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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-09-12T10:00:04+00:00</updated>
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            El despertador de la finitud
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                <![CDATA[Raúl Vázquez]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/oe0rlOaqQ-2tYS0ymYeYAYWZgXE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/finitud.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay un momento, que por lo general transcurre cuando el calendario cruza esa inesperada raya de los cincuenta, en el que la vida deja de ser un territorio a conquistar para convertirse en una cuenta regresiva. Uno lo comprende de golpe, sin anestesia. Vas transitando por la vida como si la conocieras desde siempre y ella, tan campante, se empecina en un instante en demostrarte que las cosas cambian. Que lo que creías de una forma, muta para siempre. Y que lo que parecía una vida apacible, amable, cambia para poner a prueba la resistencia de tu corazón.</p><p>En estos últimos tiempos tomé conciencia de algunas cosas a partir de algunos dolores ajenos que se fueron haciendo propios. Sospecho que a vos te puede pasar lo mismo. El dolor de los amigos, a fuerza de compartir la vida, también lo sentimos nosotros. Es así como confirmamos algo tan maravilloso, único, como el amor por los amigos y, al mismo tiempo, la angustia que nos generan sus pesares.</p><p>Tengo un amigo de esos que vale como un hermano al que le hicieron un trasplante de corazón. Y tengo otro hermano de la vida que cada día enfrenta el inmenso dolor de transformarse en olvido. Ser testigo de esos sufrimientos ayuda a tomar conciencia del amor por los amigos y a entender que hemos vivido bastante más de lo que nos queda por vivir.</p><p>¡Pero ojo! No tomemos esto como un pensamiento trágico, sino como una alarma imperativa que nos obliga a despertar. Debería ser ley la obligación de ponernos de pie cada mañana y vivir con la certeza de que la finitud es la única garantía para no desperdiciar ni un solo minuto de lo que nos queda.</p><p>Cuando la angustia te abraza renegamos hasta de nuestras creencias. Le preguntamos a nuestro Dios (le preguntamos, no le rezamos) qué carajo tiene en la cabeza para poner en la vida de alguien un trago tan amargo, capaz de modificar su existencia para siempre. Cuál es la razón para que sufra tanto. Cómo se le ocurre agregar un peso tan grande sobre las espaldas de gente tan buena. O qué hacía mientras elegía con el dedo del destino a personas que no merecen sufrir.</p><p>Lo cierto es que hay un instante, casi imperceptible, donde uno intuye la arquitectura secreta del tiempo. Descubre, sin dramatismos, que todo se está moviendo hacia un final. Pero lejos de ser una advertencia lúgubre, esa certeza aparece como un relámpago de lucidez: un despertador que nos sacude del letargo.</p><p>Durante años, la cultura moderna nos ha adiestrado en una suerte de sonambulismo confortable. Construimos ciudades de hormigón, contratamos planes a treinta años, buscamos autos y heladeras con fama de duraderos y acumulamos objetos con la ingenua fe en que la eternidad es la norma y la finitud una excepción. Vivimos como si tuviéramos un crédito infinito en la cuenta bancaria de los días. Postergamos las palabras que importan, aplazamos cientos de abrazos para una ocasión especial y dejamos que la rutina devore las horas en la sala de espera de un futuro hipotético. Nos comportamos como propietarios eternos de un tiempo que en realidad lo tenemos en alquiler.</p><p>Sin embargo, la finitud no es una condena que ensombrece la existencia, sino el resorte sagrado que la pone en marcha.</p><p>La ciencias exactas, lejos de ofrecernos una visión desoladora, nos brinda una lección de asombro. Un ingeniero francés (de quien no recuerdo el nombre y tampoco me importa porque me cansé de googlear para no saber nada) asegura en lo que llamó Segunda Ley de la Termodinámica que el universo avanza inexorablemente hacia la transformación y la disipación. Nada permanece estático. En sus meditaciones sobre la naturaleza del tiempo, propone algo conmovedor: las cosas no existen, sino que suceden. No somos estatuas de piedra que atraviesan el calendario; somos eventos, procesos, espasmos de energía. Somos como una ola que cobra forma en el océano, alcanza su cresta, refleja un destello de luz del Sol y vuelve a disolverse en el agua. Exigirle a una ola que dure para siempre es malinterpretar su naturaleza. La belleza arrolladora de la ola reside justamente en que es única, movediza y fugaz. Si fuera eterna, perdería la fuerza de su impacto.</p><p>Viktor Frankl, desde los abismos de la experiencia humana, comprendió que la existencia adquiere un sentido insustituible precisamente porque sus días están contados. Si fuéramos inmortales, cada decisión podría aplazarse indefinidamente. No habría urgencia en el perdón, ni valor en el coraje, ni fortaleza en la palabra empeñada. La eternidad se encarga de vaciar de gravedad a cada uno de nuestros gestos, porque siempre hay un mañana para reparar lo postergado.</p><p>Sigmund Freud relata en uno de sus ensayos una caminata veraniega por el campo junto al poeta Rainer Maria Rilke. El escritor, en un exceso de romanticismo tremendista, se afligía &nbsp;al contemplar las flores y los paisajes hermosos, abrumado por la idea de que toda esa belleza desaparecería con el invierno. Freud, con lucidez clínica y profunda empatía, le respondió que la finitud del goce aumenta su valor. La flor que dura una sola noche no es menos hermosa por el hecho de que va a morir al amanecer. Su brevedad es, de hecho, el motor que enciende nuestra fascinación, nuestro goce y hasta nuestra vida.</p><p>En la tradición cristiana, la brevedad de la vida no aparece como una condena, sino como una llamada urgente a despertar la conciencia y habitar la fe desde la gratitud. Hay un salmo que contrasta la eternidad y grandeza de Dios con la fragilidad y brevedad de la vida humana. Describe la vida de los hombres como un destello breve, comparándola con la hierba que crece por la mañana y se marchita por la tarde, recordando que nuestros días pasan rápido. Y condensa esa sabiduría en una plegaria luminosa: «Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría». No se trata de contarlos con la angustia del que ve agotarse un reloj de arena, sino con el asombro del que reconoce cada amanecer como un don inmerecido, una gracia viva. Dios prometió el perdón, pero no prometió el día de mañana. No sufrimos porque el tiempo pasa, sino porque vivimos postergando el amor, olvidando que el presente es el único territorio donde la vida se encarna y se celebra.</p><p>Los romanos transformaron la memoria del fin en una potente herramienta de activación vital. Marco Aurelio se repetía cada amanecer: «Puedes dejar la vida en este preciso instante; deja que eso determine lo que haces, dices y piensas». No era una consigna macabra, sino un filtro de claridad absoluta. Esta idea no busca sepultar el goce bajo la lápida del temor, sino limpiar la mirada de lo accesorio: el rencor menor, la vanidad efímera, la prisa absurda y las discusiones estériles. Es un llamado a despertar y habitar el día con el entusiasmo de quien sabe que la gran oportunidad es hoy.</p><p>¿Qué ocurre, entonces, si decidimos escuchar esa alarma? ¿Qué pasa si elegimos, de manera consciente, vivir (como me iluminó alguna vez un entrañable amigo) en “modo despedida"?</p><p>Lejos de lo que podría sugerir, vivir en “modo despedida” no es andar por la calle con el rostro apesadumbrado, ni escribir el testamento cada noche, ni desvincularse de los afectos. Todo lo contrario: es una postura de celebración pura. Es habitar el presente con la devoción de quien sabe que cada encuentro tiene el valor de lo irrepetible. Es tomar el café de la mañana sintiendo el aroma como si fuera la primera o la última vez. Es mirar a los ojos a las personas que amamos y comprender que el hecho de coincidir en este rincón del universo, en este preciso fragmento de tiempo, es un milagro descomunal.</p><p>Cuando uno asume que la muerte no es una enemiga que acecha en las sombras, sino la compañera silenciosa que le otorga relieve a la vida, la realidad sufre una transmutación maravillosa. Se disuelven las tensiones innecesarias. El orgullo desmedido revela su ridícula inutilidad. La postergación cobarde se transforma en acción decidida. Y mirar a los demás sabiendo que todos compartimos la misma condición fugaz despierta una empatía inmediata con la vida.</p><p>En la cultura japonesa existe una idea poética que describe la sensibilidad de lo efímero. Plantea que la vida es comparable con la emoción dulce que se siente al contemplar los cerezos en flor, aún sabiendo que la brisa se llevará sus pétalos en unas pocas semanas. No hay amargura en esa contemplación; hay una gratitud profunda por haber estado allí para presenciar el espectáculo. Nos conmueve lo que no se puede retener. Un juguete de la infancia guardado en un cajón, la caligrafía pausada de tu viejo, la mano suave de una caricia de mamá o el sonido de las hojas secas debajo de las zapatillas en las calles de tu barrio. Todo eso no vale por su resistencia al paso de los años, sino por la cantidad de vida que lograron condensar en su finita fragilidad.</p><p>Hay una paradoja luminosa que debemos rescatar del olvido: la conciencia de la muerte no apaga la vida; la enciende. Funciona como una lente que nos devuelve la nitidez. Nos recuerda que no hemos venido a este mundo a aprender a usar el Excel, ni tampoco a acumular rencores, o a esperar el momento perfecto para empezar a ser felices. El momento es este, con sus imperfecciones, sus grietas y su luz.</p><p>Vivir en “modo despedida” es, en su sentido más profundo, el acto supremo de la gratitud. Es levantarse cada mañana, mirar alrededor y gritarle a nuestra existencia que sabemos muy bien que esto no dura para siempre. Pero precisamente por eso, porque va a terminar, no me lo voy a perder. Es atreverse a decir lo que sentimos sin calcular tanto, a perdonar sin exigir garantías, a emprender ese proyecto postergado, a disfrutar del abrazo de nuestras hijas, del beso amable de tu mujer, del camino con tus hermanos o de una charla con amigos sin mirar el reloj.</p><p>La vida es un regalo de una generosidad desmedida. Pero es un regalo con fecha de vencimiento. Ignorar esa fecha no nos hace inmortales; solo nos hace insensibles. Aceptar el límite, en cambio, nos devuelve la capacidad de asombro.</p><p>Al final, nuestra existencia no se mide por la cantidad de páginas del libro, sino por la intensidad y el amor con que hemos leído cada línea. Saber que la obra tiene un acto final no arruina la función; le otorga a cada escena, a cada diálogo, a cada silencio, el peso brillante de lo sagrado.</p><p>Se apagarán las luces algún día, sí. Y el teatro quedará en calma. Pero mientras la música siga sonando y el telón esté arriba, no hay forma más bella, inteligente y apasionada de habitar el escenario que hacerlo con la elegancia serena, agradecida y atenta de quien sabe que cada instante es una fiesta.</p><p>Brindo por eso. Y en modo despedida, los saludo hasta la próxima.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/oe0rlOaqQ-2tYS0ymYeYAYWZgXE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/finitud.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Vivir el presente, disfrutar la vida. El estado de eterna despedida y el sentido de Victor Frankl.]]>
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                                <updated>2026-09-12T10:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-09-12T10:00:00+00:00</published>
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            Chau grieta: UrbanCities reunió dirigentes de todo el país por la IA y la gestión
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                <![CDATA[Chiara Lucerna]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4NC5B_ReprnDJdcddBdvmT_6QKY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/todos.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Si hay algo que nos dejó en claro la jornada en la Usina del Arte es que el consenso, el encuentro, el debate y las ganas de hacer, eso que algunos llaman“rosca”, cambió de escenario y se puso por encima de la maldita grieta argentina por un rato. El miércoles la charla pasó por cómo meter Inteligencia Artificial en los municipios, cómo gestionar la seguridad con datos reales y de qué manera digitalizar un Estado que a veces parece del siglo pasado. Urban Cities logró justamente eso: juntar en un mismo lugar a intendentes de todos los colores políticos, funcionarios nacionales, especialistas en tecnología y empresarios para hablar de la gestión que se viene.</p><p>La organización del evento contó con la presencia de Jorge Macri con un discurso de optimismo sobre lo que viene y los lados positivos del avance tecnológico, repasando políticas públicas para cuidar los chicos de la inseguridad digital. Todo estuvo a cargo del ladero de Macri a cargo de las Relaciones Federales de la Ciudad, César Torres, como anfitrión entre los pasillos del complejo cultural de La Boca.</p><p>&nbsp;Torres armó un puente directo entre la política tradicional de territorio y las empresas del sector tech, logrando una logística sin fisuras y asegurando que la convocatoria fuera verdaderamente federal. Sentar en la misma mesa a caciques del Conurbano, intendentes del interior del país y ejecutivos de multinacionales no es tarea fácil, pero el armado logró que la Usina del Arte funcionara como un punto de encuentro neutral y ultra productivo. ¿Será el comienzo de un encuentro más amplio?</p>Encuentro. Andrés Ibarra, Pedro Paulin y César Torres.<p>El desfile de nombres de la política nacional fue constante durante todo el día. Estuvieron presentes el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri; el intendente de La Plata, Julio Alak; de Tres de Febrero, Rodrigo Roco Aybar, de Vicente López, Soledad Martínez; de Córdoba, Daniel Passerini; de San Isidro, Ramón Lanús; y la intendenta de San Juan, Susana Laciar, entre otros. A ellos se sumaron decenas de alcaldes, concejales y legisladores provinciales que viajaron exclusivamente para ver qué herramientas se pueden aplicar de forma directa en sus ciudades.</p>La IA en el día a día de la gestión municipal<p>Lejos de quedar en discursos teóricos o promesas abstractas, las charlas técnicas apuntaron la tecnología aplicada a la trinchera del municipio. El mensaje general fue claro: la Inteligencia Artificial ya no es una moda ni un lujo para pocos, sino una necesidad básica para optimizar los recursos públicos y mejorar la vida cotidiana de los vecinos.</p><p>Tres de los disertantes más escuchados del evento dejaron definiciones clave sobre este punto:</p>Martín Güemes (Secretario de Innovación): "La Inteligencia Artificial dejó de ser un piloto experimental para convertirse en una herramienta de impacto real. Hoy un municipio que no aplica algoritmos para predecir la demanda de turnos médicos o mejorar la recolección de residuos, está gestionando a ciegas y malgastando los recursos de la gente".Francisco Forbes (Especialista en GovTech): "El verdadero desafío de los gobiernos locales no pasa por comprar tecnología cara por el simple hecho de mostrarla, sino por cambiar la cultura de trabajo dentro de las oficinas. La IA en la gestión municipal solo sirve si reduce la burocracia, elimina trámites inútiles y le devuelve tiempo de vida al ciudadano".Raúl Piola (Experto en Transformación Digital): "Estamos pasando de los viejos tableros de control estáticos a la toma de decisiones en tiempo real. La integración de la IA con la infraestructura invisible de las ciudades permite que la respuesta ante emergencias climáticas o incidentes de seguridad sea inmediata y automatizada".<p>La constante en todos los paneles fue el pragmatismo: usar los datos no para hacer gráficos lindos, sino para resolver problemas concretos como el tráfico, la atención en los hospitales y la prevención del delito.</p>Andrés Ibarra: "La modernización es la única herramienta para devolverle la confianza al ciudadano"<p>Uno de los momentos con mayor peso institucional del día lo protagonizó Andrés Ibarra, Presidente de la Fundación País Abierto y Digital y referente indiscutido en temas de modernización estatal. En un Salón Auditorio repleto, Ibarra bajó una línea clara sobre hacia dónde tiene que ir la administración pública en los próximos años.</p><p>"No hay posibilidad de tener un país con futuro si no consolidamos municipios y provincias eficientes, transparentes y totalmente digitalizados. La transformación digital no es una promesa para decir en una campaña electoral ni un gasto prescindible; es una obligación directa con los vecinos", marcó Ibarra en el inicio de su presentación.</p><p>El exministro también remarcó la importancia de que los sistemas de las distintas ciudades puedan conectarse entre sí y hablar el mismo idioma digital: "El ciudadano es uno solo y no tiene por qué sufrir la burocracia porque dos municipios o una provincia no se cruzan datos. La tecnología es la herramienta clave para saltar las diferencias partidarias, simplificarle los trámites a la gente y garantizar una gestión que rinda cuentas de verdad y en tiempo real".</p>Una foto del futuro que ya empezó<p>A lo largo de toda la jornada quedó en evidencia que las agendas locales están cambiando rápido. Los intendentes ya no buscan solo resolver el asfalto y las luces del alumbrado; hoy la demanda de los vecinos incluye conectividad, atención digital rápida, trámites desde el celular y ciudades más seguras gracias al monitoreo inteligente.</p><p>El cierre del evento dejó flotando una idea que se repitió en cada pasillo de la Usina: la política que se viene se va a medir cada vez más por la capacidad de gestión y por los resultados concretos. En ese mapa, Urban Cities demostró que los municipios que no se suban a la ola de la tecnología van a quedar rezagados, mientras que los que se animen a innovar van a marcar la cancha en los años que vienen.</p>Sí se puede. La innovación en la gestión, en la mirada de César Torres.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4NC5B_ReprnDJdcddBdvmT_6QKY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/todos.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Si hay algo que nos dejó en claro la jornada en la Usina del Arte es que el consenso, el encuentro, el debate y las ganas de hacer, eso que algunos ll...]]>
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                                <updated>2026-09-04T18:15:53+00:00</updated>
                <published>2026-09-04T18:15:49+00:00</published>
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            Pérdidas y ganancias
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        <author>
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                <![CDATA[Raúl Vázquez]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l8XeRCGsR--GcjlyP3L_TPXcpdg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/perdidas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Pérdidas y ganancias</p><p>Tener cincuenta y pico nos regala la posibilidad de pausar la marcha y silenciar el apuro. A esta altura del partido, uno empieza a mirar el recorrido no con la urgencia de quien quiere conquistarlo todo, sino con la pausada serenidad de quien se sienta a constatar lo aprendido. Hay una sensibilidad nueva, más fina y menos tolerante al artificio, que nos atraviesa sin pedir permiso. Escribo estas líneas desde la frontera donde el pasado deja de ser una acumulación de anécdotas para convertirse en una lección silenciosa, y donde la vida nos exige balances que, saludablemente, elegimos no postergar.</p><p>No se trata de ponernos solemnes ni de dar cátedra sobre cómo vivir, sino de ponerle palabras a eso que nos embarga cuando miramos hacia atrás. Quienes vivimos los 80 y los 90 a toda velocidad, hemos descubierto que la reflexión no es un ejercicio intelectual, sino una necesidad del alma para acomodar los recuerdos en su estante definitivo. Es el momento en que entendemos que todo lo que perdimos, lo que mantuvimos y lo que dejamos ir no fue producto del azar, sino la materia prima con la que fuimos construyendo esto que somos.</p><p>Hay un momento en la vida, casi siempre amparado por la soberbia de los veinte años, en el que estamos convencidos de que el tiempo es un pozo sin fondo. En esa época, los días se estiran con una elasticidad tramposa y las noches parecen refundarse a cada rato en la mesa de cualquier bar. Acumulamos gente con la voracidad de un coleccionista impulsivo. Guardamos números de teléfono en libretas que jamás volveremos a abrir, sumamos nombres a las mesas de café, nos abrazamos con desconocidos en la cancha o en los piringundines baratos de ciertas madrugadas, y llamamos a todo eso amistad. Creemos, con una fe ciega y casi infantil, que la vida es una tribuna que se va llenando para siempre y que la dimensión de un hombre se mide por el nivel de ruido que lo rodea.</p><p>Éramos ricos en cantidad, pero profundamente analfabetos en la ciencia del tiempo. Vivíamos con las puertas abiertas de par en par, dejando entrar a cualquiera que tuviera una anécdota a mano o una carcajada disponible casa estaba siempre llena. La agenda desbordada y la sensación de pertenencia se alimentaba del murmullo constante. En esa juventud ruidosa, la soledad era percibida como un fracaso, un defecto de fábrica, una señal de aridez emocional. Nadie quería quedarse a solas con sus propios pensamientos, por lo que tapamos el silencio con cualquier tipo de compañía. Compañías masculinas para arrugar manteles y femeninas para arrugar las sábanas.</p><p>Pero la vida, que es una gran maestra en el arte de la paciencia, empieza a ajustar sus tuercas sin pedirnos permiso. Al principio no te das cuenta. Las primeras pérdidas ocurren de manera imperceptible, casi elegante. Es el amigo del secundario con el que dejás de coincidir porque sus horarios ya no encajan con los tuyos. O aquel compañero de batallas universitarias con el que, de pronto, en el café de la avenida, te descubrís mirando el reloj porque las frases hechas ya no alcanzan para tapar el abismo de dos mundos que se alejaron. No hay pelea, no hay un portazo dramático ni insultos de por medio; hay simplemente un distanciamiento tibio, una marea suave que lleva a uno para un lado y a otro para el otro.</p><p>Después vienen los romances. Aquellas promesas solemnes susurradas en la penumbra de un auto viejo o en el balcón del departamento de soltero, donde nos jurábamos amor eterno sobre cimientos de papel. Amores que parecían el centro de gravedad del universo y que, con los meses o los años, terminaron desgastándose en la rutina, en las expectativas cruzadas o en la simple constatación de que éramos dos extraños viajando en la misma dirección por puro accidente. Se van los amores, y con cada despedida se apaga una luz en ese lugar amable que habíamos diseñado para iluminar el futuro.</p><p>A decir verdad, debemos reconocer que de los viejos romances siempre quedan algunas huellas y, tal vez, el recuerdo más o menos esclarecido de una o dos mujeres que nos dura toda la vida. Puede ser. Pero el tiempo nos ayuda a comprobar que eso que creíamos amor eterno resulta ser simplemente una herida que nació en un pasado obnubilado y murió en el desencanto. En el desengaño que surge cuando comprendés que, muchas veces, dos vidas que se cruzaban por amor son en realidad trazos que se bifurcan por dos senderos que se alejan hasta el infinito.</p><p>Y luego llega el golpe verdadero, el que desacomoda la arquitectura del alma: la pérdida de los familiares. Es el momento en que la muerte deja de ser una abstracción filosófica o una noticia en la contratapa del diario para golpear a la puerta de nuestra propia casa. Se van los abuelos, se van los tíos que eran como padres y madres sustitutos, y un día, en la estocada más feroz que nos asesta la existencia, se nos van los padres. Se van las voces que sostenían nuestra infancia, las manos que nos ataban los cordones, el aroma a tuco de los domingos y esa mirada única que nos leía sin necesidad de palabras. Con su partida, nos quedamos en la primera línea de fuego. Nos descubrimos repentinamente adultos, mirando hacia atrás y viendo que el paisaje de la infancia y la juventud se transformó en un terreno poblado de ausencias.</p><p>En ese trance, la reacción primaria es el espanto. Sentimos que nos estamos desmoronando, que la vida es un proceso cruento de despojo sistemático. Miramos alrededor y vemos la mesa cada vez más chica, las sillas vacías acumulando polvo, la libreta de contactos convertida en un pequeño cementerio de nombres que ya no van a responder. Nos domina una sensación de intemperie. ¿Qué nos pasó?, nos preguntamos en la soledad de la noche. ¿Cómo fue que nos quedamos con tan poco?</p><p>Sin embargo, si uno tiene la fortuna y la templanza de dejar pasar los años sin cerrarse al dolor, empieza a germinar una sensibilidad distinta, más honda y serena. Con el tiempo, la mirada se limpia de la urgencia juvenil. Y es ahí cuando comprendemos que hay una lógica profunda en este camino, una especie de selección natural afectiva que el alma ejecuta de manera casi inconsciente para salvaguardar lo esencial.</p><p>No se trata de un proceso de endurecimiento ni de cinismo. Todo lo contrario: es el resultado de un refinamiento espiritual. En la biología de las especies, la selección natural elimina lo superfluo para garantizar la supervivencia del organismo. En la biología del alma ocurre exactamente lo mismo. A medida que nos acercamos a la madurez, descubrimos que el tiempo no es ese pozo infinito que creíamos a los veinte años, sino un recurso escaso e infinitamente valioso. Y cuando entendés con qué moneda estás pagando cada hora de tu vida, te volvés un administrador ferozmente lúcido de tus propios afectos.</p><p>Esa selección natural que hacemos sin darnos cuenta no es más que un filtro de calidad. La vida nos va quitando lo que era de utilería para obligarnos a mirar lo que es de madera noble. Las amistades que se cayeron no eran malas; simplemente eran de una estación determinada. Cumplieron su ciclo, nos enseñaron lo que tenían que enseñarnos, nos dejaron un recuerdo y siguieron su curso. Los romances que no prosperaron fueron el borrador eficaz y necesario para entender qué buscábamos realmente cuando le abrimos el corazón a esa persona que amanece con nosotros. Y las pérdidas familiares, aunque duelan con un filo tenaz e insoportable, nos heredan una sensibilidad madura, un sentido agradecimiento hacia la memoria y una comprensión absoluta del valor que tienen aquellos que todavía están.</p><p>Llegar a esta altura del partido con la agenda limpia de compromisos vacíos no es una derrota. Es una victoria deslumbrante. Es la conquista de la autenticidad. Nos damos cuenta de que ya no tenemos ganas ni energía para sostener charlas superficiales, para sonreír por cortesía en reuniones que nos aburren o para tolerar neuronas ajenas que solo traen ruidos molestos. Aprendemos a decir no sin culpa y a gritar sí con la entrega absoluta de quien sabe que está regalando su bien más preciado.</p><p>Hoy la mesa es más chica, claro que sí. ¡Pero qué mesa! Quienes se sientan a ella no necesitan presentaciones ni artificios. Son personas con las que se puede compartir un café en silencio sin que ese silencio resulte incómodo o haya durado años. Son los amigos que conocen nuestras miserias y nuestros fracasos, y que sin embargo eligen quedarse. Son los amores que sobrevivieron a las tormentas y se convirtieron en un puerto sereno, un lugar donde sacarse la armadura y respirar. Son los pocos parientes o afectos entrañables con los que un abrazo de tres segundos basta para ponernos de pie otra vez.</p><p>Cambiamos la pirotecnia de las fiestas por la luz tibia de un quincho con siete u ocho imprescindibles. Cambiamos los cien mensajes de cumpleaños por tres llamadas de voz que nos quiebran la garganta de la emoción. Ganamos en densidad lo que perdimos en volumen. Y esa permuta es, quizás, el negocio más extraordinario que hacemos en la vida.</p><p>Mirar hacia atrás y contar las ausencias sigue provocando una mueca de nostalgia, es innegable. Las cicatrices están ahí y nos recuerdan el precio de haber vivido. Pero hoy sabemos que no somos lo que perdimos, sino lo que supimos conservar después de que el viento hizo su trabajo. La madurez nos regala la sabiduría silenciosa de comprender que la vida no consiste en acumular personas como si fueran trofeos en una repisa, sino en destilar los afectos hasta quedarnos con la esencia más pura.</p><p>Al final de la jornada, cuando la tarde empieza a caer y las sombras se alargan sobre el patio, descubrimos que no importa cuántos había en la tribuna durante los momentos de fiesta. Lo único que realmente importa es quiénes siguen sentados a nuestro lado, en silencio, cuando el ruido ha terminado y solo queda lo que queda.</p><p>Ahí es cuando la vida te dice quién sos. Cuando mirás a los costados y no son tantos. Pero igual vas a la guerra. Sosteniendo con inquebrantable convicción las banderas del amor verdadero y de la amistad de fierro. Esas banderas, como todos sabemos, se izan y flamean después de los cincuenta. Y son las que te llevan a disfrutar de la victoria más grande de todas.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l8XeRCGsR--GcjlyP3L_TPXcpdg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/perdidas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Los vínculos y apuestas. El corazón y la reflexión a mitad de la vida.]]>
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                                <updated>2026-08-30T17:31:00+00:00</updated>
                <published>2026-08-30T13:51:07+00:00</published>
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            El laboratorio de ciudades inteligentes desembarca a la Ciudad: llega Urban Cities 2026
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                <![CDATA[Chiara Lucerna]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RqlbIQZ3gBf9xD282uAfTNxZE7E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/smartcities.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El futuro de la gestión pública no se debate en abstractos ni en despachos a puertas cerradas; se construye en tiempo real con datos, infraestructura invisible e inteligencia artificial, combinado con el laburo de territorio y la política de cercanía. Este miércoles 2 de septiembre, La Ciudad se convertirá en la capital regional de la innovación con la llegada de Urban Cities 2026, un encuentro de alto impacto que reunirá a los cerebros detrás de la transformación urbana, el sector privado y la política territorial. Un evento sin precedentes que convoca a los grandes.</p><p>Desde temprano, el evento desplegará un cronograma intensivo articulado en tres escenarios simultáneos —Salón Auditorio, Sala de Cámara y Espacio Creativo—, cubriendo un abanico que va desde la seguridad basada en datos hasta la movilidad integrada y la resiliencia frente al cambio climático.</p>De la apertura institucional a la era de la Inteligencia Artificial<p>La apertura oficial estará a cargo del Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, marcando la hoja de ruta de la capital como hub tecnológico regional, seguido por la presentación del ex ministro y pionero en la Argentina sobre políticas de &nbsp;modernizacion en el Estado, Andrés Ibarra (Presidente de la Fundación País Abierto y Digital).</p><p>El plato fuerte de la mañana abordará el salto de la Inteligencia Artificial desde el plano teórico al impacto real en las administraciones públicas, con la participación de especialistas como Francisco Forbes y Martín Güemes. En paralelo, la agenda de seguridad y gestión de emergencias basada en datos contará con un panel donde cruzarán visiones Luciana Geuna, Julio López, Diego Nogueira y Gastón Navarro.</p><p>El ecosistema tech también tendrá su espacio estelar al mediodía con la disertación de Mateo Salvatto (Fundador y CEO de Asteroid), quien expondrá sobre el impacto de la innovación joven en los procesos de cambio global.</p>Federalismo, agro inteligente y los líderes del territorio<p>Uno de los grandes atractivos de Urban Cities radica en su perspectiva federal y la interacción entre el campo y la ciudad. Los paneles técnicos de la tarde contarán con una grilla pesada de referentes:</p>Agro Inteligente e Innovación: La tecnología aplicada al desarrollo rural reunirá a figuras de la talla de Leonardo Sarquís, Beatriz Giraudo, Andrea Sarnari y Marcelo Torres.Federalismo y Gobiernos Locales: Un cruce político y de gestión de primer nivel que sentará en la misma mesa a intendentes de diversos signos políticos como Julio Alak (La Plata), Soledad Martínez (Vicente López), Daniel Passerini (Córdoba) y Susana Laciar (San Juan).Ciudades en Tiempo Real y Movilidad: Se debatirá la conectividad urbana con alcaldes y dirigentes como Santiago Passaglia (San Nicolás), Rodrigo Aybar y Juan Fiorini, mientras que el futuro del transporte será analizado por el Ministro de Infraestructura porteño, Pablo Bereciartua, junto a Héctor Floriani y Carlos Koopmann.Transparencia, educación y el gran cierre<p>Hacia el final de la jornada, la Ministra de Educación de la Ciudad, Mercedes Miguel, abordará los desafíos de las competencias del futuro, dando paso a paneles clave sobre gobernanza responsable y transparencia donde expondrán el intendente de San Isidro, Ramón Lanús, junto a Juan Cruz Cándido y Tamara Laznik.</p><p>El cierre institucional del encuentro estará a cargo del Jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, consolidando a Urban Cities como la cita obligada para quienes entienden que la política moderna se mide por la eficiencia de sus datos y la calidad de vida de sus ciudadanos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RqlbIQZ3gBf9xD282uAfTNxZE7E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/smartcities.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Dream Team de expositores sobre la gestión con innovación, con Jorge Macri en la apertura. Dirigentes de todo el país.]]>
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                                                <category term="economia-negocios" label="Economía &amp; Negocios" />
                                <updated>2026-08-28T11:48:18+00:00</updated>
                <published>2026-08-28T11:44:03+00:00</published>
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            San Martín
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                <![CDATA[Raúl Vázquez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WyhjNh9JxeGZ8KdEwj3USYyV5L8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/san_martin.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El invierno en los años ochenta no era este simulacro tibio que nos toca gambetear ahora. En los ochenta, el frío era una materia densa, casi sólida, que se metía por las costuras del guardapolvo blanco y te congelaba los tobillos sobre las medias de lana azul. Tenía, sin embargo, una dignidad silenciosa. Se olía en el vaho de la mañana y en ese vapor dulzón que salía de la cocina del colegio cuando una o dos veces al año, como un pequeño milagro, las porteras revolvían las ollas gigantes de aluminio cargadas de chocolate espeso.</p><p>Había en aquellos actos escolares una mística artesanal que hoy parece extinguida. No había pantallas gigantes, ni presentaciones en Canva, ni parlantes con bluetooth, ni pistas editadas en alta fidelidad. Todo se sostenía sobre la tracción a sangre y el amor abnegado de un puñado de maestras que multiplicaban el pan y los peces con cartulinas, Plasticola de colores y rollos de papel crepé. A decir verdad, y si nos ponemos rígidos, eran actos bastante pobres, a veces aburridos y siempre largos. Sobre todo, cuando el Director leía su discurso y vos sólo pensabas en el partido de la tarde, en la Plaza Don Bosco de Lope de Vega y Elpidio González, atrás del Hospitalito. Aunque el recuerdo, siempre amable, le dan a aquellas fechas patrias del colegio primario un tinte de añoranza perdida que los hace inolvidables.</p><p>Cada 17 de agosto, aunque en rigor de verdad nunca me tocó, pensaba que ser seleccionado para interpretar al General José de San Martín en el acto era un detalle que sería recordado para siempre. O, al menos, durante unos años. Lo cierto es que Jorge Gómez o Alejandro Molina, y siempre ellos dos, eran los compañeros elegidos, uno u otro, para interpretar al Padre de la Patria. Siempre creí que eran los favoritos de la maestra. El tiempo ahora hace justicia y reconozco que nadie dividía por dos cifras como Jorge y que las composiciones de Alejando eran verdaderos guiones cinematográficos.</p><p>Por mi lado, el fracaso que suponía no ponerse la investidura sagrada de San Martín, la soportaba con la ventaja de no verme obligado a aguantar heroicamente una barba de lana negra cosida a mano que pinchaba como mil agujas, o llevar un sable de madera envuelto en papel de aluminio que se deshojaba al primer movimiento de esgrima contra el aire, o encajar la cabeza en un sombrero bicornio de cartón negro que a la primera ráfaga de viento del patio se volaba ante las risas contenidas de los compañeros.</p><p>Ahí estábamos, parados en filas rigurosas sobre las baldosas calcáreas del patio, tiritando de emoción y de frío, mientras el pasacasetes Philips escupía con fritura los acordes de la Marcha de San Lorenzo. El sonido salía distorsionado por el uso, interrumpido por el chirrido de la cinta vieja, pero a nadie le importaba. Había algo profundamente honesto en la escena. Una fe colectiva, casi candorosa, en que esos símbolos patrios nos cobijaban a todos por igual.</p><p>Quién sabe, tal vez en esas mañanas de frío aprendí a mirar la figura del Libertador con un respeto sagrado. En aquella época, San Martín no era un concepto abstracto ni una bajada de línea ideológica de turno; era la encarnación del esfuerzo desinteresado y de la entrega absoluta a una causa superior. Nos hablaban del cruce de los Andes, de la austeridad de un hombre que dormía en un catre de campaña, de un soldado enfermo que rechazaba sueldos, que declinaba honores y que prefirió el destierro voluntario en Boulogne Sur Mer antes que manchar su espada con la sangre de sus propios compatriotas en las guerras civiles que ya empezaban a desangrar al país.</p><p>Hay una melancolía luminosa en recordar aquellas mañanas de agosto. Éramos chicos con las manos rojas por el frío, con las puntas de los zapatos mocasín gastadas por efímeros partidos de fútbol en el recreo, pero teníamos la certeza involuntaria de estar aprendiendo a ser parte de algo más grande. Nos íbamos a casa con el gusto amargo y reconfortante del chocolate escolar en el paladar y una escarapela de tela prendida al pecho con un alfiler de gancho que nuestras madres nos ponían con un cuidado casi quirúrgico.</p><p>El tiempo pasó, como pasa siempre en este país: atropellando. Y al mirar desde esta terraza del presente hacia aquel patio de los años ochenta, el contraste no solo produce nostalgia, sino un estupor doloroso. Resulta muy difícil hoy, al encender la televisión o repasar las noticias en las apps, no sentir algo de vergüenza ajena al comparar la estatura moral de San Martín con la insoportable pequeñez de las dirigencias políticas que gobiernan desde hace décadas y nos oscurecen el destino.</p><p>¿En qué momento cambiamos el catre de campaña por las jubilaciones de privilegio? ¿Cuándo fue que la patria dejó de ser un ideal de libertad para transformarse en un botín a repartir entre indeseables?</p><p>Los políticos de hoy, o el 95% de ellos, para usar un porcentaje conocido, padecen de un vértigo inverso al de San Martín. Mientras el General renunció al poder supremo cuando lo tenía servido en bandeja, la fauna política contemporánea es capaz de vender el alma, la bandera y el futuro de las próximas tres generaciones por mantener un fuero, una caja de financiamiento o una cuota miserable de protagonismo mediático. El Libertador rechazó los homenajes en vida y se fue a morir en silencio, cuidando que su nombre no fuera utilizado para profundizar la discordia. Hoy, cualquier papanatas con pretensiones de estadista gasta fortunas del erario público en campañas de imagen, pautas oficiales y ejércitos de trolls para erigirse monumentos en vida mientras gran parte del país se hunde en la pobreza.</p><p>San Martín no tenía asesores de comunicación, ni expertos en neurociencia aplicada al marketing político, ni focus groups para saber si le convenía o no cruzar la cordillera de los Andes. Tenía convicción, ética y una devoción inquebrantable por el deber ser. Sabía que la grandeza no se mide por la cantidad de likes de militantes contratados, sino por la trascendencia del legado.</p><p>En aquellos actos de los ochenta, cuando la maestra de séptimo leía con voz temblorosa el testamento del General o recitaba sus máximas para su hija Merceditas, en realidad nos estaba entregando un código moral implícito. Nos decían que la palabra valía más que un contrato firmado ante escribano; que el respeto a la autoridad no se imponía con soberbia sino con el ejemplo; y que el verdadero patriotismo no consiste en envolverse en una bandera para tapar la corrupción propia, sino en servir a la comunidad sin pedir nada a cambio.</p><p>Hoy asistimos a un espectáculo dantesco donde la política se redujo a una disputa de varieté, un teatro de operaciones donde se gritan consignas vacías, se inventan grietas artificiales y se apela al odio como única herramienta de construcción electoral. Se utiliza el nombre de los próceres con la impunidad de los profanadores de tumbas: citan a San Martín para justificar un decretazo, una transa parlamentaria o una contorsión ideológica de último momento. Si el General viera a este elenco estable de cortesanos, lobbistas y oportunistas disputarse las migajas de un país empobrecido, probablemente volvería a subirse al mausoleo de la Catedral para esconderse de vergüenza.</p><p>Sin embargo, a pesar del desencanto que nos aplasta la nuca, prefiero quedarme con la luz de aquella infancia. Prefiero agradecer a aquellas maestras que nos enseñaron a ponernos de pie cuando entraba la Bandera de Ceremonias, a la portera que preparaba el chocolate con más buena voluntad que leche entera, y a los compañeros que tiritaban a nuestro lado sin importar si en sus casas se pensaba de una u otra forma.</p><p>En ese patio de escuela primaria de los ochenta residía, tal vez sin que lo supiéramos, lo mejor de la Argentina. Una Argentina humilde, golpeada por la historia, pero intacta en su dignidad y en su deseo de ser una nación respetable.</p><p>Me asombro cotidianamente viendo a los libertarios de hoy, que confunden la posibilidad de ser libres con el sálvese quien pueda y la codicia del mercado. O a los que se robaron el peronismo, que convirtieron a la justicia social en un negocio de caja y obsecuencia. San Martín les queda infinitamente grande a unos y a otros. Mientras la política actual vende la patria al mejor postor por unos dólares o por una cuota miserable de poder, el General nos enseñó que la verdadera libertad no cotiza en bolsa ni se reparte en ventanillas estatales.</p><p>Ojalá algún día, entre tanta charlatanería de cafetín y tanto cinismo profesional, volvamos a mirar hacia ese escenario improvisado del patio del colegio. Y tal vez podamos entender que un país no se construye con encuestas, con algoritmos ni cinismo, sino con el rigor, la austeridad y la renuncia desinteresada por el bien común. Mientras tanto, nos queda el recuerdo y la certeza de que, al menos por un rato, enfundados en un guardapolvo blanco, fuimos guiados por hombres que no le temían al sacrificio ni vendían su honor al mejor postor.</p><p>El problema, claro, es que San Martín hubo uno solo. Y está muerto y enterrado.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WyhjNh9JxeGZ8KdEwj3USYyV5L8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/san_martin.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Del nacionalismo austero a la fiesta populista. El Peronismo ultrajado y liberales del patriotismo digital del "like".]]>
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                                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
                                <updated>2026-08-17T10:41:29+00:00</updated>
                <published>2026-08-17T10:34:27+00:00</published>
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            Turismo de recuerdos: chapa vieja, alta tensión y un gusano en Luján
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                <![CDATA[Raúl Vázquez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/i0ZkWyBfJ8CGCKgWBPdlLwfR_M0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/entrada.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Mi hermano se casó cuando los años 80 recién iniciaban. Y ahora recuerdo que, con mis recientes diez o doce años, lo que me sorprendió, más que el casamiento, fue el lugar que eligieron para vivir con mi cuñada. Claramente, yo desconocía de plano el concepto de alquiler y no distinguía en absoluto si el bolsillo de los jóvenes que se casaban en aquella época daba o no para ser propietario. Eso era cosa de grandes. Lo cierto es que para mí la novedad tampoco era que dejaba la casa de mis padres en Villa Luro, algo que ya había hecho mi otro hermano, el mayor, unos años antes. La verdadera sorpresa era que se iba a vivir a un departamento en Junín y Juncal. Para quienes el centro era una suerte de Rubicón inexpugnable, tener un hermano viviendo en pleno Recoleta era un detalle central, sobre todo para aquellos que crecimos en un barrio de arrabal y empedrado con musgo.</p><p>Sin embargo, después de la iglesia y de la fiesta, bastante antes de la llegada de mis sobrinos y en medio de una preadolescencia donde lo único importante era jugar, yo tenía un hermano a menos de diez cuadras del Italpark. Eso, y el recuerdo de ir casi todos los fines de semana, constituyen una de esas vivencias que te permiten crecer con una sonrisa dibujada para siempre.</p><p>Hay una generación entera de argentinos a la que Orlando le quedaba más lejos que la Luna. Para nosotros, Disney no era una ciudad de hoteles lujosos, ratones gigantes y pasajes en dólares, sino un concepto abstracto que veíamos cada tanto en la televisión los domingos a la mañana, mientras tomábamos la leche y antes de escuchar a Independiente por la radio.</p>Inolvidable. El Pulpo, los chicos, la infancia de todos.<p>Teníamos algo mejor. Mucho más real y posible. Teníamos un pedazo lejano de la ciudad que olía a pochoclo rancio, a aceite quemado y a cable a punto de sobrecalentarse: el Italpark. El templo porteño de la nostalgia mecánica, donde la infancia de toda una generación aprendió a volar entre el vértigo y las luces. Para un pibe de barrio con zapatillas de lona y el boleto capicúa guardado en el bolsillo, traspasar los famosos arcos de Avenida del Libertador y Callao era, sencillamente, entrar al lugar más mágico de este planeta.</p><p>No había algoritmos que midieran nuestra felicidad ni pantallas de alta resolución. En mi caso, la adrenalina se medía en la cantidad de fichas de metal que lograba apretar en la palma de la mano sudada, después de juntar las monedas que me regalaba mi inolvidable tía Elvira.</p><p>El Italpark, un verdadero imperio de hierro sobre el césped de Recoleta, abrió sus puertas en 1960, traído por los hermanos Zanon, dos italianos que entendieron antes que nadie que el porteño necesitaba desahogar sus neurosis al aire libre. En esos tres mil metros cuadrados donde hoy descansan los transeúntes del Parque Thays, se levantó durante tres décadas una catedral de chapa, tubos de neón y esforzadas poleas.</p><p>Ir al Italpark, gracias a la elección inmobiliaria de mi hermano y mi cuñada, se transformó con los meses en una suerte de liturgia familiar. Me ponía la ropa de salir, esa que no debías manchar, pero que inevitablemente terminaba teñida por la extrañísima nube color rosa del algodón de azúcar. Almorzábamos en el dos ambientes que daba al contrafrente de Junín y, luego, arrancaba una caminata veloz hacia el bajo.</p><p>Antes de cruzar Libertador, después de la sorpresa que suponía el paisaje de un cementerio visitado por turistas o del Café de la Paix compitiendo con la aristocracia de La Biela, el sonido que te pegaba de lleno en el pecho era ese inolvidable y singular chirrido metálico de los rieles, mezclado con los gritos histéricos que bajaban de la montaña rusa, la música estridente emanada de parlantes gastados y el rugido inconfundible de la pista de los autitos chocadores.</p><p>Ni bien entrabas, reinaba el Súper Volador, una estructura circular que subía hasta donde los ojos de un nene de doce años ya no distinguían los edificios. Y, por supuesto, el Samba, donde un operador con vocación de verdugo y DJ frustrado disfrutaba sacudiendo a los adolescentes al ritmo de algún éxito de la época. Recuerdo a los más audaces intentando mantenerse de pie en el centro de la pista, desafiando las leyes de la física y el sentido común solo para impresionar a la chica que los acompañaba.</p><p>Aún parece resonar en la penumbra el eco sordo de aquellos gritos de asombro, cuando la inmensa pantalla curva del Cinema 180 nos robaba el aliento y nos hacía caer al vacío sin despegar los pies del suelo. Para quienes fuimos testigos de esa magia, ese domo abovedado no albergaba simples imágenes, sino una ilusión perfecta donde el vértigo de volar y la velocidad cobraban vida bajo el destello de una luz casi hipnótica. Me imagino en este instante a los lectores de mi generación con la certeza amarga de que, aunque las luces del parque se hayan apagado para siempre, en algún rincón de la memoria todavía se escucha el murmullo de la gente esperando que comience la función.</p><p>Y, por supuesto, estaba el Tren Fantasma, un recorrido a oscuras donde los monstruos eran tipos disfrazados con máscaras de goma bastante tristes que te tocaban el hombro o te tiraban un soplo de temor en la nuca. La idea era salir a la luz sintiéndote un héroe homérico, pero no era mi caso. Odiaba el Tren Fantasma y, ahora que lo pienso, tal vez ahí nació mi irrefrenable temor a la oscuridad. Ya lo veré con psicólogo, si voy alguna vez.</p><p>Lo cierto es que había una poesía brutal en esa mecánica. En el Italpark todo era analógico, ruidoso y tangible. Si tocabas la estructura metálica de algunos juegos, sentías la vibración del motor diésel latiendo en tus huesos. Ahora descubro que la belleza de esos juegos, sin dudas, radicaba en su franca imperfección.</p><p>Si el Italpark era la elegancia pop injertada en pleno corazón de Recoleta, la década del 80 trajo su contraparte megalómana: Interama, rebautizado después como Parque de la Ciudad. Inaugurado en 1982 en el sur profundo de la capital, en Villa Soldati, era una mole de hormigón armado y ambición futurista. Prometía ser el parque más grande de Latinoamérica. Tenía montañas rusas colosales con nombres como Aconcagua o Wildcat, y en el centro, como un mirador futurista, se elevaba la Torre Espacial, una aguja metálica que aún hoy se recorta contra el horizonte porteño como el esqueleto de un sueño que no pudo ser.</p><p>Interama tenía todo a una escala tan descomunal que abrumaba. Caminar por sus infinitos playones de cemento bajo el sol de enero tenía algo de distopía espacial. A los ojos de los chicos, la elección era muy sencilla. El Italpark era apretado, cálido y caótico, y le ganaba por varios cuerpos a Interama, que era monumental, sí. Pero también frío y lejano.</p><p>Para los chicos de los 80, la experiencia del vértigo no se agotaba en los grandes predios de la capital. Estaba la versión itinerante, la que llegaba a los baldíos del conurbano o a las plazas de las ciudades del interior: la kermese de paso, el parque de diversiones nómada.</p><p>Y ahí, en el vértice superior de esa mitología popular, figuraba el Gusano de Luján, una sencilla montaña rusa infantil construida con más fe que ingeniería civil. Las vías crujían con un chasquido seco a cada paso del vagón con cara de oruga sonriente. Sus frenos consistían en una palanca de hierro operada manualmente por un muchacho con la camiseta de Boca que fumaba al lado de la vía. Y la barra de seguridad era un caño de gas pintado de amarillo que te bailaba sobre las piernas.</p><p>Había en ese gusano infame una mezcla irrepetible de inocencia pura y peligro inminente. Sabías que la probabilidad de que algo saliera mal existía, pero esa pequeña dosis de riesgo real era precisamente lo que volvía a la aventura inolvidable. Si volvías a tu casa con un chichón en la frente por haberte golpeado contra el respaldo de formica en un frenazo seco, no volvías dolorido: volvías graduado.</p><p>Hoy observo a los chicos sumergidos en sus mundos digitales. Tienen en la palma de la mano gráficos en 4K que simulan universos enteros con una fidelidad que supera a la imaginación más frondosa. En sus consolas y computadoras pueden pilotar aviones de caza, construir ciudades futuristas, ganar la Champions o sobrevivir a epidemias de zombis sin despeinarse, sin pasar frío y, sobre todo, sin salir de la climatizada comodidad de su habitación adolescente.</p><p>Es un entretenimiento perfecto, aséptico, diseñado por psicólogos y matemáticos para administrar dosis exactas de dopamina a cada segundo. No hay imprevistos. Si te equivocás, apretás Reset. Si te caés, ponés Play Again. La muerte no existe. O, lo que es peor, la vida no vale nada.</p><p>Pero a esta nueva generación que abre su camino cabalgando sobre la perfección digital le falta algo. Hay un par de cosas que esa ecuación tan impecable no tiene. Le falta el olor a combustible, la textura áspera de la pintura gastada y el raspón en la rodilla. Y, sobre todo, le falta el deseo. Las ganas de que el tiempo pase para que llegue el fin de semana y la hora de la aventura. No hay caso: los que superamos los cincuenta no podremos explicar jamás que la vida en los ochenta era una cadena infinita de deseos por cumplir. Y que no importaba tanto que se cumplieran o no. Porque disfrutábamos el camino, más que la meta.</p><p>En la época donde reinaba el Italpark, nosotros aprendimos la gravedad cayéndonos de la Super Silla; aprendimos la tolerancia al mareo en las Tazas Giratorias; aprendimos a manejar arriesgando en los autitos chocadores; aprendimos lo que era el cortejo adolescente en la cola interminable para subir a la Montaña Rusa. Y doblegamos al miedo en los recovecos oscuros del Tren Fantasma. La experiencia del viejo parque de diversiones no nos llegaba a través de un cristal de cuarzo. Era tan real que nos atravesaba todo el cuerpo. Salías del Italpark con las orejas retumbando, la cara sucia de hollín y una fatiga en las piernas que te hacía dormir en el asiento del colectivo de regreso, apoyado en el hombro de mamá.</p><p>El Italpark cerró sus puertas en noviembre de 1990, de manera trágica y repentina, cuando la fatalidad mecánica demostró que el peligro no era solo una fantasía decorativa. La ciudad cambió. El terreno se convirtió en parque público; los juegos se subastaron o se pudrieron en galpones olvidados. Se dice por ahí que varios de esos prodigios de la mecánica, que hoy le quitan la tristeza a los chicos de Luján, son del viejo Italpark. No lo sé. Pero si es así, ojalá mantengan aquel espíritu tan único y especial. Lo cierto es que un día, sin darnos cuenta, la infancia de varios millones de personas quedó sepultada bajo el césped impecable del Parque Thays.</p><p>El vacío dejado por el Italpark tardó siete años en llenarse. El Parque de la Costa, en Tigre, nació bajo una lógica empresarial totalmente distinta: privatizado desde el origen, ligado al desarrollo inmobiliario y turístico de la zona y concebido bajo estándares corporativos modernos. Desde ya, nunca tuvo la mística que caracterizaba a la esquina de Callao y Libertador.</p><p>Sin embargo, mientras llega el fin de este encuentro de hoy, descubro que en realidad no extrañamos los aparatos de chapa, ni la fila interminable donde podría nacer un beso furtivo. Extrañamos la época en que el mundo era analógico, inmenso y lleno de sorpresas por descubrir. Extrañamos esa capacidad de asombro que no necesitaba de placas de video de última generación, sino apenas un vagón de madera deslizándose a veinte kilómetros por hora sobre unas vías oxidadas.</p><p>No viajamos a Orlando hasta el uno a uno, ya más grandes. Pero desde Villa Luro, casi adolescentes, fuimos los dueños de Recoleta durante las tardes de domingo. Fuimos reyes, cortejados por nuestros hermanos y nuestros viejos, que cuidaban celosamente el tesoro que fuimos para ellos, antes de crecer sin que nos demos cuenta.</p><p>Nos vemos la próxima. Me esperan mis hermanos para abrazarnos fuerte en el recuerdo de mamá y papá.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/i0ZkWyBfJ8CGCKgWBPdlLwfR_M0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/entrada.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Raúl Vázquez y una pincelada por ese momento único del deseo de jugar. El cambio en la Ciudad y la magia intacta.]]>
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                                <updated>2026-08-09T13:47:00+00:00</updated>
                <published>2026-08-09T13:42:51+00:00</published>
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            Matrimonios y algo más: dos creativos old school que apuestan al cara a cara con los clientes y se expanden
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                <![CDATA[Pedro Paulin]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tG1KwLX3hr9gfknJut-ZNOFQsrE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/matrimonio_y_algo_mas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Todo cambió. La tecnología y esencialmente ahora la IA cambió todo. Cómo nos enamoramos, cómo nos conocemos, qué plomero buscamos y la forma de comunicar. La IA tiene sus rivales, y no son fáciles: los que hacen desde los valores, el método, la creatividad y la dedicación personal, eso que entró en vía de extinción. El cara a cara, el seguimiento y la personalización de las cuentas corporativas como personas, buscando generar soluciones creativas para cada uno. De eso se trata el trabajo de MON Creatividad, una agencia que convoca por su forma: un matrimonio creativo que crece y se expande en el exterior.&nbsp;</p><p>El histórico Savoy, hoy remodelado y convocante por su arquitectura, su historia y su vigencia, fue el marco para el encuentro con Maria Viglione y Emilio Fernández, dos creativos que tras una extensa trayectoria en sector privado decidieron fundar la agencia que hoy los encuentra unidos en matrimonio y trabajo, un desafío colosal. El Savoy está en manos de Juan José Cugliandolo, el experto en Real State y proyectos de dimensión que administra el Savoy entre otros y que cuenta en su cartera el desarrollo de proyectos hasta con Donald Trump.&nbsp;</p><p>En un ecosistema publicitario crecientemente saturado por la inmediatez, las métricas de redes sociales y la irrupción masiva de herramientas de generación por inteligencia artificial, conversar con María y Emilio resulta un ejercicio gratificante, desde los primeros minutos de charla, se ve la premisa conceptual que vertebra toda la filosofía de su estudio: "Una buena idea lo sostiene todo". Esa frase, que adorna la portada institucional de su dossier de presentación, no es un simple recurso publicitario; es una convicción operativa.</p><p>1. LA DUPLA CREATIVA Y EL ORIGEN DE MON CREATIVIDAD</p><p>María Viglione y Emilio Fernández se definen formalmente como "una dupla creativa -y matrimonio- que desde la empatía, pensamos y concretamos ideas para responder eficazmente a los desafíos de comunicación que se les presentan a empresas e instituciones".&nbsp;</p><p>Esta particular condición de ser socios en el trabajo y compañeros en la vida personal otorga a MON Creatividad una dinámica de trabajo singular. No existe entre ellos la barrera formal de las grandes estructuras clásicas que a veces molestan; tienen una sincronía natural construida sobre la confianza, la complementariedad técnica y una profunda capacidad de escucha tanto mutua como hacia el cliente.&nbsp;</p><p>"Le damos a las marcas una base sólida para su comunicación, ayudándolas a descubrir o redescubrir su identidad, desarrollar una narrativa corporativa que los represente y enriquecer sus recursos gráficos", sintetiza la dupla al explicar el núcleo conceptual de su propuesta técnica.&nbsp;</p><p>En su dossier institucional, MON Creatividad plantea una analogía visual impactante: una bicicleta apoyada sobre la palabra MON y la imagen histórica de la rueda, recordando que desde los albores de la humanidad —pasando por los utensilios para el procesado de comida, la caza, la medicina y la ropa—, los grandes avances surgieron de ideas fundamentales que resolvieron problemas esenciales. Así, en el plano empresarial contemporáneo, una idea bien concebida es el eje sustentador de cualquier estructura de negocio próspera.&nbsp;</p><p>2. CAMBIO DE EPOCA: DE LA MOTO Y EL CD AL ALGORITMO Y LA IA</p><p>Al repasar la transformación del sector de la publicidad y el diseño en las últimas dos décadas, María reflexiona: "Hace más de 20 años que estamos rodando en este ecosistema de la comunicación y lo vimos transformarse radicalmente. Cuando arranqué en la carrera, mandaba a escanear una foto a un centro especializado que al día siguiente te devolvía un CD que venía en moto. Hoy vemos lo que pasa con la inteligencia artificial, pero la conclusión a la que llegamos es que siempre se nota cuando te ahorrás al que piensa."</p><p>Esa frase —"siempre se nota cuando te ahorrás al que piensa"— sintetiza la postura de MON Creatividad frente a la ola de automatización actual. Mientras que muchos actores del mercado caen en la fascinación irreflexiva por las herramientas de generación de contenido automático, Emilio y María insisten en diferenciar la herramienta del pensamiento estratégico subyacente.</p><p>https://youtube.com/shorts/qLvx3Z6HKbc?si=JrIaH8zgKenniW0F</p><p>Emilio aborda la relación con la IA desde una perspectiva de integración y optimización del flujo de trabajo, marcando con claridad sus límites éticos y creativos:</p><p>"Para mí la inteligencia artificial es un socio que te ayuda, te facilita el trabajo y te acelera algunos procesos. Igual, siempre prefiero debatir estas cosas con una persona. La IA te ayuda a acelerar un proceso que está bueno, pero después hay que redondearlo."</p><p>Para la dupla, la aceleración tecnológica no invalida la necesidad del concepto; por el contrario, la vuelve aún más apremiante. En palabras de María:</p><p>"Pasa en arquitectura, en diseño de indumentaria, en una película o en un comercial: cuando te ahorrás al que piensa, se nota. Hoy estamos saturados de contenido sin intención, de contenido sin un llamado a la acción. ¿Qué estás construyendo? ¿A dónde vas? Esta batalla la van a ganar los que mejor sepan contar historias. El talento, las buenas ideas y la creatividad no hay prompt que los reemplace; la IA te puede potenciar o ahorrar tiempo, pero jamás reemplazar."</p><p>3. LA TRANSFORMACIÓN DEL CLIENTE: DEL CORSÉ CORPORATIVO AL PULSO PYME</p><p>A lo largo de sus más de veinte años de ejercicio profesional, la dupla ha dejado su huella creativa en instituciones de primer nivel internacional y en gigantes corporativos de la Argentina. Su portfolio abarca firmas y marcas de enorme envergadura, entre las cuales figuran:&nbsp;</p>Organizaciones Internacionales y Financieras: IDB / BID (Banco Interamericano de Desarrollo), Banco Provincia, Provincia NET, Santander, La Caja de Ahorro y Seguro, Generali. Industria y Consumo Masivo: PepsiCo, Ledesma, Andrómaco, Urien-Loza Carnes Argentinas, Albano, Ozzuol, Gotlip Natural Beef, PAMSA Logística Integral de Graneles. Instituciones y Servicios: Municipio de Lomas de Zamora, Escuela Austral de Educación, Consudec, Hotel Villa Argentina Ronzone, Biobacter, Clicpaq, Octopus, ILAT, Affari Optimizadores Cárnicos, Mom Sport.&nbsp;<p>Sin embargo, a pesar de este impecable recorrido corporativo, Emilio y María experimentaron un viraje en su foco estratégico, reorientando parte fundamental de su energía hacia las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) e instituciones emergentes.&nbsp;</p><p>María relata esta transición con absoluta honestidad periodística:</p><p>"Nuestra ilusión inicial era trabajar para las empresas gigantes, ese trabajo súper glamoroso que todo el mundo ve. Pero lo que nos pasó trabajando con empresas corporativas es que nos sentíamos muy encorsetados. En la corporación tenés comunicación interna, marketing, recursos humanos... y cada departamento tiene su presupuesto y su rigidez. Ahí nadie se mueve por intuición."</p><p>Fue esa rigidez burocrática la que los llevó a conectar con la realidad de las PYMEs argentinas, descubriendo un espacio donde la creatividad y la estrategia pueden tener un impacto directo, humano y transformador:</p><p>"Descubrimos el maravilloso mundo PYME, que es el motor productivo de este país. Nos encontramos con el dueño que hace un producto desde que nació, que conoce su negocio a la perfección pero que está construido a base de intuición, olfato, corazón y tesón. Ese empresario no tiene tiempo ni estructura para armar un departamento de comunicación, pero hoy necesita contarse porque no sobrevive nadie que no lo haga. A ese cliente le ofrecemos todos los servicios de una agencia de primer nivel que no podría contratar de forma tradicional, adaptándonos a su realidad."</p><p>Emilio refuerza este punto al referirse a la estructura comercial que adoptaron en MON Creatividad, pensada para liberar a las PYMEs de los costos fijos innecesarios y enfocarse plenamente en el valor real generado:</p><p>"Nosotros no cobramos un fee mensual de agencia porque sabemos que a la PYME no le gustan los costos fijos que terminan siendo un gasto. Nosotros establecemos un método: 1) Investigación, 2) Propuestas creativas, 3) Validación y 4) Acción y entregables. Te conocemos, conocemos a tu audiencia, probamos tu producto, te prescribimos un plan de acción y te dejamos la base para que tu equipo lo haga caminar. Y nos volvés a llamar cuando tenés un hito, una feria o un lanzamiento."&nbsp;</p><p>4. LA FAMILIA COMO ESCUELA DE VIRTUDES Y MOTOR PROFESIONAL</p><p>Resulta imposible comprender la solidez de MON Creatividad sin mirar el trasfondo humano de sus creadores. Emilio Fernández y María Viglione no solo comparten un estudio de diseño y estrategia; comparten un hogar y la crianza de sus seis hijos.&nbsp;</p><p>Lejos de considerar que una familia numerosa representa un obstáculo para el crecimiento laboral en un mercado competitivo, María sostiene que la vida familiar es la principal fuente de disciplina, pragmatismo y empatía que vuelcan diariamente en sus clientes:</p><p>"Nunca nuestra familia fue una excusa, ni para no llegar, ni para no cumplir, ni para presionar a un cliente. Nuestra familia es nuestro gran motor. La familia es una escuela de virtudes: te enseña a compartir, a negociar, a cuidar lo que tenés. Tener una familia grande nos determina una constancia, un compromiso y una eficiencia absoluta del tiempo."</p><p>Emilio rememora cómo los cimientos de la agencia se gestaron de manera paralela al nacimiento de su proyecto familiar:</p><p>"Desde los inicios del noviazgo ya teníamos planificada esta agencia. Primero armamos la familia y fuimos desarrollando este camino. En el trabajo nos complementamos un montón: yo reconozco estar más cerca del delirio estratégico y de ver el crecimiento a futuro, y Mari es sumamente creativa y apasionada. Pero sobre todo, fuimos amigos antes de ser pareja, nos divertimos mucho trabajando juntos y eso los chicos lo ven en casa."</p><p>5. LA NARRATIVA CORPORATIVA Y LA REPUTACIÓN EN LA ERA DE LA TRANSPARENCIA</p><p>En un momento de la charla, la discusión vuelve sobre el concepto de identidad de marca y cómo las empresas construyen reputación a largo plazo. Para MON Creatividad, dar respuesta a los desafíos de comunicación implica entender que las marcas ya no pueden sostenerse sobre discursos vacíos o apariencias estéticas sin contenido.&nbsp;</p><p>"Le damos a las marcas una base sólida para su comunicación, ayudándolas a descubrir o redescubrir su identidad, desarrollar una narrativa corporativa que los represente y enriquecer sus recursos gráficos".&nbsp;</p><p>En este sentido, Emilio reflexiona sobre la ética profesional y la coherencia a la hora de seleccionar los proyectos con los que se involucran:</p><p>"Nosotros no trabajamos para marcas o causas que vayan en contra de nuestros principios. Afortunadamente, nunca nos vimos en la situación de tener que rechazar algo por compromiso ético extremo, pero la gente que nos conoce sabe cómo pensamos. Generamos un ambiente de trabajo transparente y honesto, y por eso mantenemos un equipo de colaboradores que nos acompaña desde hace más de veinte años."</p><p>María concluye sintetizando el diferencial del talento argentino y el compromiso de MON Creatividad tras bambalinas:</p><p>"Cuando trabajamos para clientes del exterior, lo que más valoran es nuestra creatividad y la rapidez de respuesta. El argentino tiene un ritmo distinto, una chispa única para la narrativa. Ya sea para una gran empresa o para una PYME que la pelea todos los días, nuestro trabajo es ponernos tras bambalinas, hacer que el cliente se luzca y darle a las marcas una narrativa corporativa auténtica, que emocione y que permanezca."</p><p>CONCLUSIÓN: LA VIGENCIA INALTERABLE DE LAS BUENAS IDEAS</p><p>Al terminar el encuentro en el Savoy Hotel, queda flotando en el aire una certeza profunda. En un ecosistema hiperconectado donde abundan las herramientas tecnológicas y las tendencias efímeras, el verdadero valor estratégico sigue residiendo en la capacidad humana de pensar, sentir y conectar empáticamente con el otro.&nbsp;</p><p>MON Creatividad encarna esa síntesis idónea: la madurez profesional de quienes han trabajado con las marcas más exigentes del mercado , el método ordenado de cuatro pasos que otorga certezas al empresario , y la calidez humana de una dupla que entiende que, en la publicidad como en la vida, una buena idea lo sostiene todo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tG1KwLX3hr9gfknJut-ZNOFQsrE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/matrimonio_y_algo_mas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Dedicación, personalizar y desarrollar cercanía. Volver a charlar, usar la IA si hace falta. Una familia creativa.]]>
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                                <updated>2026-08-03T12:14:41+00:00</updated>
                <published>2026-08-03T11:34:04+00:00</published>
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            Casa República: cuando un edificio también puede cambiar una ciudad
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/v01bZHHuFo8lSCVQogjD-lxCVJg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/07/casa_republica_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay ciudades que construyen nuevos íconos y hay ciudades que tienen el desafío (y el privilegio) de seguir encontrando nuevas formas de darle vida a los que ya existen. La Ciudad de Buenos Aires pertenece claramente al segundo grupo. Su patrimonio arquitectónico es uno de sus grandes diferenciales. Palacios, residencias y edificios emblemáticos como el Palacio Barolo, el Palacio Paz, el Palacio San Martín o el Palacio Errázuriz forman parte de una identidad construida a lo largo de más de un siglo.&nbsp;</p><p>La inauguración de Casa República, en la histórica Residencia Peña sobre la calle Florida, me llevó a pensar justamente en eso: ¿cómo hacemos para que ese patrimonio siga siendo parte de la ciudad y no solamente de su historia? Claramente el gran desafío es que ese patrimonio no quede reducido a una fachada linda o a una foto, sino que tenga un lugar en la vida cotidiana de la Ciudad.</p><p>Un edificio histórico cobra otra dimensión cuando deja de ser algo que miramos desde la vereda y se convierte en un lugar donde pasan cosas. Donde la gente entra, se encuentra, comparte una comida, disfruta de una propuesta cultural o simplemente descubre un espacio que hasta ese momento le resultaba desconocido. Ahí el patrimonio deja de ser solamente historia. Se vuelve parte del presente.</p><p>Eso es construir ciudad. Y si hay un lugar donde esta discusión cobra sentido es la calle Florida. Esa calle que inspiro autores, caminaron millones de personas de cien países. Ahí donde hubo hechos históricos, corridas cambiarias, historias de amor y primeros trabajos. Todo pasó en Florida.</p><p>Durante décadas fue uno de los grandes paseos de Buenos Aires. No era solamente una calle comercial. Era una postal de la ciudad. Sus galerías, sus cafés y sus edificios históricos formaban parte de un recorrido casi obligado para porteños y visitantes.</p><p>Después llegaron los cambios. Yo siempre digo que la pandemia la golpeó, porque vació el microcentro durante meses, a eso se le sumó el comercio &nbsp;electrónico que modificó hábitos de consumo y el trabajo remoto terminó de acelerar una transformación que ya había empezado. Florida perdió movimiento, locales cerraron y durante un tiempo dio la sensación de que esa parte de la ciudad había quedado atrapada entre la nostalgia y la incertidumbre.</p><p>Sin embargo, las ciudades nunca son estáticas. Se transforman todo el tiempo. La apertura de Casa República también tiene un valor simbólico. El edificio, inaugurado en 1902, fue originalmente la residencia de la familia Peña-Blaye y durante décadas albergó la sede de la Sociedad Rural Argentina. Que hoy recupere protagonismo con un nuevo uso demuestra que el patrimonio también puede proyectarse hacia el futuro.</p>El edificio fue proyectado por el arquitecto belgaJules Dormalcomo residencia para la familia Peña-Blaye e inaugurado en 1902. Tras la muerte de los propietarios, la casa fue vendida a la Sociedad Rural Argentina, que estableció allí su sede.<p>Con esta inauguración también se pone en evidencia el papel que tiene la inversión privada en la transformación de las ciudades. Cuando existen proyectos que recuperan edificios históricos y los vuelven a integrar a la vida urbana, no solo se preserva el patrimonio: se genera actividad económica, se crean nuevos espacios de encuentro y se fortalece el atractivo de sectores que buscan recuperar dinamismo.</p><p>Cuando caminamos por la calle Florida, ya no buscamos únicamente un lugar para hacer las compras: buscamos lugares donde quedarnos, descubrir algo distinto, disfrutar de una buena propuesta gastronómica o cultural y volver a recorrer espacios que durante un tiempo parecían haber perdido parte de su atractivo.</p><p>No creo que un proyecto cambie por sí solo el destino de una calle. Las ciudades funcionan de una manera mucho más compleja que eso. Pero sí creo que cada edificio que vuelve a abrir sus puertas suma. Y cuando varios proyectos empiezan a ir en la misma dirección, las ciudades empiezan a cambiar. En ese contexto, recuperar edificios históricos para darles nuevos usos tiene mucho sentido.&nbsp;</p><p>Buenos Aires tiene un patrimonio que muchas ciudades envidiarían. Aprovecharlo mejor no es solo una forma de preservar su historia. También es una oportunidad para revitalizar barrios, impulsar nuevas inversiones y seguir construyendo una ciudad con más vida, más experiencias y más lugares para disfrutar.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/v01bZHHuFo8lSCVQogjD-lxCVJg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/07/casa_republica_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La recuperación de lugares emblemáticos que pueden generar nuevas experiencias urbanas.]]>
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                                <updated>2026-07-10T10:25:06+00:00</updated>
                <published>2026-07-10T10:17:26+00:00</published>
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            Cruel campaña para minimizar las falsas denuncias: ¿cuántas tragedias más hacen falta?
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                <![CDATA[Joaquin De Weert]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/campana-de-minimizacion-de-las-falsas-denuncias-cuantas-tragedias-mas-hacen-falta">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8sofBDiulHD2DpSXa4fvSmyp0Mw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/senado_falsas_denuncias.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El tema está instalado en la sociedad hace mucho tiempo, y como suele suceder la política y la Justicia llegan tarde, pero empiezan a llegar. Como viene contando periódicamente Newstad, el drama de las falsas denuncias también avanza en el Congreso Nacional: pronto los legisladores debatirán un proyecto de ley que agrava las penas contra quienes se haya comprobado que cometieron una falsa denuncia de violencia o abuso. También caerán los peritos y psicólogos que contribuyen en esta maquinaria perversa, que involucra a los hijos rehenes de un conficto de adultos.&nbsp;</p><p>Pero como era de esperarse, este despertar en algunos sectores de la clase política generó una ofensiva por parte de otros que cruelmente ignoran a las familias destuídas por este accionar. Sectores del peronismo, la izquierda y por supuesto el feminismo que no pasaron ni por la vereda de los encuentros de agrupaciones de familias arruinadas que van a contar sus casos.</p><p>Estos encuentros también ocurrieron en la Legislatura de la Ciudad y en el Congreso de la Nación, pero a pesar de estar bien cerquita, no les interesó acercarse a tener un poquito de empatía o esa sororidad que alardean constantemente. Si, sororidad, porque las víctimas de falsas denuncias también son mujeres, o las nuevas parejas de los hombres denunciados por sus ex y, lo que más debería preocuparles: niñas manipuladas y que también sufren por una familia quebrada.&nbsp;</p><p>En este contexto siempre difícil, Andrea Guacci, referente del Frente de Mujeres Argentinas, lanzó una nueva iniciativa que busca visibilizar casos, promover estadísticas más completas y avanzar para que el proyecto de Ley en el Congreso siga su curso.</p><p>La convocatoria reclama el tratamiento de un proyecto de ley contra las falsas denuncias de violencia de género. Se busca así instalar nuevamente el debate en el Congreso y poner el foco en las consecuencias que, según sostiene la organización, enfrentan personas que resultan absueltas tras ser denunciadas.</p><p>Andrea, esposa de Diego Guacci —quien enfrentó una denuncia de este tipo y posteriormente fue absuelto por la Justicia— explicó a Newstad que esta es la tercera campaña impulsada por el espacio. Las dos anteriores estuvieron dirigidas exclusivamente a los senadores nacionales, antes y después de la renovación de la Cámara alta, con el objetivo de que se debatiera un proyecto específico sobre falsas denuncias.</p>Cómo involucrarse para que los legisladores se informen<p>"Esta tercera campaña tiene otra mirada, quizás aún más angustiante", afirmó. Según explicó, la organización decidió ampliar el eje de la campaña tras distintos hechos ocurridos en los últimos meses que, a su entender, reflejan el impacto social del problema.</p><p>"En los últimos tiempos hemos visto trágicas muertes. En las entrevistas que dan esos papás, todos hablan de falsas denuncias y de víctimas de falsas denuncias. Sean o no ciertas esas falsas denuncias, es un tema que está instalado socialmente", sostuvo.</p><p>Entonces, para que los legisladores que aún no están en tema tomen dimensión de este drama social, se propone: “Con tu mail podés desmentir el relato”. Guacci explica que cada mail enviado a senadores y diputados “es una familia que se niega a ser silenciada”.</p><p>Esta es la carta, a la que al pie se le agrega el nombre de quien se suma a la causa: https://drive.google.com/file/d/193e1GqKoV1IJsnJIDHBlHt4xibUGApAG/view</p><p>Los mails de diputados y senadores son públicos y tambiénn están disponibles en este acceso: https://drive.google.com/file/d/15x5angWv_NYETLvvdMquEEYBgn6dYKb_/view?usp=drive_link&nbsp;</p><p>https://drive.google.com/file/d/1X60qDt1om2L9esLbNjl8sCF6ph03XFHn/view?usp=drive_link&nbsp;</p><p>La referente insiste en lo más importante: los niños, porque estos dramas terminan afectando el vínculo entre padres e hijos. “Hay papás que han perdido el vínculo con esos hijos que han querido proteger y que no pudieron”.</p><p>Guacci tambipen recordó lo peor: distintos episodios de suicidios que, tuvieron como protagonistas a personas que enfrentaban acusaciones penales. "Conocemos muchos casos que, desgraciadamente, por no poder asimilar una denuncia aberrante, privados de su libertad o con amenazas de privación de su libertad, no pueden soportar convivir con ese tipo de mentiras y deciden llegar a ese punto", expresó.</p><p>Como parte de la campaña, el Frente de Mujeres Argentinas eligió una consigna central: "¿Cuántas tragedias deben ocurrir para que el Estado actúe?"</p><p>Para Guacci, el reclamo excede la discusión sobre un proyecto de ley y apunta a la necesidad de abrir un debate institucional. “¿Qué es lo que hay que hacer para llegar antes que el crimen? ¿Cómo puede ser que, aun después de todo este trabajo que se hizo durante todos estos años, no se esté dando el debate legislativo?”.</p><p>En ese sentido, también planteó que las políticas públicas deberían contemplar simultáneamente la protección de las víctimas de violencia y mecanismos para investigar las denuncias que eventualmente resulten falsas.</p><p>"¿Cómo puede ser que la perspectiva de género esté por sobre la perspectiva de infancia? ¿Cómo puede ser que carezcamos de información sobre las falsas denuncias?", insistió.</p><p>Uno de los principales cuestionamientos de la dirigente estuvo dirigido al informe difundido recientemente por el Observatorio de Violencia, que sostiene que las falsas denuncias representan un porcentaje muy reducido del total de causas.</p><p>Guacci afirmó que esas estadísticas "no analizan los sobreseimientos, no hablan de los archivos ni de los casos que fueron declarados inocentes". En esa línea, sostuvo que "ningún medio se ocupó ni se preocupó por investigar qué había detrás de las falsas denuncias".</p><p>"Si hoy la mayoría de las personas con las que hablás conoce o reconoce la existencia de algún caso, no puede pensar objetivamente que ese número es real", agregó. De hecho, el último evento en el Congreso Nacional se desbordó de familias y no alcanzaron dos salones del Senado para dar lugar a todos los que acudieron.&nbsp;</p><p>El objetivo de la campaña es continuar generando espacios de discusión pública y tender puentes con legisladores para avanzar con la ley: "No solamente buscamos visibilizar, sino seguir encontrando los caminos, las herramientas y tender los puentes para encontrar justicia, para sanar con justicia y para que las víctimas de falsas denuncias de violencia de género y abuso puedan encontrar justicia”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8sofBDiulHD2DpSXa4fvSmyp0Mw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/senado_falsas_denuncias.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Ante el avance del proyecto de ley, se responde con un frío y engañoso relato. El Frente de Mujeres Argentinas hace una nueva convocatoria.]]>
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                                                <category term="falsasdenuncias" label="#FalsasDenuncias" />
                                <updated>2026-07-08T14:15:07+00:00</updated>
                <published>2026-07-08T14:10:51+00:00</published>
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            Allenby en Recoleta: fuegos, experiencia y alta cocina para todos
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                <![CDATA[Chiara Lucerna]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RqY3_YYs8yhSgZuFHhXox8kXK7w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lujo_allenby_en_buenos_aires.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Recoleta se anota un poroto de calidad y cantidad. Por el mismo precio que los consumidores pagan combos a las corridas con cajita feliz, llegó un experiencia culinaria de alto nivel internacional con comida artesanal, elaboración diaria, frescura en materiales y un nivel de atención que supera los restoranes exclusivos de Buenos Aires: Allenby está en otra liga, en cada detalle y para toda la familia.</p><p>Pablo Peralta Ramos, CEO de Fortín Maure, explicó la decisión de expandirse e invertir en tiempos no fáciles para la gastronomía: “creemos en esto, sabemos que el producto es bueno, el shopping hoy ve una plaza que puede ganar y Allenby es parte de una estrategia que nos aporta éxito, calidad y masividad en un país que nos permite ser optimistas de lo que viene”. Peralta Ramos dio detalles que argumentan su optimismo en términos de repunte de consumo progresivo y cómo la llegada de Javier Milei al poder también alteró el circuito gastronómico que empieza a mejorar.&nbsp;</p>La Dupla. Pablo Peralta Ramos y Tomás Waisman, protagonistas de la llegada del restorán con éxito garantizado.<p>A diferencia de las cartas genéricas que plagan la zona norte de la Ciudad, lo que Allenby ejecuta sobre el mantel es una lectura texturada y profunda de una región unida por el uso de las especias y la veneración al pan. La propuesta se articula a través de conceptos técnicos bien definidos:</p>Identidad híbrida: No es un restaurante étnico estricto; es una cocina de mixturas, desplazamientos y afinidades donde conviven la frescura vegetal y la profundidad de las especias orientales. Hay fuego, yogur, fermentos y flan con semillas y dulce de leche. Todo impecable.Producción nativa: Todo lo que llega a la mesa se elabora íntegramente en los fuegos del local, dándole un protagonismo absoluto a los procesos de fermentación y al manejo del fuego directo. El cordero se conjuga sobre colchones de vegetales y realmente es un sabor desconocido para muchos.Hospitalidad como dogma: El servicio recupera la noción de la vieja guardia, transformando el acto de comer en un ritual de permanencia, lejos del apuro de los patios de comidas tradicionales.<p>"Fue una idea largamente trabajada; una apuesta que tomó forma cuando confluyeron el equipo y la convicción de avanzar con algo original", detalla Tomás Waisman, dejando en claro que el proyecto busca deliberadamente incomodar al paladar acostumbrado a la monotonía de la Recoleta clásica.&nbsp;</p>Variedad. Sandiwch de Pastrami, trucha, pesca, cordero, vegetales.La metamorfosis del shopping hacia el "Centro de Experiencia"<p>La irrupción de este nuevo jugador no es un hecho aislado, sino la punta de lanza de una reconfiguración estructural más profunda comandada por la administradora Fortín Maure. La estrategia fáctica busca transformar al icónico centro comercial de Vicente López 2056 en un "Centro de Experiencia", un giro conceptual para competir en la era post-digital.</p><p>Con reformas estructurales que ya afectan al tercer piso y una modernización de sus diez salas de cine, el complejo busca que la compra sea el efecto colateral de haber pasado un buen momento. Allenby abre sus puertas todos los días, de 09:00 a 00:00. Quedará por ver si el público de Recoleta está dispuesto a cambiar el clásico ristretto con medialunas por la complejidad aromática y el despliegue escénico que propone esta nueva embajada del este mediterráneo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RqY3_YYs8yhSgZuFHhXox8kXK7w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lujo_allenby_en_buenos_aires.webp" class="type:primaryImage" /></figure>EL grupo W pisa fuerte y se expande. El factor Milei y una apuesta a conquistar desde lo nuevo con buenos precios.]]>
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                                                <category term="maridaje" label="Maridaje" />
                                <updated>2026-07-03T09:14:29+00:00</updated>
                <published>2026-07-03T09:14:26+00:00</published>
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            Desfile de la injusticia: desde el ex de Andrea del Boca a un chico de 18 años preso
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                <![CDATA[Joaquin De Weert]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8sofBDiulHD2DpSXa4fvSmyp0Mw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/senado_falsas_denuncias.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>No alcanzó un salón, tampoco dos. El Azul y De las Provincias del Senado de la Nación se vieron colapsados ante una nueva convocatoria para poner de nuevo en agenda el drama social de las falsas denuncias de violencia de género y abusos. Teléfono para quienes niegan el problema o argumentan que la cantidad de estas causas es ínfima. Parece que no, porque además hubo mucho más convocados que no pudieron ingresar.&nbsp;</p><p>La jornada &nbsp;se convirtió un desfile de la injusticia con casos que fueron pasando por un atril y otros tantos que escuchaban y dejaban caer sus lágrimas mientras se sentían identificados con los relatos. La convocatoria también sirvió para reforzar la necesidad de un pronto tratamiento en el recinto de un proyecto de ley que establece prisión efectiva para denunciantes y profesionales que promueven falsas denuncias de violencia de género, acoso o abuso sexual a menores.&nbsp;</p><p>Martiniano Correcher tiene solo 18 años pero ya vivió en carne propia el calvario: estuvo 654 días preso por una causa de abuso de la cual fue absuelto hace pocos días. Lo dejaron sin uno de los momentos más importantes de su edad, el viaje de egresados.&nbsp;</p><p>“Vinieron los móviles policiales a buscarme, fui detenido y empecé a ver en primera persona la injusticia. Cuando recién cumplí mis 18 años sentí como me arrebataron mi vida”, comenzó a recordar el joven, uno de los cuatro absueltos luego de una causa de abuso en Biallet Massé, Córdoba.&nbsp;</p><p>“Pasé a sobrevivir, mi presunción de inocencia se fue por la basura”, expuso al borde de quebrarse Martiniano ante los ojos de su madre. Y describió esos casi dos años tras las rejas: “654 días sin ver a mi hermano de tres años. Inviernos de temperaturas bajo cero con baños a agua fría, veranos hacinados en una celda de tres por cinco, con quince internos y sin ventilación. Mi madre desagarrándose en cada día de visitas cuando yo iba a la celda”. Relato ejemplar de cómo una mentira arruina una psiquis, una familia. De esto se trata.&nbsp;</p><p>“Hoy siento que puedo contar mi historia desde otro lugar y ayudar a que otros chicos no pasen lo mismo que nosotros. El tiempo perdido y lo causado en mi familia es irrecuperable. Pero hace 10 días recuperé mi libertad y ahora empezaré a reordenar mi vida”, cierra esperanzado un joven todavía demolido por un sistema que falló por todos lados.&nbsp;</p><p>El caso de Pablo Ghisoni, claro exponente de cómo uno de los dos progenitores inserta un relato mentiroso en la mente de un hijo para incriminar al otro, también estuvo presente. El médico de Lomas de Zamora, cuya absolución se confirmó a fines de marzo, se sumó al atril junto a sus hijos. Uno de ellos, Tomás, el que reveló que su madre lo hizo ensuciar el buen nombre de su papá.&nbsp;</p><p>Antes de su mensaje público, Ghisoni le dejó a Newstad un mensaje enfocado hacia adelante: “Si hay vida hay esperanza. A pesar de todo lo transitado que es inolvidable, la vida da revancha y terminás cultivando lo que sembras. A mi la justicia no me devolvió los hijos. Me los devolvió el tiempo, porque se dieron cuenta solos de que es lo que pasa”</p><p>Pero tampoco dejó pasar la chance de dejar un reclamo: "Quisiera una Justicia que esté a la altura. Que nos evite todo esto, porque se trata de impericia de la Justicia. Una Justicia que tarda 10 años no es Justicia. Fiscales que actúen de oficio cuando hay una absolución, que levanten las medidas reestrictivas y digan ‘acá hay una falsa denuncia’.&nbsp;</p><p>“Voy a seguir ayudando a todas las familias que están en este maldito camino”, cierra convencido Ghisoni.&nbsp;</p>Ricardo Biasotti: “Mi historia fue una telenovela que duró 20 años”<p>&nbsp;La expareja de Andrea del Boca no tuvo una exposición esperanzadora, ya que las consecuencias son irreparables y continúan: el vínculo con su hija está roto a pesar de que también fue absuelto de todas las acusaciones de agresión sexual contra ella: “Toda una telenovela, plagada de mentiras, engaños, mucha ficción y mucha exposición mediática. El único objetivo de la madre fue impedir el vínculo con mi hija. Todo esto acompañado por una campaña mediática destinada a deteriorar mi imagen como padre y a destruir mi vida”.</p><p>Su derrotero judicial también es un copy paste de un modus operandi para estas causas: “Mi legajo de antecedentes penales está impecable, pero en el 2009, la madre decidió que era hora de cortar el vínculo definitivamente. A partir de ese momento incumplió el régimen de visitas por completo. Después de pasados nueve años que no veía a mi hija, fui nuevamente acusado falsamente. Esta vez por abuso sexual. En realidad, esta denuncia fue resultado de una venganza por no querer desistir de mis derechos en un juicio por daños que teníamos pendiente desde el 2006″.&nbsp;</p><p>Finalmente, citó el fallo. Quedó la verdad, pero también quedaron los daños familiares: “Se determinó que mi hija no presentaba signos de victimización sexual ni daño psíquico, que el relato formulado en la denuncia y la rectificación y en las pericias era una amalgama de falsos recuerdos implantados y mentiras lisas y llanas”.&nbsp;</p><p>Con el inicio fuerte del año político, la senadora Carolina Losada se mostó esperanzada en que durante abril avanzará el proyecto de ley en comisiones y en los respectivos recintos.</p><p>Hay acompañamiento del PRO, LLA y la UCR. Quienes aún no se sacan las anteojeras ideológicas para ver con humanidad este problema, están a tiempo de informarse y quizas escuchar de primera mano a estos casos que siguen llenando auditorios y se van quebrados, porque aún siguen esperando Justicia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8sofBDiulHD2DpSXa4fvSmyp0Mw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/senado_falsas_denuncias.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Otra vez, víctimas y familiares de causas por falsas denuncias de violencia y abusos colapsaron una convocatoria.]]>
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                                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2026-04-09T13:18:39+00:00</published>
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            Propofest: se destapa un fenómeno con alcances y riesgos a todo nivel
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                <![CDATA[Joaquin De Weert]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_3vniUZlYFs_th04gR-pxRh6zdA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/propofol.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ahora todos figen demencia, pero en el mundillo de trabajadores de salud las “Propofest” eran por lo menos un secreto a voces, sino hechos bien conocidos en guardias y quirófanos. Tuvo que morirse Alejandro Salazar, con una vía atada a su pie, para que se active una denuncia por robo de fármacos.&nbsp;</p><p>La punta del iceberg es el Hospital Italiano. Según la trasabilidad de los fármacos encontrados en la escena fatal, el departamento del anestesiólogo en Palermo, los fármacos pertenecían a ese centro de salud privado. Pero ya es innegable que el robo de propofol y fentanilo, dos drogas intrahospitalarias cuyo riesgo de muerte es cuestión de “pasarse” dos gotas más, ocurrió (¿ocurre?) también en hospitales públicos. Ya hay por lo menos seis centros de salud de ambos ámbitos señalados en esta presunta red de ladrones de fármacos.&nbsp;</p><p>Este periodista pidió alguna reflexión sobre este caso al ministerio de Salud de la Ciudad. La fuente fue tajante, quizás apresurada: “No sucedió en el ámbito de los hospitales públicos”.&nbsp;</p><p>La Justicia tiene en su poder por estas horas laptos, tablets y pendrives de los imputados por estos robos: Hernán Boveri de 45 años y Delfina Lanusse de 29, ambos expulsados del Hospital Italiano. Se vendrán acusaciones cruzadas entre ellos sobre el rol de cada uno en estas “filtraciones” en ese centro. De sus domicilios secuestraron insumos médicos necesarios para estas fiestas de “viajes controlados”.&nbsp;</p><p>Pero será clave lo que se encuentre en los dispositivos tecnológicos, y ni hablar en el celular del anestesiólogo fallecido: una caja de pandora de nombres y lugares sobre estas “propofest” que tenían un precio de entrada, inclusive en dólares. El precio incluía orgías y los insumos necesarios para “administrar” el propofol y el fentanilo de manera “controlada”. Un delirio en el límite constante con la muerte, el destino final de Salazar. &nbsp;</p>En uno de los allanamientos se llevaron dispositivos e insumos hospitalarios.<p>Respecto de la víctima hay un dato inquietante para todos los que estuvimos y estaremos expuestos a intervenciones a lo largo de la vida. Salazar había dado positivo en un control antidoping aleatorio del Hospital Italiano y algún superior lo dejó pasar con esa frase que nunca se cumple en un contexto de consumo problemático: “que no vuelva a pasar”. Por este antecedente ya citaron a declarar a un amigo de Salazar, y habrá más médicos involucrados.&nbsp;</p><p>En esta presunta red de fiestas se usa también fentanilo, llamada “la droga zombie” en Estados Unidos por los dramáticos efectos visibles luego de su uso ilegal. En Argentina el problema ya pegó fuerte, con una causa que investiga más de 100 muertes por fentanilo adulterado.</p><p>Alejandro Ayala es hermano de Lionel y una de las víctimas de este listado y reclama que con este nuevo escándalo se debe poner “el foco en una debilidad estructural que impacta directamente en la seguridad sanitaria”. En su contacto con este medio aprovecha para “reforzar el pedido de una ley nacional de trazabilidad integral&nbsp; que garantice seguridad farmacologica para evitar que medicamentos de alto riesgos lleguen contaminados a hospitales, se desvíen en el mercado y se use inadecuadamente por fuerza del circuito medico”.</p><p>Este caso destapa una situación macro que requiere más abordajes. El médico emergentólogo Eduardo Arellano resalta a Newstad que “el trabajador de la salud tiene un alto estrés y no hay ninguna red pública ni privada de contención y encuentran éstas vías de escape en estos eventos que terminan bien o muy mal”.</p><p>“No hay ningún ambito de control de médicos de guardia que trabajan en turnos de 24 horas y quizás después van corriendo a otro centro de salud. Tienen bajos sueldos, acumulan estrés y encima tienen acceso a estas drogas. Todo esto implica riesgo para los pacientes”, cierra el profesional de la salud.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_3vniUZlYFs_th04gR-pxRh6zdA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/propofol.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El robo de fármacos para fiestas privadas del ámbito médico salpica a públicos y privados.]]>
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                                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
                                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2026-04-04T21:44:09+00:00</published>
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            Sortean lugares para escoltar a la Fragata Libertad
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                <![CDATA[Redacción Newstad]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/sortean-lugares-para-escoltar-a-la-fragata-libertad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UatD7ugDaiNc35jGdCaqbS77KUg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/fragata_libertad.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada vez que la fragata ARA “Libertad” zarpa, no solo parte un buque: parte una tradición, una historia y una escuela flotante que lleva décadas formando a los futuros oficiales de la Armada Argentina. Este año, ese momento cargado de simbolismo tendrá un ingrediente especial: el público podrá ser parte.</p><p>La Armada Argentina lanzó un sorteo abierto que permitirá a los ganadores integrar la tripulación de una de las embarcaciones que escoltarán al emblemático buque escuela en el inicio de su 54º Viaje de Instrucción, una travesía que combina formación, diplomacia y representación nacional.</p>Un barco que es historia viva<p>Botada en 1956 e incorporada oficialmente en 1963, la fragata ARA “Libertad” es mucho más que un buque: es un símbolo del país en el mundo. Con sus velas desplegadas y su silueta inconfundible, ha recorrido cientos de miles de millas náuticas y visitado decenas de puertos internacionales.</p><p>A bordo, generaciones de marinos argentinos aprendieron no solo técnicas de navegación, sino también valores como la disciplina, el trabajo en equipo y el sentido de pertenencia. Cada viaje de instrucción es, en esencia, una travesía formativa que combina exigencia, aventura y representación diplomática.</p><p>En cada escala, la fragata se convierte en embajada flotante: recibe autoridades, abre sus puertas al público y proyecta una imagen de Argentina vinculada al mar, la tradición y la formación profesional.</p>El sorteo: cómo participar<p>En este contexto, la propuesta de la Armada busca acercar esa experiencia al público. Por primera vez, civiles podrán acompañar la zarpada desde el agua, formando parte del operativo de escolta.</p><p>Para participar, los interesados deben cumplir con algunos pasos simples:</p>Seguir la cuenta oficial de Instagram de la Armada Argentina: @ArmadaArgentinaOf<p>Dar “me gusta” a la publicación del sorteo:&nbsp;</p>Etiquetar a la persona con la que desean compartir la experienciaAmbos usuarios deben seguir la cuenta institucional<p>Además, los participantes deben ser mayores de edad o contar con autorización de un adulto responsable, un requisito clave para poder embarcar.</p>El día de la experiencia<p>El embarque de los ganadores está previsto para el sábado 11 de abril a las 10.00 horas, en el Apostadero Naval Buenos Aires, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.</p><p>Desde allí, las embarcaciones partirán para escoltar a la fragata en el momento de su salida, uno de los instantes más impactantes del calendario naval. Ver a la “Libertad” desplegar sus velas y comenzar su travesía es una experiencia difícil de olvidar.</p>Un viaje que representa al país<p>El nuevo Viaje de Instrucción tendrá una duración aproximada de seis meses. Durante ese tiempo, la fragata arribará a nueve puertos extranjeros ubicados sobre la costa este del continente americano, consolidando su rol como embajadora argentina.</p><p>A bordo viajarán los guardiamarinas que completan su formación, enfrentando desafíos reales de navegación, convivencia y disciplina. No es solo un recorrido geográfico: es un proceso de transformación personal y profesional.</p>Más que un sorteo, una oportunidad<p>La iniciativa de la Armada no es solo una propuesta recreativa. Es también una forma de acercar a la sociedad a una institución muchas veces percibida como distante, mostrando su funcionamiento, sus tradiciones y su importancia.</p><p>Participar del sorteo implica la posibilidad de vivir en primera persona un momento que, hasta ahora, estaba reservado casi exclusivamente al ámbito naval. Ser testigo directo de la partida de la fragata es, en definitiva, asomarse a una de las tradiciones más profundas del país.</p><p>Porque cuando la ARA “Libertad” deja el puerto, no solo inicia un viaje: renueva un legado que une historia, formación y mar bajo una misma bandera.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UatD7ugDaiNc35jGdCaqbS77KUg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/fragata_libertad.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La Armada abre una convocatoria para vivir de cerca una partida histórica.]]>
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                                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
                                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2026-04-03T15:59:32+00:00</published>
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            Reflexiones tras el 8M: emergen nuevas discusiones
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/reflexiones-tras-el-8m-emergen-nuevas-discusiones" type="text/html" title="Reflexiones tras el 8M: emergen nuevas discusiones" />
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                <![CDATA[Joaquin De Weert]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/reflexiones-tras-el-8m-emergen-nuevas-discusiones">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UlH5Eo-4emR4gk0TdpNvS19uKos=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/marcha_8m.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El perito, psiquiatra y psicoanalista forense Oscar Abudara Bini analizó para Newstad las movilizaciones en la Argentina por el Día Internacional de la Mujer y planteó que el 8 de marzo dejó nuevas discusiones públicas vinculadas al feminismo, las denuncias judiciales que este medio y un pequeño grupo de periodistas expone y el rol de la agenda de género en la sociedad.</p><p>Según Abudara Bini, durante este 8M “hubo, como en otros años, marchas bajo la consigna ‘Ni una menos’”, aunque destacó que en esta ocasión también emergieron otros sectores que buscaron expresar posiciones alternativas dentro del debate.</p>Nuevas expresiones en las marchas<p>El especialista, que aborda casos de falsas denuncias desde 1990, señaló que en distintas ciudades aparecieron manifestaciones de grupos que plantearon reclamos vinculados a procesos judiciales familiares y denuncias por violencia de género.</p><p>“En Tucumán, grupos de padres impedidos de ver a sus hijos por procesos judiciales marcharon en la ciudad Jardín de la República”, explicó. Estos sectores intentaron visibilizar -en medio del cerco mediático que persiste- problemáticas relacionadas con disputas judiciales y regímenes de visitas.</p><p>También mencionó movilizaciones en Río Gallegos, ciudad asociada políticamente a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Allí —según indicó— “se expresaron mujeres contra las falsas denuncias de otras mujeres ‘feministas’ que logran encarcelar a padres, esposos, hijos, sobrinos y hermanos”.</p>Debate político y críticas a la agenda de género<p>Abudara Bini también hizo referencia a la postura del gobierno nacional respecto del feminismo y la llamada “agenda de género”.</p><p>En ese marco, el especialista sostuvo que el gobierno “resaltó la igualdad ante la ley de mujeres y hombres”, y cuestionó lo que definió como la influencia del principio “te creo hermana” dentro del sistema judicial.</p><p>"El gobierno nacional difundió un spot señalando las limitaciones del feminismo K y la agenda de género promovida por los gobiernos anteriores. En este mensaje el gobierno resaltó la igualdad ante la ley de mujeres y hombres, igualdad que la agenda de la ideología de género subyugó con la pseudo ley con gran poder del “te creo hermana”, analiza el perito.&nbsp;</p><p>Tal como viene anticipando este medio, Abudara Bini destaca que hay “legisladores discutiendo la posibilidad de agravar penas por falsas denuncias de mujeres contra hombres como en el famoso caso del Dr. Ghisoni”.</p><p>El análisis de Abudara Bini también incluyó referencias a declaraciones realizadas en España por la legisladora Cayetana Álvarez de Toledo, de origen argentino. Según señaló, la dirigente sostuvo que “el principal enemigo de la mujer es el victimismo”, al que definió como “una enfermedad sociocultural que inferioriza a millones de mujeres”.</p>El caso Lucio Dupuy&nbsp;<p>Otro punto mencionado fue el impacto del caso del niño Lucio Dupuy, asesinado en 2021, cuya historia volvió a ser recordada en distintas intervenciones públicas.</p><p>“Ramón Dupuy, abuelo del niño Lucio violado, torturado y asesinado por mujeres, nos invitó a un especial por Tik Tok donde se recordó la penosa participación de jueces, maestras y médicos en el asesinato del niño”, resumió el psiquiatra.</p><p>Y dio otro detalle de esta tragedia: “No se sabía hasta ahora con claridad que el niño Lucio se había resistido a la presión de su madre que lo vestía de niña y le pintaba las uñas, en un esfuerzo para generarle disforia de género”.&nbsp;</p>Anna Chiara del Boca y el caso de “implante de falsa memoria”&nbsp;<p>Finalmente, el psiquiatra también recordó un debate televisivo emitido en el programa conducido por Mirtha Legrand. Allí, la diputada Amalia Granata recordó un caso mediático vinculado a la actriz Andrea del Boca y su hija Anna Chiara del Boca.</p><p>Granata mencionó el llamado “leading case” sobre el supuesto “implante de falsa memoria” en la joven, quien llegó a sostener que había sido abusada por su padre. Según el relato citado por Abudara Bini, cuando la jueza interviniente le explicó que esa creencia era falsa, la joven habría respondido que lo que escuchó “le entró por un oído y le salió por el otro”.</p>Un debate en evolución<p>Para Abudara Bini, las distintas expresiones que aparecieron durante el 8M reflejan que el debate sobre feminismo, justicia y derechos sigue en transformación. En su interpretación, las marchas y discusiones públicas muestran que, además de las consignas históricas del movimiento, emergen nuevos actores y perspectivas que buscan incidir en la conversación social. Aunque quienes difundimos estos avances seguimos siendo pocos.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UlH5Eo-4emR4gk0TdpNvS19uKos=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/marcha_8m.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Más allá de los reclamos necesarios y conocidos, se colaron en algunas marchas otras problemáticas silenciadas.]]>
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                                                <category term="falsasdenuncias" label="#FalsasDenuncias" />
                                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2026-03-10T03:16:36+00:00</published>
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        <title>
            El boom silencioso de los anabólicos en los gimnasios
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/el-precio-de-tu-salud-el-boom-de-los-anabolicos-en-los-gimnasios" type="text/html" title="El boom silencioso de los anabólicos en los gimnasios" />
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        <author>
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                <![CDATA[Valentina Grinbank]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-precio-de-tu-salud-el-boom-de-los-anabolicos-en-los-gimnasios">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6AINrix85szOPE_7pCNQGZvxdvw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/ilustracion_sobre_el_consumo_de_anabolicos_y_suplementos_en_la_busqueda_de_resultados_fisicos_rapidos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la nota anterior analizamos cómo influencers sin formación médica recomiendan fármacos, naturalizando la automedicación y reforzando la cultura de la delgadez como mandato estético. Pero si las redes sociales son el escenario donde se instala el ideal, ¿Qué ocurre cuando ese ideal baja a tierra? ¿Qué pasa en los gimnasios, donde el cuerpo deja de ser un filtro y se convierte en proyecto?</p><p>En Argentina, últimamente se está viviendo un boom en el sector fitness: se estiman 8.700 gimnasios que atienden a unos 3,6 millones de usuarios activos, lo que representa el 7,8 % de la población del país. En estos espacios, el cuerpo deja de ser sólo imagen y pasa a ser un proyecto tangible: se pesa, se mide, se compara. La presión por ver resultados visibles rápidamente hace que muchos jóvenes y adultos busquen atajos cuando la rutina y la constancia no alcanzan para cumplir con el ideal estético instalado en redes sociales. Allí es donde los esteroides anabólicos comienzan a aparecer.</p><p>Aunque estos fármacos están diseñados para tratamientos médicos específicos, su consumo se extendió al entrenamiento amateur. Según investigaciones sociológicas realizadas en gimnasios argentinos, muchos usuarios recurren a ellos sin prescripción médica, motivados por acelerar el aumento de masa muscular y reducir los tiempos de espera, y suelen informarse a través de Internet o por recomendaciones dentro del mismo gimnasio.</p><p>El número de jóvenes que consumen esteroides en Argentina es alarmante. Un estudio reciente indica que 339.864 personas de entre 12 y 17 años han consumido alguna vez en su vida, un número que representa un aumento significativo en comparación con años anteriores. Estos datos muestran que la presión estética, la búsqueda de resultados rápidos y la facilidad de acceso a sustancias prohibidas no son un problema aislado, sino un fenómeno creciente que involucra a adolescentes en pleno desarrollo.</p><p>La regulación, aunque existe, es débil. La venta de esteroides anabólicos sin receta está prohibida por la ANMAT, pero los controles son limitados y la fiscalización no alcanza a los puntos de venta informales ni a los canales digitales. Esto crea un vacío que el mercado clandestino explota, y en el que los jóvenes muchas veces entran sin conocer los peligros reales que enfrentan.</p><p>El gimnasio, entonces, se convierte en un escenario donde la cultura del esfuerzo convive con la cultura del atajo. La presión estética y el ideal de resultados inmediatos, reforzados por las redes, empujan a muchos a poner en riesgo su salud por la ilusión de un cuerpo perfecto en tiempo récord. Sin educación sanitaria, sin políticas efectivas de control y sin debate público sobre estos hábitos, el consumo de anabólicos sigue creciendo en silencio, mientras millones entrenan en busca de un ideal que cada vez parece más inalcanzable y más peligroso.</p><p>Los anabólicos o esteroides son sustancias sintéticas derivadas de la testosterona, la hormona sexual masculina. Están indicados originalmente para tratamientos médicos específicos, como algunas formas de anemia, retraso del crecimiento o enfermedades que provocan pérdida de masa muscular. Sin embargo, fuera de esos contextos médicos, su uso se popularizó en el ámbito deportivo y del fitness para aumentar la masa muscular y la fuerza de manera acelerada.</p><p>Su peligro radica en que son drogas que afectan múltiples sistemas del cuerpo, y su consumo sin supervisión médica puede generar desequilibrios hormonales severos. A diferencia de los suplementos o vitaminas, los anabólicos interfieren directamente con la producción natural de hormonas y la función de órganos vitales, lo que los convierte en un riesgo sanitario real, incluso en personas jóvenes y saludables.</p><p>Los efectos que pueden provocar son variados y muchas veces graves. Entre los más frecuentes se encuentran alteraciones hormonales, infertilidad, daño hepático y cardiovascular, hipertensión, cambios de humor extremos y trastornos psicológicos. En adolescentes y jóvenes en desarrollo, además, pueden afectar de manera irreversible el crecimiento y la maduración hormonal, dejando secuelas que se extienden más allá del corto plazo.</p><p>Por todo esto, expertos y organizaciones de salud advierten que debería existir una regulación más estricta y controles más efectivos sobre la venta y distribución de estos fármacos. No alcanza con que estén prohibidos sin receta: es necesario fiscalizar la circulación en gimnasios, comercios digitales e importaciones informales, y promover campañas de educación sanitaria que expliquen los riesgos de forma clara. Solo así se podría proteger a los jóvenes y adultos que buscan mejorar su cuerpo, evitando que la presión estética y la ilusión de resultados rápidos terminen contándoles mucho más que tiempo y esfuerzo.</p><p>El problema no se limita a decisiones individuales: refleja una sociedad que exige resultados inmediatos y visibiliza cuerpos perfectos como si fueran metas alcanzables sin riesgo. Mientras la educación sanitaria no llegue al gimnasio, las redes sigan promoviendo ideales irreales y la regulación sobre los esteroides siga siendo débil, millones de argentinos continuarán entrenando bajo la ilusión de un cuerpo perfecto, expuestos a riesgos que podrían haberse evitado.</p><p>Cuidar la salud y hacer ejercicio es fundamental y altamente recomendable, pero siempre de manera consciente, gradual y segura, sin caer en extremos ni atajos químicos que comprometan el bienestar. La presión estética, cuando se combina con la falta de información y la desregulación de sustancias peligrosas, convierte un hábito saludable en una amenaza silenciosa. Por eso, la educación, la regulación y la conciencia social son tan necesarias como entrenar: solo así el fitness puede ser realmente saludable y sostenible, y no un riesgo para quienes buscan mejorar su cuerpo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6AINrix85szOPE_7pCNQGZvxdvw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/ilustracion_sobre_el_consumo_de_anabolicos_y_suplementos_en_la_busqueda_de_resultados_fisicos_rapidos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El uso de los anabólicos crece en los gimnasios. La presión estética y el rendimiento impulsan su uso.]]>
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                                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2026-02-16T03:39:02+00:00</published>
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        <title>
            El precio de la delgadez en Argentina
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        <author>
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                <![CDATA[Valentina Grinbank]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-precio-de-la-delgadez-en-argentina">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jjlTzIqFweOqssLsuE1SeReb53U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/pastillas_dietas_rapidas_y_promesas_digitales.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En Argentina, la delgadez también se vende. Historias de Instagram, reels de menos de un minuto y videos de Tik Tok prometen resultados rápidos: abdomen plano, cambios visibles en pocas semanas. Influencers sin formación médica recomiendan pastillas para adelgazar, suplementos “quemagrasa” e incluso fármacos que requieren receta, presentados como atajos para modificar el cuerpo. Estos mensajes suelen apoyarse en inseguridades comunes y se acompañan de códigos de descuento, enlaces de compra y acuerdos comerciales. La escena se repite a diario frente a audiencias mayoritariamente jóvenes. La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿Cuál es el precio de tu salud?</p><p>La presión estética y la idea de que el cuerpo ideal equivale a éxito y aceptación social influyen directamente en la construcción de expectativas sobre la apariencia física. Según la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) y estudios internacionales, Japón registra el mayor índice de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en el mundo, y Argentina ocupa el segundo lugar, con entre el 10 % y el 15 % de su población afectada. Aproximadamente el 90 % de estos casos corresponde a mujeres jóvenes, una etapa especialmente vulnerable para la construcción de la identidad y la autoestima.</p><p>Los TCA —como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón— no son elecciones ni modas pasajeras. Son enfermedades complejas, con múltiples causas, que se alimentan de una cultura que glorifica la delgadez y normaliza conductas alimentarias peligrosas. Cuando alguien con llegada masiva recomienda productos para “bajar de peso rápido” sin contexto ni respaldo profesional, no sólo desinforma: también puede empujar a muchas personas a repetir hábitos dañinos o a ocultar síntomas por miedo a no encajar. Estudios muestran que una proporción importante de adolescentes argentinos está expuesta a la publicidad y recomendaciones de productos en redes sociales, especialmente en Instagram y TikTok, y que esa exposición influye en sus decisiones de consumo y percepciones sobre el cuerpo y la salud.</p><p>Esta cultura de exigencia estética también tiene consecuencias visibles en figuras públicas. Uno de los casos más difundidos fue el de Silvina Luna, modelo, actriz y figura mediática argentina, quien falleció en agosto de 2023 a los 43 años. Su muerte se relaciona con complicaciones derivadas de una intervención estética realizada en 2010, en la que se le inyectó metacrilato en los glúteos sin las garantías de seguridad exigidas. El material provocó hipercalcemia —una elevación peligrosa del calcio en sangre— e insuficiencia renal, que se fue deteriorando a lo largo de más de una década hasta resultar fatal, según informes médicos y pericias forenses.</p><p>El caso de Luna evidencia los riesgos de priorizar la estética sobre la salud. La presión social por cumplir con un ideal corporal y la búsqueda de soluciones rápidas tienen un precio real: la salud física, la estabilidad emocional y la autoestima. En un contexto donde las redes sociales moldean la percepción del cuerpo y el éxito, resulta urgente promover información veraz, educación sobre hábitos saludables y cuidado médico profesional.</p><p>A diferencia de otras áreas de la publicidad tradicional, en Argentina no existe —por ahora— una ley específica que regule la actividad de los influencers en redes sociales, ni mecanismos claros que controlen cómo se promocionan productos de salud o adelgazantes a audiencias vulnerables. Aunque la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor y ciertas normas de publicidad establecen principios generales de veracidad y transparencia, no hay un marco legal que obligue a señalizar claramente cuándo un contenido es publicidad ni que prohíba la promoción de productos que puedan afectar la salud, especialmente cuando las figuras públicas que recomiendan no tienen formación profesional en nutrición o medicina.</p><p>Diputados de distintos bloques han presentado proyectos de ley para crear un marco jurídico específico que regule lo que los influencers publican con fines comerciales. Algunas propuestas apuntan a que todo contenido publicitario sea claramente identificable (“#publicidad”, “#promoción”, etc.) y que quienes promocionen productos informen si reciben una remunera económica, además de evitar la promoción de productos farmacéuticos o servicios de salud sin respaldo profesional. Hasta ahora, ninguna de estas iniciativas fue sancionada.</p><p>Este vacío legal ocurre en un contexto donde los jóvenes están particularmente expuestos a mensajes sobre cuerpos ideales y soluciones rápidas vía redes sociales. La combinación de presión estética, desinformación y falta de regulación convierte a miles de adolescentes y jóvenes en audiencias con poca protección frente a recomendaciones que pueden influir en decisiones de salud sin ningún respaldo profesional.</p><p>Hablar de cuerpos no es inocente. Mucho menos cuando quien habla tiene el poder de llegar a millones. En un contexto donde la delgadez se sigue vendiendo como sinónimo de éxito, autocontrol o belleza, cada mensaje cuenta y cada omisión también. La responsabilidad de quienes comunican no debería medirse solo en clics o visualizaciones, sino en el impacto real que sus palabras tienen en la salud y el bienestar de sus audiencias. Porque lo que para algunos es solo un canje o una historia más, para otros puede ser la semilla de una obsesión, una recaída o una enfermedad.</p><p>Consumir de forma crítica es un acto de cuidado. Pero también lo es hablar con conciencia. Y en ese ida y vuelta constante que es la comunicación, no deberíamos olvidarnos de que del otro lado hay personas —no algoritmos— tratando de entender, de aceptarse y, sobre todo, de sobrevivir.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jjlTzIqFweOqssLsuE1SeReb53U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/pastillas_dietas_rapidas_y_promesas_digitales.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Influencers promueven productos para adelgazar en redes, generando riegos en la salud de los jovenes en Argentina]]>
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                                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
                                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2026-02-14T03:15:00+00:00</published>
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        <title>
            El precio oculto de volver a casa
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Valentina Grinbank]]>
            </name>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/el-precio-oculto-de-volver-a-casa">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ljSHFiJTnGfjN46xT6ZnVy6kIgw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/el_peso_de_volver.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada vez más jóvenes adultos en Argentina vuelven a vivir con sus padres después de haber alcanzado cierta independencia. Según un informe de la Fundación Tejido Urbano, alrededor de 2,3 millones de personas de entre 25 y 35 años conviven actualmente con sus padres o abuelos, lo que representa cerca del 38 % de ese grupo etario. El fenómeno se vincula principalmente a factores económicos y laborales, pero también tiene efectos en la salud mental.</p><p>El regreso a casa implica reorganizar rutinas y dinámicas familiares. Espacios, horarios y hábitos que antes eran individuales pasan a negociarse nuevamente. Esta convivencia puede generar tensiones, sobre todo cuando existen expectativas distintas entre padres e hijos.</p><p>“La vuelta a la casa de los padres para un joven que ya había construido un espacio propio de autonomía puede implicar sentimientos de incertidumbre y fracaso”, explicó Marta Galliano, psicóloga clínica. Según la especialista, esta situación se vincula con la presión social asociada al éxito personal y la independencia económica. “La depresión y la ansiedad son los síntomas predominantes en estos casos”, señaló.</p><p>Datos sobre salud mental en Argentina indican que aproximadamente el 41% de los jóvenes de entre 18 y 34 años presenta niveles de angustia que afectan su funcionamiento cotidiano, con cuadros de ansiedad y estrés asociados a la incertidumbre laboral y económica. Este malestar puede intensificarse cuando el regreso a casa es percibido como un retroceso personal.</p><p>Galliano advirtió que la dinámica familiar influye directamente en el impacto emocional. “Una actitud punitiva por parte de los padres puede potenciar el sentimiento de culpabilidad ligado a la sensación de fracaso”, sostuvo. En cambio, remarcó que una postura comprensiva favorece el bienestar: “Una actitud inclusiva y receptiva impacta positivamente en la elaboración de esos sentimientos y ayuda a tramitar la presión social”.El aumento del costo de los alquileres, la precarización laboral y la dificultad de acceso a la vivienda explican el crecimiento del fenómeno. Especialistas coinciden en que, en muchos casos, el regreso a casa funciona como una estrategia temporal para reorganizar la vida económica y personal.</p><p>La convivencia intergeneracional puede traer tensiones inesperadas, derivadas de la diferencia de edades y de los distintos ritmos de vida. Para los jóvenes, algunos hábitos cotidianos como los horarios, la limpieza o la forma de organizar los espacios del hogar pueden parecer detalles menores, pero al volver a vivir con los padres cobran importancia y pueden generar molestias diarias. Para ellos, la situación también implica ajustes: reorganizar rutinas, ceder espacios y adaptarse a la presencia constante de un hijo que ahora es adulto. Estas diferencias pueden traducirse en pequeños conflictos diarios, desde desacuerdos sobre tareas domésticas hasta discusiones por la privacidad o el uso de los espacios comunes.&nbsp;Sin embargo, estos desacuerdos son parte natural del proceso de convivencia y reflejan la necesidad de renegociar roles, límites y dinámicas que habían quedado establecidos cuando los hijos vivían de manera independiente.</p><p>Aunque persiste el estereotipo de que vivir con los padres en la adultez implica un fracaso, los especialistas señalan que se trata de un cambio en la forma de transitar la independencia. Con acuerdos claros de convivencia y respeto por la autonomía, esta etapa puede convertirse en un período de reorganización personal y estabilidad emocional.</p><p>Más allá de las causas económicas, el fenómeno expone un impacto silencioso en la salud mental de los jóvenes adultos. La convivencia forzada, las expectativas familiares y la presión social por la independencia configuran un escenario que, según especialistas, requiere ser abordado también desde políticas de cuidado y prevención del malestar psicológico.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ljSHFiJTnGfjN46xT6ZnVy6kIgw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/el_peso_de_volver.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Volver a casa no siempre es un alivio: reencuentros y espacios despiertan recuerdos, conflictos y emociones inesperadas.]]>
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                                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
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                <published>2026-02-10T13:59:24+00:00</published>
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            Un diputado liberal usó &quot;mogólico&quot; para descalificar y reavivó la polémica
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                <![CDATA[Luciana Sabina]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zNs1MQYEHDqO5UVtnfmyE7t4SYY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/mogolico.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>La violencia es el miedo a los ideales de los demás, dijo Mahatma Gandhi medio siglo atrás para liberar la India sin revueltas ni sangre. Isaac Asimov con precisión quirúrgica dijo que “la violencia es el último recurso del incompetente”. Más allá de las citas, la Argentina hoy atraviesa de forma transversal, multiplataforma y sin importar roles ni alturas, un clima de hostilidad y agravio que es el inexorable preludio de la violencia física en las calles.&nbsp;</p><p>Agustín Romo es un dirigente territorial de San Miguel, comprometido con Javier Milei, donde llegó tras militar a Miguel Pichetto y armados locales en su ciudad natal. Hábil y rápido de reflejos, adoptó el lenguaje de las redes como pocos, se subió al colectivo del agravio y el hostigamiento constante a críticos de las ideas de Javier Milei y no cambió su capacidad de insultar una vez siendo funcionario público. &nbsp;ASDRA (Asociación de Síndrome de Down de la República Argentina) &nbsp;quiere disculpas públicas a figuras de relieve que usen la palabra “mogólico” como descalificativo.</p><p>Los momentos que vive Argentina hoy permiten que el debate público deja de ser una discusión de ideas para convertirse en un territorio de agravios. En la Argentina contemporánea, uno de esos síntomas más visibles es la reaparición del término que debería haber quedado definitivamente en el pasado: la palabra “mogólico” utilizada como insulto. En otro momento del país, Romo sería excluido del espacio político, hoy es moneda corriente.</p><p>Lo verdaderamente grave no es solo que esa expresión circule en redes sociales o en discusiones privadas. Lo alarmante es que sean dirigentes políticos —personas con poder institucional y capacidad de formar sentido común— quienes la pronuncian con liviandad, naturalizando una forma de violencia simbólica contra personas con síndrome de Down y sus familias.El problema, entonces, no es lingüístico sino moral y cultural. Cuando la política degrada el lenguaje, degrada también la convivencia democrática.</p>Agustín Romo en XUna palabra con historia, prejuicio y dolor<p>El término “mogólico” no nació como insulto, pero su origen está cargado de una mirada profundamente discriminatoria.Se trata de una tergiversación de “mongólico”, palabra derivada del concepto de “mongolismo” que el médico británico John Langdon Down utilizó en 1866 para describir el síndrome de Down, basándose en una supuesta similitud de rasgos físicos con los pueblos mongoles.</p><p>Ese encuadre pseudocientífico —propio de una época atravesada por teorías raciales— quedó superado hace décadas. Sin embargo, la palabra sobrevivió en el uso social, desprendida de cualquier rigor médico y convertida en un insulto asociado a la falta de inteligencia, la anormalidad o la burla.</p><p>Desde ASDRA -Asociación Síndrome de Down de la República Argentina- explican que cuando alguien utiliza ese término para agredir, aun sin saber su origen, está ubicando a las personas con síndrome de Down fuera de los parámetros de lo humano aceptado, como si la discapacidad intelectual fuera algo incorrecto o vergonzante.Pero el síndrome de Down no es una enfermedad ni un padecimiento, sino una característica que forma parte de la identidad de la persona, del mismo modo que su personalidad, sus gustos o su estatura.</p><p>Insultar con esa palabra implica, en el fondo, asumir que hay algo malo en ser quien se es. Y eso constituye una forma directa de discriminación.</p>Xenófobo. Agustín Romo, avalando la discriminación por ser boliviano.La herida invisible de un insulto público<p>Newstad se comunicó con Ramiro Barberena, arqueólogo y padre de un niño con síndrome de Down. Ramiro describe con crudeza el impacto de estas expresiones. Para él, usar esa condición genética como insulto significa deshumanizar a una persona y quitarle entidad.</p><p>Su reflexión es tan íntima como política: una comunidad que transforma una discapacidad en agravio está construyendo, de manera silenciosa, una sociedad excluyente.Porque la integración real —laboral, social, familiar— resulta imposible si antes se instala la idea de que esas personas representan algo malo.</p><p>Barberena advierte además que este fenómeno no pertenece a un solo espacio ideológico. Se trata, más bien, de un síntoma de empobrecimiento cultural y de decadencia del debate público, donde los insultos comienzan a ocupar el lugar que antes tenían las ideas. Donde la ignorancia prima y eso es lo más triste.La gravedad excede así a un episodio puntual: habla de una forma de discutir que erosiona los límites básicos del respeto.</p>Lo que dice ASDRA<p>Consultamos a Marcela Fortuna —miembro de la Comisión Directiva de ASDRA y madre de un joven con síndrome de Down— y señaló al respecto:</p><p>“Es oportuno y necesario seguir conversando sobre el uso de la palabra ‘mogólico’ y el impacto real que tiene en las personas con síndrome de Down, sus familias y su entorno.</p><p>El uso de ese término coloca a las personas con síndrome de Down en un lugar de ‘otros’, de diferentes, fuera de la sociedad, y no como parte de ella. Esa exclusión genera tristeza, angustia y dolor, porque a nadie le gusta ser dejado afuera.</p><p>Como madre, puedo decir que no se trata solo de una palabra. Constituye una forma de violencia simbólica. Refuerza estigmas, legitima la burla y niega la dignidad de miles de personas y familias”.</p><p>También especificó que “sin dudas. Las palabras influyen, y mucho más cuando se naturalizan. En el último tiempo hemos visto cómo dirigentes, figuras públicas, artistas, streamers y comunicadores volvieron a utilizar el término ‘mogólico’ como insulto, sin reflexionar sobre su significado ni sobre el impacto que genera”.</p>Discursos que producen realidad<p>ASDRA advierte que en los últimos tiempos se registró un aumento de expresiones discriminatorias en redes sociales, medios y espacios cotidianos, muchas veces legitimadas por discursos políticos.</p><p>El riesgo es profundo: presentar a las personas con síndrome de Down como incapaces, eternamente infantiles o ajenas a la autonomía niega sus derechos más básicos.Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario. Son estudiantes, trabajadores, artistas, deportistas, ciudadanos con proyectos y deseos.Reducirlos a un estereotipo no solo es injusto: es negar su humanidad.</p><p>La legislación argentina es clara. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad —con jerarquía constitucional— obliga a combatir prejuicios y estereotipos.La Ley Antidiscriminatoria garantiza el derecho a un trato digno.</p><p>Cuando un funcionario utiliza la discapacidad como insulto, no solo hiere: también desconoce el marco ético y jurídico que debería representar.</p>La responsabilidad de quienes tienen voz pública<p>Frente a estos hechos, ASDRA propone un camino que no pasa por la cancelación sino por la responsabilidad: disculpas públicas, capacitación y, sobre todo, contacto real con las personas con síndrome de Down.</p><p>Conocer transforma. Humaniza lo que el prejuicio desfigura. La advertencia es contundente: quienes hoy reproducen discursos discriminatorios pueden mañana convivir con una persona con discapacidad en su trabajo, en una escuela o en su propia familia.Las palabras, tarde o temprano, vuelven convertidas en realidad.</p>Recuperar la humanidad del lenguaje<p>La pregunta de fondo no es qué dijo un dirigente, sino qué tipo de sociedad estamos dispuestos a tolerar.Una sociedad donde la discapacidad sea insulto es, inevitablemente, una sociedad más cruel.Pero también más pobre, más ignorante y más injusta.</p><p>Tal vez el desafío sea más simple —y más difícil— de lo que parece: volver a nombrar al otro con respeto.</p><p>Porque en el modo en que una comunidad habla de los más vulnerables se revela, en última instancia, qué tan humana es. Y en ese espejo, hoy, la política argentina tiene mucho que revisar.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zNs1MQYEHDqO5UVtnfmyE7t4SYY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/mogolico.png" class="type:primaryImage" /></figure>Agustín Romo es jefe de la bancada liberal bonaerense. ASDRA alerta el aumento del uso en redes, streamers y políticos.]]>
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                                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
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            Viajes breves: la nueva rutina de los argentinos
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                <![CDATA[Valentina Grinbank]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QpV_xHih4KA5v3pxaX265j2297g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/miles_de_autos_abandonan_la_ciudad_rumbo_a_escapadas_breves.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada viernes por la tarde, la autopista bonaerense se llena de autos. En ellos viajan personas que buscan salir de la ciudad por apenas unos días. No se trata de vacaciones ni de grandes planes: son escapadas breves que con el tiempo se volvieron una práctica cada vez más frecuente.</p><p>Si bien este fenómeno se vuelve cada vez más recurrente como respuesta al cansancio y las largas jornadas laborales, también responde a un cambio en la forma de viajar. Las escapadas cortas ganaron terreno frente a las vacaciones tradicionales y modificaron los destinos elegidos, los tiempos y las expectativas de quienes se van.</p><p>En Argentina, los destinos cercanos a los grandes centros urbanos concentran gran parte de estas salidas breves. Localidades de la costa, las sierras y zonas rurales se posicionan como opciones frecuentes, en viajes de no más de dos o tres noches, con un fuerte énfasis en el tiempo de ocio.</p><p>En la provincia de Buenos Aires varios destinos se consolidan como opciones frecuentes para escapadas de fin de semana. Por ejemplo, San Antonio de Areco a unos 110km de la ciudad, recibe turistas por su ambiente tradicional, calles empedradas y atractivos vinculados a la cultura gauchesca, lo que convierte en un punto ideal para desconectar sin planificar un viaje largo. &nbsp;Junto a este, localidades como Chascomús -con su famosa laguna y puesta al aire libre- o Lobos, con su entorno natural y tranquilo, aparecen como recomendaciones clásicas para viajes cortos desde la capital bonaerense. Además de los destinos rurales o serranos, la costa atlántica bonaerense se mantiene como un clásico de las escapadas. Tanto localidades del partido de la costa como San clemente del Tuyú o Santa teresita, ofrecen playas extensas, servicios turísticos y actividades al aire libre. Estos destinos permiten integrar al mar dentro de este nuevo modo de viajar.&nbsp;</p><p>Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) durante el último fin de semana largo de 2025 se movilizaron cerca de 1,4 millones de turistas en todo el país, con una estadía promedio de apenas dos noches, un dato que confirma la consolidación de las escapadas cortas frente a las vacaciones prolongadas.</p><p>La elección de escapadas breves responde a una forma distinta de planificar el tiempo libre, pero también a una cuestión presupuestaria. Viajes de corta duración, con traslados simples y organización mínima, permiten reducir gastos de alojamiento, transporte, comidas y facilitan cortar con la rutina sin asumir compromisos económicos prolongados. En muchos casos, la decisión de irse se toma a pocos días –o incluso pocas horas– de la salida. Además del descanso, los viajeros suelen dedicar parte de su tiempo a salir a comer, pasear por los centros de las ciudades o disfrutar de la playa, actividades que se adaptan a la corta duración del viaje y permiten aprovechar al máximo el tiempo disponible.</p><p>Este cambio en la forma de viajar también impactó en cómo se planifica y se concibe el descanso. Las escapadas cortas se organizan con menos anticipación, priorizan destinos accesibles en pocas horas de viaje y reducen la estadía. Desde el sector turístico señalan que este tipo de salidas creció de manera sostenida en los últimos años, especialmente los fines de semana y feriados, y que responde a una combinación de factores: disponibilidad de tiempo acotada, costos concentrados en pocos días y una búsqueda de pausas breves pero frecuentes. Así, el viaje deja de pensarse como una excepción anual y pasa a integrarse como parte de la rutina.</p><p>El domingo por la noche, la autopista vuelve a llenarse, esta vez en sentido contrario. Los autos regresan a la ciudad y el tránsito recupera su ritmo habitual. Las escapadas se terminan rápido y la rutina reaparece casi sin transición. El viaje fue corto, el tiempo de ocio también, pero suficiente para cortar la semana. Mientras el lunes se impone otra vez, la pregunta queda abierta: ¿Las escapadas breves se convirtieron en una excepción ocasional o en la nueva forma de viajar?&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QpV_xHih4KA5v3pxaX265j2297g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/miles_de_autos_abandonan_la_ciudad_rumbo_a_escapadas_breves.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>San Antonio de Arceco y Chascomús, los más buscados. Turismo joven y presupuestos económicos para descansar.]]>
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            Vínculos descartables en la era digital
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                <![CDATA[Valentina Grinbank]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C15sdyRNa3v1M2LZOcDqYzD292Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/celular_con_aplicacion_de_citas.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando el encuentro se volvió inmediatoCon el paso del tiempo, las maneras de vincularse cambiaron de forma profunda. Lo que antes se expresaba en encuentros, detalles, hoy muchas veces comienza -y termina- en un match o super match. En un contexto atravesado por la inmediatez, la efimeridad y la multiplicidad de opciones, construir vínculos duraderos parece un desafío cada vez más presente.</p><p>Un fenómeno que crece y se naturalizaEn Argentina, el uso de aplicaciones de citas se consolidó como una práctica extendida, especialmente entre los más jóvenes. En 2024, se estimaba que alrededor de 4,4 millones de personas utilizaban apps de citas en el país, con un promedio de edad que oscila entre los 29 y 31 años. Los relevamientos también señalan una mayor presencia de usuarios varones, un dato que permite dimensionar el alcance real de estas plataformas en la vida cotidiana.Este crecimiento también modificó las dinámicas de los vínculos. La posibilidad de iniciar conversaciones de forma inmediata y de interrumpirlas sin mayores consecuencias instaló prácticas como el ghosting, la desaparición abrupta sin explicación, cada vez más frecuentes en los entornos digitales, donde siempre parece haber la posibilidad de encontrar un vínculo mejor.&nbsp;En un escenario donde siempre parece existir una alternativa disponible, los vínculos tienden a volverse más frágiles y fácilmente reemplazables</p><p>La promesa de lo nuevoUna investigación de Radboud University, encuestó a miles de usuarios de aplicaciones de citas y encontró que quienes utilizan estas plataformas tienden a reportar menos satisfacción con su situación amorosa en comparación con quienes no las usan. Un dato que aporta evidencia empírica al debate sobre los efectos de las interacciones digitales en la vida afectiva.</p><p>Amor a un clic de distanciaLas aplicaciones de citas se han convertido en una herramienta habitual para quienes buscan pareja o compañía, pero también para quienes quieren ampliar su círculo social o romper con la rutina. La comodidad de explorar perfiles, intereses y afinidades desde el celular ofrece un acceso inmediato a posibilidades que antes requerían encuentros presenciales y tiempo. &nbsp;Este cambio refleja como los jóvenes viven la intimidad y las relaciones: la tecnología no reemplaza el deseo de conexión, pero si redefine la forma en que se busca, se encuentra y se recibe el afecto.La facilidad para iniciar y cortar vínculos sin mayores consecuencias plantea un dilema: ¿Acercan realmente estas herramientas a las personas o las alejan de relaciones profundas y reales? Mientras algunos valoran la posibilidad de conocer gente nueva sin riesgos, otros señalan que la sobreabundancia de opciones fomenta la superficialidad y la desvalorización del compromiso afectivo. En este escenario, la inmediatez se vuelve tanto una ventaja como un desafío, y el debate sobre el impacto real de las aplicaciones de citas en la vida emocional de los jóvenes sigue abierto.</p><p>Cambiar la miradaMás allá de las aplicaciones, el desafío sigue siendo humano. Aprender a conectar, sostener y valorar lo que realmente importa se vuelve cada vez más complejo en un contexto donde todo es instantáneo.&nbsp;En un entorno así, construir relaciones auténticas es cada vez más complejo, la tecnología puede facilitar el contacto, pero no garantiza el compromiso ni la responsabilidad. La pregunta persiste, y es también un llamado a quienes buscan amor y afecto: ¿Cómo construir vínculos duraderos en un mundo donde todo puede ser reemplazable?&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C15sdyRNa3v1M2LZOcDqYzD292Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/celular_con_aplicacion_de_citas.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La multiplicidad de opciones y la rapidez con la que se generan los vínculos modifican la manera de amar y relacionarse]]>
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                                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
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