>Las relaciones no son magia, son laburo. Y el corazón de ese laburo es la comunicación. No es solo hablar, es escuchar sin planear la respuesta mientras el otro suelta su verdad. Es pelear sin destruir, decir lo que sentís sin esperar que el otro sea adivino. Es poner límites sin culpa y respetar los del otro. Las relaciones sanas —de pareja, de amistad, de comunidad— se construyen con respeto mutuo, con la valentía de mostrarte vulnerable y la humildad de admitir cuando la pifiaste. Porque no se trata solo de encontrar una media naranja; tus amigos, tu familia, tu tribu son la red que te sostiene cuando la vida pega.</p>Cuando el camino se tuerce<p>A veces, las cosas se pudren. Relaciones —de pareja, de amigos, de familia— que se vuelven un loop de peleas, silencios que cortan como navajas, o patrones que te enganchan con gente que te lastima. Las relaciones tóxicas no son solo peleas épicas o portazos; son esos vínculos que te desgastan, que te hacen sentir menos, que te atrapan en un ciclo de celos, control o indiferencia. Desde la psiquiatría, se sabe que detrás de estos quilombos muchas veces hay algo más profundo: inseguridades grabadas a fuego, traumas que no sanaron, o incluso trastornos que complican todo. Por ejemplo, alguien con un carácter súper intenso, que pasa de idealizarte a ignorarte, puede estar lidiando con algo como un trastorno límite, que hace que las relaciones sean una montaña rusa emocional. O alguien que siempre necesita ser el centro y no empatiza con vos, quizás esté atrapado en un patrón narcisista. La depresión, la ansiedad o heridas de traumas pasados también pueden meterse en el medio, haciendo que la confianza o la intimidad sean una misión imposible. La terapia no es un lujo, es un mapa para salir del laberinto. Identificar esos patrones —codependencia, celos enfermizos, juegos de poder— es el primer paso para cortarlos. Y cuando un vínculo se rompe, sea una pareja o una amistad, el duelo duele como un mazazo. No es solo extrañar; es lidiar con la pérdida de lo que pudo haber sido. Sanar no es olvidar, es soltar, y eso lleva tiempo y coraje.</p>El eco de tus elecciones<p>Elegir con quién compartir la vida es elegir cómo querés vivirla. No se trata de encontrar al “indicado”, sino de ser vos el indicado para alguien —pareja, amigo, comunidad—, con tus virtudes y tus grietas. Pero no elegir, encerrarte, aislarte del mundo, también tiene su precio. La soledad no deseada no es solo un mal día; puede arrastrarte a la depresión, la ansiedad o problemas más serios. La psiquiatría lo ve claro: el aislamiento crónico, sin amigos, sin tribu, sin nadie con quien compartir las risas o las broncas, puede hacer que el alma se apague. Construir relaciones sanas es un arte que se aprende, y el pincel está en tus manos. Elegí con quién caminar, porque el eco de esa elección va a resonar toda tu vida.</p><p>La próxima entrega: ¿Hijos, ser o no ser? Esa es la cuestión que sacude el alma. La semana que viene, te contamos si traer vida al mundo es tu destino o si la libertad de no hacerlo es tu verdad.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dmjxoq8TwjDkY2d-7xleslaJh-I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/decisiones.png" class="type:primaryImage" /></figure>Seres gregarios que tejen lazos de amor, amistad y comunidad, que nos sostienen y nos desafían. Elegir con quién compartir la vida; es un acto de valentía.]]>
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                                <category term="cuerpo-y-mente" label="Cuerpo y mente" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-12T21:44:15+00:00</published>
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            El Eco de lo que Elegimos: La búsqueda de un propósito
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        <author>
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-eco-de-lo-que-elegimos-que-carajo-hago-con-mi-vida-la-busqueda-de-un-proposito">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7_eBogGgrcaX2PLAT7sdCt4z8xY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_que_carajo_hago_con_mi_vida_la_busqueda_de_un_proposito.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>A los 17 o 20, la vida te tira un baldazo de agua fría: ¿Qué hago ahora? El mundo es un mapa sin brújula, y elegir qué estudiar o en qué laburar se siente como apostar todo a un número. No es solo elegir una carrera —médico, emprendedor, lo que sea—, sino encontrar un propósito que te haga sentir que aportás algo valioso. Estudios de orientación vocacional muestran que muchos chicos se frenan en seco por dudas o la sensación de un año "perdido". Pero estos tropezones no son el fin; son un guiño para mirar adentro y alinear lo que te mueve con lo que el mundo necesita.</p>Simon Sinek: Arrancá por el "porqué"<p>Simon Sinek, en su famosa charla TED, la tiene clara: todo empieza por el "porqué". No es un destino lejano, sino esa chispa que te levanta: ¿por qué existo? ¿Qué me prende fuego? En Find Your Why, propone un ejercicio simple: juntate con amigos cercanos y pediles que te cuenten historias sobre vos que los marcaron. De esas charlas salen patrones —como conectar gente, resolver problemas, inspirar a otros o hacer reír hasta las lágrimas— que muestran quién sos realmente. En minutos, podés descubrir esa motivación que da sentido a cada paso, evitando carreras vacías que no te bancan en los días duros. Un "porqué" sólido suele ir más allá de uno mismo: es aportar a la comunidad, dejar una huella.</p>Fortalezas y sentido con Martin Seligman<p>La psicología positiva de Martin Seligman suma otra pieza: el propósito crece cuando usás eso que te sale natural —creatividad, aguante, empatía— para algo más grande. Con su modelo PERMA (Positive Emotions: emociones positivas; Engagement: fluidez o "flow"; Relationships: relaciones; Meaning: sentido; Accomplishment: logros), Seligman dice que la felicidad no es un subidón pasajero, sino hacer cosas con ganas que impacten en el entorno. ¿Cómo encontrás eso que te hace único? Pensá en esos momentos en que el tiempo voló o alguien te dijo "qué genio sos en esto". Usá esas cualidades en roles que dejen marca, ya sea curando, creando o emprendiendo.</p>El Estudio de Harvard: Comunidad es todo<p>El Estudio de Desarrollo de Adultos de Harvard, liderado por Robert Waldinger, lo confirma tras ocho décadas: la buena vida no se trata de guita o fama, sino de relaciones cálidas y un sentido de comunidad. Su charla TED "¿Qué hace una buena vida?" lo resume: ponerle pilas a un propósito que conecta con tu gente —tu tribu— te da una fuerza que no se quiebra y una alegría que no se pincha fácil. Los que invirtieron en lazos fuertes vivieron más sanos y felices. Un "porqué" colectivo no solo te guía, sino que teje redes que te sostienen.</p>Cuando la crisis pega: Ansiedad y parálisis<p>Pero este camino no siempre es luminoso. Elegir puede ser un garrón: la ansiedad, la indecisión o hasta ataques de pánico aparecen. Es una crisis de identidad, sentirse perdido en un mar de opciones.</p><p>Tomemos a Martín, un pibe de 19 que llegó al consultorio con una angustia heavy. Había arrancado Ingeniería Industrial, pero algo no cerraba: sudoración, taquicardia en las aulas, una sensación de "no soy yo". Los ataques de pánico y noches sin dormir lo empujaron a consultar. La medicación (un ISRS) y un hipnótico para mejorar el sueño fueron clave para "parar la locomotora". "Es como que saqué la cabeza de abajo del agua", me dijo. Ahí pudo hablar con sus viejos y darse cuenta de que Ingeniería no era lo suyo. Su pasión estaba en el campo, los caballos, las raíces rurales. Al pasarse a Agronomía, conectó con su "porqué" y los síntomas se fueron. La psiquiatría no solo calma: despeja el ruido para elegir desde el alma, no desde la presión.</p>El propósito evoluciona: Probá y ajustá<p>Esta decisión inicial resuena por décadas, pero no es fija. Como dicen los psicólogos, el propósito muta: lo que te volaba la cabeza a los 20 puede cambiar a los 30. La clave es probar, meterte, equivocarte y ajustar. Sin un "porqué" claro, caés en la rutina; con uno, hasta los tropiezos tienen sentido. El estudio de Harvard lo refuerza: un propósito compartido te da dirección y redes que te bancan.</p><p>¿Y ahora qué? Movete: hacé un test vocacional, charlá con alguien que labure en lo que te gusta, metete en un voluntariado. El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, sobreviviente del Holocausto, te recuerda que el sentido aparece hasta en la peor tormenta. Si la ansiedad te desborda, buscá un psiquiatra: con herramientas como la medicación, la terapia cognitivo-conductual o la atención plena, podés calmar el ruido y encontrar claridad para elegir desde tu esencia. No hay receta mágica, pero enfrentar esta crisis es plantar una semilla que crece con vos, dejando un eco que no solo te llena, sino que toca a los que te rodean.</p><p>En la próxima entrega, vamos por la segunda gran pregunta: ¿con quién compartir la vida? Porque elegir a tu compañero de ruta es tan importante como definir tu rumbo. ¿Cómo sabés quién es el indicado? La semana que viene te lo contamos.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7_eBogGgrcaX2PLAT7sdCt4z8xY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_que_carajo_hago_con_mi_vida_la_busqueda_de_un_proposito.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>A los 17 o 20, la presión de elegir carrera golpea fuerte: descubrí cómo encontrar tu 'porqué' y superar la ansiedad con guía profesional. ¿Qué carajo hago con mi vida?]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-10T15:50:05+00:00</published>
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            8 de agosto: Día Mundial del Orgasmo Femenino
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        <author>
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                <![CDATA[Dr. Adrián Rosa]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/dia-mundial-del-orgasmo-femenino">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6k8tUgKwuMFbA_AEeArC14KGQXc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/dia_mundial_del_orgasmo_femenino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La historia dice que esta celebración fue impulsada por el concejal brasileño José Arimateia Dantas Lacerda en el 2006, porque recibió un estudio que indicaba que un porcentaje elevado de las mujeres no experimentaba el placer de llegar al orgasmo. Se alarmó y consideró que era un problema de salud pública, y promovió una ordenanza para estimular la búsqueda del disfrute femenino.Es cierto que esto no se puede lograr por ningún decreto, pero por lo menos, es importante tomar dimensión del tema, y darle un lugar de relevancia.</p><p>Si se comparan diferentes estadísticas de Estados Unidos, Europa, América Central y del Sur, entre un 16 y 28% de las mujeres señalaron que no alcanzaban el orgasmo; siendo mayor el porcentaje en Asia.</p><p>La idea es hablar también de la "brecha orgásmica" término atribuido a la Dra Laurie Mintz, de la Universidad de Florida, quién encontró estudios que indican que los hombres cuando tienen encuentros sexuales con mujeres cisgénero, tienen más orgasmos que las mujeres.&nbsp;Una investigación con 800 estudiantes universitarios indicababa que los hombres tienen orgasmos en el 91% de las veces durante las relaciones sexuales, en cambio las mujeres lo sienten solamente en el 39%. Aún con margen de error, son datos a tener en cuenta.</p><p>Por todo esto, el orgasmo no debe ser una presión social, ni una obligación, porque eso dificulta alcanzarlo. El estrés es un enemigo para alcanzar el placer.&nbsp;</p><p>Es clave saber que el clítoris es un órgano fundamental para disfrutar, que la liberación de neurotransmisores como la dopamina, oxcitocina y endorfinas a nivel cerebral dan sensaciones placenteras y hermosas.</p><p>Habia una creencia equivocada, impulsada por el reconocido médico austríaco, y quién fue denominado “el padre del psicoanálisis” Sigmund Freud, que en su obra “Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad”, publicada en 1905, y revisada varias veces hasta su edición final en 1925, aseguraba que el orgasmo clitorideano se daba en mujeres inmaduras, infantiles, y constituían una evidencia de trastrono mental; y que el orgasmo logrado por penetración vaginal era la forma madura, esperable, y que se daba en las mujeres sanas. Esto hoy se sabe que no es así, pero pensemos que esa teoría tan difundida generó frustración y ansiedad en muchísimas mujeres a través de décadas.</p><p>Esta teoría estaba avalada por los textos de anatomía de principios de siglo XIX que señalaba la existencia del clitorís, pero creían que no tenía importancia para la expresión y disfrute sexual.</p><p>Esto se mantuvo, hasta que recién el sexólogo estadounidense Alfred Kinsey, a mediados de 1950, luego de estudiar la historia sexual de más de 18.600 hombres y mujeres que le contaron sus intimidades y gustos sexuales, descubrió que la gran mayoría de las mujeres se masturbaban y gozaban estimulándose el clítoris; y solamente menos del 20% incluían alguna forma de penetración vaginal, y solo porque sintieron que debían hacerlo, más por obligación, que por elección.</p><p>Su conclusión fue que la insistencia en un orgasmo vaginal era un reflejo de la presunción de los hombres “en cuanto a la importancia de los genitales masculinos”.</p><p>Luego esto se potenció con los trabajos de los estadounidenses William Masters, ginecólogo, y Virginia Johnson, sexóloga, que fueron precursores en investigar sobre la respuesta sexual humana y el tratamiento de las disfunciones sexuales.&nbsp;</p><p>Y la historia empezó a cambiar, y se redescubrió al clitoris como un órgano fundamental para el placer, el disfrute y la posibilidad de llegar al orgasmo. Y que en las relaciones sexuales, el mayor porcentaje de las mujeres llegan al momento de mayor excitación y al orgasmo, por el roce del clítoris con el cuerpo de su pareja.</p><p>Por eso a partir de esta nota se debe dejar de caer en un error habitual, por falta de información, y es que un gran porcentaje &nbsp;de los hombres creen que la mujer llega al orgasmo por penetración vaginal.&nbsp;</p><p>En realidad se sabe que es una zona amplia, un mapa erótico del cuerpo femenino, que es el complejo clito-uretro-vaginal, a lo que se suma la neurología con el rol del cerebro y la liberación de neurotransmisores.&nbsp;</p><p>Hablar del punto G es otra equivocación común, porque en realidad es una Zona G, que puede variar en la ubicación y &nbsp;sensibilidad de mujer a mujer, y que tocando y acariciando, puede generar excitación para llegar al orgasmo.&nbsp;</p><p>Por eso este día "no oficial" es para crear conciencia sobre la sexualidad femenina, el derecho a gozar, derribar mitos y tabúes para poder disfrutar plenamente, conocer su cuerpo, y descubrir sus zonas eróticas, que le gusta, y como lo gusta. Y como la “sexualidad es comunicación” es importante hablar siempre de las sensaciones para disfrutar plenamente con la pareja.&nbsp;</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6k8tUgKwuMFbA_AEeArC14KGQXc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/dia_mundial_del_orgasmo_femenino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Es con la finalidad de promover la educación sexual, y luchar contra los estigmas qué aún rodean la sexualidad de las mujeres.]]>
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                                <category term="cuerpo-y-mente" label="Cuerpo y mente" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-08T09:33:01+00:00</published>
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            El eco de lo que elegimos
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-eco-de-lo-que-elegimos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tgTdNN3gUc2A7zvwJlCDdnGbg9I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/a_6.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La vida es un tejido de decisiones, cada una como un eco que resuena en las siguientes, dando forma a un camino que no siempre vemos con claridad. No son elecciones banales, sino crisis biográficas que marcan hitos universales: qué hacer con la vida, con quién compartirla, si traer hijos al mundo, cómo sostenerse en lo laboral, cuándo soltar a esos hijos y cómo reencontrarse con la persona que elegimos. Estas seis encrucijadas, que suelen aparecer entre los 20 y los 50 años, cruzan culturas y géneros, desafiándonos a mirar hacia adentro con valentía y honestidad. En esta serie semanal, exploraremos cada una, combinando reflexiones psicológicas con historias humanas, para entender cómo estas decisiones nos transforman y cómo sus ecos se entrelazan, como hilos que conectan nuestro pasado con el futuro.</p><p>Estas crisis no son pasos aislados; forman un ciclo donde cada decisión dialoga con las demás. La psicología del desarrollo, con autores como Erik Erikson, las ve como oportunidades para crecer, no solo como obstáculos. La primera decisión, por ejemplo, resuena en la cuarta; la segunda se proyecta hacia la sexta; la tercera se cruza con la quinta. No hay respuestas únicas, pero reconocer su universalidad nos ayuda a sentirnos acompañados. Cada semana, desmenuzaremos una de estas crisis, con ejemplos que podrían ser los de cualquiera de nosotros, y un toque de ciencia para iluminar el camino. Hoy, presentamos este mapa de seis hitos, un punto de partida para entender cómo nuestras elecciones nos construyen.</p><p>La primera gran decisión es qué hacer con la vida. No se trata solo de elegir una carrera, sino de definir un propósito en un mundo que no nos espera. Estudios en orientación vocacional muestran que, entre los 17 y los 20, muchos buscan su rumbo con sueños grandes o tests, pero los tropiezos son comunes. La psicología positiva, con figuras como Martin Seligman, sugiere que esta elección alinea nuestras fortalezas con algo que tenga sentido, sea curar, crear o emprender. Su eco se siente años después, cuando nos preguntamos si ese camino aún nos representa.</p><p>La segunda, con quién compartir la vida, toca el corazón de nuestras conexiones. La neurociencia explica cómo un encuentro fortuito puede disparar dopamina y oxitocina, tejiendo lazos profundos. Pero elegir pareja —o la soltería— implica navegar dudas y prejuicios, desde diferencias culturales hasta distancias geográficas. Psicólogos relacionales destacan que esta crisis balancea independencia y vulnerabilidad, construyendo confianza con el tiempo. Su eco se extiende hacia el futuro, cuando buscamos reconectar con esa persona tras años de vida compartida.</p><p>La tercera, si traer hijos al mundo, conecta con un instinto ancestral de perpetuar el legado, pero no es un camino universal: algunos eligen no tenerlos, priorizando autonomía, placer momentáneo o hedonismo en una era más egocéntrica. Estudios en psicología familiar muestran que esta decisión despierta emociones intensas, desde la alegría de un llanto infantil hasta el miedo de una fiebre, activando el hipocampo y la amígdala. Es un riesgo diverso: algunos forman familias tradicionales, otros redefinen familia, resolviéndolo según sus valores.</p><p>La cuarta gran decisión emerge cerca de los 40, cuando la rutina laboral puede opacar la chispa inicial, llevándonos a preguntarnos si seguimos adelante o buscamos nuevos rumbos. Más allá de pagar cuentas, se trata de hallar un sentido renovado, como ascender una montaña con pasos firmes, conectando con la primera crisis para ajustar el camino con la experiencia acumulada. La búsqueda a través del coaching, junto con herramientas como la reflexión personal o la redefinición de metas, puede ayudar a reencauzar ese rumbo, aunque riesgos como la apatía, la depresión o el burnout acechan si no se actúa a tiempo, marcando esta etapa como un punto crítico para reinventarse.</p><p>La quinta, soltar a los hijos, es un duelo inesperado que llega cuando ellos empiezan a volar, conocido como el síndrome del nido vacío. Estudios en psicología del apego, inspirados en John Bowlby, muestran que esta transición reta a los padres a soltar con amor, confiando en los valores sembrados. Para quienes no eligieron tener hijos, el "soltar" puede ser de otros roles o proyectos queridos. No siempre es negativo: investigaciones indican que abre puertas a libertad, tiempo personal y renovación en la pareja o la propia vida, convirtiendo el vacío en un espacio para nuevos propósitos. Su eco resuena con la tercera crisis, marcando un paso en la evolución personal que trasciende las experiencias individuales.</p><p>La sexta crisis, reencontrarse con la persona elegida, es mirarse tras años de caminar codo a codo y redescubrir el lazo que los unió, una danza madura de renovación intencional según la psicología de pareja. Aspectos positivos incluyen mayor libertad para compartir tiempo libre, disfrutar del legado familiar, redescubrir la sexualidad en la madurez y planear el retiro juntos, fomentando salud emocional y felicidad duradera. Sin embargo, desafíos como el declive en la intimidad por excesiva familiaridad, conflictos acumulados o el vacío del nido vacío pueden llevar a apatía o divorcios. Estudios muestran que esfuerzos conscientes —abrazos sincronizados, momentos fundacionales y conexión física— reavivan el amor, con beneficios neurales que mantienen la intensidad inicial. Este eco dialoga con la segunda decisión, tejiendo pasado y presente con acciones diarias.</p><p>Cada semana, en esta serie, exploraremos una de estas crisis con historias y ciencia que nos acerquen a sus matices. La próxima entrega abordará la primera: qué hacer con la vida. Porque la vida es el eco de lo que elegimos: un compás cálido que nos guía, recordándonos que, entre la duda y el coraje, todos estamos tejiendo algo único.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tgTdNN3gUc2A7zvwJlCDdnGbg9I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/a_6.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Todos enfrentamos momentos clave que definen quiénes somos. Esta serie explora las seis grandes decisiones vitales, desde elegir un propósito hasta reencontrarnos con nuestra pareja, con un enfoque universal que combina psicología y experiencias humanas. Primera entrega de una serie semanal.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-07T15:33:43+00:00</published>
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            La importancia de la lactancia materna
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Dr. Adrián Rosa]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/la-importancia-de-la-lactancia-materna">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_TevVCD3w1M7oDoBVlXptiqrwI8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/la_importancia_de_la_lactancia_materna.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Bajo el lema: “Prioricemos la lactancia: construyendo sistemas de apoyo sostenible” se celebra en más de 170 paises, la semana mundial de la Lactancia materna entre el 1 y 7 de agosto, promovida por la OMS, UNICEF, diferentes ministerios de salud, y muchísimas organizaciones de la sociedad civil.</p><p>Se suma con la finalidad de potenciar, la campaña en curso de la OMS: “Comienzos saludables, futuros esperanzadores”, que en esta ocasión realizará especial hincapié en que los sistemas de salud brinden el apoyo y acompañamiento continuo que las mujeres y sus bebés necesitan durante el periodo de lactancia.</p><p>Para esto es clave fortalecer redes duraderas que estén en el ámbito de la salud, del trabajo, en las diferentes comunidades y familias. Es fundamental educar para que se tome real dimensión de la importancia de la lactancia materna, como un derecho, y una poderosa herramienta de salud y equidad,&nbsp;</p><p>Se debe actuar para que se cumpla el permiso diario de lactancia para las madres que trabajan, que por Ley, en Argentina en el ámbito privado es de dos descansos de media hora cada uno, o pueden optar por acumular ese tiempo y terminar la jornada una hora antes, hasta que el bebé cumpla un año de vida; mientras que en el sector púbico los descansos son de una hora cada uno, o puede elegir por trabajar dos horas menos al día. Este beneficio es para permitir que las madres puedan amamantar, o sino extraer la leche para sus bebés. Para esto es clave la existencia de lugares especialmente acondicionados como lactarios, para que la mamá tenga tranquilidad para darle el pecho a su hijo.</p><p>Aunque esta es una fecha meramente conmemorativa, es clave recordar la importancia de la lactancia materna los 365 días del año.&nbsp;</p><p>Se recomienda el contacto piel a piel entre la madre y el bebé, ponerlo en el pecho al momento de nacer, y amamantarlo dentro de la primera hora del nacimiento. Se le dice calostro a la primera leche que sale, y es de color amarillento, y es un alimento que nutre al recién nacido.</p><p>La lactancia favorece y fortalece la relación de afecto, generando un vínculo único y especial entre madre e hijo.</p><p>La leche materna es el mejor alimento que puede recibir un recién nacido. Es higiénica, segura, esta siempre disponible, a la temperatura justa. A través de la leche materna el bebé recibe anticuerpos que lo protege de las infecciones más comunes.</p><p>Se recomienda dar leche materna hasta los 6 meses por lo menos, ya que es el mejor alimento que puede recibir &nbsp;el bebé para crecer sano y bien.</p><p>Según diferentes estudios se sabe que los bebés amamantados padecen menos enfermedades infecciosas, como las respiratorias, o diarrea, y &nbsp;al llegar a la edad adulta hay menor incidencia de patologías crónicas como obesidad, diabetes o cáncer, entre otras. &nbsp;</p><p>Una gran especialista, la Licenciada Claudia Caríssimo @psicologiaenlaneo, Psicóloga Neonatal y Sexóloga UBA, expresó: "Un eje de relevancia absoluta, es la importancia de la leche materna en bebés prematuros (1 de cada 10 nacimientos es anticipado) dado que sus características son únicas y no se ha podido encontrar algo de similar cualidades.Posee mayor concentración de proteínas específicas, inmunoglobulinas y lactoferrina, que ayuda a fortalecer el sistema inmune del bebé internado.Encontramos además, oligosacáridos complejos, que promoverían el desarrollo de una microbiota intestinal saludable, previniendo la enterocolitis necrotizante, una enfermedad grave en la prematurez.Y por sobre todo, la leche materna, especialmente la de madres de prematuros, posee grasas y minerales fácilmente absorbibles, que son esenciales para el desarrollo neurológico y visual.Por todo lo anterior, compañar la lactancia, brindando asesoramiento y apoyo conformando una red de la que todos deberíamos ser parte", finalizó diciendo.</p><p>Si debemos conocer, que sólo en algunas situaciones especiales, puede existir una contraindicación médica absoluta para la lactancia materna, como cuando la madre sufre de infección por HIV, si padece tuberculosis activa no tratada, si toma ciertos medicamentos como antirretrovirales, esta en tratamiento por quimioterapia, entre otros, que puedan afectar al bebé.</p><p>Pero es clave saber que la lactancia materna es el mejor alimento para el crecimiento &nbsp;de un bebé sano, saludable y que a futuro, tenga menos posibilidades de sufrir enfermedades crónicas o graves.&nbsp;</p><p>Es muy importante que el padre acompañe y ayude en esta etapa a la mamá, que puede estar cansada, o durmiendo mal. Con muestras de afecto, de comprensión, darle una bebida o algún alimento, o hacer dormir al bebé luego de tomar el pecho, es una gran colaboración que ayuda a que la mamá descanse mejor y transite con más energías y fuerzas está etapa.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_TevVCD3w1M7oDoBVlXptiqrwI8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/la_importancia_de_la_lactancia_materna.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La campaña internacional busca garantizar que madres y bebés reciban el acompañamiento que necesitan.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-05T12:04:43+00:00</published>
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            Día Mundial de lucha contra la trata de personas
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                <![CDATA[Dr. Adrián Rosa]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/N_3MY49_c0Y7QWXNBv99rVJlN50=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/trata.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La trata de seres humanos constituye un delito aberrante que convierte a las personas en simples mercancías, despojándolas de sus derechos y de su libertad. La gran mayoría de las víctimas sufren explotación sexual y/o laboral, y un alto porcentaje son menores de edad.</p><p>Las víctimas suelen ser captadas en contextos de vulnerabilidad: migran desde sus países de origen por pobreza o necesidades urgentes, son engañadas con promesas de trabajos legales y formales, o son captadas a través de internet y redes sociales, como ocurre con el grooming en menores. Siempre existe un engaño inicial, seguido del sometimiento. Una vez atrapadas, no pueden escapar: les retiran sus documentos y pasaportes, son aisladas de sus familias y entornos, se les impide comunicarse y son amenazadas constantemente, lo que las paraliza.</p><p>El Día Mundial contra la Trata de Personas fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mediante la resolución 68/192 en el año 2014.</p><p>En las campañas de prevención se utiliza como símbolo un corazón azul, que representa tanto la tristeza de las víctimas como la frialdad de quienes trafican con personas. Esta imagen busca generar conciencia social y visibilizar este delito, promoviendo la defensa de los derechos humanos.</p><p>El lema de este año es:“La trata de personas es un crimen organizado. Pongamos fin a la explotación”.</p><p>Escuchar a las víctimas es esencial. Comprender cómo fueron captadas, qué padecieron, cómo vivieron el proceso y qué recuerdos conservan permite diseñar mejores estrategias de prevención, rescate y acompañamiento, y ayuda a salvar a otras personas que aún están atrapadas.</p><p>Se estima que más de 2.500.000 personas son víctimas de trata en el mundo, aunque se calcula que por cada víctima identificada hay al menos 20 sin identificar.</p><p>A pesar de la dificultad para obtener datos precisos, las cifras estimadas indican que este delito creció un 25% en los últimos años. Más del 61% de las víctimas son mujeres y niñas, y el 70% de las organizaciones criminales están conformadas por hombres.</p><p>Se trata de un negocio ilegal que genera aproximadamente 150 mil millones de dólares anuales, una cifra que invita a reflexionar sobre quiénes están detrás y cómo se sostiene esta red internacional de crimen e impunidad.</p><p>Una de las frases más contundentes en la lucha contra la prostitución y la trata es:“Sin clientes, no hay trata de personas”.</p><p>Numerosas producciones cinematográficas y televisivas han abordado esta problemática. Entre ellas, se destaca la miniserie española Sky Rojo (estrenada en 2021 por Netflix), protagonizada por la actriz y cantante argentina Lali Espósito, que expone la brutalidad y el cinismo detrás del sistema de explotación sexual.</p><p>La lucha contra la trata se estructura en torno a las 4 P:</p>Prevención: implementar medidas para detectar y evitar situaciones de riesgo antes de que ocurran.Protección: brindar asistencia médica, psicológica y legal a las víctimas, y acompañarlas en su reinserción social y laboral.Persecución: desarticular redes criminales, juzgar a sus miembros y aplicar sanciones efectivas.Protocolos de alianza: coordinar acciones entre gobiernos, fuerzas de seguridad, organismos internacionales y organizaciones civiles para actuar de manera articulada y eficaz.<p>En Argentina, el marco legal fue fortalecido con la promulgación de la Ley 26.364 el 29 de abril de 2008, que establece penas de 3 a 20 años de prisión para quienes participen en la trata de personas. Aunque representa un avance significativo, aún queda mucho por hacer.</p><p>Las denuncias pueden realizarse de forma anónima y gratuita en la línea 145, disponible las 24 horas, los 365 días del año.</p><p>Es fundamental visibilizar esta problemática. Combatir la trata implica enfrentarse a redes con poder económico, conexiones políticas y protección institucional. En algunos casos, hay personas influyentes involucradas, lo que dificulta aún más la erradicación del delito.</p><p>La situación en Argentina refleja una realidad global. En regiones como África, Asia y otras zonas del mundo, las cifras son incluso más alarmantes.</p><p>El abordaje debe ser integral y coordinado: con el compromiso de las autoridades, la Justicia, las fuerzas de seguridad, los medios de comunicación, las redes sociales, y organizaciones como Missing Children, que realizan búsquedas activas de personas desaparecidas.</p><p>En esta jornada, edificios públicos y monumentos de todo el mundo se iluminan de color azul para honrar a las víctimas, visibilizar la problemática y renovar el compromiso colectivo en la lucha contra la trata de personas.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/N_3MY49_c0Y7QWXNBv99rVJlN50=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/trata.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Millones de personas, en pleno 2025, siguen siendo víctimas de organizaciones mafiosas que trafican personas.]]>
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                                <category term="trata" label="#Trata" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-07-30T10:10:49+00:00</published>
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