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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
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            Stolbizer: &quot;Buenos Aires es rica pero está mal administrada, hay que dividir La Matanza, es inviable&quot;
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                <![CDATA[Pedro Paulin]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V0WWrxHRzwZaXBePOAcu5XEZocg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/stolbizer.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Margarita Stolbizer es una conocedora excelsa de la problemática bonaerense, es orgullosamente de Morón, donde vive hace décadas. Hace cuarenta años que es parte de un ecosistema que se la hace difícil. Apostó en distintas ocasiones con distintos compañeros de ruta, algunos más complejos que otros, pero siempre sostuvo las banderas en las que cree. Batalló contra el peronismo de Juan Carlos Rouselot en los noventa, rechazó el pedido del Cambiemos de gobernar Buenos Aires, tomó distancia de la estridencia de Elisa Carrió para fundar su propio GEN y logró casi treinta puntos en sus mejores elecciones.&nbsp;</p><p>Margarita es incorruptible, estudiosa y sesuda. A veces rígida, cree en algo y le cuesta cambiar, hoy se encuentra en la vereda de enfrente de Javier Milei y José Luis Espert a pesar de que los dos quieren sacar al Peronismo del poder. No quiere saber nada con el kirchnerismo, milita la idea de la tercera vía con la insignia progresista y sus premisas que hoy no cotizan, pero Margarita ha logrado hacer de su pensamiento su legado.&nbsp;</p><p>Más allá del abismo ideológico existente entre el entrevistador y la entrevistada, Margarita representa el refugio moral de aquellos que sin precio están dispuestos a recibir estoicos las críticas del oportunismo, pero sin negociar valores ni llevar a cabo actos de corrupción o inmoralidad. Es esa dirigente que nos hace pensar que todavía se puede hacer política desde la intelectualidad y la buena intención, más allá de la cantidad de votos que contenga una urna sin financiamiento espurio ni blindaje mediático.</p><p>Pedro Paulin: Cuando hablamos de Buenos Aires duele. Indudablemente una dirigente que hace mucho que camina ese largo y sinuoso territorio es vos, Marga, que hoy nos regalás unos minutos. Este especial se llama Buenos Aires duele y la verdad que es cierto. Más allá de quién vote cada uno y qué piense cada uno de los dirigentes, indiscutiblemente Buenos Aires duele. ¿Qué es para vos esa expresión y por qué pensás que hace tanto tiempo no logramos que deje de doler?</p><p>Margarita Stolbizer: Hola Pedro, primero gracias por la convocatoria. Yo corregiría, porque no me gusta la posición de víctima: ni de Buenos Aires respecto del país, ni la mía como bonaerense. Siento orgullo de vivir donde vivo. Es la provincia más grande y más rica de la Argentina. Me gusta mi lugar en el oeste del conurbano, con sus costumbres de barrio, los comercios y los cafés. Pero lo que duele es que, teniendo esas condiciones extraordinarias, la provincia no logró convertirse en motor del país. Al contrario: desperdició capacidades y recursos. Y eso se traduce en los peores indicadores de pobreza, indigencia, desocupación, deserción escolar y déficit de infraestructura. Todo concentrado en la vida cotidiana de millones de bonaerenses.</p><p>Pedro Paulín: El peronismo ha construido una crisis de poder en la provincia. Si este desastre que tiene Buenos Aires es reversible, ¿Dónde está la clave? ¿Es una cuestión ideológica, de praxis, de partido político, de nombres? ¿Qué arruinó la provincia y por dónde puede venir la solución?</p><p>Margarita Stolbizer: La situación tiene un origen multicausal. No se puede adjudicar a una única gestión o a pocas personas. Viene de lejos, desde los conflictos históricos por unitarismo y federalismo. Pero si nos situamos en estos 40 años de democracia, me parece que el problema central son los malos gobiernos. Y esos malos gobiernos tienen algo en común: los que gobernaron no eran de Buenos Aires, no vivían ni conocían la provincia. Les llevó años entender sus problemas. Creo que el último gobernador que realmente vivía en la provincia fue Eduardo Duhalde.</p><p>Además, hay una organización territorial muy mala: regiones electorales que no coinciden con regiones médicas, judiciales o policiales. Eso atenta contra la gestión. Y si hablamos de responsabilidades políticas, las tienen quienes más tiempo gobernaron: el peronismo. No cambiaron los déficits estructurales y, en muchos casos, profundizaron desequilibrios. Ejemplo: La Matanza, con 2 millones de habitantes, sigue siendo un solo municipio mientras otros tienen menos de 10.000.&nbsp;</p><p>Es inviable y debería dividirse, pero no se hace por cuestiones de poder. Así, las desigualdades territoriales se transforman en desigualdades sociales. En definitiva, Buenos Aires es rica, pero muy mal administrada.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V0WWrxHRzwZaXBePOAcu5XEZocg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/stolbizer.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La líder del GEN cree en la acumulación de motivos para el desastre actual de Buenos Aires. Su mirada sobre responsables]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-06T20:39:46+00:00</published>
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            7S: el epitafio del proyecto &quot;Kicillof presidente&quot; rodeado de nadie
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                <![CDATA[Pedro Paulin]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-DtffoIrPzHb2-a7BTUHLYo3oks=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/axel.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Es el cielo y el infierno, todo junto. El Peronismo secuestró democráticamente Buenos Aires casi el 80% del tiempo los últimos cuarenta años. Maria Eugenia Vidal y Armendáriz salvaron la ropa pejotista para no decir que es todo culpa de ellos, salvo lugares como la pujante Matanza, sin una noche de gobierno no peronista desde su nacimiento. Buenos Aires duele, sin rutas, con pobreza africana, violencia, narco y una clase dirigente paupérrima que no hace más que empeorar el contexto.&nbsp;</p><p>Buenos Aires es el lugar más rico de la Argentina, objetivamente. Representa casi 4 de 10 pesos de la riqueza nacional, alberga el 35% de los votos y cobija la mayor cantidad de empresas. La pobreza mira con envidia algunas cifras africanas. UNICEF plantea que la zona subsahariana tiene 40% de pobreza fatal en infantes, mientras que en el Conurbano la cifra alcanza el 62% pero no en la situacion más vulnerable, es decir, estamos un poco menos peor.</p><p>Inundó Buenos Aires y con ello las sonrisas del periodismo progresista que le pregunta si cree en el amor y otras incisivas cuestiones. Blender, Gelatina y otros productos financiados con las arcas bonaerenses permiten que jóvenes Rebord o Manu Jove destilen odio contra la derecha mientras militan los muertos por inundaciones en silencio. Eso es la gestión de Kicillof, y los periodistas que lo apañan. Por eso entrevistan a Marcela Pagano, una extinta periodista que supo hacer su carrera de abajo, como dice Rolo Villar.&nbsp;</p><p>No hay una arista, un sector, un aspecto que muestre mejora. Hablemos de violencia: en cuanto a homicidios vinculados a robos o en aumento general, un 56 % más de homicidios ocurridos durante robos, y un 25,9 % más de uso de armas en delitos como entraderas o femicidios. Los bonaerenses sufrieron 128.477 robos en 2024, un 18 % más con respecto a 2023, cuando hubo 107.769 casos. En términos de tasa por cada 100 mil habitantes, pasó de 597 a 706, lo que equivale a más o menos 1 robo cada 4 minutos. Esos son los que prometen resolver la inseguridad.&nbsp;</p><p>Hablé los últimos meses con dirigentes opositores de todas las secciones electorales. Nunca Buenos Aires estuvo así.&nbsp; Es la sumatoria de los defectos, con crisis de liderazgo, de gestión, un mal equipo y la orfandad propia del que cree que es más sin los padres. En el caso de Kicillof, creyó que podía construir una candidatura presidencial con Cristina Kirchner jubilada, La Cámpora pateando en contra y los intendentes haciendo su juego. Mañana se confirmará que el agua moja, y que Kicillof no podía con ello.</p><p>La mística bonaerense se abraza al discurso de Axel Kicillof, quien verá terminar su proyecto presidencial antes del amanecer del lunes. Será la confimación del final, de la necesidad del gobernador de romper con Cristina Kirchner para romperse como candidato a posteriori. La pobreza es estructural, creciente y sin capacidad de reaccion: en los sectores más pobres, casi el 29 % de los hogares están abajo de la lona, sin capacidad para acceder a servicios básicos dignos como agua o conexión a la red de gas.</p><p>Carli Bianco no responde mensajes, la provincia no tiene armador. La pobreza crece, las inundaciones desnudan el desastre de la gestión bonaerense. Axel Kicillof no supo consolidar un gabinete, entradas y salidas intempestivas con La Cámpora rompiendo todo, que es lo que sabe hacer la efímera agrupación desde el velorio de Kirchner, eso que les permitió opinar.&nbsp;</p><p>Haga patria, no vote los que lo empobrecen y lo sostienen hundido en un contexto de desastre constante.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-DtffoIrPzHb2-a7BTUHLYo3oks=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/axel.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Una gestión rota que va a las urnas sin éxitos para mostrar. El factor CFK y la falta de armadores.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-06T13:16:48+00:00</published>
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            Buenos Aires: décadas perdidas bajo el peronismo
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                <![CDATA[Luciana Sabina]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/k_k5_rMfG8mEoOfV4Yhmt1LoJsY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/buenos_aires.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una provincia atrapada en sus propias contradicciones</p><p>La provincia de Buenos Aires es el motor económico y político de la Argentina. Sin embargo, detrás de esa magnitud se esconde una realidad marcada por la fragilidad estructural: barrios que se inundan, servicios que colapsan, inseguridad en aumento y un aparato estatal más preocupado por administrar la emergencia que por prevenirla. Décadas de hegemonía peronista en la gestión dejaron como saldo un territorio que parece condenado a convivir con la vulnerabilidad.</p><p>Inundaciones: cuando lo previsible se transforma en tragedia</p><p>En Buenos Aires, cada lluvia intensa se convierte en noticia. Las imágenes se repiten: calles convertidas en ríos, autos arrastrados, familias enteras evacuadas, hospitales sin luz y escuelas cerradas. Pero no se trata de fenómenos imprevisibles. Las sudestadas, los desbordes de arroyos entubados y las precipitaciones torrenciales forman parte de la historia climática de la región. Lo que convierte a un fenómeno meteorológico en desastre social es la suma de infraestructura obsoleta, urbanización caótica, falta de planificación y ausencia de políticas de gestión del riesgo.</p><p>La tragedia de La Plata en 2013 es el ejemplo más brutal. En apenas cuatro horas cayeron más de 400 milímetros de agua. El saldo fue de 89 muertos confirmados y más de 2.200 evacuados. Los barrios de Tolosa, Villa Elvira, Los Hornos, junto a Ensenada y Berisso, quedaron bajo el agua.</p><p>Los informes posteriores fueron categóricos: la magnitud del desastre no se explicó solo por la tormenta. La falta de mantenimiento de arroyos como el del Gato, la ocupación indiscriminada de zonas anegadizas avalada por los municipios, el avance sin control del cinturón hortícola platense, la impermeabilización del suelo por invernaderos y cemento, el Código de Ordenamiento Urbano que permitió construir en áreas inundables y la basura acumulada en desagües nunca limpiados fueron factores decisivos.</p><p>En otras palabras, la catástrofe fue producto de años de mala gestión de gobiernos peronistas que jamás implementaron una política de prevención integral. No hubo controles, no hubo planificación y tampoco hubo reacción rápida: la falta de un plan de evacuación, de sistemas de alerta temprana y de coordinación entre provincia, municipio y Nación dejó a miles de bonaerenses librados a su suerte.</p><p>El desastre no fue “natural”: fue consecuencia directa de un Estado que eligió administrar la emergencia en lugar de invertir en prevención.</p><p>Clientelismo: la política del favor</p><p>Si las inundaciones muestran la fragilidad física del territorio, el clientelismo revela su fragilidad institucional. En el conurbano bonaerense, la ayuda social muchas veces llega no como un derecho, sino como un favor. Planes, bolsones de comida, colchones o chapas circulan a través de redes de punteros y mediadores que administran la pobreza como capital electoral.</p><p>El peronismo montó a lo largo de los años un sistema en el que la necesidad se canaliza por la política partidaria. Así, la pobreza no se combate: se gestiona. Lo que debería consolidar ciudadanía, termina reforzando dependencia. El voto se construye en la emergencia y la vulnerabilidad se convierte en el terreno fértil del poder.</p><p>Los académicos lo han mostrado con claridad: mientras los servicios universales como la salud y la educación se sostienen como derechos, los programas focalizados en los sectores más pobres se vuelven presa fácil de la mediación política. Y es allí donde los punteros garantizan presencia territorial a cambio de favores mínimos. No es casual que la foto más repetida tras cada inundación sea la de un dirigente peronista repartiendo colchones en lugar de un Estado que garantice infraestructura y previsión.</p><p>Emergencia como normalidad</p><p>En Buenos Aires, la emergencia se convirtió en rutina. Cada tormenta funciona como escenario para el mismo guion: funcionarios que prometen obras, intendentes que posan entre evacuados, punteros que organizan la ayuda. Mientras tanto, la infraestructura sigue igual de frágil y los barrios igual de expuestos.</p><p>El peronismo hizo de la emergencia permanente una estrategia política. La tragedia no desnuda al poder: lo alimenta. Cada crisis legitima el aparato que distribuye ayuda en lugar de derechos. Y así, década tras década, la provincia más grande del país sigue siendo también la más vulnerable a la hora de enfrentar fenómenos previsibles.</p><p>La hegemonía peronista dejó una herencia clara: una provincia que vive de la emergencia, que administra la pobreza como recurso político y que nunca se preparó para enfrentar lo que sabe que vendrá. En Buenos Aires, el agua no sorprende. Lo que sorprende es que, a pesar de todo, la historia siempre se repita.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/k_k5_rMfG8mEoOfV4Yhmt1LoJsY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/buenos_aires.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En el conurbano, la falta de planificación urbana se combina con la política del favor.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-06T10:00:00+00:00</published>
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            Lomas de Zamora en su laberinto: boom de construcción caótico y explosiones de violencia
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                <![CDATA[Joaquin De Weert]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PAXWHWbgb3CZVwdQclgYkkHNQ5M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei_lomas.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Situación: siete de la tarde en avenida Hipólito Yrigoyen y Laprida, Lomas de Zamora. Un colectivo frena, a un buen salto de distancia del cordón de la vereda. Un hombre baja con fatiga sobre la calle y un “Rappi” en bicileta se lo lleva puesto. El hombre cae, se levanta con dificultad pero se inicia un cruce de gritos y dedicatorias a las madres de ambos. Nadie interviene. El cansancio los gana a ambos y luego del típico amague de varones, cada uno sigue su camino. Uno, agotado luego de un día de trabajo (o quizás más de uno) y un viaje de regreso de pésima calidad. El otro, sigue entregando pedidos, ese empleo precario que le permite llegar con lo justo a fin de mes, pedaleando al menos 10 horas por día.&nbsp;</p><p>Los medios y las redes vienen replicando en los últimos tiempos este tipo deescenas crudas que vi hace algunas semanas y parecen pequeños fragmentos de “relatos salvajes”. Son consencuencias de esa sociedad rota, que en el Conurbano ya estaba hecha pedazos desde hace muchos años antes y hace catársis en estas “mini explosiones” cotidianas.&nbsp;</p><p>Le comparto esta anécdota a Daniel Bilotta, periodista especializado en “las delicias” del conurbano bonaerense, y comienza: “El problema del Conurbano es que viven en 3000 kilómetros cuadrados casi 10 millones de personas, es el mayor bolsón de pobreza del país. De todas maneras, la pobreza no explica el delito, pero sí la violencia. Y la falta de servicios básicos durante tantos años contribuye al hartazgo y que el Conurbano sea un lugar de violencia todos los días”.&nbsp;</p><p>Bilotta describe a este territorio como un espacio con realidades muy heterogéneas: "Hay sectores comparables a ciudades modernas y otros que parecen países sumidos en pobreza extrema. Esta desigualdad genera una fractura social profunda", explica.&nbsp;</p>Daniel Bilotta, periodista y autor del libro "Conurbano Salvaje"<p>El citado Lomas de Zamora, en la zona sur del Conurbano es un claro ejemplo: en 2024, registró una tasa de 6,83 homicidios cada 100.000 habitantes, superando la media provincial. Frente a estos datos hay que recordar que denunciar los ilícitos en la comisaría no es un hábito bonaerense común. Es otra consecuencia de ese divorcio entre el Estado y los bonaerenses, por lo tanto las cifras esconden una realidad mucho peor.&nbsp;</p><p>Pero en el medio de este caos, en Lomas de Zamora también hay un boom inmobiliario sin pausa en su &nbsp;zona céntrica, que se divide en dos: la de la peatonal Laprida, de precios más populares, &nbsp;y “Las Lomitas”, que se extiendió con fuerza hacia los dos lados de Hipólito Yrigoyen. Llamativamente, las construcciones están casi monopolizadas por la Inmobiliaria Baron, algunas con dudosas habilitaciones por su cantidad de pisos.&nbsp;</p><p>Pero ese sólo es un problema. La falta de planificación, un déficit clásico de la Argentina, se reproducen en Lomas. Este boom inmobiliario se está pagando con cortes de luz cada vez más frecuentes porque le red eléctria no soportó semejante crecimiento. La presión de agua también se resiente. En varias zonas, abrir la canilla en horas pico significa enfrentarse a un hilo casi inexistente. La explicación es similar: la infraestructura de AySA no fue diseñada para sostener la densidad creciente. Otro síntoma son las calles saturadas porque muchos edificios se construyen con menos espacios de estacionamiento que la cantidad de departamentos.&nbsp;</p><p>Ni hablemos de ampliar de ampliar el ancho de la saturadísima calle Colombres, a pesar de que sus veredas son súper amplias. Ah, pero allí ubican sus mesas los importantes restaurantes de la zona, y tampoco hay que molestar a sus dueños, clave del éxito del centro lomense.&nbsp;</p><p>Esta Lomas de Zamora “opulenta” contrasta con otras barrios que encontramos si hacemos unos pocos minutos en auto, hacia cualquier costado de la zona céntrica. Casas bajas hechas cárceles, casi con más rejas que ventanas, infraestructura que brilla por su ausencia, y cámaras de seguridad privadas para reemplazar a un Estado que no cuida al barrio hace décadas.&nbsp;</p><p>Sobre estos escenarios, vuelvo acudir a Bilotta, que contextualiza: “Un Estado ausente hace 50 años. En democracia, gobernó casi siempre el peronismo y no les resolvió gran parte de los problemas. La falta de alimentos y la falta de trabajo generan violencia. En algunos casos, se expresa a través del delito. Sin alimentos no podes pedir una educación, y sin educación es muy exigente pedi que se entendienda la ley”.&nbsp;</p><p>A a este combo, el autor de “Conurbano Salvaje” y columnista en el programa de Carlos Pagni en La Nación + agrega el ingrediente que hace detonar la bomba: “en el Conurbano tenés casi un 50% de desocupación, si los chicos no son contenidos en las aulas y si ser un puntero de la droga te deja 200 mil pesos por semana, el lugar que ocupa el narcotráfico es claro. Además en el Conurbano hay cocinas, hay producción de droga".&nbsp;</p><p>Para el final, Bilotta destaca el rol de los intendentes, que para bien o para mal son los que le ponen la cara (excepto los que viven en Puerto Madero): “Quien no se entiende con los intendentes del Conurbano no gobierna la Argentina”. Hace pocos días el presidente tuvo que escapar de Lomas debido a un operativo absolutamente descoordinado con las fuerzas de seguridad locales. Es momento de que el Gobierno deje a un lado los insultos adolesentes y baje al barro (nunca mejor dicho) a reforzar los vínculos territoriales, con los propios y no tan propios.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PAXWHWbgb3CZVwdQclgYkkHNQ5M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei_lomas.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El segundo distrito más poblado del Conurbano después de La Matanza sufre las contradicciones de las nuevas megalópolis. Una ciudad que crece sólo "hacia arriba" y suma crisis por debajo.]]>
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            El granero del mundo bajo agua: la paradoja de la pampa húmeda
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                <![CDATA[Lisandro Perotti]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fi9gHLduZ-v7gk5CsRJxsVoSOF0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/casares_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La mayoría de las veces se asocia la falta de obras de infraestructura únicamente a la ausencia de recursos económicos. En el corto plazo, y con una visión semejante, parecería ser así.</p><p>Sin embargo, en el mediano y largo plazo, quienes ya pintamos algunas canas podemos observar cómo pasan ante nuestros ojos los ciclos que nos propone la naturaleza y los ciclos políticos, con sus respectivas decisiones al respecto.</p><p>Dada esta perspectiva en el tiempo, me permito al menos dudar si es tan así o si también influye la falta de una visión estratégica que nos guíe, planificación mediante, hacia el objetivo de ser una comunidad próspera, con trabajo, oportunidades para todos y una calidad de vida que nos haga creer, al menos, que somos felices.</p><p>Lo que hasta aquí no les dije es que estoy hablando de las escasas obras de infraestructura en el territorio del oeste de la provincia de Buenos Aires, parte de nuestra pampa húmeda. Conocida como “el granero del mundo” por su importancia en la producción de alimentos (soja, maíz, girasol, la mejor carne del mundo).</p><p>Aquí, la duda ya se me convierte en paradoja y me pregunto: ¿cómo es que una zona que genera tantos recursos y con tal potencial de riqueza no puede tener las obras necesarias para no estar cíclicamente inundándose, viendo arrasados sus caminos rurales, familias sin conectividad ni servicios de salud al alcance? ¿Cómo puede ser que todo el esfuerzo de su trabajo y de su inversión se pierda día a día por tener el agua hasta el cuello?</p><p>Días atrás, recorriendo algunas calles de mi querido Carlos Casares, me encontré con una imagen importada de otros lados, precisamente de la super bien planificada y estructurada “fábrica de pobres” que es el conurbano bonaerense profundo. Sí, así es: eran chicos revolviendo tachos de basura buscando algo para comer. Por si no leíste bien, antes dije que éramos el granero del mundo.</p>Miles de hectáreas inundadas, la viva imagen del dolor que sufre el sector productivo bonaerense<p>No me vengan con que, en estos lados, la concentración de riqueza y el capital en manos de unos pocos es lo que hace pobre a la gente. Lo que hace pobre a la gente es la falta de educación, la falta de acompañamiento para que cientos de familias salgan de la pobreza estructural. Hace falta una ayuda de verdad, un buen empujón. No un salvavidas de plomo, como los que dan los gobiernos populistas para tener voluntades compradas el día de una elección.</p><p>Desde estas pampas, muchos vecinos decimos basta a estos modelos de distribución: modelos donde las personas que trabajan sostienen sistemáticamente a quienes no trabajan. Decimos basta a los adoctrinamientos que inculca el populismo, donde el mérito de estudiar y trabajar dignamente parece ser una labor para los giles.</p><p>El mundo cambió considerablemente con la llegada de internet, las distancias se acortaron y hoy nuestros jóvenes pueden estar estudiando y capacitándose conectados a cualquier lugar del mundo. Me gustaría ver que decidan formar sus familias cerca de sus seres queridos y amigos de toda la vida. Que tengan oportunidades y vuelvan a creer en esta “tierra prometida” en la que tantos inmigrantes forjaron nuestra querida y próspera Argentina.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fi9gHLduZ-v7gk5CsRJxsVoSOF0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/casares_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El oeste bonaerense, granero del mundo, sigue sin obras clave y enfrenta pobreza estructural.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-06T09:30:00+00:00</published>
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