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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-09-10T19:22:18+00:00</updated>
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            Dia Internacional de Falsas Denuncias: mil días secuestrado y contando
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                <![CDATA[Pedro Paulin]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/K90-YYWkseBow5g3U8NZHL5g-9E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/falsa_denuncia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Gus se despierta antes de que amanezca, estos días fueron duros, la cabeza no paró. El día después de la visita familiar es una tortura, el tiempo no pasa y el optimismo cuesta. Un abrazo que no termina, hijos que se van sin su papá, eso único que quieren todos. Todo, absolutamente todo, por una mentira comprobada judicialmente, con dos, no un sobreseimiento, con exigencia de revisión por la máxima autoridad de los fiscales, con irregularidades en cada etapa antes del desastre. Mi amigo es el síntoma del desastre de la “Falsa Denuncia”, tristemente célebre los 9 de septiembre. Ayer se volvió a pedir justicia, y mi amigo se acostó otra vez preso.&nbsp;</p><p>Mil noches. Los que somos padres, nos cuesta cuando estamos cuatro o cinco noches sin nuestros hijos. Miro sus fotos, los pienso, los rezo, los siento lejanos a pesar de que sé que los veo el lunes. Pensemos esto: mil noches. Mil veces dormirte sin verlos. Mil veces levantarte sin ese abrazo, sin besos, sin el calor y el mimo de nuestros chicos. Eso que nos da vida y nos obliga a ser mejor. Eso es lo que le arrancaron a mi amigo. Y por locura, rencor o todo junto.</p><p>En la cárcel, Gus es el “Negro”, su nuevo nombre, es sinónimo de buena leche, nunca un conflicto, nunca es nunca, ni antes ni después, jamás tuvo antecedentes ni incidentes ni un hecho delictivo. ¿Puede alguien ser una persona civilizada, sana, no violenta, no agresiva, amiguera, fanática de sus amigos y su familia, sin rasgos perversos, sin antecedentes, pero un día, de repente, convertirse quince minutos en el abusador de su hija o su sobrino para volver a ser “normal” para siempre? ¿Alguien puede pensar que eso existe? No hay un texto de los que analicé que planteé esa posibilidad.</p><p>Ahí, en el penal bonaerense, todos saben que es inocente y que &nbsp;está ahí por un una mentira reconocida en privado por la propia jueza; jueza que fue después destituida por mal desempeño. Y sin embargo, la maquinaria penal avanzó igual, eran tiempos de wokismo en la Argentina. Ese wokismo que generó la muerte de Lucio Dupuy y que llenó de miedo a jueces y fiscales. Ese que permitió que psicólogas &nbsp;disfrazadas de feministas armen preguntas inducidas para Cámara Gesel y meter preso a padres inocentes. Eso sigue vigente.&nbsp;</p><p>El 9 de septiembre se conmemora el Día Internacional contra las Falsas Denuncias, un día para visibilizar la destrucción de vidas que provoca la instrumentalización del sistema penal. La historia de Gus no es una anomalía aislada, bajo este prisma ideológico que caló hondo en Argentina, las garantías fundamentales del Estado de Derecho, empezando por el principio de inocencia y la presunción de no culpabilidad, fueron reemplazadas por creencias, puntos de vista, percepciones y hasta auto percepciones, distintas variables menos elementos probatorios serios, invirtiendo la carga de la prueba y convirtiendo la prisión preventiva en una pena anticipada.</p><p>Yo te voy a contar el caso de mi amigo, pero sólo para que sepamos todos del delirio que estamos viviendo, ese que lo tiene secuestrado hace mil noches.</p>El "pecado original" de la acusación: La historia empezó con un juego de chicos en un baño. La propia nena le dijo a su mamá y a la señora que trabajaba en su casa que había jugado con su prima y por eso tenía marcas en el cuerpo. La mamá decidió que esa versión no era real a pesar de lo obviamente real (no existe un manual de psicología infantil que sostenga que el cerebro de un chica de dos, tres o cuatro años invente una estrategia de un caso de abuso). Entonces la mamá elucubró la hipótesis del abuso y empezó un proceso de sugestión que transformó una vivencia infantil en un expediente penal con previa obstrucción de vínculo para implantar recuerdos sin chance de que sean refutados. Todo quedó en familia materna.Pericias y vicios de manipulación: Informes de peritos forenses especializados en psicología del testimonio, como la Lic. Norma Weber, dejaron en evidencia cómo en el fuero del municipio donde pasó esto, se &nbsp;vulneraron sistemáticamente los protocolos internacionales de la UNICEF y del Cuerpo Médico Forense. En el caso de Gus, se tomaron pruebas gráficas antes de evaluaciones oficiales y se concretó una Cámara Gesell insólita, realizada 11 años después de los supuestos hechos, con audios y videos inaudibles. Esta práctica, calificada como perversa, propició el implante de falsas memorias a través de preguntas inductivas formuladas a las menores.Sesgo y hostilidad hacia las pruebas de descargo: A pesar de contar con dos sobreseimientos previos en la instrucción y peritajes psicológicos y psiquiátricos oficiales que confirmaron que Gus no presenta ningún rasgo de psicopatología ni desvío sexual, el tribunal condenatorio desoyó la evidencia científica. Durante el debate, la exjueza —luego destituida— persiguió y hostigó a los peritos de la defensa, desestimando sus testimonios para sostener una condena de más de veinte años firmada de antemano.Indolencia de las altas esferas: Mientras la defensa aguarda definiciones de la Suprema Corte bonaerense, la burocracia judicial dilata incluso la concesión de una prisión domiciliaria.&nbsp;<p>La gravedad del cuadro no es una mera apreciación defensiva. El propio Procurador General de la Provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, emitió un dictamen categórico en el que remarcó que la condena contra Gus vulneró la garantía constitucional de la revisión amplia y el principio in dubio pro reo. Conte Grand expuso que la acusación se construyó sobre relatos plagados de contradicciones (con más de siete versiones distintas), en ausencia total de lesiones físicas y bajo una imposibilidad material y temporal evidente. Por eso, el máximo jefe de los fiscales bonaerenses concluyó que la condena debía ser casada por la Suprema Corte debido a la falta de certeza y la arbitrariedad en la valoración probatoria.</p><p>El caso de Gus condensa el trágico costo humano de un sistema penal que cedió ante el dogmatismo ideológico. Cuando la perspectiva militante sustituye a la prueba objetiva, los tribunales dejan de administrar justicia y pasan a ejecutar cancelaciones. Recordar el Día Internacional contra las Falsas Denuncias no es un debate académico sobre teoría del derecho: es la necesidad urgente de exigir que la verdad y la neutralidad vuelvan a las salas de juicio, para que un hombre inocente no tenga que pasar ni una sola noche más en una celda por el delito de ser víctima de una mentira.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/K90-YYWkseBow5g3U8NZHL5g-9E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/falsa_denuncia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Gus sigue encerrado. Una jueza destituida, una familia rota y un papá que quiere volver a casa.]]>
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                                                <category term="judiciales" label="Judiciales" />
                                <updated>2026-09-10T19:22:18+00:00</updated>
                <published>2026-09-10T19:22:14+00:00</published>
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