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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
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            Una sonrisa eterna y la entrega que ni los tiros pudieron frenar
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                <![CDATA[Pedro Paulin]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZtQGMzxkafKlt3QMfwJBAItMiAY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/rochi.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Rochi Naón va a ser santa, la santa del día a día. “Ayudame a ser todos los días más santa”, le rezaba a Dios en sus cartas eternas, sus libritos que ahora son parte del tesoro de la familia. Pedía por todos, ayudaba a muchos y pensaba que no había un límite a la hora de ponerse al servicio de un otro. Esa fue la vida que eligió, incluso en la enfermedad como ofrenda al resto. Su dolor, que a veces le hacía difícil escribir, fue lo que ella eligió para poner como premisa básica de entrega a los demás y a Dios.</p><p>Rochi escribía mucho, y sus escritos son muy tiernos y contundentes desde que tenía 16 años. Tenia en claro su misión: estar al servicio de Dios. Pensó en ser monja, decidió tener muchos hijos y quererlos todos los días un poco más santos. Con Pipo Paz, su compañero de 23 años de aventuras, forjó su legado primario: su familia. Fue madraza, compañera, trabajadora incansable y empezó un trabajo de asistencialismo que llenó su vida de sentido.</p><p>Rochi nos dejó una vara altísima a los que disfrutamos de la vida en Cristo, a los que creemos que se puede hacer algo por otro sin pensar en qué voy a ganar. Rochi hacía pool y no pedía devolución: eso es ser santo, los pequeños actos de grandeza constantes, esos que en silencio permiten destacarse desde la humildad y la entrega.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>En tiempos de hedonismo y falta de compromiso, Rochi Naón nos recuerda que no todo está perdido, que hay algunos que todavía creemos en hacer las cosas con pasión y sin buscar un beneficio transaccional. Trabajó desde el anonimato más puro y logró la trascendencia, eso que algunos llaman legado y que es sencillamente la sonrisa que se le dibuja en la cara a cualquiera cuando su nombre se menciona.&nbsp;</p><p>Rochi se encontró con Pablo Debernardi, un amigo y socio de Newstad, algunos años atrás en el Wall Mart de Bancalari. Pablo empujaba un carro lleno de cajas de leche y Rochi quiso saber por qué semejante cantidad. Pablo le contó que eran donaciones para su centro CONIN, ese que empuja hace años en San Miguel, dentro del mundo de combate a la desnutrición que fundó el enorme Abel Albino.&nbsp;</p><p>Rochi volvió a su casa y le dijo a Pipo, su marido, que si Pablo Debernardi tenía ocho hijos y un centro CONIN, ellos también tenían que poder. No pudo con su genio, Rochi generó cuatro centros a falta de uno, y dio una batalla desigual contra la desnutrición en la zona, logrando que más de 150 voluntarios se brinden algunas horas semanales a hacer algo por otro. Eso es Rochi.&nbsp;</p><p>Rochi una vez tuvo miedo y lo contó. Había ido a repartir alimentos a un barrio muy pobre y una balacera interrumpió la jornada de trabajo. Todos se tiraron al piso, por suerte nadie salió herido, cuando volvió a su casa, le dijo a Pipo que había tenido miedo. La posibilidad de dejar de ir al barrio se puso sobre la mesa. “Si no voy, quién va a ir”, respondió Rochi. Siguieron yendo y expandieron la red de contención con más centros en el barrio.</p><p>Eso es Rochi.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZtQGMzxkafKlt3QMfwJBAItMiAY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/rochi.png" class="type:primaryImage" /></figure>Rochi Naón, soñadora incansable y madre presente. La enfermedad como entrega y el surgimiento de CONIN Bancalari.]]>
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                                <category term="especialrochinaon" label="#EspecialRochiNaon" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-13T11:30:57+00:00</published>
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            Un alma al servicio y la fe: la enfermedad como ofrenda a Dios
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                <![CDATA[Luciana Sabina]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/rosario-naon-un-alma-entregada-al-servicio-y-a-la-fe">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XGX7viDkpwnZnMv-Tmh-YFKzYMI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/equipo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Rosario Naón no fue una mujer común. Desde muy joven supo mirar más allá de sus propias necesidades y encontró en el prójimo el verdadero sentido de su existencia. Psicopedagoga de formación, eligió trabajar en los márgenes donde pocos se animaban a llegar. Durante años acompañó a niños y familias en la ludoteca de Bancalari, donde descubrió que la pobreza no se medía solo en carencias materiales, sino también en la falta de oportunidades, de afecto y de esperanza.</p><p>De esa experiencia nació en ella la certeza de que debía dar un paso más grande. Con el apoyo de su esposo, Cristián Paz, y la amistad de otros matrimonios que compartían su visión, se propuso crear un espacio integral para combatir la desnutrición y fortalecer a las familias.</p><p>Los orígenes de Nutriéndonos</p><p>Inspirados por el Dr. Abel Albino, seis matrimonios encabezados por Rosario decidieron dar forma a un sueño: crear la Asociación Civil Nutriéndonos para establecer un Centro Conin. Viajaron hasta Mendoza, donde se capacitaron en la sede central de la Fundación Conin, y regresaron con la decisión firme de transformar la realidad de su comunidad.</p><p>Formaron un equipo profesional con nutricionista, pediatra, psicopedagoga, trabajadora social y un grupo de voluntarios comprometidos. Acondicionaron un espacio cedido por el Episcopado y en marzo de 2017 inauguraron el Proyecto Conin Bancalari.</p><p>Apenas seis meses más tarde, firmaron un convenio con la Fundación Conin, convirtiéndose oficialmente en parte de su familia como franquicia.</p><p>El crecimiento de una obra</p><p>Lo que comenzó como un sueño hoy se transformó en una red de esperanza: Nutriéndonos cuenta actualmente con cinco Centros Conin estratégicamente ubicados en Bancalari, Benavídez, Boulogne, Ricardo Rojas y Virreyes.</p><p>Los relevamientos sociosanitarios se convirtieron en una pieza clave. Grupos reducidos de profesionales y voluntarios recorren los barrios, tocan puertas, dialogan con familias y detectan a los niños menores de cinco años y a las mujeres embarazadas que necesitan atención. Los niños reciben una evaluación nutricional y un análisis de su entorno social. Cuando se detecta desnutrición, se los invita a ingresar al programa junto con su madre o tutor, brindándoles tratamiento y acompañamiento integral.</p><p>Detrás de cada dato, de cada visita y de cada diagnóstico, sigue latiendo el espíritu de Rosario: la convicción de que cada niño merece crecer sano, amado y con futuro.</p><p>Madre y testigo de fe</p><p>Rosario fue madre de ocho hijos, una maternidad abrazada con alegría y entrega total. Su vida cotidiana era un equilibrio entre la dedicación a su familia y la misión social que la desbordaba. La oración y la fe fueron su sostén en los momentos de mayor exigencia.</p><p>Quienes la conocieron saben que ella no buscaba reconocimiento, sino simplemente hacer lo que sentía que Dios le pedía: amar y servir. Esa humildad, junto con su sonrisa constante, se transformó en su sello.</p><p>El desafío de la enfermedad</p><p>El 12 de septiembre de 2022, a los 43 años, Rosario falleció luego de atravesar una enfermedad que enfrentó de manera admirable. Su partida temprana estremeció a todos los que la amaban, pero también dejó una certeza: su vida había sido fecunda.</p><p>Para su familia, la ausencia física no significó un vacío absoluto. Por el contrario, la sienten presente en cada gesto de amor, en cada decisión y en la obra que continúa.</p><p>Un legado de santidad cotidiana</p><p>Después de su fallecimiento, Nutriéndonos no se detuvo. Su esposo Cristián tomó la posta y la obra se consolidó y expandió. Hoy, cada niño que recibe un tratamiento, cada madre que aprende a cuidar mejor a su hijo y cada voluntario que ofrece su tiempo son la prueba de que la semilla que sembró Rochi sigue dando frutos.</p><p>Hablar de Rosario Naón es hablar de una mujer cuya vida estuvo marcada por la fe, la entrega y la esperanza. Su paso por este mundo fue breve en años, pero inmenso en frutos. Muchos la recuerdan como una mujer con “olor a santidad”, alguien que, en medio de las dificultades, supo amar con radicalidad.</p><p>Su memoria permanece viva en Nutriéndonos y en cada corazón alcanzado por su entrega. “Rochi siempre será un modelo a seguir para todos nosotros”, repiten quienes la conocieron. Su historia no terminó con su fallecimiento: sigue escribiéndose cada vez que alguien abre su corazón al servicio, con el mismo amor y la misma fe que ella encarnó.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XGX7viDkpwnZnMv-Tmh-YFKzYMI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/equipo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Inspirada por Abel Albino, fundó la Asociación Nutriéndonos y hoy su obra sigue transformando vidas.]]>
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                                <category term="especialrochinaon" label="#EspecialRochiNaon" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-13T10:00:00+00:00</published>
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            Vivir al servicio: una topadora que siempre pudo un poco más
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                <![CDATA[Pedro Paulin]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xP53cV1PgqDOfsn1tZOrEK0CBfM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/rochi.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Son tres años desde que Rochi Naón se fue al cielo rodeada de su familia y su marido, Pipo Paz, durante una noche tranquila, tras algunos meses que se habían puesto difíciles. Rochi seguía escribiendo en sus eternos cuadernitos, ofrecía su dolor como entrega: le pedía a Dios ser santa y quedarse un tiempo más acá para compartir con los suyos. Quería rezar más, estar más disponible, seguir ayudando. Nunca hubo un límite a la hora de hacer por otro, de entregarse, &nbsp;acompañar en el dolor y brindarse.&nbsp;</p><p>Pipo Paz recibió a Newstad en su casa, donde el recuerdo de Rochi está intacto, su sonrisa presente en las estampitas y en cada anécdota, los cuadernitos en los que escribió desde la época del secundario hasta en el hospital. Rochi es la santa del día a día, de las pequeñas cosas y la entrega sin límite, de lo sutil y del trabajo silencioso, ese que cuesta más. Una charla necesaria para entender una mujer distinta, con grandeza y valores que le permitieron quedar para siempre en el recuerdo de todos los que la conocieron y los que no también. Los que incluso ya hoy le rezan, &nbsp;le piden y le agradecen.&nbsp;</p><p>Pedro Paulin: En los momentos más difíciles, ¿la notaste alguna vez débil, o que se enojara con Dios?</p><p>Cristián Paz: No, nunca se enojó con Dios. Al contrario, muchas veces la gente le decía: “tenés que enojarte, tenés derecho”. Y ella respondía que no, que lo único que hacía era entregarse más. Claro que sufría, como cualquiera. Tenía un dolor enorme en el corazón porque sabía que podía dejarnos a mí y a nuestros ocho hijos. Ese era su único dolor: no poder estar presente para acompañar a la familia. Pero en ningún momento renegó de su fe. Ella repetía que la vida eterna era realmente eterna, que lo que vivimos acá es un rato, unos años que nos toca compartir. Eso lo escribía en sus cuadernos, lo rezaba, lo decía en voz alta. Esa certeza de Jesús, de que la muerte no era el final, le daba una serenidad increíble. Y lo más fuerte era que transformaba su dolor en Amor: lo ofrecía por sus hijos, por las madres del barrio, por la comunidad. Nunca se encerró en sí misma, siempre pensaba en los demás.</p><p>Pedro Paulin: ¿Qué te marcó más de esa entrega suya, incluso en la enfermedad?</p><p>Cristián Paz: Su capacidad de pensar en el otro hasta en el momento más duro. Imaginate que me llegó a decir: “te voy a buscar una novia, así no te quedás solo con todo esto”. Eso era Rochi. En lugar de quedarse con la angustia, trataba de aliviarnos a nosotros. Su entrega era tan grande que a veces me descolocaba. También me impresionaba cómo rezaba. Tenía un librito donde anotaba intenciones por cada persona que conocía, cada situación difícil que le contaban. Todo lo ofrecía, hasta el dolor físico que la estaba destruyendo. Esa dimensión espiritual era enorme, pero a la vez muy concreta, porque después la veías llevar comida al barrio, acompañar a una madre al hospital, ocuparse de los chicos. Nunca se quedó en palabras, siempre pasó a la acción.</p><p>Pedro Paulin: ¿Cómo nació la idea de armar el CONIN en Bancalari?</p><p>Cristián Paz: Fue muy simple y a la vez muy profundo. Un día se cruzó en el Walmart con Pablo Debernardi, que también tenía ocho hijos y estaba impulsando un CONIN. Y Rochi me dijo: “Si él puede, nosotros también podemos”. Era así: veía una necesidad y lo transformaba en una misión. No le importaban los obstáculos. Me acuerdo que al principio teníamos miedo de no tener el tiempo, porque ya la vida con ocho hijos es intensa. Pero ella nos convenció de que lo importante no era la cantidad de tiempo, sino la calidad. Y que educar a los hijos con el ejemplo era la mejor herencia que podíamos dejarles. Entonces nos lanzamos. Y así empezó el CONIN Bancalari, que después se convirtió en Nutriéndonos.</p><p>Pedro Paulin: ¿Nunca tuvo miedo de meterse en barrios tan complicados?</p><p>Cristián Paz: Claro que tuvo miedo, cualquiera lo tendría. Una vez estaba con un grupo de madres haciendo una dinámica de oración en Bancalari y de repente hubo un tiroteo. Todos al piso. Cuando volvió a casa todavía temblaba. Yo le dije: “tenemos seis hijos, ¿vale la pena arriesgarse?”. Y ella me contestó: “Si yo no voy, ¿quién va a ir?”. Esa frase me marcó para toda la vida. Porque te das cuenta de que para ella el Amor era más fuerte que el miedo. Yo trataba de protegerla, pero ella no podía dejar de pensar en las madres, en los chicos, en la comunidad. Y al final tenía razón: si los que creemos en el bien no nos animamos a dar el paso, ¿quién lo va a hacer?</p><p>Pedro Paulin: ¿Qué lugar tenía la fe en su vida diaria?</p><p>Cristián Paz: Central. Para Rochi, la fe no era un accesorio ni una costumbre: era el eje de su vida. Rezaba todos los días, recibía la Eucaristía, se confesaba con frecuencia. Su vínculo con Jesús era tan cercano que lo vivía en cada gesto. Y no era una fe desconectada de la realidad: al contrario, la hacía más fuerte para servir. Yo la vi muchas veces agotada físicamente, pero igual encontraba fuerzas para ir al CONIN, para acompañar a una madre, para ayudar a alguien más. Siempre decía que la paz verdadera solo viene de Jesús y de María, y que esa paz era la que le permitía seguir adelante.</p><p>Pedro Paulin: Hoy hay gente que habla de ella como santa. ¿Te sorprende?</p><p>Cristián Paz: No me sorprende. A veces me asusta, porque es un peso grande, pero yo creo que es así: para mí Rochi es santa. No porque la Iglesia lo haya declarado todavía, sino porque su vida fue un ejemplo que inspira. Eso es la santidad: alguien que te acerca a Dios, que te muestra un camino. Yo conozco mucha gente que se convirtió después de su muerte, que empezó a ir a misa o a rezar porque se cruzó con su historia. Eso no lo provoca cualquiera. Y yo mismo, que viví 23 años con ella, siento que me transformó. La santidad no es un premio, es un testimonio, y en ese sentido ella lo fue siempre.</p><p>Pedro Paulin: ¿Qué fue lo más duro para vos al acompañarla en la enfermedad?</p><p>Cristián Paz: Verla sufrir y no poder hacer nada. Ella lloraba y me pedía perdón por llorar. Y yo le decía: “yo también voy a llorar”. Fue un tiempo muy duro, pero también muy íntimo. Aprendimos a comunicarnos con gestos, con silencios. Había una comunión tan profunda que no hacían falta muchas palabras. Yo siempre digo que fue un regalo atravesar eso juntos, aunque parezca raro. Porque ahí entendí lo que es el Amor verdadero: darlo todo, acompañar, sostener, incluso en la oscuridad.</p><p>Pedro Paulin: ¿Cómo fueron sus últimos momentos?</p><p>Cristián Paz: Ella pidió estar rodeada de su familia. Y así fue. Sus hermanas, su papá, todos alrededor. Esa noche fue dura, pero también muy luminosa. En medio del dolor, me repitió una frase que le gustaba mucho: “no hay espinas sin rosas”. Hasta en la agonía buscaba dejarnos un mensaje de esperanza. Murió con paz, entregada a Dios, y con la certeza de que su vida había tenido sentido.</p><p>Pedro Paulin: ¿Cómo sigue hoy su legado en el CONIN?</p><p>Cristián Paz: Sigue vivo, más que nunca. Yo sigo como presidente de la ONG, pero ahora hay una directora ejecutiva que se ocupa del día a día. Y lo más impresionante es que muchas madres que nunca conocieron a Rochi igual sienten su presencia. A veces me dicen: “cuando entro acá, siento que ella está”. Eso es increíble. Hoy más de 130 chicos pasan todas las semanas por el centro, y ese es el fruto de su entrega. Ella trascendió, dejó una huella que no se borra.</p><p>Pedro Paulin: ¿Qué enseñanza concreta te dejó que aplicás todos los días?</p><p>Cristián Paz: Que el miedo no puede frenar al Amor. Esa frase de “si yo no voy, ¿quién va?” me acompaña siempre. Ella me enseñó que cuando uno se entrega a los demás, se entrega también a Dios. Y que no hay límite para el Amor: cuanto más das, más se multiplica. Yo la recuerdo todos los días, no con tristeza, sino con gratitud. Porque en 43 años vivió una vida plena, intensa, y nos dejó un legado inmenso.</p><p>La charla entera acá en el video:&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xP53cV1PgqDOfsn1tZOrEK0CBfM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/rochi.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Mamá de ocho hijos, mujer, líder, emprendedora y una vida llena de sentido y entrega. Rochi Naón partió con 43 años.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-13T01:25:44+00:00</published>
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