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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-25T12:11:46+00:00</updated>
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            La nueva pandemia: buscan frenar la ludopatía infantil desde el Senado
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                <![CDATA[Chiara Lucerna]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TP_AjgcDzf7qLs3xSHBfwSf-7yc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/ludopatia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El país enfrenta una nueva patología de salud pública que se esconde en la pantalla de un smartphone: la ludopatía infantil. Lo que empezó como un entretenimiento inofensivo se transformó en un fenómeno de acceso masivo donde miles de menores quedaron expuestos a plataformas de apuestas digitales sin supervisión. Ante la inacción, el senador y ex gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, presentó en el Senado un proyecto de ley que propone poner un límite definitivo a una industria que hasta ahora operó en una "zona gris" normativa. Es la nueva droga que mata chicos y exige política y normas.</p><p>El eje central del proyecto es la protección del orden público y la salvaguarda de los derechos de los más chicos. La iniciativa prohibe toda forma de comunicación comercial que afecte, el rendimiento físico, mental o el bienestar financiero de los adolescentes. La propuesta, que se nutre de experiencias internacionales como el Whistle-to-Whistle ban británico o las restricciones publicitarias españolas, busca erradicar la publicidad agresiva durante eventos deportivos y bloqueó el acceso a sitios de juego desde el entorno educativo.</p><p>El proyecto no solo apunta a la publicidad tradicional, sino que plantea un desafío tecnológico sin precedentes: la implementación de filtros de verificación de identidad más rigurosos. La iniciativa exige a los operadores de juego online la adopción de protocolos de "autenticación fuerte", vinculados a bases de datos biométricas o registros nacionales de identidad, para impedir que los menores evadan los controles mediante cuentas de terceros. Con eso, se combaten las cuentas prestadas o de datos falsos, una práctica que facilita el acceso descontrolado de adolescentes a plataformas exclusivas para adultos.</p><p>Asimismo, la propuesta de Zamora instala un debate necesario sobre la responsabilidad de los proveedores de servicios de Internet y las tiendas de aplicaciones. El texto plantea la obligatoriedad de habilitar herramientas de bloqueo parental preinstaladas y la colaboración directa con las autoridades para el desmantelamiento inmediato de sitios que operan sin licencia en territorio nacional. Al responsabilizar a los intermediarios tecnológicos, el proyecto busca cerrar el cerco sobre el mercado ilegal, el cual, al operar en la clandestinidad, no solo evade impuestos, sino que se convierte en el principal canal de captación de los sectores más jóvenes y vulnerables.</p><p>El mecanismo de control fue contundente: el proyecto previó sanciones económicas severas. Pero la clave no está solo en la multa, sino en el destino de esos fondos: la reinversión obligatoria en programas de educación, concientización y tratamiento para adicciones. "Estamos ante un negocio que lucra con el futuro de nuestros jóvenes", advirtió el proyecto impulsado por Zamora, quien señaló que la urgencia radica en equilibrar la cancha: la tecnología dejó de ser una herramienta segura para el desarrollo cognitivo y se transformó en un método de captación y adicción.&nbsp;</p><p>Para que esta ley resulte efectiva, el Estado garantiza que la prohibición no sea letra muerta. El desafío no es solo técnico —bloquear IPs o impedir registros—, sino cultural. El objetivo desmantela la narrativa del "dinero fácil" que penetró en el sistema educativo y en el día a día de millones de chicos. En una era donde el algoritmo conoció los deseos del usuario mejor que los padres, la intervención estatal es el último dique de contención para una generación que corrió el riesgo de caer en las garras de una adicción invisible, pero devastadora.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TP_AjgcDzf7qLs3xSHBfwSf-7yc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/ludopatia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Gerardo Zamora busca evitar publicidades, bloquear páginas en zonas escolares. Familia y colegio: socios necesarios.]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-25T12:11:46+00:00</updated>
                <published>2026-04-25T12:11:39+00:00</published>
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            La sombra en la confianza: el monstruo que se esconde en casa
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/la-sombra-en-la-confianza-el-monstruo-que-se-esconde-en-casa" type="text/html" title="La sombra en la confianza: el monstruo que se esconde en casa" />
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/la-sombra-en-la-confianza-el-monstruo-que-se-esconde-en-casa">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ouLyJVXsKEBxlVM0OaKI7TU22uk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/la_sombra_en_la_confianza_el_monstruo_que_se_esconde_en_casa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El caso del Colegio Palermo Chico me dejó helado. Uno lee los detalles —alcohol, apuestas, tocamientos, fotos en un departamento de lujo— y piensa: no puede ser. Pero sí puede. Es un padre que invitaba a los amigos de su hijo a dormir, que parecía el tipo confiable de siempre. Y de repente, algo se rompe adentro. No es solo bronca. Es un nudo en el estómago que me recuerda que la confianza más básica, la que damos por sentada cuando un chico va a la casa de un amigo, puede convertirse en el escenario perfecto para el daño.</p><p>Me remueve por dentro porque no es un caso aislado. Es un eco de tantos que he visto de cerca en el consultorio. Desde la trinchera, no solo reconstruyo los pedazos de las víctimas —sus silencios que pesan, sus tics nerviosos, la forma en que miran al piso cuando hablan de confianza—, sino que también me enfrento a las mentes de los predadores. Y esa es la parte más pesada: sentarme frente a personas que, con una sonrisa tranquila, racionalizan lo que hicieron como si fuera un derecho, un “desliz” o, peor, algo que “no fue para tanto”. No es uno solo. Son muchos. Cada uno con su fachada impecable, su historia, su forma de justificar lo injustificable.</p><p>No todos los abusadores son psicópatas ni están locos. La psicopatía es un trastorno de personalidad donde falta empatía profunda y la manipulación es calculada. Hay herramientas para evaluarla, pero en la práctica lo que más pesa es la transferencia: ese miedo visceral que producen esos ojos vacíos, sin fondo emocional. El psicópata no alucina ni delira; planea, seduce, actúa sin culpa. La esquizofrenia es otra cosa: delirios, voces, desconexión. Un esquizofrénico puede delinquir en una crisis, pero no arma un sistema de grooming como este.</p><p>El abuso sexual no siempre es violación. El abuso abarca tocamientos, exposición, grooming, corrupción de menores. La violación implica penetración forzada, con violencia o coerción extrema. En Palermo Chico hablamos de abuso: tocamientos, masajes con crema de menta, fotos. Si apareciera penetración, escalaría. Pero el daño es igual de profundo: TEPT, depresión, ansiedad crónica, problemas para confiar en otros. Estudios muestran que hasta el 80% de las víctimas de abuso infantil desarrollan algún trastorno psiquiátrico a lo largo de la vida.</p><p>Los abusadores no son un bloque homogéneo. Están los pedófilos, con atracción primaria a prepúberes; los oportunistas, que abusan por poder o impulso en contextos de autoridad; y los regresivos, que actúan bajo estrés y regresan a dinámicas infantiles. Muchos tienen historia de abuso propio —el ciclo intergeneracional existe, aunque no es inevitable—. Motivaciones: placer distorsionado, control, una intimidad falsa donde el niño es visto como “pareja” o sadismo encubierto.</p><p>Lo que más me perturba es cómo operan las distorsiones cognitivas en sus cabezas. Creencias como “el chico lo disfruta”, “es solo un juego educativo”, “no hay trauma si no hay dolor” o “los niños son seductores”. Estas ideas reducen la culpa y facilitan la repetición. Y cuando alguien público las normaliza —como cuando un conocido comunicador argentino minimizó la posesión de pornografía infantil en una entrevista—, se abre una puerta peligrosa. En una mente distorsionada, esa justificación puede ser el puente hacia el acto. Y una vez que se cruza, no hay vuelta atrás.</p><p>El grooming es el arma principal: regalar, ofrecer alcohol, favores, traslados. Todo para erosionar barreras hasta que el abuso parezca “consentido”. En el consultorio he visto cómo estos predadores mantienen una fachada impecable: niegan, minimizan, racionalizan. Eso hace que el trabajo terapéutico sea un desafío ético brutal. No se trata solo de curar a la víctima; se trata de sostener la humanidad frente a personas que la perdieron.</p><p>La prevención es lo que más urge. Educar sobre grooming desde las escuelas y las familias, romper la impunidad con justicia rápida (en este caso, el imputado sigue viajando libremente), y garantizar terapia accesible para víctimas y para quienes reconocen en sí mismos el riesgo. Porque si no actuamos, estos ecos seguirán resonando en más chicos, en más familias, en más vidas rotas.</p><p>Como terapeuta, sé que esta batalla no se gana solo con palabras. Pero al menos podemos empezar nombrando lo que pasa, sin anestesia. Porque el monstruo no siempre viene de afuera. A veces, se sienta a la mesa familiar y sonríe.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ouLyJVXsKEBxlVM0OaKI7TU22uk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/la_sombra_en_la_confianza_el_monstruo_que_se_esconde_en_casa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Un colegio muestra cómo la confianza se convierte en trampa. Una reflexión sobre la mente del predador y el daño.]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-12-28T13:10:01+00:00</published>
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            Ni débiles ni locos: hablar para diagnosticar, prevenir y salvar vidas
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/dia-mundial-de-la-salud-mental-hablemos-sin-filtros" type="text/html" title="Ni débiles ni locos: hablar para diagnosticar, prevenir y salvar vidas" />
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l7ii83mzKPI_QCbT2gF_3YmzN-k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/10/dia_mundial_de_la_salud_mental_hablemos_sin_filtros.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental, y no es solo una fecha para marcar en el calendario. Es un momento para parar la pelota, mirarnos a los ojos y hablar de frente sobre algo que nos toca a todos: cómo está nuestra cabeza. La salud mental no es un tema de “locos” ni de “débiles”. Es parte de ser humanos, y ya es hora de sacarle el peso de los prejuicios. Este 2025, vamos a meterle pilas a tres cosas: romper el tabú, prevenir el suicidio y apostar por un buen diagnóstico y tratamiento. ¿Te sumás?</p>Basta de tabúes: hablemos como amigos<p>¿Por qué hablar de salud mental sigue siendo tan incómodo? Si te duele la rodilla, vas al médico. Si te sentís perdido, ansioso o triste, ¿por qué no buscar ayuda? No hay vergüenza en estar mal, y menos en querer estar mejor. La depresión, la ansiedad o cualquier otro tema mental no son un signo de que “fallaste”. Son parte de la vida, como un resfrío o un mal día.</p><p>Lo primero es sencillo: charlemos. Con un amigo, con la familia, con un terapeuta. No hace falta tener todas las respuestas, pero sí escuchar sin juzgar. Si un amigo te cuenta que está en una, no le tires un “animate, no es para tanto”. Escuchá, preguntá “¿cómo te puedo ayudar?” y hacé espacio para que se sienta acompañado. Romper el tabú es tan simple como empezar una conversación. Y si sos vos el que está en un mal momento, animate a hablar. Pedir ayuda no es rendirse, es darte una chance.</p>Prevenir el suicidio: estar ahí cambia todo<p>Hablemos claro: el suicidio es un tema pesado, pero no podemos mirar para otro lado. Cada año, según la Organización Mundial de la Salud, más de 700,000 personas se quitan la vida. Y aunque suena lejano, puede estar más cerca de lo que pensás. Un amigo que se aleja, un familiar que parece apagado, un comentario raro sobre “no poder más”. Esas son señales, y no hay que dejarlas pasar.</p><p>Estar atentos salva vidas. Si ves que alguien no está bien, preguntá sin miedo: “¿Estás pensando en hacerte daño?” No va a “darle ideas”, al contrario, le mostrás que te importa. Escuchar con el corazón abierto y sin juzgar puede ser el primer paso para que esa persona busque ayuda. Y si la cosa es seria, conectalo con recursos.&nbsp;</p>Diagnóstico y tratamiento: el empujón que necesitás<p>Si te torcés un tobillo, no te quedás en casa esperando a que “se pase solo”. Con la salud mental es igual: un buen diagnóstico y un tratamiento a tiempo pueden cambiarte el juego. Un psicólogo o psiquiatra no está ahí para “etiquetarte”, sino para ayudarte a entender qué te pasa y cómo salir adelante. Desde terapia para ordenar la cabeza hasta medicación si hace falta, hay herramientas para todo tipo de situaciones.</p><p>La clave está en no esperar a tocar fondo. Si sentís que la ansiedad te está ganando, que la tristeza no afloja o que algo no anda bien, buscá ayuda ya. Un diagnóstico claro te da un mapa para navegar lo que sentís, y el tratamiento es como el combustible para avanzar. No es magia, es trabajo en equipo entre vos y los profesionales. Y sí, a veces da miedo dar el primer paso, pero es un acto de amor propio. Vos valés la pena.</p>Hagamos que las cosas cambien<p>El Día Mundial de la Salud Mental no es solo para reflexionar, es para actuar. No hace falta ser experto para hacer la diferencia. Acá van algunas ideas para entenderte:</p>Hablá sin filtro. Contá cómo te sentís, compartí tu historia o escuchá la de otro. Las redes son un buen lugar para arrancar: usá el hashtag #DíaMundialDeLaSaludMental y sumá tu voz.Chequeá a tus seres queridos. Un mensaje de “¿cómo andás?” puede abrir una puerta enorme.Informate y compartí. Hay un montón de recursos gratuitos, desde las líneas de ayuda mencionadas hasta apps de bienestar mental. Pasá la data.Peleá por un acceso justo. La salud mental debería ser accesible para todos, sin importar el bolsillo o el lugar donde vivas.<p>Este 10 de octubre, vamos a hablar sin vueltas, a construir un mundo donde nadie se sienta solo o avergonzado por lo que lleva adentro. La salud mental no es un lujo, es un derecho. Y cuidarla es tan cotidiano como lavarte los dientes o salir a caminar. Hablemos, cuidemos, actuemos. Si vos o alguien que conocés necesita ayuda, no dudes en contactar.</p><p>En Argentina, hay líneas gratuitas y confidenciales disponibles 24/7 para ayudar:</p>Nacional: Línea 135 (Ministerio de Salud, atención especializada en crisis y prevención del suicidio).CABA: Salud Mental Responde, 0800-333-1665 (24 hs, psicólogos y psiquiatras). También: 4863-8888 / 4861-5586 / 4123-3120 (lunes a viernes, 8 a 20 hs).Provincia de Buenos Aires: 0800-222-1063 (prevención del suicidio) y 0800-222-SALUD (72583) (salud mental y adicciones).Centro de Asistencia al Suicida (CAS): 135 o (011) 5275-1135 / 0800-345-1435 (18 hs diarias).Si es una emergencia inmediata, marcá 911. Prevenir el suicidio no es solo tarea de profesionales; es un compromiso de todos. Un mensaje, una llamada, un “estoy con vos” puede hacer la diferencia.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l7ii83mzKPI_QCbT2gF_3YmzN-k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/10/dia_mundial_de_la_salud_mental_hablemos_sin_filtros.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Sin estigmas, con acción y con ganas de cambiar las cosas: buscar voces profesionales, abrirse frente al dolor. Empatía.]]>
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                                <category term="cuerpo-y-mente" label="Cuerpo y mente" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-10-10T20:05:53+00:00</published>
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            El eco de elegir de nuevo
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rsv7Yga2nUDu5lNaC_jSpouVU1o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/olver_a_ser_dos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Imaginá el momento en que elegiste a tu pareja, cuando la pregunta “¿quién quiere caminar conmigo?” encontró una respuesta. Los años trajeron proyectos, risas, peleas y logros, pero también rutina, cansancio y distancias. Como psiquiatra, he acompañado a parejas en este cruce: una etapa donde la vida nos desafía a reconectar, redescubrirnos o, a veces, soltarnos con valentía. Este eco reflexiona sobre la satisfacción de lo construido, la química que renace, los nuevos proyectos y el coraje de elegir de nuevo, ya sea juntos o por separado.</p>Los años de crecimiento juntos<p>Elegir una pareja es apostar por un proyecto común: formar una familia, construir un hogar, viajar, soñar. Esos años de esfuerzo –comprar la primera casa, criar hijos (si los hay), superar crisis– tejen un tapiz de memorias compartidas. La satisfacción de mirar atrás y ver lo logrado –una vida construida en equipo– es un ancla poderosa. Estudios de la Asociación Americana de Psicología muestran que las parejas que reflexionan sobre sus logros conjuntos reportan mayor satisfacción marital, con menos conflictos y un sentido renovado de propósito. Pero el camino no es lineal: los proyectos alcanzados conviven con los que se postergaron, y ahí comienza el desafío.</p>Los desafíos que nos alejan<p>La vida tiene formas de alejarnos. La rutina se instala, convirtiendo los días en una repetición de tareas. Los proyectos personales –un ascenso, un emprendimiento– a veces eclipsan el “nosotros”. Si hay hijos, su energía absorbe todo: noches sin dormir, agendas llenas, charlas reducidas a lo práctico. Los problemas de salud, desde un diagnóstico inesperado hasta el desgaste natural, añaden peso. Las discusiones se vuelven frecuentes, las peleas normales, pero sin resolución pueden erosionar el vínculo. Es común que la chispa inicial se apague, que las conversaciones profundas cedan ante el cansancio. No es un fracaso; es la vida misma, pidiéndonos que volvamos a elegir con conciencia.</p>Los riesgos de no enfrentar la crisis<p>Desde una perspectiva psiquiátrica, ignorar esta etapa puede ser devastador. La pérdida de identidad es un riesgo central: años de priorizar a otros –pareja, hijos, trabajo– pueden apagar el “yo”, dejando a la persona desconectada de sus deseos. La sexualidad, si se reduce a complacer al otro o a rutinas vacías, pierde su vitalidad, alimentando inseguridades y rechazo. Esto puede desencadenar ansiedad, insomnio o depresión, con síntomas como anhedonia –la incapacidad de sentir placer– o rumiaciones sobre lo que “pudo haber sido”. En casos extremos, la falta de sentido puede llevar a ideas suicidas. Sin intervención, como terapias cognitivo-conductuales o de pareja, el aislamiento crece, afectando no solo al individuo, sino a la familia y las redes sociales, perpetuando un ciclo de desconexión y malestar.</p>Volver a mirarnos<p>Reconectar es volver a las bases: recordar la chispa de las primeras épocas, cuando todo era posibilidad. No se trata de revivir la juventud, sino de redescubrir la química en la madurez. Una cena sin celulares, una caminata recordando anécdotas, un mate compartido al atardecer: gestos simples que reavivan la complicidad. La sexualidad madura, menos apresurada, se nutre de esta intimidad, transformando los cuerpos cambiantes en un espacio de conexión. Estudios muestran que las parejas que priorizan estos momentos reducen el estrés y fortalecen su bienestar emocional. La satisfacción de lo construido –un hogar, una historia– se convierte en un cimiento para mirar adelante juntos.</p>Una segunda oportunidad en el amor<p>A veces, el reencuentro revela que los caminos divergen. Elegir separarse no es un fracaso, sino un acto de valentía que alinea la vida con deseos auténticos. He visto parejas que, al soltarse con respeto, redescubren una versión olvidada de sí mismas. Ana, tras 25 años de matrimonio, me dijo: “Terminar mi matrimonio me permitió reencontrarme; me enamoré de la persona que había relegado tantos años”. Esta elección puede abrir puertas a un amor propio renovado o a nuevas relaciones, con menos ansiedad y mayor claridad. Estudios confirman que las separaciones conscientes en la adultez fomentan el bienestar al liberar tensiones acumuladas.</p>Redescubrirse como individuo<p>La pareja no lo es todo. Los años también traen sueños personales postergados: ese curso de fotografía, un viaje en soledad, escribir un libro. Retomar estas pasiones fortalece la autoestima y aporta frescura al vínculo o al camino en solitario. La psicología evolutiva subraya que la madurez es una oportunidad para integrar quiénes fuimos con quiénes queremos ser, reduciendo el riesgo de depresión al encontrar propósito más allá de los roles compartidos.</p>Amistades y comunidad<p>Las conexiones sociales son un pilar esencial. Reconectar con amigos o sumarse a comunidades –un taller, un voluntariado– contrarresta el aislamiento. Un café compartido revive risas y memorias, ofreciendo un soporte emocional que trasciende la pareja. Estudios longitudinales muestran que estas redes reducen la depresión y aumentan la satisfacción vital, dando un sentido de pertenencia.</p>Los hijos, si están<p>Si hay hijos, la relación evoluciona hacia una dinámica de pares. Respetar su independencia, escuchar sus proyectos y renegociar límites fortalece la salud mental de todos. Un estudio reciente indica que estas relaciones positivas reducen la ansiedad parental, mientras que aferrarse al rol de protector puede generar conflictos y estrés.</p>Un caso real: Carla y Esteban<p>Carla y Esteban, tras 28 años, sentían la distancia: el trabajo de Esteban, el cansancio de criar hijos, una salud frágil. Las discusiones eran diarias, pero una noche, recordando su primer viaje juntos, decidieron intentarlo. Empezaron con cenas sin celulares, retomaron clases de baile y planearon una mudanza a una casa en las afueras de la ciudad, un sueño postergado. Carla volvió a pintar, Esteban se unió a un grupo de running. Su química renació, no sin tropiezos, pero la satisfacción de lo construido los impulsó a nuevos proyectos, aliviando la ansiedad y reavivando su vínculo.</p>Nuevos proyectos, nuevos comienzos<p>Elegir de nuevo es mirar al futuro: una mudanza, un viaje, un deporte compartido. Estos proyectos, grandes o pequeños, rompen la rutina y reavivan la complicidad. Los datos son claros: las parejas que enfrentan esta etapa con apertura experimentan menos estrés; quienes eligen separarse con conciencia encuentran paz. Reconectar con amigos, redescubrirse como individuos y construir un vínculo maduro con los hijos (si los hay) completa este renacer. Este eco, ligado a los anteriores sobre la paternidad y el nido, nos recuerda que cada elección –quedarse, partir o empezar de nuevo– es un paso hacia la autenticidad.</p><p>Próximo eco: El retiro laboral, el legado y el cierre de ciclos con paz.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rsv7Yga2nUDu5lNaC_jSpouVU1o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/olver_a_ser_dos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Elegir una pareja es un compromiso que evoluciona. Los años traen crecimiento, pero también desafíos que nos alejan.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-08T15:40:55+00:00</published>
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        <title>
            El eco de lo que elegimos: soltar el nido, abrazar el vuelo
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        <author>
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8d3CRfJjXk-L0VDD55yFN6DdJbE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_soltar_el_nido_abrazar_el_vuelo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El día llega sin avisar. La casa, antes un torbellino de risas, discusiones y pasos apurados, se queda en silencio. Los hijos alzan vuelo y nosotros, los padres, nos enfrentamos a un duelo que no estaba en el manual: el síndrome del nido vacío. La elección de ser padres fue, para muchos, un acto de amor incondicional. Un sí rotundo que lo cambió todo. Años de trasnochar, de preocupaciones, de sueños postergados. Nuestra vida se organizó alrededor de ellos, con la promesa implícita de que estábamos construyendo un futuro. Y lo hicimos. Con la valentía de un guerrero, les dimos las herramientas para que un día volaran, aunque en el fondo, ese día se sintiera lejano. Pero ahora que la casa está vacía, el silencio nos grita una pregunta que habíamos olvidado: ¿quiénes somos cuando el rol de “mamá” o “papá” ya no es el centro?</p><p>Soltar a los hijos es como abrir la jaula y quedarte con el corazón en la mano. ¿Están listos para bancarse el mundo? ¿Les diste lo que precisaban para no estrellarse? John Bowlby, un grosso de la psicología, dice que un apego seguro les da alas, pero igual te tiemblan las piernas. ¿Fui suficiente? ¿Van a poder con los golpes? Ese miedo te pega como un cross de derecha, porque no es solo por ellos: es por vos, por ese pedazo de alma que se va. Es el instinto de proteger, rugiendo desde las entrañas. Soltar es confiar en lo que sembraste, aunque el silencio de la casa te taladre el pecho.</p><p>El nido vacío no es solo una casa callada; es un hueco que te come por dentro. La ciencia no te vende humo: hasta un 40% de los padres que pasan por este momento caen en depresión o ansiedad, según un meta-análisis de 18 estudios. En las mujeres, muchas veces esta etapa coincide con la entrada a la menopausia y la pérdida del rol de madre pega como una patada. La soledad se cuela por los rincones, y el vacío del “¿y ahora qué?” puede ser un garrón pesado. Tristeza que no afloja, noches sin pegar un ojo, ganas de quedarte en la cama, o, en el peor caso, pensamientos oscuros que te asustan.</p><p>Marta, una mujer que, cuando su hijo menor se fue a estudiar afuera, sintió que el mundo se le apagaba. Las mañanas, antes un quilombo de mates y gritos, se volvieron un silencio que le gritaba en la cara. Pero Marta se enganchó con un grupo de escritura, vomitó su duelo en palabras y encontró una luz al final del camino. Se reinventó. Los expertos lo tienen claro: terapia para desenredar el quilombo mental, caminatas que te saquen el peso del pecho, grupos de apoyo para no sentirte solo, o un hobby que te saque del pozo. Si no encarás ese vacío, te traga; si lo enfrentás, puede ser el comienzo de algo nuevo.</p><p>Soltar también te cambia el vínculo con tus hijos. Dejás de ser el superhéroe que arregla todo para ser un par, alguien que charla de igual a igual. Al principio es difícil encontrarle el ritmo: querés meterte en sus decisiones, ellos te frenan en seco. Pero cuando lo lográs, es una joya: charlas que van al hueso, consejos que van y vienen, una amistad que no te la esperabas. Soltar no es cortar el lazo; es aprender a quererlos sin apretar, dejando que sus alas se desplieguen solas.</p><p>El nido vacío es el eco de esa decisión que te marcó a fuego: ser padres. Fue un sí rotundo, un salto al vacío que te cambió la vida. Ahora, con los chicos volando, te mirás al espejo y preguntás: ¿quién soy ahora? Mientras ellos se rompen la cabeza con su “¿qué carajo hago con mi vida?”, vos revisitás ese sí inicial. ¿Valió la pena? Lo que les diste —valores, aguante, amor— es su equipaje, y también tu consuelo. Ese eco conecta generaciones: ellos buscan su rumbo, vos buscás el tuyo, y en el medio está el amor que los dejó volar.</p><p>El nido vacío duele, pero también es un regalo. Estudios de la Universidad de California dicen que esta etapa puede ser un subidón: menos peleas en casa, más tiempo para vos, para esas pasiones que dejaste en el freezer o para viajar sin horarios. El eco de esa pregunta —¿qué carajo hago con mi vida?— que hoy se hacen tus pibes, también te toca a vos. Pero ahora no se trata de construir un futuro, sino de redescubrir lo que te prende. El amor que los dejó volar ahora te da alas a vos también. El vacío no es el fin; es un lienzo para pintar de nuevo.</p><p>En nuestro próximo encuentro, exploraremos el reencuentro con la persona elegida, un nuevo capítulo donde el silencio del nido vacío se transforma en una danza de intimidad renovada, tejiendo lazos que resisten el tiempo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8d3CRfJjXk-L0VDD55yFN6DdJbE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_soltar_el_nido_abrazar_el_vuelo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El vacío duele pero libera. Soltar, un acto de amor que nos lleva a nuevos comienzos que debemos reconocer y enfrentar.]]>
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                                <category term="cuerpo-y-mente" label="Cuerpo y mente" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-31T13:51:10+00:00</published>
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        <title>
            El eco de lo que elegimos: ¿Por qué sigo acá, odio mi zona de confort?
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UEHVHF540iHBiIOcg1nUgqs_c1Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_por_que_sigo_aca.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El peso de la rutina y el desgaste</p><p>Llegar a los 40 y pico es como frenar en medio de un viaje largo: mirás el mapa y te preguntás si vas por el camino correcto. El trabajo, que alguna vez brillaba con promesas, se volvió un loop agotador. La rutina, antes un refugio, ahora es una trampa. No hay desafíos nuevos, no hay sensación de avanzar, solo un techo invisible que aplasta. Esa "zona de confort" que parecía segura se transformó en una jaula silenciosa. "Hago lo mismo todos los días, pero ya no sé para qué", se escucha en charlas con amigos, en sobremesas, en el silencio de la noche. Los años de experiencia, aunque valiosos, pesan como un lastre si no están alineados con lo que hoy te prende. Ese desgaste no queda en la oficina; se cuela en la vida, dejando un vacío que cuesta nombrar.</p><p>Cuando la cabeza y el corazón no se hablan</p><p>La desmotivación no es un mal día. Es un nudo en el pecho al entrar a la oficina, es despertarte con la cabeza a mil, es sentir que estás obligado a seguir en algo que ya no sos vos. La ansiedad aparece cuando la cabeza te empuja a seguir, pero el corazón se resiste. La depresión se asoma cuando el sentido se pierde del todo. Como dice Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido, sin un propósito, la vida se siente hueca. Y cuando el trabajo, que ocupa tanto de nuestro tiempo, deja de darnos ese "para qué", la angustia se hace compañera. La pregunta no es solo "por qué sigo acá", sino "quién soy si no estoy acá". Simon Sinek, en Empieza con el porqué, lo plantea claro: necesitamos conectar con lo que nos impulsa de verdad, no solo con lo que paga las cuentas. Sin ese "porqué", el trabajo se vuelve un eco vacío.</p><p>El espejismo de la seguridad</p><p>¿Por qué seguimos? Por el sueldo, claro. Esa jaula dorada que brilla con la promesa de estabilidad, pero que cobra un precio alto: tu paz mental. "Más vale malo conocido", pensás, mientras pagás las cuentas, la cuota del auto, el colegio de los chicos. Pero aferrarte a esa seguridad tiene un costo que no se mide en pesos. Renunciar da vértigo: ¿y si no encuentro nada? ¿Y si la cago? El espejismo del sueldo fijo te mantiene atado, aunque el día a día te consuma. El Estudio Harvard sobre el Desarrollo Adulto lo desmiente: la felicidad no está en la plata, sino en las relaciones y en sentir que aportás algo. Quedarte por el sueldo puede ser práctico, pero ¿a qué costo emocional?</p><p>El eco del futuro: el miedo a la jubilación</p><p>A los 40 y pico, la jubilación empieza a asomarse como un horizonte lejano pero real. ¿Qué pasa cuando el trabajo, que fue tu identidad por años, se termina? El miedo a quedar sin propósito, sin rutina, sin algo que te defina es paralizante. Algunos se preguntan si lo que construyeron valió la pena; otros temen no tener suficiente para el futuro, económica o emocionalmente. Este miedo refuerza la inercia: quedarse en lo conocido, aunque no llene, parece menos arriesgado que dar un salto al vacío. Pero aferrarte a un trabajo que te pesa no te prepara mejor para ese futuro; solo posterga la pregunta.</p><p>Aceptar y reencuadrar: un nuevo comienzo</p><p>Llegar a este punto implica aceptar que algunos sueños –dinero, éxito, reconocimiento– no se cumplieron como esperabas. Pero esa aceptación no es rendirse; es abrir la puerta a algo nuevo. No siempre hay que tirar todo por la borda. A veces, el cambio está en encontrar un nuevo "porqué" en lo que hacés: un proyecto que te motive, un rol que te desafíe, o una nueva mirada. Como dice Sinek, el "porqué" es el motor que da sentido a lo que hacés. Quizás el éxito no es un ascenso, sino irte a dormir con la conciencia tranquila. Replantear el éxito es liberador: puede ser contribuir a una causa, aprender algo nuevo o equilibrar mejor el trabajo con la vida personal.</p><p>Vocación versus realidad: ¿se puede volver atrás?</p><p>La vocación, ese fuego que te empujó alguna vez, puede estar enterrada bajo años de pragmatismo. ¿Se puede recuperar? No siempre, pero sí se puede encontrar un punto medio. Capacitarte en algo que te intrigue, probar un proyecto paralelo o renegociar tu rol actual son formas de reconectar. A veces, la vocación no está en el trabajo, sino en lo que te permite: tiempo para un hobby, recursos para viajar, estabilidad para tu familia. Pero también hay que ser honesto: si el trabajo actual no da para más, quizás sea hora de explorar otro rumbo. No se trata de volver a los 20, sino de preguntarte: ¿qué me prende hoy?</p><p>Estrategias para moverse</p><p>No hace falta un cambio épico para salir del estancamiento. Acá van algunas ideas prácticas:</p>Buscá pequeñas victorias: Encontrá algo en tu trabajo que todavía te guste, aunque sea mínimo, y hacelo crecer.Desafiá la rutina: Proponé un proyecto nuevo, aprendé algo diferente o pedí un cambio de responsabilidades.Seguí aprendiendo: Un curso, un libro, un taller. Crecer te recuerda que podés.Conectá con tu impacto: Pensá cómo tu trabajo, aunque sea en lo pequeño, aporta a algo más grande. Si no lo encontrás, quizás sea hora de buscar otro rumbo.Armá una red: Charlar con colegas, mentores o amigos del rubro te da perspectiva y te abre puertas.Cuidarte: La terapia puede ayudarte a desenredar la angustia y a entender qué querés de verdad.Redefiní tu impacto: Inspirado en Sinek, preguntate: ¿cuál es el "porqué" detrás de lo que hacés? Si no lo encontrás, buscá dónde sí puedas aportar valor.<p>La crisis de los 40 y pico es más que un mal momento; es una chance de replantear todo. Escuchar ese eco que pregunta "por qué sigo acá" es el primer paso. No se trata de tirar todo, sino de decidir con coraje: ¿seguís en el mismo camino o creás uno nuevo? Como dice Simon Sinek, "trabajar duro en algo que no nos importa se llama estrés; trabajar duro en algo que amamos se llama pasión". La vida que queda merece tener sentido. El cambio no es fácil, pero quedarse atrapado en un trabajo que te apaga es aún más caro. ¿Qué paso vas a dar hoy para que ese eco sea una guía y no un peso?</p><p>Próximo eco: En nuestro próximo encuentro, exploraremos el "nido vacío" y el reencuentro con tu pareja, un nuevo capítulo donde los roles se redefinen y la conexión se profundiza.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UEHVHF540iHBiIOcg1nUgqs_c1Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_por_que_sigo_aca.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La chispa del laburo se apagó. Entre la jaula de oro del sueldo y el miedo al salto. ¿Cómo volver a lo que nos mueve?]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-24T14:00:55+00:00</published>
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            El Eco de lo que Elegimos: La búsqueda de un propósito
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        <author>
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7_eBogGgrcaX2PLAT7sdCt4z8xY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_que_carajo_hago_con_mi_vida_la_busqueda_de_un_proposito.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>A los 17 o 20, la vida te tira un baldazo de agua fría: ¿Qué hago ahora? El mundo es un mapa sin brújula, y elegir qué estudiar o en qué laburar se siente como apostar todo a un número. No es solo elegir una carrera —médico, emprendedor, lo que sea—, sino encontrar un propósito que te haga sentir que aportás algo valioso. Estudios de orientación vocacional muestran que muchos chicos se frenan en seco por dudas o la sensación de un año "perdido". Pero estos tropezones no son el fin; son un guiño para mirar adentro y alinear lo que te mueve con lo que el mundo necesita.</p>Simon Sinek: Arrancá por el "porqué"<p>Simon Sinek, en su famosa charla TED, la tiene clara: todo empieza por el "porqué". No es un destino lejano, sino esa chispa que te levanta: ¿por qué existo? ¿Qué me prende fuego? En Find Your Why, propone un ejercicio simple: juntate con amigos cercanos y pediles que te cuenten historias sobre vos que los marcaron. De esas charlas salen patrones —como conectar gente, resolver problemas, inspirar a otros o hacer reír hasta las lágrimas— que muestran quién sos realmente. En minutos, podés descubrir esa motivación que da sentido a cada paso, evitando carreras vacías que no te bancan en los días duros. Un "porqué" sólido suele ir más allá de uno mismo: es aportar a la comunidad, dejar una huella.</p>Fortalezas y sentido con Martin Seligman<p>La psicología positiva de Martin Seligman suma otra pieza: el propósito crece cuando usás eso que te sale natural —creatividad, aguante, empatía— para algo más grande. Con su modelo PERMA (Positive Emotions: emociones positivas; Engagement: fluidez o "flow"; Relationships: relaciones; Meaning: sentido; Accomplishment: logros), Seligman dice que la felicidad no es un subidón pasajero, sino hacer cosas con ganas que impacten en el entorno. ¿Cómo encontrás eso que te hace único? Pensá en esos momentos en que el tiempo voló o alguien te dijo "qué genio sos en esto". Usá esas cualidades en roles que dejen marca, ya sea curando, creando o emprendiendo.</p>El Estudio de Harvard: Comunidad es todo<p>El Estudio de Desarrollo de Adultos de Harvard, liderado por Robert Waldinger, lo confirma tras ocho décadas: la buena vida no se trata de guita o fama, sino de relaciones cálidas y un sentido de comunidad. Su charla TED "¿Qué hace una buena vida?" lo resume: ponerle pilas a un propósito que conecta con tu gente —tu tribu— te da una fuerza que no se quiebra y una alegría que no se pincha fácil. Los que invirtieron en lazos fuertes vivieron más sanos y felices. Un "porqué" colectivo no solo te guía, sino que teje redes que te sostienen.</p>Cuando la crisis pega: Ansiedad y parálisis<p>Pero este camino no siempre es luminoso. Elegir puede ser un garrón: la ansiedad, la indecisión o hasta ataques de pánico aparecen. Es una crisis de identidad, sentirse perdido en un mar de opciones.</p><p>Tomemos a Martín, un pibe de 19 que llegó al consultorio con una angustia heavy. Había arrancado Ingeniería Industrial, pero algo no cerraba: sudoración, taquicardia en las aulas, una sensación de "no soy yo". Los ataques de pánico y noches sin dormir lo empujaron a consultar. La medicación (un ISRS) y un hipnótico para mejorar el sueño fueron clave para "parar la locomotora". "Es como que saqué la cabeza de abajo del agua", me dijo. Ahí pudo hablar con sus viejos y darse cuenta de que Ingeniería no era lo suyo. Su pasión estaba en el campo, los caballos, las raíces rurales. Al pasarse a Agronomía, conectó con su "porqué" y los síntomas se fueron. La psiquiatría no solo calma: despeja el ruido para elegir desde el alma, no desde la presión.</p>El propósito evoluciona: Probá y ajustá<p>Esta decisión inicial resuena por décadas, pero no es fija. Como dicen los psicólogos, el propósito muta: lo que te volaba la cabeza a los 20 puede cambiar a los 30. La clave es probar, meterte, equivocarte y ajustar. Sin un "porqué" claro, caés en la rutina; con uno, hasta los tropiezos tienen sentido. El estudio de Harvard lo refuerza: un propósito compartido te da dirección y redes que te bancan.</p><p>¿Y ahora qué? Movete: hacé un test vocacional, charlá con alguien que labure en lo que te gusta, metete en un voluntariado. El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, sobreviviente del Holocausto, te recuerda que el sentido aparece hasta en la peor tormenta. Si la ansiedad te desborda, buscá un psiquiatra: con herramientas como la medicación, la terapia cognitivo-conductual o la atención plena, podés calmar el ruido y encontrar claridad para elegir desde tu esencia. No hay receta mágica, pero enfrentar esta crisis es plantar una semilla que crece con vos, dejando un eco que no solo te llena, sino que toca a los que te rodean.</p><p>En la próxima entrega, vamos por la segunda gran pregunta: ¿con quién compartir la vida? Porque elegir a tu compañero de ruta es tan importante como definir tu rumbo. ¿Cómo sabés quién es el indicado? La semana que viene te lo contamos.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7_eBogGgrcaX2PLAT7sdCt4z8xY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/el_eco_de_lo_que_elegimos_que_carajo_hago_con_mi_vida_la_busqueda_de_un_proposito.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>A los 17 o 20, la presión de elegir carrera golpea fuerte: descubrí cómo encontrar tu 'porqué' y superar la ansiedad con guía profesional. ¿Qué carajo hago con mi vida?]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-10T15:50:05+00:00</published>
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            Histórico: prevención del grooming en un desfile de moda infantil
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        <author>
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                <![CDATA[Dr. Adrián Rosa]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/la-prevencion-sobre-el-grooming-llego-al-mundo-de-la-moda-infantil">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1L-ReTw1CPSkEqx823e-XcOBVPE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/desfile.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Es un hecho histórico del cual tuve el honor de participar activamente, dando una charla a las familias presentes sobre grooming, ciberbullying, acoso y abusos para advertir de como proteger sus hijas e hijos, en un medio no habituado a esta experiencia, como lo son los desfiles de moda.</p><p>&nbsp;A partir de esa experiencia &nbsp;tan positiva, &nbsp;este debe ser el comienzo para que se generen nuevos espacios, en donde al glamour, belleza, moda, y últimas tendencias en vestimenta y todo el atractivo de los desfiles, se sumen actividades de educación y prevención para concientizar, cuidar y proteger a los menores de edad como la que brindé.</p><p>El evento al cual fui invitado especialmente para exponer fue “Buenos Aires Kids Moda” organizado por la reconocida diseñadora Graciela Ruiz Diaz, donde participaron niñas y niños que desfilaron luciendo modelos de ropa con las últimas tendencias, acompañados por sus familias, en el Centro Navarro, en el barrio de Almagro, el domingo 13 de julio a la tarde.&nbsp;</p><p>En principio era algo normal y habitual que ya estamos acostumbrados a ver en la televisión y conocemos: una pasarela, show, música, desfile, ropa novedosa, gente que asiste, y toda la alegría que eso produce. Pero acá la primicia: tuve el privilegio como &nbsp;Médico Sexólogo UBA, y Divulgador en Salud, de brindar una charla de prevención. Lo hice con con información validada y científica para las familias que asistieron, para reforzar el ABC básico, y así lograr que tengan más herramientas y conocimientos para cuidar a sus hijos.&nbsp;</p><p>Esto es importante ante el riesgo que existen en redes sociales y juegos en línea, y que menores de edad, puedan ponerse en contacto con personas extrañas, donde acechan &nbsp;pedófilos o pederastas, y los pongan en riesgo. Eso lo aprovechan los “groomers”, que los engañan, haciendose pasar por alguien de su edad, y aprovechando su inocencia, les piden fotos o videos eróticos o con poca ropa.</p><p>Fui presentado en la apertura por la locutora y periodista Marina Turquet, ante la respetuosa mirada y escucha de quienes fueron. Allí hablé sobre los peligros en el mundo real, del cual la moda es parte, que existe en todas las edades, pero principalmente en los menores de edad, a lo que debemos prestar atención como el posible acoso y maltrato.&nbsp;</p><p>Lo importante fue concientizar para reforzar el diálogo y tener una comunicación &nbsp;asertiva con nuestros hijos, para saber lo que viven, y que nunca deben ser presionados para hacer algo que no les guste, y para que estén alertas ante la posibilidad de que los adolescente crean que no “cumplen con el ideal de belleza que muchas veces exige la sociedad”, con la &nbsp;aparición de una imagen corporal distorsionada de su cuerpo, con el peligro de sufrir anorexia o bulimia, que puede pasar desapercibido, pero causa mucho daño en la salud de la persona.</p><p>Además tuve la oportunidad de psicoeducar para estar muy atentos ante el riesgo de las redes sociales como Instagram, Tiktok, &nbsp;Kwai y Snapchat, &nbsp;entre otras, los juegos en línea, la app como OME TV que permite ponerse en contacto en forma inmediata con extraños, de todas las edades y de todo el mundo, ante la posibilidad de que sufran grooming, ciberbullying, sexting, sexo virtual o violencia digital.&nbsp;</p><p>Este fue el primero de este tipo, y me alegró mucho poder exponer, e invito a que nos imiten y copien, para expandir el cuidado, en un medio muy competitivo y complejo, donde muchas veces se prioriza la imagen. &nbsp;Agradezco a Graciela Ruiz Diaz por darme un lugar en el evento, y brindarme una &nbsp;completa libertad para hablar.</p><p>Luego de mi participación, les cuento que fue el momento tan esperado, en donde los niños presentes desfilaron ante la alegría y aplausos de quienes concurrieron. Su alegre caminar, risas, y llamativas ropas, le dieron distinción y frescura al momento. Además hubo diferentes show, ya que cantaron Agustín Almidón, ex integrante del Grupo Volcán, y luego fue el tiempo de escuchar la voz de Dafne Andersen, que le dieron marco a una fiesta completa para pasarlo genial.</p><p>Les comparto palabras de la organizadora, la diseñadora Graciela Ruiz Diaz, quién dijo con respecto a este proyecto que pensó y concretó: “Fue una idea trasgresora, innovadora y única en donde los principales protagonistas fueron las niñas y niños, que dieron pie al inicio de un desfile en el cual quienes participaron, ya que se divirtieron en la pasarela luciendo atuendos de ensueños, ya que las nenas lucieron sus vestidos de princesas, y los nenes luciendo chaquetas estilo Matrix y Hombres de negro. Ya estamos pensando en el próximo desafío".</p><p>Además el productor Jorge Navatta, quién fue colaborador del evento, se mostró muy felíz porque: &nbsp;“Se fueron cumpliendo todos los objetivos de generar un momento de gran felicidad, cuidando a quiénes asistieron. Un verdadero éxito de un desfile muy familiar". En un salón lleno ,la gente disfrutó de un hermoso momento, donde los principales protagonistas fueron los niños, que muy felices, desfilaron, ante el aplauso de quienes asistieron.</p><p>Mi reflexión final como comunicador en salud y sexualidad es que se necesitan más espacios en donde se logre una fusión entre la moda, el glamour, la ropa de diseño, dentro de un ámbito protegido, y donde las charlas didácticas como la que brindé lleguen a todos los asistentes. &nbsp;Hay mucho trabajo por hacer todavía, para acompañar con un crecimiento sano y seguro a los adolescentes. Este sin dudas, es el camino a seguir.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1L-ReTw1CPSkEqx823e-XcOBVPE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/desfile.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La pasarela infantil que rompió moldes: desfile y charla sobre salud]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-07-24T11:07:45+00:00</published>
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            #SALUDMENTAL
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                <![CDATA[Redacción Newstad]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/saludmental">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8vFlOwBPijXd-CF1234cDFhzoas=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/rodeado_de_etiquetas_entre_acusaciones_de_loco_e_inestable_javier_milei_enfrenta_el_peso_simbolico_del_estigma_publico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>https://www.newstad.com.ar/salud-mental-en-argentina-del-diagnostico-al-sentido&nbsp;https://cdnartic.ar/vEQUi5au88lcenHVOR59PMG3_Kg=/1500x0/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/_4.jpghttps://www.newstad.com.ar/el-cerebro-emocional-joseph-ledoux-y-la-ciencia-de-tus-temores-mas-profundos]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8vFlOwBPijXd-CF1234cDFhzoas=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/rodeado_de_etiquetas_entre_acusaciones_de_loco_e_inestable_javier_milei_enfrenta_el_peso_simbolico_del_estigma_publico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Especial sobre la Salud Mental.]]>
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                <updated>2025-06-11T14:54:53+00:00</updated>
                <published>2025-06-11T14:52:02+00:00</published>
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            Salud mental en Argentina: del diagnóstico al sentido
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/salud-mental-en-argentina-del-diagnostico-al-sentido" type="text/html" title="Salud mental en Argentina: del diagnóstico al sentido" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Christian Plebst]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/salud-mental-en-argentina-del-diagnostico-al-sentido">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qUSDMxU0AvkKL42qUhpwZcZU5vo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/_5.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La pandemia de COVID-19 ha dejado una huella profunda en la sociedad argentina, y uno de los aspectos más afectados ha sido la salud mental. La cuarentena, el aislamiento social y la incertidumbre económica generaron un aumento significativo en los problemas de salud mental en la población.</p><p>Según datos aportados por la Organización Mundial de la Salud los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad para el 2030. Además, una de cada cuatro personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida. Esto se ve agravado dado que entre 35% y 50% de los afectados no recibe tratamiento, y quienes sí lo reciben, no suele ser adecuado.</p><p>La pandemia aportó una aumento de un 25% a los casos de ansiedad y depresión. La falta de interacción social y la sensación de aislamiento afectaron especialmente a los niños, jóvenes y a las personas mayores, con consecuencias que aún perduran.</p><p>Según un estudio del Observatorio Humanitario de la Cruz Roja Argentina (2022) solo el 36% de las personas en Argentina busca atención especializada, lo cual pone en evidencia la disociación que existe entre uno de los problemas más graves que sufriremos para el 2030 y la falta de consciencia y acceso a recibir ayuda, sea por barreras económicas, institucionales, sociales, culturales o profesionales.&nbsp;Podríamos quedarnos en un análisis lineal del impacto que tiene una situación desproporcionada e incontrolable como fue la pandemia, sobre cada persona. Tenemos mucha información sobre cómo afectan las catástrofes a un individuo.A la vez, también tenemos información de que las personas responden de manera diversa. Lo que es un crisis intensa con consecuencias graves y duraderas sobre la salud para una persona, para otra termina siendo una instancia de crecimiento personal en relación a su mirada hacia sí mismo y el sentido de la vida.Qué es lo que hace la diferencia entre una y otra persona ha sido ampliamente estudiado. El poder seguir aprendiendo de uno mismo y de la vida a pesar de lo que esté sucediendo, es un “habilidad” epigenética. Es decir, que participan factores genéticos de la constitución de esa persona, pero también de lo recibido y aprendido del entorno.</p><p>Esto es una muy buena noticia, saber que la salud mental puede ser una habilidad a practicar y fortalecer. Esta manera de ver nuestros síntomas no como déficits o debilidades de la personalidad sino como oportunidades de aprendizaje, pertenece a una mirada denominada “salutogénica” que se centra en la capacidad de empoderar a cada persona en el auto-conocimiento de sus tendencias y hábitos de salud, o de disfunción, todas como oportunidades de aprendizaje, cambio y maduración.Esto contrasta significativamente con un modelo en el cual el médico casi exclusivamente está formado para tratar enfermedades, y su única recomendación “preventiva” muchas veces es comer sin sal y salir a caminar, desconociendo el efecto que tienen los pensamientos, emociones y auto-concepto en generar el terreno predisponente para la mayoría de nuestras enfermedades, tanto mentales como somáticas.Esta mirada más integral y salutogénica de la vida y del potencial de un individuo, en salud mental viene de la mano de lo que se ha dado en llamar, terapias de la tercera ola, directamente relacionadas con prácticas de auto-conocimiento meta-cognitivo, atención y consciencia plena.&nbsp;</p><p>Nuevo paradigma de la salud mental</p><p>Uniendo y comprendiendo nuestra evolución humana desde una progresiva ampliación de la consciencia, estamos ingresando a una nueva era y paradigma de la humanidad y su salud mental, en donde comenzamos a reconocer que la mayoría de nuestros diagnósticos psiquiátricos y clínicos están relacionados con diversas situaciones de estrés crónico por vivir en modalidades de supervivencia y competencia entre pares.La integración de las investigaciones en neurociencias con sabidurías ancestrales nos permiten una comprensión más amplia de nuestra evolución humana sobre el planeta y las aplicaciones de nuestra tecnología biológica de aprendizaje de percibir, sentir, pensar y actuar. Luego de milenios de desarrollar identidad y un sentido y propósito de la vida basado en logros externos, nos estamos dando cuenta de que en realidad poseemos el potencial y estamos diseñados para generar estados de bienestar, gratitud, amor y ecuanimidad internas por aprender a utilizar nuestra mente-cuerpo de “otra” manera.Bien entendido, bajo esta mirada, la mayoría de nuestros desajustes emocionales y ansiedades más que ser “enfermedades psiquiátricas, son señales de sufrimiento y/o falta de claridad en relación a cuál es mi sentido y propósito en la vida. Según mi sentido y propósito es hacia dónde voy a dirigir mis esfuerzos, desarrollo y atención todo el día en mi vida. Todo propósito externo se beneficia y cobra profundo sentido cuando se encuentra arraigado en un claro propósito interno, que trae calma y claridad.La mayoría o todas las personas que son consideradas resilientes en la vida, las que han sobrellevado situaciones muy difíciles, lo han hecho desde un motor y visión interna que les permitió “nunca” apagar la curiosidad y aprendizaje de lo que estaba sucediendo, por sentir -por más que no lo puedan explicar- que la vida tiene “sentido” y eso proporciona una confianza intrínseca para seguir “aprendiendo a vivir”.Por múltiples razones tanto genéticas como por hechos dolorosos en la niñez y crecimiento, muchas personas pueden estar “heridas” en sus capacidades de saber encontrar y darle un sentido mayor al vivir y al sufrimiento que se da en la vida.Es aquí en donde ver síntomas como oportunidades de un crecimiento personal en base a un permanente “auto-conocer” que potencia la participación de la propia persona, con sostén de una comunidad, &nbsp;es importantísimo. Evita caer en el diagnóstico automático que se atiene a una lista de criterios y síntomas.El predominio actual de una mirada determinista basada en síntomas que derivan directamente a diagnósticos y de allí hacia identidades, le está quitando agencia, potestad y soberanía a muchas personas, sumiéndolas en una profesía auto cumplida de “enfermedades” de por vida, sin habilitar una conocimiento más profundo del rol del auto-conocimiento, aceptación y prácticas metacognitivas.Está claro que no se trata de simplificar estas miradas tan complejas, sino de comprender su&nbsp; complementación. Una mirada bien amplia, con raíces espirituales conectadas para acompañar el desarrollo de aspectos personales relacionados al sentido de la existencia, combinada con miradas bien prácticas que identifican síntomas como señales de aspectos personales a auto-conocer y fortalecer y/o compensar, parecería ser la mejor combinación y hacia dónde vamos.El ingreso, cada vez con más respaldo científico, de técnicas de auto-conocimiento basadas en la atención plena, contemplación y meta-cognición, está generando una re-humanización de nuestras prácticas, no solo en salud mental, sino en todo el modelo médico.Aún hay mucho por transitar. Las recientes noticias sobre la estrecha convivencia entre la industria farmacológica, la medicina, los comités y los sistemas de clasificación en salud mental, también nos dan esperanza de que quizás estemos ingresando a una era en donde medicina, salud mental y espiritualidad sean inseparables, lo mismo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qUSDMxU0AvkKL42qUhpwZcZU5vo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/_5.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La pandemia visibilizó una crisis, pero también abrió la puerta a una visión más integral de la salud mental: menos etiquetas, más propósito.]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-05-10T11:58:05+00:00</published>
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        <title>
            Entre la compasión y la tortura: una historia de la salud mental
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/entre-la-compasion-y-la-tortura-una-historia-de-la-salud-mental" type="text/html" title="Entre la compasión y la tortura: una historia de la salud mental" />
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        <author>
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                <![CDATA[Luciana Sabina]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/entre-la-compasion-y-la-tortura-una-historia-de-la-salud-mental">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yPzIEAZ5aQbw3Su1w5oMfY6c87Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/locura.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la Edad Media, el “loco” era un cuerpo extraño para la ciudad. Un sujeto temido, expulsado o contenido sin contemplaciones. Se creía que su mente estaba irremediablemente invadida por los humores corrompidos del cuerpo. Por eso, se recomendaba colocar sobre su cabeza una paloma o un gallo rojo recién muerto, con la esperanza de que la sangre absorbiera los “vapores dañinos” que lo volvían irracional. La medicina, aún atada al paradigma hipocrático, intervenía con purgas, enemas y sangrías para “equilibrar los humores”. La idea de que un trastornado podía estar de “buen humor” no era irónica: expresaba literalmente un estado físico vinculado al ánimo.</p><p>Pero fuera de estos intentos, la locura era intolerada. Muchos enajenados eran perseguidos por las calles, azotados o directamente expulsados. En otros casos, eran encadenados dentro de instituciones religiosas que ofrecían más encierro que tratamiento. Un ejemplo emblemático fue la casa de Santa María de Belén, fundada en 1247 en Londres y más conocida como Bedlam, sinónimo mismo de caos y deshumanización.</p><p>Recién en el siglo XVII, con el ascenso de la filosofía racionalista, la mente pasó a ocupar un lugar central en la definición del ser humano. El loco ya no era simplemente un cuerpo alterado, sino una mente fracturada, alejada de la razón que garantizaba la unidad del yo. Aun así, el trato fue lento en cambiar. Durante toda la Edad Moderna, el encierro prevaleció sobre cualquier noción de cuidado.</p><p>En el siglo XIX, Europa vivió una auténtica explosión de hospitales psiquiátricos. Las tasas de recuperación eran bajísimas, los establecimientos desbordaban de pacientes con estadías prolongadas y la solución parecía estar aún lejos. Pero algo comenzaba a germinar: la observación meticulosa del comportamiento de los internos permitió distinguir entre tipos de padecimientos, como la epilepsia y la locura, lo que abría camino a clasificaciones clínicas más precisas.</p><p>En Francia y otras naciones, se planteó que el objetivo del médico debía pasar del cuerpo a la psique. El alienado no era una causa perdida, sino un sujeto al que se podía –y debía– reeducar. Fue el doctor Colucci quien, en el marco de un congreso de frenopáticos, propuso que el manicomio fuera más que un hospital: una escuela. Imitación, sugestión, juegos, disciplina pedagógica y música eran algunas de las herramientas de esta utopía terapéutica que apostaba a la reinserción social por vías emocionales y cognitivas.</p><p>En el territorio argentino, la historia fue igual de áspera. Durante la colonia, el trato a los alienados dependía de la clase y del color de piel: los ricos eran aislados en sus casas, los blancos pobres iban a conventos, los negros a las cárceles del Cabildo. Los más calmos mendigaban. Recién con el virrey Vértiz se creó el Hospicio de Mendigos, un tímido antecedente institucional.</p><p>Un hito llegaría en 1854, cuando Tomasa Vélez Sarsfield impulsó el traslado de las enfermas mentales del Hospital de Mujeres al predio de la Convalecencia. Allí nació el primer neuropsiquiátrico del país, hoy Hospital Municipal Braulio Moyano. A este se sumarían otros: Melchor Romero (1884), Luján (1899), Lomas de Zamora (1908). Los métodos aún eran rudimentarios: duchas frías para "robar calor al cerebro en ebullición", cloral como inductor del sueño, baños colectivos.</p><p>En 1863, se creó el Hospicio San Buenaventura, destinado a los alienados más peligrosos. Reorganizado como Hospicio de las Mercedes en 1888 –hoy Hospital Borda–, intentó brindar un entorno distinto. En 1919, la revista Caras y Caretas retrató a los internos como hombres laboriosos, tranquilos, bien alimentados, que trabajaban y se organizaban como en una colonia obrera. “Para probar la bondad con que se trata a los asilados -escribieron-, vamos a copiar el menú que se les sirvió el día de nuestra visita. Almuerzo: de los alienados indigentes, sopa de pan tostado, puchero, y guiso de arroz con verdura. Cena: sopa de fariña, guiso de fideos y carne y asado al horno; todo esto servido con pan de la mejor calidad. Nadie diría al visitar el Hospicio de las Mercedes y ver aquellos hombres en el mayor orden dedicados a sus trabajos, que se trata de enfermos que necesitan de cuidados; más bien le parecería hallarse en una colonia obrera, donde cada hombre atiende conscientemente a su labor. ¡Qué lejos estamos de aquellos tiempos en que al loco se le consideraba un endemoniado, y para librarse de él la sociedad lo encerraba en calabozos inmundos!”.&nbsp;</p>Internos en el futuro Hospital Borda retratados por “Caras y Caretas”, 1919.<p>Hoy, aunque la tortura ha sido reemplazada por discursos de derechos, el tratamiento de las enfermedades mentales sigue siendo profundamente problemático. La Ley de Salud Mental vigente en Argentina, lejos de reparar los errores del pasado, ha provocado nuevos abandonos bajo el disfraz del respeto a la autonomía. La falta de criterios clínicos claros, la dificultad para internar a pacientes en crisis y la reducción drástica de camas psiquiátricas han expuesto a miles de personas vulnerables a la intemperie, la marginalidad o la cárcel. Así como antaño se los encadenaba en conventos, hoy se los suelta en las calles sin redes reales de contención, como si el manicomio pudiera abolirse sin construir un sistema capaz de reemplazarlo. La historia demuestra que invisibilizar la locura no la cura, y que el verdadero humanismo no se mide en discursos sino en políticas eficaces que garanticen asistencia, cuidado y dignidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yPzIEAZ5aQbw3Su1w5oMfY6c87Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/locura.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La historia de los "locos" es también la historia de lo que una sociedad no quiere asumir.]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-05-10T10:00:00+00:00</published>
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            El cerebro emocional: la ciencia de tus temores más profundos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/el-cerebro-emocional-joseph-ledoux-y-la-ciencia-de-tus-temores-mas-profundos" type="text/html" title="El cerebro emocional: la ciencia de tus temores más profundos" />
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hAoawYB-XGBmu_LFCYAaez-cwd0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/el_miedo_no_espera_a_que_pensemos_el_cerebro_reacciona_antes_de_que_sepamos_por_que.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando sentimos miedo, no lo pensamos: lo sentimos. Un portazo en mitad de la noche, una sombra detrás en la calle, un mail inesperado del jefe… Antes de que podamos racionalizarlo, nuestro cuerpo ya reaccionó. ¿Cómo pasa eso? Ahí es donde entra Joseph LeDoux, el neurocientífico estadounidense que dedicó su carrera a destripar —literalmente— los circuitos del miedo y la ansiedad en el cerebro.</p><p>En El cerebro emocional, su libro más influyente, publicado en 1996, LeDoux nos lleva a recorrer las entrañas de nuestras emociones. Y lo hace con una idea provocadora: las emociones no son “cosas” simples, sino procesos complejos, tejidos a lo largo de millones de años de evolución. No basta con pensar que podemos “controlarlas”; hay que entenderlas en su raíz biológica.</p><p>LeDoux, profesor en la Universidad de Nueva York y director del Emotional Brain Institute, es uno de los pioneros en demostrar que la amígdala cerebral —una estructura pequeña y primitiva— cumple el rol de centinela emocional. Es la primera en detectar amenazas, incluso antes de que podamos identificar conscientemente qué está ocurriendo. Esa “ruta rápida” que va directo del estímulo al miedo, sin pasar por la razón, explica por qué muchas veces reaccionamos con pánico antes de comprender la situación.</p><p>Una de las conclusiones más relevantes del libro es que el cerebro tiene dos sistemas distintos pero interconectados: uno que procesa la experiencia consciente del miedo y otro que orquesta las respuestas físicas (como el aumento del ritmo cardíaco o la sudoración). Esto significa que podemos sentirnos “bien” a nivel racional, pero tener el cuerpo activado como si estuviéramos en peligro. Es una de las claves para entender la ansiedad moderna: muchas veces, nuestra biología sigue operando con un manual de supervivencia del paleolítico.</p><p>LeDoux también desmonta la idea de que el miedo se puede “borrar”. A lo largo de sus investigaciones, descubrió que los recuerdos emocionales no desaparecen, sino que se superponen con otros nuevos. No se trata de eliminar el miedo, sino de construir nuevas rutas neuronales que nos permitan responder de forma más adaptativa. Este proceso, conocido como “extinción”, es la base de muchas terapias psicológicas actuales.</p><p>Otra advertencia poderosa que deja el libro es sobre la ilusión de control: solemos pensar que nuestras emociones están bajo dominio de la voluntad, pero en realidad, gran parte de nuestras respuestas son automáticas y se disparan sin que podamos elegir. La buena noticia es que, si bien no podemos evitar sentir miedo, sí podemos entrenar la forma en que lo interpretamos y lo manejamos.</p><p>Desde su publicación en 1996, El cerebro emocional se transformó en una obra de referencia para entender el miedo y la ansiedad, y sigue inspirando investigaciones y debates sobre el manejo emocional en tiempos de incertidumbre. Ha sido traducido a varios idiomas y citado ampliamente en trabajos científicos, además de atraer la atención de divulgadores, terapeutas y medios de comunicación de todo el mundo.</p><p>Hoy, en un mundo atravesado por el estrés, la sobreexposición a estímulos y la sensación constante de amenaza —económica, climática, tecnológica o existencial—, las preguntas que plantea LeDoux se vuelven urgentes. ¿Cómo nos afecta lo que no podemos controlar? ¿Cómo influye el pasado en las respuestas automáticas del presente? ¿Qué lugar tienen el miedo y la ansiedad en nuestra construcción de identidad?</p><p>LeDoux no nos ofrece soluciones rápidas. Pero sí nos recuerda que entender lo que sentimos no es debilidad, sino una forma de fortaleza. Que conocer cómo reacciona nuestro cerebro no nos despoja de humanidad, sino que nos acerca a ella. Y que quizás, solo quizás, parte del equilibrio que buscamos no esté en silenciar el miedo, sino en aprender a escucharlo mejor.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hAoawYB-XGBmu_LFCYAaez-cwd0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/el_miedo_no_espera_a_que_pensemos_el_cerebro_reacciona_antes_de_que_sepamos_por_que.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>¿De dónde sale ese nudo en la panza cuando sentís ansiedad? El neurocientífico Joseph LeDoux revela los secretos de nuestro cerebro emocional y cómo podemos entender mejor nuestras respuestas automáticas.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-05-10T10:00:00+00:00</published>
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            Psicoanálisis en alerta: nuevas claves para entender el sufrimiento temprano
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                <![CDATA[Alejandra Doretti]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/irrOogi0Z6jgGSjTm-skydwJPdo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/_4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El libro “Clínica e Investigación en el Psicoanálisis de bebés, niños y adolescentes” (en cuya edición he tenido el gusto de participar junto a los demás integrantes del Departamento de Bebés, Niños y Adolescentes de la Asociación Psicoanalítica Argentina) intenta reflejar el riquísimo intercambio y los nuevos horizontes y desafíos que se plantearon entre colegas de la Argentina y de muchos países del mundo en el “Primer Congreso Internacional Virtual de Investigación en Psicoanálisis de Bebés, Niños y Adolescentes”, que se realizó en octubre de 2022.&nbsp;</p><p>La génesis de aquel encuentro fue el deseo de poder pensar e intercambiar con diversos grupos de investigadores y teóricos acerca de los temas actuales de interés y preocupación entre quienes trabajamos en salud mental infantil. Debemos mencionar que los motivos de consulta de esta población han ido cambiando en las últimas décadas, reflejando los nuevos malestares emocionales que aquejan a bebés, niños y adolescentes: el enorme incremento del diagnóstico de algunos cuadros como el autismo en la primera infancia, la depresión y la ansiedad tanto en niños como adolescentes, así como las conductas de autolesión o de consumos problemáticos, las nuevas adicciones como el juego online o las pantallas, y las cuestiones de identidad sexual, por mencionar solo algunas de las que vemos más frecuentemente. Esta realidad nos obliga a reflexionar teóricamente e investigar acerca de los mecanismos psíquicos que subyacen a todas estas consultas ligadas a la época.</p><p>La investigación psicoanalítica es un campo en constante crecimiento y desarrollo (aun en las edades más tempranas, como lo muestran los estudios durante el embarazo y con bebés y sus padres) y toma en cuenta los aportes de otras disciplinas como la filosofía y la educación, la pediatría y la neurociencia. Esta última, por ejemplo, nos ha permitido conocer que el cerebro puede modificarse por múltiples factores: no solo por la vía de los fármacos, sino también por las experiencias de la crianza, la educación y por las psicoterapias.&nbsp;</p><p>Freud fue un gran observador de los niños y su rica vida emocional, y le adjudicó una enorme importancia a aquello que ocurría en la infancia, en conjunción con aquello que traemos al nacer, el ambiente y la sociedad en que vivimos y los vínculos que nos rodean al crecer. Los análisis de los adultos nos enseñan el peso de estas etapas en la formación de la mente adulta y en la posibilidad de tener mayores o menores recursos emocionales para poder afrontar las situaciones que la vida nos va planteando. Es por esto que son fundamentales todas aquellas investigaciones y desarrollos teóricos que nos permitan avanzar en el conocimiento de las primeras etapas de la vida y nos den la posibilidad, por ende, de intervenir tempranamente en las situaciones de riesgo psíquico. Se trata de pensar en un acercamiento a la salud mental de carácter preventivo, antes de que los síntomas o un cuadro emocional severo se instalen. Cuanta mayor información tengamos acerca de las formas en que los vínculos y la crianza inciden en el desarrollo mental infantil, más posibilidades tendremos de implementar nuevas formas de cuidado y prevención, no solo en el ámbito de la atención psicológica, sino también a nivel público en la educación, la pediatría o en la instrumentación de las políticas de atención de salud mental de la población.</p><p>Los adolescentes actuales, por su parte, nos obligan a pensar y conocer los nuevos lenguajes y formas de manifestar el sufrimiento psíquico en esta edad. El cuerpo toma un protagonismo especial como escenario en la búsqueda de su identidad o expresión de sus malestares emocionales. En este sentido, en esta etapa “se escribe” en el cuerpo: tatuajes, piercings y también autolesiones o aquellas conductas que acompañan a los trastornos de la alimentación. Los nuevos paradigmas en referencia a la identidad de género y a las formas de vinculación entre los sexos los atraviesan y generan formas de relacionarse distintas a las de otras generaciones.Otro elemento fundamental que debemos conocer como terapeutas e investigadores es su particular relación con las redes, ya que esta generación digital nos interpela, a quienes hemos nacido analógicos, con sus nuevas formas de comunicación y con los fenómenos antes desconocidos como las adicciones a las pantallas, a los juegos y a las apuestas, o el temprano acceso a la pornografía.También en esta etapa, y dada la incidencia del aislamiento social, el bullying y la depresión en las altas tasas del intento de suicidio adolescente actuales, es fundamental la detección temprana de aquellos jóvenes o de aquellos ambientes que suponen un mayor riesgo para la salud mental.En definitiva, la investigación en salud mental de la infancia y adolescencia, campo vasto y en constante cambio, es fundamental para poder conocer, entender y buscar herramientas y recursos nuevos o revalidar aquellos que siguen siendo útiles para la atención de los padecimientos mentales de esta población.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/irrOogi0Z6jgGSjTm-skydwJPdo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/_4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Entre diagnósticos en alza y síntomas ligados a la época, especialistas de todo el mundo analizan cómo intervenir antes de que los malestares se conviertan en patologías.]]>
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                                <category term="saludmental" label="#SaludMental" />
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            Milei: ¿loco, desequilibrado o mal entendido?
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                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8vFlOwBPijXd-CF1234cDFhzoas=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/rodeado_de_etiquetas_entre_acusaciones_de_loco_e_inestable_javier_milei_enfrenta_el_peso_simbolico_del_estigma_publico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde que asumió la presidencia, Javier Milei ha enfrentado una serie de críticas que lo tildan de “loco”, “desequilibrado” y “agresivo”. Estas acusaciones, que se intensificaron tras sus respuestas vehementes a cuestionamientos sobre su plan económico, buscan deslegitimarlo, pintándolo como un líder inestable incapaz de manejar las riendas del país. Se le ha cuestionado desde su tono apasionado hasta su lenguaje directo, interpretando cada gesto como un signo de inestabilidad mental. Sin embargo, un análisis psiquiátrico revela que estos señalamientos carecen de sustento clínico y forman parte de un estigma que caricaturiza su estilo. Milei no es el “loco” que describen; su forma de responder refleja una reacción humana profundamente arraigada en nuestras emociones, no un trastorno mental.</p><p>¿Es Milei “loco” o “desequilibrado”?El término “locura” se usa a menudo contra Milei para desacreditarlo, pero ¿qué significa clínicamente? Según el DSM-5, la esquizofrenia es un trastorno caracterizado por síntomas como delirios, alucinaciones, pensamiento desorganizado y un deterioro significativo en el funcionamiento social o laboral, presentes durante al menos seis meses. Afecta al 1% de la población global, según la OMS. Comparado con esto, el estilo de Milei no encaja: no muestra delirios ni alucinaciones, y su funcionamiento como presidente demuestra claridad y coherencia, incluso bajo presión. Su tono vehemente y respuestas directas, a menudo interpretadas como “desequilibrio”, son más bien un reflejo de su personalidad apasionada y su reacción a lo que percibe como injusto, no un signo de patología. El estrés de liderar un país como Argentina, con alta inflación e inestabilidad política, puede amplificar respuestas emocionales. Como psiquiatra, he observado que el estrés crónico eleva el enojo o la intensidad emocional en personas sin trastornos mentales; Milei, enfrentando esta presión, demuestra una resiliencia notable al mantener su agenda y liderazgo, lo que contradice cualquier idea de inestabilidad mental. Su capacidad para tomar decisiones en un contexto tan adverso, como su plan para reducir el gasto público y estabilizar la moneda, refleja una mente estructurada, no desequilibrada.</p><p>¿Es Milei agresivo o está defendiéndose?&nbsp;</p><p>Se acusa a Milei de ser agresivo, especialmente tras sus respuestas airadas a críticas sobre su gobierno. Desde un enfoque psiquiátrico, las emociones son respuestas naturales a estímulos externos, y el enojo surge cuando interpretamos una situación como amenazante. Desde la prehistoria, los humanos estamos diseñados para reaccionar ante amenazas: si un depredador acechaba, nuestros ancestros debían defenderse, a veces con fuerza física, para sobrevivir. Hoy, esa respuesta instintiva se traduce en palabras. Cuando Milei responde con vehemencia a lo que percibe como agresión —críticas que considera injustas o malintencionadas—, no está mostrando agresión patológica, sino un mecanismo de supervivencia que todos compartimos: proteger nuestra integridad frente a lo que vemos como peligro. Este enojo no es constante ni descontrolado; en momentos clave, como su discurso en la apertura de sesiones ordinarias de 2024, Milei se mostró calmo, articulado y con un dominio notable de los temas tratados, detallando su visión económica con claridad y sin perder la compostura. Lo mismo ocurrió durante el debate presidencial con Sergio Massa en 2023, donde mantuvo un tono firme pero respetuoso, desmontando argumentos con datos y sin recurrir a ataques personales. Estos episodios desmienten la imagen de un líder inestable y muestran que su enojo es selectivo, una reacción humana que refleja su compromiso con sus ideas y su frustración ante lo que interpreta como ataques, no un signo de desequilibrio.</p><p>¿Qué hay de las formas de Milei?Otro punto de crítica hacia Milei es su lenguaje, como cuando llama “mandriles” a quienes se equivocan sistemáticamente en su contra, un término que algunos consideran una falta de respeto. Sin embargo, este estilo no refleja desequilibrio ni agresión patológica; es una estrategia comunicacional que busca enfatizar su desacuerdo y generar complicidad con su audiencia, más que dañar la integridad de sus detractores. En el contexto político, donde el discurso suele ser polarizado, el uso de términos mordaces es común para captar atención y reforzar un mensaje. Líderes de todo el espectro político han utilizado un lenguaje similar para ridiculizar a sus opositores, desde apodos hasta ironías públicas, sin que esto se interprete como un signo de inestabilidad mental. En el caso de Milei, su estilo directo y a veces irónico es una extensión de su personalidad, una herramienta para conectar con quienes comparten su visión y señalar lo que considera errores graves, no una intención violenta. Su enojo, en este contexto, sigue siendo una reacción humana, no un signo de locura.</p><p>¿Tiene Milei más poder que sus críticos?Se argumenta que Milei, como presidente, tiene más poder que sus críticos, pero esta visión ignora el contexto. Aunque su cargo le otorga autoridad, enfrenta una desventaja frente a las múltiples voces que lo cuestionan, desde medios hasta opositores, quienes amplifican narrativas que lo caricaturizan. Su respuesta vehemente no es un abuso de poder, sino una defensa individual ante un ataque colectivo, una dinámica que no refleja desequilibrio, sino el peso de enfrentar una oposición constante.</p><p>Reflexión: el estigma de la locuraHablar con liviandad de “locura” o “desequilibrio” tiene consecuencias profundas. La esquizofrenia y otros trastornos psicóticos son condiciones no elegidas, con las que muchas personas y sus familias conviven, enfrentando no solo los desafíos de la enfermedad, sino también el dolor del aislamiento social que genera el estigma. Según la OMS, el 70% de quienes padecen esquizofrenia no recibe tratamiento adecuado debido al estigma, y en Argentina, un informe del Ministerio de Salud (2023) señala que el 40% de quienes la padecen enfrenta discriminación laboral. Como psiquiatra, he acompañado a familias que, en el consultorio, expresan su agotamiento y tristeza al ver cómo sus seres queridos son juzgados injustamente, a menudo excluidos de oportunidades laborales o sociales por prejuicios que no tienen base en la realidad. Tildar a Milei de “loco” perpetúa esta discriminación, trivializando el sufrimiento de quienes enfrentan trastornos mentales y afectando su acceso a oportunidades. Figuras públicas como Milei, etiquetadas injustamente por su estilo, sufren un daño similar: se les niega la posibilidad de ser entendidos en su humanidad. Promover educación sobre salud mental, fomentar espacios de diálogo y cuestionar estas etiquetas es clave para construir una sociedad más empática, donde el enojo, la pasión o un estilo directo no se confundan con patología. Milei no es el desequilibrado que describen; es una persona que defiende sus ideas con convicción. La clave está en entender su estilo, no en estigmatizarlo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8vFlOwBPijXd-CF1234cDFhzoas=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/rodeado_de_etiquetas_entre_acusaciones_de_loco_e_inestable_javier_milei_enfrenta_el_peso_simbolico_del_estigma_publico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Se acusa a Javier Milei de loco y desequilibrado, pero ¿es esto cierto o un estigma injusto? Desde un enfoque psiquiátrico, desmontamos los señalamientos y reflexionamos sobre la percepción de su estilo.]]>
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