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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2025-06-11T15:43:15+00:00</updated>
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            #TODOESIA
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                <![CDATA[Redacción Newstad]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8bP2y0GJdMpgRMANibPk8CzAsDw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/la_inteligencia_artificial_se_robo_el_show_de_las_elecciones_portenas_mientras_los_politicos_caen_como_fichas_ella_posa_para_la_foto.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>https://www.newstad.com.ar/puede-la-inteligencia-artificial-educarhttps://www.newstad.com.ar/inteligencia-artificial-no-te-tenemos-miedohttps://www.newstad.com.ar/los-argentinos-frente-al-desafio-de-la-inteligencia-artificialhttps://www.newstad.com.ar/la-ia-llego-a-la-bodega<p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8bP2y0GJdMpgRMANibPk8CzAsDw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/la_inteligencia_artificial_se_robo_el_show_de_las_elecciones_portenas_mientras_los_politicos_caen_como_fichas_ella_posa_para_la_foto.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Especial de Inteligencia Artificial]]>
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                <updated>2025-06-11T15:43:15+00:00</updated>
                <published>2025-06-11T15:17:59+00:00</published>
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            Los argentinos frente al desafío de la inteligencia artificial
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                <![CDATA[Dr. Carlos Regazzoni]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/los-argentinos-frente-al-desafio-de-la-inteligencia-artificial">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CoJuYHiwIEfzmoHkQ17UYr0olSA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/_16.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El mundo entra en la era de la inteligencia artificial, y nosotros, sin ser consultados, lo seguimos. Ahora bien, como dijera Kissinger en uno de sus últimos libros, “en la era de la IA la humanidad va a cambiar”. Alan Turing predijo en los años 50’ que, con la ingeniería correcta, una máquina sería capaz de razonar. Y los grandes modelos de lenguaje (LLM) comienzan a materializar la profecía. Los sistemas de IA automatizan de manera asombrosa algunas dimensiones cognitivas que serán decisivas para el mercado laboral, nuestra vida intelectual, y para nuestra propia identidad y modos de convivencia.</p><p>La inteligencia artificial cambió la lógica de la programación informática clásica. Los sistemas convencionales ejecutaban secuencias de instrucciones explícitas que para una combinación fija de datos de entrada y órdenes del operador, devolvían siempre la misma acción predeterminada, como localizar un archivo o activar un dispositivo. La IA, por contrapartida, en lugar reglas codificadas, interpone modelos estadísticos que aprenden patrones de comportamiento de grandes volúmenes de datos para generar por sí misma las reglas de decisión. El sistema aprende y toma decisiones en consecuencia.​</p><p>Este cambio de paradigma surge de combinar estadísticas e informática. La teoría asume que los atributos cuantificables de la realidad siguen patrones probabilísticos. Por ejemplo, las mediciones de audiencia televisiva muestran menor encendido durante la madrugada y un repunte al mediodía, variación que a su vez depende del tamaño y la composición de los hogares​. Las estadísticas pueden modelar estas observaciones para optimizar la programación y anticipar picos de audiencia. Algoritmos más complejos son capaces de conducir vehículos autónomos, reconocer patrones visuales en tiempo real, producir videos de alta fidelidad a partir de texto​, o sostener diálogos naturales con los usuarios. La clave radica siempre en sustituir reglas explícitas por modelos estadísticos que aprenden directamente de la información que llega de la realidad​​​​​​​​​​​​.</p>Impacto en la Argentina<p>En principio, toda actividad laboral que requiera de la inteligencia puede ser, de mínima asistida (cuando no completamente sustituida) por sistemas de IA. Así como la calculadora asiste en matemáticas, los sistemas de IA ayudarán en toda la actividad laboral. La gran mayoría de la burocracia estatal podrá ser realizada por estos sistemas. Igual se puede decir del trabajo médico, docente, o judicial. Como consecuencia aumentará la eficiencia y se requerirá menos gente. Nos contaba el director de uno de los hospitales cardiológicos más importantes de China que, para una tarea que antes requería 8 médicos ahora empleaban 3, y pronto bastaría con uno. Debemos anticipar este impacto mediante regulaciones y políticas adecuadas.</p><p>La tecnología basada en IA, a su vez, se encuentra en etapa de desarrollo. Y hay insumos básicos para formar parte creativa del proceso, como por ejemplo recurso humano especializado, acceso a bases de datos, supercomputadoras, microelectrónica (producción de microchips), y suministro energético. Poseer estos recursos o no, equivaldrá a lo que significa hoy, contar con autoabastecimiento energético, o depender en absoluto. Y la situación argentina es muy comprometida. Formamos menos de 1.500 ingenieros en electrónica, informática, y nucleares cada año, y no llegamos a 100 doctores en matemáticas. En un país que hoy tiene 70% de los alumnos del secundario, de un distrito como CABA, que no sabe hacer cuentas elementales. En cuanto a supercomputadoras, no tenemos nada parecido a lo requerido por estos sistemas. Nuestra inversión en IA es diez veces inferior a Brasil (que ya es baja). Y respecto de la energía, imaginemos un país cuya red eléctrica no aguanta un día de calor, cuando queramos hacer funcionar equipos que consumen como ciudades enteras.</p>Desafío<p>La era de la IA demanda de nosotros ciertas acciones fundamentales. Primero, debemos ser parte creativa del proceso en ciernes. Para esto es imperioso un plan nacional de matemáticas para todas las escuelas del país. Además, debemos reforzar los contenidos de matemáticas, estadísticas, e informática, en todas las carreras de nuestro sistema universitario. Esto es indispensable para empezar a entender la IA, y comenzar a crear. También debemos aumentar las capacidades de cómputo en los gobiernos, fuerzas armadas, y universidades, y comprometer recursos para desarrollar grandes modelos generativos propios. Cuarto, necesitamos retomar un proyecto nacional de microelectrónica. Ya hay iniciativas importantes en curso y algunos expertos. Ellos son la semilla de un gran paso hacia delante que puede dar nuestra nación. La alternativa es quedarse del lado de los consumidores de tecnologías basadas en IA. Ocurre que nadie tiene en claro qué significará ser absolutamente dependientes en esta nueva era, donde la humanidad necesariamente cambiará. La impresión general es que podría precipitar a los rezagados en una especie de edad de piedra.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CoJuYHiwIEfzmoHkQ17UYr0olSA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/_16.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cómo prepararse para un futuro dominado por la IA y evitar quedar rezagados en el avance tecnológico global.]]>
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                                <category term="todoesia" label="#TodoEsIA" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-05-03T11:18:02+00:00</published>
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            La IA asistirá a los cocineros, pero no los reemplazará
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/la-ia-asistira-a-los-cocineros-pero-no-los-reemplazara" type="text/html" title="La IA asistirá a los cocineros, pero no los reemplazará" />
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                <![CDATA[Giselle Rumeau]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/la-ia-asistira-a-los-cocineros-pero-no-los-reemplazara">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-IVg7wfzi6Ou6BzjvgfOKHVSjPA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/cocinero_y_robot.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cualquiera que alguna vez haya incursionado en el mundo de la cocina, con más o menos experiencia en esta práctica, habrá comprobado que el manejo de fuegos y ollas implica poner en juego el cuerpo y un sinfín de sensaciones internas. Uno puede tener memoria emotiva al sentir los aromas de la cocción, probar si a la preparación le falta condimentos y sucumbir al mágico placer de darse una panzada con el resultado final en el plato. Más dramático, pero no menos cierto, es decir que al cocinar uno también se corta, se quema, improvisa, se equivoca y trata de subsanar el desaguisado de la mejor forma posible. Porque, ya sabemos, errar es humano. Ahora bien. Teniendo en cuenta que las nuevas tecnologías avanzan a pasos descomunales y la inteligencia artificial (IA) ya puede componer música, crear obras de arte o traer voces del más allá, esa vulnerabilidad humana hace que se imponga una pregunta pavorosa entre los cocineros:&nbsp;¿podrán los algoritmos en el futuro&nbsp;superar la creatividad de un chef? ¿O, peor aún, sustituirlo?</p><p>Algo es claro: la IA ya se usa en gastronomía para la&nbsp;optimización de procesos, como la gestión de inventarios, la planificación de menús y la gestión de reservas, algo clave para mejorar la eficiencia de la actividad. Otro uso habitual en restaurantes es la gestión de la cadena de suministro y la trazabilidad de los alimentos, es decir el seguimiento desde su origen hasta la mesa, para garantizar la calidad y la seguridad alimentaria.</p><p>No es ese el planteo que nos ocupa, sino uno más trascendente.&nbsp;¿Estamos frente al fin del arte culinario tal como lo conocemos?&nbsp;¿Puede la IA definir el futuro de la comida?</p><p>“Parece ciencia ficción, pero ya está sucediendo”, dice Fernando Munarriz, consultor en nuevas tecnologías, a Newstad. “La inteligencia artificial está metiendo cuchara en cada parte del proceso alimentario, desde la siembra hasta el plato. Empresas como NotCo -presente en Argentina- utilizan algoritmos que analizan miles de ingredientes para recrear productos tradicionales, pero con base vegetal, como mayonesas o leches. Y sorprenden por su sabor y textura. Pero la revolución no termina ahí.&nbsp;Se están desarrollando cocinas que ajustan recetas según el clima, asistentes virtuales que sugieren ingredientes en tiempo real, y hasta menús digitales que se adaptan al perfil del comensal”, afirma.</p>Fernando Munarriz, consultor en nuevas tecnologías.<p>&nbsp;</p><p>El caso de NotCo, una firma chilena de tecnología alimentaria fundada en 2015 por Matías Muchnick, Pablo Zamora y Karim Pichara, es el ejemplo perfecto del monumental avance de la IA en el rubro. La empresa utiliza algoritmos para producir alternativas veganas a los alimentos tradicionales que provienen del mundo animal. Dulces de leche y helados sin leche, mayonesa sin huevos, hamburguesas sin carne y nuggets sin pollo, entre otros. Todos elaborados en base a plantas, que logran un sabor muy similar a los productos derivados de animales.&nbsp;El responsable de combinarlas entre sí es&nbsp;Giuseppe, un algoritmo que entiende como está compuesto molecularmente un alimento&nbsp;y sugiere una serie de réplicas dentro del universo vegetal. Así, se logra acortar el tiempo para desarrollar una enorme cantidad de productos de manera eficiente, algo que la industria no podría hacer.&nbsp;Pero, aunque se trata de&nbsp;manufacturas&nbsp;realizadas en serie,&nbsp;en la firma aseguran que el responsable final de llevar adelante lo que sugiere Giuseppe es un equipo multidisciplinario integrado por cocineros y científicos. Es un proceso que se retroalimenta entre ambas partes&nbsp;para lograr el propósito de la food tech: reinventar el sistema alimentario, disminuir el consumo animal y con ello el impacto medio ambiental. Una tendencia que se afianza paso a paso en el mundo gastronómico.&nbsp;</p><p>¿Quién crea la tendencia: el algoritmo o el chef?</p><p>Seguir la tendencia de los algoritmos para satisfacer a un comensal es una realidad que se viene dando desde hace tiempo. Una de las virtudes de la IA también radica en su capacidad para personalizar experiencias. “Basándose en datos como tus gustos, preferencias anteriores, horario y hasta el clima de tu ciudad, muchos sistemas pueden recomendarte un plato, justo cuando lo estabas deseando. Plataformas como PedidosYa y otras apps de delivery aplican estas lógicas, y cada vez más restaurantes se suman al análisis de datos para saber qué platos ofrecer, cuándo, y a quién”, explica Munarríz.&nbsp;</p><p>Carolina Giannattasio, consultora de empresas y proyectos gastronómicos, también explica que los algoritmos pueden ayudarnos a entender mejor los hábitos de consumo, a anticipar tendencias, o incluso a segmentar la oferta según perfiles de clientes. “Pero eso no significa dejar de lado el sentido común, la intuición profesional ni el conocimiento del propio entorno. La IA puede sugerir, pero la decisión final en gastronomía, que tiene un fuerte componente emocional y cultural, sigue estando en manos humanas”, destaca la también jefa de área del Instituto Argentino de Gastronomía.</p><p>La personalización de preferencias es hoy motivo de debate entre los profesionales culinarios. Hay quienes consideran que la creación de tendencias se da dentro de la cocina, con el sólo hecho de romper las reglas y apostar a la innovación. Y no al revés, es decir, que las preferencias salgan a partir de las opiniones y gustos de millones de encuestados.&nbsp;El planteo es como el del huevo y la gallina.</p><p>&nbsp;</p>Carolina Giannattasio, experta en el negocio gastronómico<p>Dante Liporace, uno de los chefs más disruptivos del país y dueño de los restaurantes de alta cocina Mercado de Liniers, en Palermo, y Dante Madrid, en España,&nbsp;acepta que la IA se ha transformado en una herramienta indispensable para su trabajo. Pero lo ve como un complemento. “No sé si puede definir el futuro de la gastronomía, pero si puede ayudar a mejorarla”, dice a Newstad. En esa línea, y fiel a su estilo de vanguardia, Liporace considera que&nbsp;es posible seguir la tendencia de los algoritmos para satisfacer a un cliente, pero no a todos. Algunos comensales también son más disruptivos, asegura.</p>Dante Liporace, chef del Mercado de Liniers.<p>&nbsp;</p><p>Robots en los puestos de trabajos</p><p>&nbsp;</p><p>Esta nueva era de platos diseñados a medida y el avance revolucionario de la IA en general llevan a pensar en la posible eliminación generalizada de empleos en el sector. El temor es lógico. Si ya hay robots que puede picar, cocinar y servir, ¿Qué lugar queda para el humano?&nbsp;</p><p>Munarriz cuenta que algunas tareas repetitivas ya están siendo automatizadas en cocinas industriales o grandes cadenas de comida rápida. “Máquinas que preparan hamburguesas, robots que fríen papas o cafeteras que aprenden tus gustos ya son una realidad”, dice. Pero aclara que la cocina no es solo técnica. “Es también intuición, improvisación, memoria afectiva, y hasta error creativo. Ninguna máquina puede reemplazar la calidez de quien te explica un plato o la decisión instintiva de cambiar un ingrediente en el momento justo”, argumenta.&nbsp;</p><p>Liporace tampoco cree que se sustituyan todos los puestos de trabajo por robots. “De hecho, cada vez es más importante la figura del cocinero, del bachero y del camarero. Pero sí va a ayudar a que se trabaje mejor”, dice.</p><p>&nbsp;</p><p>El chef del Mercado Faena Buenos Aires, Emiliano Yulita, también piensa que la IA es una importante herramienta y fuente de información para el sector.&nbsp;“Puede ayudar a los amantes de la cocina o a los chefs más jóvenes y sin experiencia a generar nuevas combinaciones de sabores y texturas. Pero, al menos por ahora, veo difícil que pueda reemplazar a un cocinero que tiene 10.000 horas encima de experiencia”, afirma.</p>Emiliano Yulita, chef del Mercado Faena Buenos Aires.<p>Giannattasio considera que la automatización va a ocupar formatos donde se prioriza la eficiencia y la velocidad, como puede ser un local de despacho rápido o un menú ejecutivo. Pero al mismo tiempo, advierte que la cocina como experiencia sensorial, creativa y humana sigue siendo irreemplazable. “Un robot puede freír algo perfectamente, pero es difícil que pueda transmitir el alma de una receta o leer en los ojos de un cliente qué vino está deseando”, explica.</p><p>&nbsp;</p><p>¿Y la creatividad se podrá automatizar en el futuro?, pregunta Newstad. “Los algoritmos pueden sugerir combinaciones, equilibrar sabores y armar menús completos según el perfil nutricional de una persona. Pero no pueden imaginar el plato que te recuerda a tu abuela. La magia de cocinar sigue un ingrediente que ningún sistema puede imitar: el alma de quien prepara la comida. Y por eso es difícil que se pueda reemplazar la creatividad del chef”, concluye Munarriz.</p><p>&nbsp;</p><p>Liporace asegura que hasta en la forma de utilizar la IA será clave la creatividad del cocinero.&nbsp;“Para buscar algoritmos buenos también está el ingenio del chef. Si no pide bien ni plantea claramente hacia donde quiere ir, puede resultar en cualquier cosa. Un cocinero creativo va a tener más imaginación e inspiración para utilizar la IA que uno no creativo”, afirma.&nbsp;</p><p>La opinión de Giannattasio coincide. “La creatividad más potente surge cuando hay una base sólida de técnica, producto, cultura y sensibilidad. La IA puede acompañar ese proceso, pero no reemplazarlo”.</p><p>Al parecer, el futuro tiene sabor a alianza entre los algoritmos y la cocina. La inteligencia artificial no viene a quitarle el trabajo al chef, sino a darle nuevas herramientas. Es clave no negarse al progreso, ni temer a las nuevas tecnologías, sino usarlas a nuestro favor para amplificar nuestro enorme potencial humano.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-IVg7wfzi6Ou6BzjvgfOKHVSjPA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/cocinero_y_robot.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Los algoritmos en los que se articula aprenden a una velocidad descomunal y están modificando el mundo de la cocina. Cómo influirán en la definición de la comida. Qué puestos de trabajo ocuparán los robots en los restaurantes. Y por qué no se automatizará la creatividad del chef.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-05-03T10:00:00+00:00</published>
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        <title>
            ¿Puede la Inteligencia Artificial educar?
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Claudio Righetti]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/puede-la-inteligencia-artificial-educar">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t0-kKoCZ0CuhfngzCYfeYdcyoFo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/ia_en_las_aulas_tecnologia_al_servicio_del_aprendizaje_humano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En 1950, Alan Turing planteó una pregunta visionaria: ¿Pueden las máquinas pensar? Hoy surge otra interrogante igualmente provocadora: ¿Puede la Inteligencia Artificial (IA) educar? Mientras caminaba por la ribera del Riachuelo en La Boca, reflexionaba sobre este tema cuando casualmente escuché una conversación sobre un profesor de Antropología en Milán que utiliza IA en sus clases. La escena me recordó a fines de los 90 cuando en cualquier lugar de Buenos Aires la gente hablaba sobre “la Internet”, en esa época surgieron dudas similares a las actuales, sobre el impacto de Internet en la sociedad y en especial la educación. Ahora estamos ante una revolución tecnológica mucho más profunda: la de la IA Generativa, cuyas consecuencias reales apenas empezamos a vislumbrar.La IA es promocionada como herramienta para un aprendizaje activo y personalizado. Permite automatizar tareas repetitivas, generando actividades adaptadas a diferentes ritmos y estilos de aprendizaje, lo cual podría democratizar el acceso a educación de calidad. No obstante, debemos aclarar que la IA no reemplazará a los docentes, sino que complementará su labor al liberar tiempo para interacciones más significativas y humanas.Sin embargo, la IA tiene importantes limitaciones. Sus respuestas, basadas en algoritmos “estadísticos” &nbsp;y datos previos, pueden contener errores o "alucinaciones", información falsa generada para completar respuestas. Además, carece de comprensión genuina del contexto emocional y social, fundamental para el desarrollo integral de los seres humanos.</p><p>La IA como "plastilina tecnológica"Una visión prometedora considera a la IA como una "plastilina tecnológica" adaptable. En lugar de imponer métodos uniformes, puede personalizarse para satisfacer necesidades específicas, facilitando desde resolución alternativa de problemas hasta proyectos interdisciplinarios y creación de materiales educativos diversos. Esta adaptabilidad es crucial para entornos educativos inclusivos que estimulen la exploración, experimentación y creatividad de cada estudiante.</p><p>De consumidores a creadores: formando estudiantes en IAEl desafío educativo actual es formar estudiantes capaces de comprender y utilizar críticamente la IA. Para lograr esto se requiere un enfoque integral:1. Enseñar PARA la IA: Desarrollar habilidades esenciales como pensamiento computacional, identificación de sesgos algorítmicos y protección de la privacidad.2. Enseñar SOBRE la IA: Proporcionar conocimientos fundamentales sobre su funcionamiento, implicaciones éticas y aplicaciones diversas.3. Enseñar CON la IA: Integrar tecnologías que potencien el proceso educativo, promoviendo la creación de contenidos, solución de problemas complejos y colaboración efectiva.La alfabetización en IA no se limita a entender algoritmos o utilizar prompts, sino que implica evaluar críticamente su impacto, identificar sesgos, comprender limitaciones y aprovechar sus ventajas con responsabilidad ética.</p><p>Dilemas éticos por resolverLa implementación de IA plantea importantes dilemas éticos. Los algoritmos pueden reflejar sesgos culturales o históricos, generando discriminación o perpetuando estereotipos. Los docentes deben estar conscientes de estas potenciales injusticias, promoviendo un uso equitativo de la tecnología. Además, la protección de datos personales y la seguridad de los sistemas deben ser prioridades claras. La UNESCO, en su marco de competencias en IA de 2024, enfatiza estos aspectos éticos como fundamentales para una integración responsable y centrada en el ser humano.</p><p>Pensamiento crítico en tiempos de ChatGPTUno de los principales riesgos de la IA generativa es fomentar la dependencia pasiva y debilitar las capacidades analíticas y críticas. La facilidad para obtener respuestas inmediatas puede reducir la motivación para investigar, cuestionar y resolver problemas independientemente. Como dijo (es una de las versiones )&nbsp; Albert Einstein: “Si tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, gastaría los primeros 55 minutos determinando la pregunta adecuada, porque una vez conocida la pregunta correcta, podría resolver el problema en menos de cinco minutos”. Esta reflexión es clave al interactuar con sistemas como ChatGPT: la calidad de las respuestas depende fundamentalmente de la calidad y precisión de las preguntas formuladas.La educación debe centrarse en desarrollar habilidades como formular preguntas efectivas (hoy lo llamamos "prompting") y evaluar críticamente la información generada, fomentando así el discernimiento, análisis profundo y la construcción de conocimiento propio.</p><p>Hacia una integración equilibrada: Somos AL(IA)²La IA en educación no es ni una solución mágica ni una amenaza apocalíptica. Su impacto dependerá fundamentalmente de cómo decidamos integrarla. Es esencial mantener al ser humano, docentes y estudiantes, en el centro del proceso educativo, utilizando la tecnología como complemento y no como sustituto.El objetivo debe ser formar estudiantes capaces de comprender los mecanismos de la IA, reconocer sus limitaciones y sesgos, y emplearla creativamente como herramienta educativa. Solo así aprovecharemos su potencial transformador sin comprometer nuestras habilidades cognitivas, creativas y éticas esenciales.La IA debe ser nuestra aliada estratégica: AL(IA)². Dos hechos históricos que suelo citar en mis charlas : una cuando en 1997 el maestro de Ajedrez Kasparov fue vencido por la computador Big Blue de IBM, su reacción fue no competir contra la máquina , sino con la maquina creando el ajedrez “centauro”. &nbsp;La otra cuando comienza &nbsp;la Revolución Francesa, y el Rey Luis XVI es informado de la situación consulta si era una &nbsp;revuelta , la respuesta fue : ”No Señor, &nbsp;es una Revolución”Hoy estamos ante una revolución tecnológica cuya magnitud real veremos con el tiempo. El desafío radica en integrarla de forma equilibrada e inteligente, garantizando siempre una perspectiva profundamente humana.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t0-kKoCZ0CuhfngzCYfeYdcyoFo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/ia_en_las_aulas_tecnologia_al_servicio_del_aprendizaje_humano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La IA puede transformar la educación, pero solo si la usamos con criterio, ética y el ser humano al centro.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-05-03T10:00:00+00:00</published>
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            La IA llegó a la bodega
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                <![CDATA[Nicolás Sianja]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ODwvWouRBSm2Konyf44NACNor2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/iavinedos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Muchos se preguntarán que tiene que ver la IA con el vino, déjenme decirle que más de lo que creen. Y como es tema del momento hace tiempo, resulta casi imposible que no se instale en rubros que uno ni se imagina. El caso del vino es uno de ellos. O te amoldas a los tiempos de ahora o quedas fuera del sistema, esa frase hecha que nos persigue históricamente.&nbsp;</p><p>En esencia, la IA busca crear máquinas que puedan pensar, aprender y tomar decisiones de forma similar a los humanos.&nbsp;Pero a diferencia de lo que muchos piensan, la IA puede ser una herramienta muy útil y efectiva si se la sabe utilizar. Me refiero a que no podemos pretender que nos cocine y nos lave, tenemos que guiar la herramienta para que el resultado final sea más preciso. Y como toda tecnología nueva tiene sus seguidores y desertores, lo que la miran atemorizados. Yo creo que usándola para temas puntuales, nos puede servir y mucho.&nbsp;</p><p>La IA en la industria del vino y las bebidas</p><p>Dentro del ambiente del vino podemos encontrar muchas áreas con sus procesos. A diferencia de lo que piensan, ya casi no se elaboran vinos pisando las uvas. La tecnología empezó a llegar a la Argentina a principios de los años 90'. El cambio trascendental sucedió ahí, se modernizaron los procesos. Se instalaron maquinarias y tanques de acero inoxidable con tecnología de punta. Eso fue un hito importante dentro de este mundo. Maquinarias agrícolas y cosechadoras modernas, laboratorios, embotelladoras y mejoras en los servicios de logística, fueron cambios productivos que aceleraron tiempos. Ahora, ¿Quién puede bancar todo esto? Bodegas locales que tengan espaldas, proyectos con capitales extranjeros, vinos apuntados al volumen. Los proyectos pequeños aún siguen manteniendo las formas más tradicionales que requieren más personal, tiempo, dinero y esfuerzo. Muchas otras posiblemente tengan capital pero decidan optar por algo más manual y, sobre gustos no hay nada escrito.&nbsp;</p><p>Entonces, la IA está incorporándose de a poco en diferentes áreas de trabajo de las bodegas. Por ejemplo, podemos aplicarla en diferentes fases de los procesos:</p><p>&nbsp;</p>Etapa elaboración: Para controlar todo tipo de temperaturas. Realizar un seguimiento de las fermentaciones. Analizar datos.&nbsp;Etapa viñedos: Monitoreo en general. En la parte climática: prevenciones. Detectar y combatir enfermedades. Llevar un control parcelario. Verificar madurez.&nbsp;Área de Marketing: Comunicación y prensa. Diseños. Creación de contenido. Redes. Estrategias.&nbsp;Área comercial: Ventas online, análisis de mercado, estrategias. Competencia.&nbsp;Área enoturismo: Gestión de reservas. Tareas administrativas. Asistencia virtual para consultas. Experiencias.&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>Un ejemplo bastante reciente es el que logró Lucca Stradella, enólogo, ingeniero y creador del proyecto Cimarrón Wines Co, quien realizó la primera etiqueta argentina a través de la utilización de IA. Además, cada botella cuenta con un código único que puede canjearse por un NFT de la etiqueta, fusionando tradición vinícola con tecnología digital. https://cimarronwinesco.com/</p>Entre Gallos &amp; Medianoche, etiqueta creada con IA.<p>&nbsp;</p><p>Lucca, es cuarta generación de Bodegas Bianchi y hace algunos años que tiene su propio proyecto de vinos, mezclando parte de su tiempo entre San Rafael y Valle de Uco, las tierra de sus amores.&nbsp;</p><p>“Entre Gallos &amp; Medianoche” surge como un Malbec-Malbec que combina dos terroirs distintos y con características única.&nbsp;</p><p>En el resto del mundo, hay varios casos de bodegas que ya cuentan con IA como parte del equipo. Una de las más reconocidas es Chateau Montelena, histórica bodega Californiana. &nbsp;Ha integrado IA en su viñedo mediante el uso de tecnología de reconocimiento facial. Los encargados del viñedo capturan imágenes de las plantas con sus teléfonos móviles, que luego son analizadas por un sistema de IA que evalúa factores como la inclinación de las hojas y sugiere ajustes en el riego y cuidado de cada vid. Esta aplicación permite un manejo más preciso y personalizado de los cultivos.</p><p>No creo que haya que temerle, solo tenemos que ser cuidadosos con su uso. Exagerar no tiene sentido, es preferible aprender antes de difamar algo que desconocemos ya que es una herramienta que llegó para quedarse.</p><p>¡Chin Chin!&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ODwvWouRBSm2Konyf44NACNor2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/iavinedos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Muchos asocian la inteligencia artificial con robots o ciencia ficción, pero ya está presente en algo tan humano y ancestral como el vino. Las bodegas modernas la están usando para optimizar procesos, predecir cosechas y personalizar etiquetas.]]>
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            Cómo la IA está redefiniendo la política
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                <![CDATA[Santiago Siri]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sTEF2byu7mWAyI2pk7310xIkrnc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/democracia_aumentada_la_inteligencia_artificial_redefine_la_participacion_ciudadana_en_la_era_digital.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La irrupción de la inteligencia artificial en la política no es ciencia ficción: ya está cambiando la forma en que gobiernos, partidos y ciudadanos interactúan. En mi experiencia impulsando iniciativas como el Partido de la Red y Democracy Earth, he visto de primera mano cómo algoritmos de machine learning y redes neuronales ayudan a filtrar millones de datos —desde encuestas hasta comentarios en redes— para diseñar políticas más precisas y detectar tendencias emergentes con semanas o incluso meses de anticipación. Este salto juega doble: potencia la voz ciudadana y obliga a los tomadores de decisiones a estar un paso adelante, pero al mismo tiempo exige que nos preguntemos con qué brújula ética estamos navegando este nuevo océano de datos.Impacto en la toma de decisiones políticas y la participación ciudadanaLa IA permite procesar opiniones de millones en tiempo real, llevando la democracia deliberativa más allá de una urna y un puñado de cédulas. Herramientas de análisis de sentimiento identifican hotspots de malestar social: un pico de reclamos por falta de luz en un barrio, por ejemplo, puede traducirse en un despacho de técnicos en horas en lugar de semanas. Plataformas basadas en blockchain, como la que desarrollamos en Democracy Earth, garantizan transparencia y trazabilidad: cada voto o sugerencia queda cifrada e inmutable, evitando manipulaciones. Al mismo tiempo, chatbots inteligentes pueden convocar foros virtuales, clarificar propuestas legislativas y hasta moderar debates, abriendo la puerta a una participación más inclusiva —siempre que se garantice acceso digital y capacitación mínima.Modernización de las instituciones democráticasLas instituciones tradicionales suelen arrastrar procesos burocráticos del siglo pasado; la IA propone automatizarlos y optimizarlos. Imaginá auditar contratos públicos en segundos: sistemas de computer vision revisan facturas y detectan irregularidades sin intervención manual. Algoritmos de recomendación guían a los ciudadanos hacia trámites online, reduciendo filas y papeles. En el Poder Legislativo, asistentes virtuales resumen miles de páginas de proyectos de ley en bullet points claros, ayudando a legisladores a enfocar el debate en lo sustantivo. Incluso se están probando modelos de “votación algorítmica” en pequeños municipios piloto, donde los vecinos calibran directamente parámetros de presupuestos participativos a través de interfaces amigables. Todo esto acelera la toma de decisiones y refuerza la rendición de cuentas.Desafíos éticos y socialesSin embargo, no todo es bonanza. Los sesgos algorítmicos pueden reproducir discriminaciones históricas: si entrenás un modelo con datos desbalanceados, terminarás reforzando prejuicios de género, clase o etnia. La “caja negra” de muchos sistemas de IA —su opacidad— atenta contra el principio constitucional de explicabilidad: ¿cómo cuestionar una decisión gubernamental si no entendemos las reglas internas del algoritmo? A esto se suma el riesgo de deepfakes políticos capaces de deslegitimar candidaturas y polarizar aún más la conversación pública. Por último, la brecha digital amenaza con dejar afuera a sectores vulnerables: modernizar sin educar y sin garantizar conectividad es, en el fondo, hipócrita.Hacia una IA democrática y responsablePara aprovechar todo el potencial de la IA sin hipotecar nuestros valores, propongo tres ejes de trabajo:&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 1.&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Regulación dinámica y participativa, que involucre a tecnólogos, juristas y ciudadanos en comités de auditoría algorítmica.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 2.&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Énfasis en la alfabetización digital, para que cada persona comprenda las herramientas que influyen en su vida política.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 3.&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Desarrollo de IA ética nativa, integrando principios de justicia, transparencia y cuidado en el diseño de cada modelo.La inteligencia artificial puede ser la aliada perfecta para revitalizar nuestra democracia, siempre que recordemos que el poder último reside en la gente. No se trata de delegar el futuro a unas líneas de código, sino de tejer una convivencia entre neuronas humanas y artificiales que potencie la igualdad de oportunidades, profundice la participación y coloque la ética en el centro del debate público. Y, si lo hacemos bien, la promesa de una política más ágil, inclusiva y transparente dejará de ser un sueño para convertirse en nuestra nueva realidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sTEF2byu7mWAyI2pk7310xIkrnc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/democracia_aumentada_la_inteligencia_artificial_redefine_la_participacion_ciudadana_en_la_era_digital.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La IA ya transforma la política: abre nuevas formas de participación y plantea desafíos éticos y democráticos.]]>
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