<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.newstad.com.ar/feed-categoria/diadelnino</id>
    <link href="https://www.newstad.com.ar/feed-categoria/diadelnino" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Chicos con infancias felices: el arte de criar con amor y corazón
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/infancias-felices-el-arte-de-criar-con-amor-y-corazon" type="text/html" title="Chicos con infancias felices: el arte de criar con amor y corazón" />
        <id>https://www.newstad.com.ar/infancias-felices-el-arte-de-criar-con-amor-y-corazon</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Santiago Sarrabayrouse]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/infancias-felices-el-arte-de-criar-con-amor-y-corazon">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/H_GqDdwL7FCKA364TrW86ZQuj9o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/construyendo_ninos_felices_un_abrazo_para_padres_con_ganas_de_hacerlo_bien.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos”, decía Frederick Douglass, y qué razón tenía. Criar chicos felices no es una ciencia exacta, es un arte del corazón. Como psiquiatra, pero sobre todo como alguien que cree en el poder de los vínculos, quiero darles unas pistas para que sus pibes crezcan con una sonrisa ancha y un alma fuerte. Esto no va de manuales complicados, sino de conectar de verdad, con amor y estar presente.</p>Estar presente: el regalo que no se paga con plata<p>No hay nada que le gane a estar ahí, pero de verdad. No es estar mirando el celular mientras tu hijo te cuenta que voló con un dragón en su imaginación. Es tirarte al piso a jugar, reírte de sus locuras o escuchar sus “por qué” hasta que te duelan los oídos. Esos momentos son como meterle nafta premium al corazón de un chico: lo llenan de seguridad. Un estudio de Cambridge dice que los pibes que tienen charlas copadas con sus viejos tienen un 30% más de chances de sentirse seguros de grandes. Así que guardá el teléfono, apagá la tele y metele pilas a estar con ellos. Eso es amor de verdad.</p>Límites con onda: no son el cuco, son guías<p>Los límites no son ser el malo de la película. Son como las líneas de la cancha: te dicen por dónde va el juego y te dan seguridad para gambetear la vida. Poner un “no” con calma, explicando el porqué, es darles un mapa para que no se pierdan. Pero ojo, un “no” seco, sin cariño, es como una pared de hielo. Hay que ponerle corazón: mostrarles que las reglas no son para joder, sino para cuidarlos. Ser firme pero con una sonrisa, con un guiño que diga “te quiero”, es la clave para que aprendan a bancarse las frustraciones sin drama. Los límites con compasión son como un abrazo que también enseña.</p>La naturaleza y el movimiento: el antídoto contra el bajón<p>Sacá a tus pibes al aire libre y vas a ver cómo se les ilumina la cara. Un parque, un árbol para trepar, una pelota para patear en la plaza: eso es magia pura. Un estudio danés mostró que los chicos que se la pasan en la naturaleza tienen un 55% menos de chances de andar con la cabeza gacha de grandes. Y el deporte, sea un picadito en el barrio o una carrera improvisada, les enseña a jugar en equipo, a perder sin hacer berrinche y a ganar sin creérsela. Las pantallas, en cambio, son como un chupetín: ricas un rato, pero si te pasás, te empachás. Limitá el tiempo frente al celular o la tablet y cambiá los videojuegos por una tarde de saltar charcos o correr hasta quedar sin aire. Eso sí que recarga el alma.</p>Bullying e inclusión: criar pibes que sumen, no que resten<p>Nadie quiere que su hijo la pase mal o haga pasar mal a otros. El bullying es un fantasma feo, pero se espanta con empatía. Enseñales a tus chicos a mirar al otro, a entender que todos tienen algo para ofrecer, a tender una mano si ven a alguien solito. En casa, contales historias que los hagan pensar, jugá a cosas donde todos ganen, hablá de lo que les pasa por la cabeza. Eso forja corazones que no lastiman. Y si tu hijo viene con el corazón arrugado por un comentario cruel, escuchalo con todo, sin apurarlo, y buscá ayuda si hace falta. Un chico que crece sintiéndose valorado y valorando a los demás lleva esa fuerza al mundo.</p>Conectar desde el alma<p>Criar pibes felices no es ser perfecto, es estar ahí con el corazón abierto. Abrazalos, dejá que se embarrren, que se caigan y se paren solos. Alimentá sus preguntas, sus sueños, sus ganas de explorar. Cada charla, cada límite con amor, cada tarde al sol es una semilla para un adulto que no va a necesitar remiendos, porque creció fuerte, querido y libre. Este Día del Niño, hagamos un pacto: menos regalos vacíos, más momentos que llenen el alma.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/H_GqDdwL7FCKA364TrW86ZQuj9o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/construyendo_ninos_felices_un_abrazo_para_padres_con_ganas_de_hacerlo_bien.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El rol de los abrazos, la presencia y el cariño, para sembrar un futuro sano, con chicos resilientes y libres.]]>
                </summary>
                                <category term="diadelnino" label="#DíadelNiño" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T13:41:13+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Día del Niño
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/dia-del-nino" type="text/html" title="Día del Niño" />
        <id>https://www.newstad.com.ar/dia-del-nino</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Raúl Vázquez]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/dia-del-nino">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9xPM6QxpvE4HZE_g66IFuZj7tYg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/dia_del_nino_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando éramos chicos, sepan los adolescentes de hoy, vivíamos en una Argentina que cumplía tus sueños. Las economías no eran holgadas, pero sí lo suficientemente ordenadas y previsibles como para pensar en un pequeño regalo para que tu día sea distinto. La clase media era un sector pujante cuyo esfuerzo era espejo de una industria protagonista. Y la constancia del laburante se reflejaba en una idea de país sólido que, lenta pero sostenidamente, empezó de a poco a desdibujarse en un letargo que, como todos sabemos, culminó en la noche más oscura de todas.</p><p>Lo primero que hay que decir del día que hoy celebran nuestros hijos o nietos es que cuando éramos chicos, cuando el tamiz de las grietas y las batallas culturales no habían destruido las ideas, se llamaba Día del Niño. No había decretos, ideologías ni dudosas políticas que se presentaban como inclusivas y que al fin de cuentas solo aportaban un título pretencioso mientras la pobreza o la corrupción nos dejaban sin derechos. Era el Día del Niño. Y listo.</p><p>En Villa Luro, ese día suponía una recompensa a tus deberes de escolar. En mi caso, estudiante de nivel medio, silencioso y sin demasiadas estridencias, aunque claramente lejos de las ciencias exactas, los regalos llegaban más como consecuencia del cariño de mi familia que por lo que realmente merecía. Lo cierto es que el sueño de un juguete revelador, distinto, impensado, era bastante posible. Recuerdo que en las semanas anteriores a ese domingo, todos nos tomábamos el trabajo de sacar superficialmente el tema en la mesa o camino al colegio. Buscar el momento y el lugar para plantearlo como quien no quiere la cosa era un verdadero desafío. Algunos intentábamos poner el tema en discusión con algo tan infantil como “¿Sabían que a Carlitos le van a regalar un metegol?”. Otros, mucho más inteligentes y futuros abogados, aventuraban carencias o eventuales angustias por no tener ese juguete deseado. Ese trabajo fino, cuasimafioso, a veces, generaba una respuesta positiva.</p><p>Ese domingo de agosto no era ni por asomo un día de pantallas ni de regalos ostentosos, sino de un sentimiento más bien profundo y hasta nostálgico. Las mañanas comenzaban con un desayuno especial. No por lo que había sobre la mesa, sino por la inminente llegada, humilde pero contundente, de un pequeño paquete cuyo papel de regalo a veces revelaba el lugar donde lo habían comprado. Era un tiempo de juguetes sencillos, pero con una imaginación infinita. Pelotas, autos de plástico, soldaditos que se convertían en protagonistas de historias épicas y hasta decenas de paquetes de figuritas para intentar llenar el álbum del momento. Los cómics, sobre todo los de Dante Quinterno, eran tesoros que se intercambiaban con amigos. Para todos, la emoción de leer una nueva aventura de Isidorito era incomparable. Un TikTok de papel.</p><p>Más allá del festejo de cumpleaños, que particularmente nunca fue de mi agrado, el Día del Niño era una fecha central en una época dorada que ahora solo vive en la memoria y, tal vez, en el fondo de algún baúl húmedo y lejano. Era una fecha con un sabor distinto, en blanco y negro, con la televisión inmersa en un contexto político que no llegaba a nuestros oídos, ocupados solo en escuchar la sirena de un camión de bomberos de juguete o el relato de un gol inolvidable hecho con los Sacachispas con tobilleras y tapones de goma. El Día del Niño era una verdadera burbuja, un escape de aquella realidad de los adultos que, ahora, con el paso del tiempo, valoramos más que nunca.</p><p>Los amigos del barrio, con los que me unía la vereda, la pelota, las figuritas, algún recreo y no mucho más, vivían este día como algo demasiado especial. Recuerdo a los chicos de la calle Cortina, esperanzados en sus deseos de un regalo que no siempre llegaba. Como también recuerdo el inesperado golpe de la realidad cuando pedían algo de una marca y les regalaban, como muestra gratis de tu clase social, el mismo objeto pero de segunda marca. Lo recuerdo con el tamiz de los años y no sé qué era peor: un regalo distinto, suplente, más barato, casi indeseable, o la pretensión de una segunda marca que no hacía otra cosa que mostrarte las diferencias entre lo que se podía y lo que no. Esta muestra infantil del mundo que nos esperaba se daba especialmente con los Mis Ladrillos, el hermano barato del Lego. El primero era lo que se podía. Venían en una caja de cartón que, con el tiempo, se desgarraba y terminaba atada con un hilo sisal. Pero adentro, si bien el universo era infinito, tenía piezas que no siempre encastraban y que te permitían una creatividad bastante finita. Traía cuatro ruedas de goma para crear solo un auto. Es decir que si querías jugar con el vecino de al lado, lo mejor era que hicieras dos motos. Por el contrario, los Lego mostraban casi inmediatamente su capacidad de crear sin límites. Los otros, la segunda marca, te mostraban que eras menos. Creo que allí nació el peronismo.</p><p>Hay historias que cuentan mucho del presente. Si te animás y buscás detalles en cualquier Día del Niño, es posible que logres divisar al menos un tenue reflejo de ese que sos hoy. Las heridas, las angustias, las alegrías y las vivencias que dejan huella suelen ser una ruta directa hacia el presente. Buscá en tu memoria. Dejá por un instante tu traje de adulto seguro y proveedor. Empezá por recordar ese juguete que soñaste y, si tenés algo de suerte, tal vez puedas ver ese momento en el que, siendo niño, tuviste sentimientos muy similares al del adulto que sos hoy. Probá conmigo. Dale.</p><p>Con esfuerzo, recuerdo el Día del Niño de 1980. Recién estrenados los dos dígitos de mi edad, el sueño de mi vida se llamaba Duravit, un auto de juguete que intentaba reflejar a aquellos que circulaban por las calles del barrio. La caja inmaculada y a color mostraba el Peugeot 404, el Renault 4, la Estanciera, el Ford Falcon, el Chevy, el Fiat 600 y hasta un Rambler Ambassador inmenso y mal terminado. Al abrirla, descubrías que eran hijos de una matriz dudosa y que la marca de los autos se adivinaba más por las ganas y el deseo que por la exactitud de sus planos. Mientras el mundo se maravillaba con los autos de metal a escala fabricados en otro huso horario, Duravit nació en el país (¿se acuerdan que les decía que teníamos una industria languidecente pero con algo de aire en sus pulmones?) con la premisa de ser "el juguete irrompible". Confeccionados a partir de una extrañísima goma vulcanizada que era más dura que la realidad política, estos autos y camiones no solo soportaban el trato rudo de los chicos, sino que lo desafiaban. Era un ritual comprobar si alguien podía romper un Duravit. Y nadie lo lograba. La publicidad en revistas como Anteojito o Billiken lo repetía una y otra vez: "Con este siempre gano..." decía el titular. Y era verdad. Los Duravit ganaban siempre, incluso contra el paso del tiempo.</p><p>Esa mañana escuché desde la cama la voz de mi tía Elvira. Casi como visita de médico, pasó por casa y me dejó su regalo. Mis ojos inocentes se abrieron como para salir de la habitación y descubrieron sobre la mesa del comedor el paquete envuelto en papel celeste. Era grande, rectangular. Dentro de esa caja se podía esconder cualquier cosa. Imaginé el par de zapatillas blancas para la gimnasia del primario que ya estaba necesitando. Pero no. Eso sería una trampa. Todos sabemos que el regalo, para que pueda ser de verdad un regalo, debería ser un juguete. Y no otra cosa. Abrirlo y descubrir calzoncillos, remeras, zapatos o libros era el desengaño más terrible que podíamos tener a los diez años.</p><p>Al romper el papel, se dejó adivinar una caja con la imagen impresa de un 404 amarillo, imponente. Aunque en ese momento no me percaté, hoy descubro que recordar los Duravit es también invocar un pasado de calles de adoquín, veredas que eran pequeños universos y rodillas sucias. Si los juguetes de fines de los 70 tuvieran un representante natural, sin dudas serían los Duravit.</p><p>Mis manos condujeron ese auto por varios años. Hasta que lo que parecía irrompible se venció y perdió una rueda. Igual que mi infancia, que también era irrompible, el Duravit quebró su promesa y me dejó de a pie, haciendo dedo hacia una adolescencia que pasó rápido y que, irremediablemente, me atrapó y me trajo hasta acá.</p><p>Pensar en la infancia no se trata solo de extrañar los juguetes, sino de extrañar la forma en que los vivíamos. La alegría simple, el asombro genuino y la certeza de que el mundo, al menos por un rato, giraba a nuestro alrededor. Hoy, cuando recuerdo ese 404 amarillo, veo a mi tía Elvira entrando por el pasillo de la casa de Camarones con las manos llenas de amor hechas juguete. Junto a ella vienen mis primos listos para jugar. Y sonrío. A pesar de que mis ojos hagan fuerza para retener esas lágrimas que ahora caen sobre el teclado.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9xPM6QxpvE4HZE_g66IFuZj7tYg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/dia_del_nino_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Un viaje a los días en que un regalo sencillo y un poco de imaginación bastaban para llenar el corazón de un niño.]]>
                </summary>
                                <category term="diadelnino" label="#DíadelNiño" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T10:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Adoctrinamiento infantil: la receta que usaron fascistas, nazis y peronistas
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/adoctrinamiento-infantil-la-receta-que-usaron-fascistas-nazis-y-peronistas" type="text/html" title="Adoctrinamiento infantil: la receta que usaron fascistas, nazis y peronistas" />
        <id>https://www.newstad.com.ar/adoctrinamiento-infantil-la-receta-que-usaron-fascistas-nazis-y-peronistas</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Luciana Sabina]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/adoctrinamiento-infantil-la-receta-que-usaron-fascistas-nazis-y-peronistas">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2HyXgQ0Eqen8P1H9UFjBLbGbKFk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/ninos_y_peron.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La infancia debería ser ese tiempo de jugar, aprender y descubrir el mundo a tu manera. Pero cuando la política mete la mano, ese mundo se achica y todo empieza a girar en torno a un solo mensaje: pensar como “ellos” quieren que pienses. A lo largo del siglo XX —y también antes y después— distintos gobiernos y dictaduras se dieron cuenta de algo inquietante: si querés que una idea dure, plantala en la cabeza de los chicos. Ahí crece más fuerte que en ningún otro lado.</p><p>Lo hicieron Mussolini en Italia, Hitler en Alemania, Stalin en la Unión Soviética, Mao en China… y, por supuesto, también lo hizo el peronismo en la Argentina. Todos con sus diferencias, pero con un objetivo común: moldear a la nueva generación para que no cuestione, para que repita.</p><p>Mussolini y la infancia de uniforme</p><p>En la Italia fascista, Benito Mussolini no solo quería adultos obedientes: quería “pequeños fascistas” desde la primaria. Así nació la Opera Nazionale Balilla, una organización juvenil donde los chicos iban con uniforme, saludaban con el brazo extendido y aprendían historia “a la manera del Duce”: Roma imperial como ejemplo, Mussolini como salvador.</p><p>No era solo en la escuela. También controlaban el tiempo libre: campamentos, desfiles, deportes… todo pensado para que los chicos no tuvieran espacios fuera del alcance del régimen.</p><p>Hitler y la lealtad sin preguntas</p><p>En la Alemania nazi, la Juventud Hitleriana (y la Liga de Muchachas Alemanas para las chicas) fue un paso más allá. No era solo disciplina: era sembrar la idea de que había razas superiores y enemigos que merecían ser eliminados. Los cuentos, las canciones, los juegos… todo hablaba de la pureza aria, del sacrificio por la patria y de la grandeza del Führer.</p><p>La meta no era que obedecieran por miedo, sino que creyeran que todo aquello era correcto, casi sagrado.</p><p>Stalin, Mao y el enemigo en casa</p><p>En la URSS de Stalin, los Pioneros inculcaban amor al Partido Comunista y la idea de que cualquiera podía ser “enemigo del pueblo”. Había chicos que denunciaban a sus propios padres si escuchaban algo “incorrecto”. En la China de Mao, durante la Revolución Cultural, los niños memorizaban frases del “Libro Rojo” y participaban en actos públicos de humillación contra supuestos traidores.</p><p>El caso argentino: la infancia peronista</p><p>Como admirador del Duce, Perón no se quedó atrás. Durante sus primeros gobiernos (1946–1955) impulsó un intenso adoctrinamiento juvenil a través de la educación, la propaganda y el Estado, con el fin de consolidar su ideología y asegurar la lealtad de las futuras generaciones.</p><p>El sistema educativo fue utilizado para exaltar la figura del líder, promover los ideales del justicialismo y moldear las mentes infantiles bajo una cosmovisión oficialista. Una de las características más notorias fue el culto a la personalidad en torno a Perón y Eva Duarte. Desde los manuales hasta los actos escolares, Perón era presentado como el “protector de los niños” y Evita como la “madre espiritual de la patria”.</p><p>Un ejemplo emblemático fue el manual La razón de mi vida, de Eva Perón, convertido en lectura obligatoria en el nivel secundario. El texto, con tono emocional y propagandístico, exaltaba a Eva y denigraba a los opositores, promoviendo una visión maniquea de la política nacional.</p><p>El gobierno creó el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET), fundó escuelas-fábrica e impulsó una expansión educativa. Pero esta estuvo acompañada de control ideológico: se retiraron libros “contrarios” al peronismo y se promovieron textos alineados con el discurso oficial.</p>Manual de educación primaria durante el primer peronismo.<p>Los docentes debían declarar lealtad al gobierno. Quienes se manifestaban en contra eran sancionados, desplazados o directamente expulsados del sistema. Los actos escolares incluían juramentos a Perón, desfiles en honor a Eva, y los edificios escolares eran rebautizados con sus nombres. Las aulas exhibían retratos de ambos, y los discursos oficiales se retransmitían por altoparlantes en horario escolar.</p><p>La Fundación Eva Perón, a través de becas y hogares, captaba a niños en situación de pobreza, enseñándoles lealtad al régimen. También se creó la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), para fomentar el activismo juvenil en los colegios.</p><p>La universidad tampoco quedó al margen. A través de leyes como la 13.031 (1947) y la Constitución de 1949, se estableció que las universidades debían afirmar la conciencia nacional e inculcar formación política obligatoria. Ya en 1974, con la “ley Taiana”, se profundizó esta orientación, exigiendo que las universidades promovieran una conciencia nacional y popular y crearan materias como La realidad nacional del Segundo Plan Quinquenal.</p><p>Este adoctrinamiento, inspirado en modelos autoritarios como el fascismo italiano, no solo buscó modelar la conciencia de niños y jóvenes, sino apropiarse del futuro político y cultural de la Argentina. Bajo la apariencia de una expansión educativa, se tejió una estructura simbólica y material para consolidar el poder personalista, neutralizar a la disidencia y formar generaciones leales a una única doctrina.</p><p>El saldo fue profundo: aulas convertidas en templos de veneración política, pensamiento crítico relegado y una cultura donde la lealtad partidaria se confundía con la identidad nacional.</p><p>La receta que se repite</p><p>Más allá de las banderas y discursos, todos estos sistemas usaban las mismas herramientas:</p>Cambiar lo que se enseña: reescribir la historia, censurar autores, fabricar héroes a medida.Controlar el tiempo libre: clubes, colonias, actividades “voluntarias” que en realidad eran obligatorias.Crear rituales: saludos, uniformes, cantos, desfiles… para reforzar la identidad del grupo.Cerrar las ventanas: evitar que llegue información que contradiga el relato oficial.Jugar con las emociones: amor al líder, miedo al enemigo.<p>&nbsp;</p><p>Y después… ¿qué queda?</p><p>Los chicos que crecieron así muchas veces llegaron a la adultez convencidos de lo que les enseñaron. Algunos lo cuestionaron con el tiempo, otros lo defendieron hasta el final. Pero en todos los casos, la huella estaba.</p><p>La lección que nos deja la historia es que cada vez que un gobierno intenta “apropiarse” de la infancia, no está pensando en los chicos: está pensando en su propio futuro político. Y eso puede costarle al país décadas de atraso e injusticia, como impuso el peronismo en nuestra historia.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2HyXgQ0Eqen8P1H9UFjBLbGbKFk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/ninos_y_peron.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>De Mussolini a Perón: la manipulación de la infancia como estrategia para asegurar lealtades futuras.]]>
                </summary>
                                <category term="diadelnino" label="#DíadelNiño" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T10:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Jugar, explorar y aprender: así se vive el Día del Niño en la Ciudad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/jugar-explorar-y-aprender-asi-se-vive-el-dia-del-nino-en-la-ciudad" type="text/html" title="Jugar, explorar y aprender: así se vive el Día del Niño en la Ciudad" />
        <id>https://www.newstad.com.ar/jugar-explorar-y-aprender-asi-se-vive-el-dia-del-nino-en-la-ciudad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/jugar-explorar-y-aprender-asi-se-vive-el-dia-del-nino-en-la-ciudad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/S9u2gKAlgIpHm8DrToIsdbBbVKk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/dia_del_nino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace algunas décadas, la infancia porteña se definía por el espacio público: veredas, plazas y encuentros barriales eran terreno natural del juego y la socialización. Hoy, gran parte de ese territorio se desplazó dentro de las casas o a lo digital. Este cambio refleja cómo la ciudad, la tecnología y las dinámicas familiares transforman la vida de los chicos.</p><p>Cada Día del Niño nos da un espacio para pensar en cómo fue cambiando la infancia, en la situación actual de nuestros niños, en las políticas públicas con las que trabaja cada gobierno. Lo que es claro que este día no debería reducirse a una jornada de consumo. Si bien en la Ciudad se han registrado avances importantes en materia de reducción de la pobreza infantil y mejoras en el acceso a derechos básicos, a nivel nacional la inseguridad alimentaria, las desigualdades en educación y las brechas habitacionales siguen presentes y afectan a miles de chicos. Esta realidad nos recuerda que el Día del Niño puede y debe servir como plataforma para visibilizar y reforzar políticas que garanticen derechos, y no solo como una oportunidad comercial.</p>Puente hacia la acción<p>Celebrar el Día del Niño desde lo público también es habilitar entornos para que los chicos puedan explorar, aprender y relacionarse. No alcanza con hablar de políticas de vivienda, alimentación o educación si luego el espacio urbano no ofrece seguridad, acceso y propuestas inclusivas. Buenos Aires tiene la experiencia y la responsabilidad de convertir plazas, parques, museos y calles en escenarios donde la infancia pueda crecer. Las actividades que propone la Ciudad para este fin de semana son un ejemplo concreto de cómo una política pública también se vive en el tiempo libre. Y cada uno de nosotros, desde nuestro lugar, tenemos la oportunidad de colaborar con esta transformación: de una fecha de regalos, a una jornada de vínculo, infancia real y memoria colectiva. Salir a pasear a la Reserva Ecológica, jugar en la calle, inventar una tarde en el parque o descubrir una actividad en el barrio puede ser más potente que cualquier objeto. La infancia necesita ciudad, espacio y políticas que la sostengan. Les dejo aquí algunas propuestas para hacer planes con los chicos en la Ciudad:</p><p>📌 Planes imperdibles – Día del Niño en la Ciudad</p>Día del Niño en la Ciudad. Parque Los Andes Av. Corrientes y Av. Jorge Newbery, Chacarita. Domingo 17, 12 a 17 h. Jornada familiar con bandas en vivo como Valor Vereda y Los Cazurros, talleres y experiencias interactivas. Una jornada para disfrutar en familia, en la que serán protagonistas los chicos, la imaginación y la creatividad. Habrá dos zonas para explorar y disfrutar. Museo Participativo Prohibido No Tocar, Junín 1930, Centro Cultural Recoleta. Un lugar para meter mano y aprender de ciencia y naturaleza jugando. Olvidate de eso de “se mira pero no se toca”. Este museo es un centro de exploración, un espacio armado para la divulgación de las ciencias de una manera lúdica y a través de la participación directa. Es ideal para los más chicos de la familia, porque fomenta su curiosidad natural por descubrir y conocer más. Sábados, domingos y feriados, de 15 a 20 h. Arancelado.MIJU | Museo de la Imaginación y el Juego, Av. de los Italianos 851. La Ciudad de Buenos Aires ofrece una experiencia inolvidable para todos los chicos: es el primer espacio lúdico pensado y diseñado para los tres segmentos de la infancia con el objetivo de garantizar el derecho al juego a niños y niñas. El edificio cuenta con tres plantas y cada una de ellas está destinada a un grupo de edades diferente: de 0 a 3 años, de 4 a 7, y de 8 a 12.&nbsp; Sáb, dom y feriados, 10 a 18 h. Arancelado.Patagotitan Mayorum – Parque ThaysRéplica a escala real del dinosaurio más grande del mundo, con espacios de fotos, sorteos, talleres infantiles y juegos.Tranvía histórico BA – Primera Junta&nbsp;Domingo 10 a 13 h y 15 a 18 h&nbsp;Recorrido por Caballito a bordo de un tranvía auténtico, con boleto en mano y motorman vestido de época.Observación por telescopio – Planetario Galileo GalileiDomingo 20.30 hObservación astronómica gratuita con telescopios. Cupo 250 personas, por orden de llegada.Las canciones de tu infancia – Palacio LibertadDomingo 15 hShow de teatro musical que mezcla música popular e historias de la niñez.Irene y el príncipe preguntón – Palacio LibertadDomingo 17 hObra infantil de Mariano Taccagni, divertida y especialmente pensada para chicos.Especial Día del Niño – Ciudad Cultural KonexTalleres, juegos, eco kermés y espectáculos para chicos en el marco de Konex para Chicos.El Museo Sívori (Parque Tres de Febrero) ofrecerá a las 17 talleres de mural y confección de trompos. El Museo José Hernández presentará Terratro, teatro en miniatura con temática ambiental, a las 16.Polo Bandoneón (Nueva Pompeya): rock nacional y tango para chicos, hoy sábado de 13 a 17.Centro Cultural San Martín: proyección del documental Quinografía sobre Quino, hoy sábado a las 18.Museo Saavedra: recorridos guiados y juegos sobre la infancia en el siglo XIX.Costa Salguero: Campeonato Mundial del Alfajor, con degustaciones y clases.Casa Fernández Blanco: show de magia y mentalismo, domingo a las 17.<p>Más información sobre qué hacer con los chicos en la Ciudad aquí.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/S9u2gKAlgIpHm8DrToIsdbBbVKk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/dia_del_nino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Planes para disfrutar Buenos Aires en familia y reflexionar sobre la infancia como derecho todo el año.]]>
                </summary>
                                <category term="diadelnino" label="#DíadelNiño" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T10:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Crecen las consultas por ansiedad infantil: cómo lidiar con el impacto de la cultura del &quot;todo ya&quot;
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/la-ansiedad-una-pandemia-infantil-el-impacto-de-la-cultura-del-todo-ya-y-el-rol-de-los-padres" type="text/html" title="Crecen las consultas por ansiedad infantil: cómo lidiar con el impacto de la cultura del &quot;todo ya&quot;" />
        <id>https://www.newstad.com.ar/la-ansiedad-una-pandemia-infantil-el-impacto-de-la-cultura-del-todo-ya-y-el-rol-de-los-padres</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Joaquin De Weert]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.newstad.com.ar/la-ansiedad-una-pandemia-infantil-el-impacto-de-la-cultura-del-todo-ya-y-el-rol-de-los-padres">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/F0kFLR9Ug60JqwIUQhEk1JoCLdU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/ansiedad_infantil_generica_chatgpt.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La ansiedad en los niños genera una bola de nieve difícil de frenar. Ver a los hijos en esta situación provoca al mismo tiempo ansiedad en los padres. Todo esto se traduce en más angustia, en un contexto alimentado por la inmediatez a la que nos malacostumbramos todos, chicos y grandes, en gran parte por el acceso temprano a la tecnología y las aplicaciones.&nbsp;</p><p>En la última década, las consultas por ansiedad aumentaron “de forma masiva”, afirma Jacqueline Orellana , psicóloga (MN 49996). “Ya antes de la pandemia recibíamos pacientes con autodiagnóstico de ataque de pánico o con diagnósticos realizados en guardia. Al describir sus episodios, encontrábamos señales de excesiva ansiedad que no habían podido tramitar”, recuerda.</p><p>El origen de la ansiedad, explica, se remonta a la primera infancia. “Se observa en el llanto por comer o la desesperación por la teta materna. Tiene que ver con aprender a tramitar la presencia y la ausencia de la madre. Para Freud, la ansiedad es la señal de una posible pérdida del objeto amado”, indica.</p><p>En ese proceso, advierte, los niños aprenden a manejar la ansiedad de a poco. Sin embargo, en la actualidad muchos adultos la alivian con dispositivos electrónicos, lo que reemplaza el acompañamiento emocional por una estimulación constante y veloz.&nbsp;</p><p>“Antes hablábamos del ‘chupete electrónico’ para referirnos a la tele. Hoy tenemos dispositivos, y dentro de cada dispositivo miles de situaciones posibles, todas muy breves y con un nivel de velocidad devastador. En vez de enseñar a tramitar la ansiedad, damos un celular o una tablet desde muy pequeños”, describe.</p><p>El psicólogo Marcelo Ceberio (MN9987) introduce el término “ansiedad anticipatoria” respecto a las expectativas que generan las redes sociales que se usan a edades cada vez más cortas: “Aparecen cuestiones de validación personal. ‘Soy yo’ y valgo en cuanto tengo tantos likes o seguidores tengo. ‘Soy yo’ si produzco tanta cantidad de contenidos. Es el miedo a quedar afuera".&nbsp;</p><p>La “solución” rápida y fácil de los dispositivos lleva a impactos en todos los ámbitos: niños que no pueden prestar atención más de dos minutos seguidos, no pueden mirar una película, niños que en el colegio no aguantan más de cinco minutos prestando atención a nada.</p><p>En las aulas, las consecuencias se profundizan: "Cuesta mucho que un niño con ansiedad se pueda concentrar en una tarea. Suelen olvidarse de los contenidos que ya aprendieron. Algo que vemos muy cotidianamente son niños que evitan por todos los medios enfrentarse a tareas nuevas, a desafíos nuevos. Lo que evitan con eso es quedar expuestos en su no saber. Les genera mucha ansiedad que les pregunten algo o que los expongan en algo que no saben, apunta Orellana.</p><p>Ceberio agrega que “el scroll permanente, los juegos de la play llevan a que el cerebro se acostumbre a cambios de foco permanentes, por eso la atención no se puede sostener. Y con la inteligencia artificial se da un volumen de información que no va acompañado con un tiempo de reflexión crítica e individual”.&nbsp;</p><p>Orellana subraya que la ansiedad, el temor y la angustia están estrechamente vinculados. Un ataque de ansiedad extremo suele derivar, si se guía, en una crisis de angustia y una descarga necesaria. “La ansiedad es la otra cara de la angustia. El aparato psíquico se sobrecarga. Es como si toda la energía estuviera puesta en el temor a perder algo”, explica.</p><p>Frente a estas situaciones, la especialista recomienda transmitir calma y dar el ejemplo. “No se puede pedir que un niño deje el celular si nosotros lo usamos todo el día. Hay que revisar nuestro propio comportamiento”, afirma.</p><p>Propone entonces generar espacios de presencia real: “Momentos en los que se pueda mirar algo que tenga cierto ritmo, cierta complejidad y hablar de los juegos de mesa. Todos los psicólogos siempre dijimos que no importaba la cantidad sino la calidad. Bueno tiene que ver con esto no importa cuántas horas del día estés con tu hijo, pero si vos media hora de tu día lo dedicaste a que el chico esté analizando alguna situación, pensando, comunicándose con vos, si vos le charlás, le contás tu día vas a conseguir que el chico también te cuente su día. Entonces de alguna manera tiene que ver con ver cómo nos estamos comportando nosotros, qué estamos haciendo nosotros y a partir de ahí quizás modificar nosotros esos comportamientos y dar el ejemplo”.</p><p>Para Orellana, la ansiedad en la infancia no es un síntoma, sino una señal de algo que el niño aún no puede verbalizar. “Nuestra tarea como adultos es darle significado, ayudar a poner en palabras el temor o la angustia. Por más que sean nativos digitales, siguen necesitando de un humano. Nada ni nadie va a traducir el mensaje de un niño si no es otro ser humano”, concluye.</p><p>Finalmente, Ceberio sugiere que “no hay que darles sermones a los hijos, hay que escucharlos, hay que ser empáticos y que el pueda expresar lo que siente sin juicios de valor. No hay que decirles ‘yo a tu edad hacía tal cosa’". Respecto a los límites de tiempo que se le podría poner al niño frente a las pantallas, subraya: “Hay que suplantar eso con otras actividades con los niños, no solamente prohibir". Y el afecto debe estar visible en todo el proceso: “Abrazar, decir ‘te quiero’, porque la expresión afectiva y el diálogo son gran amortiguadores de la ansiedad”.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/F0kFLR9Ug60JqwIUQhEk1JoCLdU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/ansiedad_infantil_generica_chatgpt.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La ansiedad es la otra cara de la angustia y genera un drama en todo el ámbito familiar y los procesos de aprendizaje de los menores.]]>
                </summary>
                                <category term="diadelnino" label="#DíadelNiño" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T10:00:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>