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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
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            Metrogas: del modelo estatal a la empresa moderna con rostro humano
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gmyZl3GQbEJko38BYiHltYOe2ps=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/alumnos_de_una_escuela_primaria_reciben_mochilas_y_materiales_educativos_como_parte_del_programa_hogar_calido_hogar_impulsado_por_metrogas_para_promover_el_uso_seguro_y_responsable_del_gas_natural_desde_la_infancia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El nuevo perfil de Metrogas no responde solo a una estrategia comunicacional: es el resultado visible de una transformación interna sólida, estructural y participativa. Un proceso que comenzó a tomar forma en 2021 y que hoy empieza a traducirse en resultados concretos: más eficiencia, mejores servicios y una conexión más humana con la comunidad.</p><p>En 2025, un estudio realizado por la consultora CIO Investigación, que lidera Cecilia Mosto, ubicó a Metrogas en el primer lugar en imagen positiva y en el segundo lugar en reputación entre todas las empresas de servicios públicos del país. El dato no es menor: revela el impacto de un cambio profundo que excede la comunicación y se funda en hechos. ¿Qué cambió? ¿Cómo logró una empresa de servicios públicos aggiornarse al siglo XXI sin perder su esencia?</p>Sede central de Metrogas en Buenos Aires, símbolo de la renovación arquitectónica y tecnológica de la compañía.Una nueva cultura organizacional<p>El punto de partida fue la implementación, en 2021, del Modelo de Excelencia como marco de gestión interna. Este modelo tiene como uno de sus pilares la innovación, no como valor abstracto, sino como práctica concreta, transversal y medible. A fines de 2022, Metrogas lanzó el Programa de Innovación para canalizar las mejoras internas y aplicar una metodología sistemática a cada propuesta de cambio.</p><p>“Detectamos un fuerte deseo de los colaboradores por participar y proponer. Eso nos obligó a repensar nuestras estructuras internas para canalizar esa energía”, comentó a Newstad Lucas Wittmann, jefe de Excelencia Operacional.</p><p>Se conformaron equipos de trabajo con coordinadores de proyectos, quienes garantizan el cumplimiento de metodologías como DMAIC, y se apoyaron en el trabajo clave de los analistas del área de Excelencia Operacional, un sector específicamente dedicado a la mejora continua dentro de la compañía.</p><p>Gracias a esta estructura, uno de cada cinco empleados ya participó activamente en los procesos de innovación. El resultado: más de 150 propuestas recibidas, 39 proyectos implementados y otros 10 en vías de concreción. “Así, se conformaron equipos multidisciplinarios que lograron que cada sector aportara soluciones con mejoras innovadoras, de acuerdo a la necesidad de cada proyecto”, explicó Wittmann.</p>Más tecnología, más eficiencia<p>La transformación también se tradujo en mejoras directas para los usuarios. Uno de los proyectos más destacados fue la creación del sistema de Legajos Digitales, que permite que toda la documentación técnica de una instalación esté disponible online, accesible desde una tablet, y con trazabilidad completa.</p><p>También se digitalizó el proceso de Inspección Civil Fotográfica: las obras de reparación ya no requieren la presencia inmediata de un supervisor. Basta una serie de fotos estandarizadas, cargadas en un aplicativo, para que un analista revise y apruebe (o rechace) el trabajo de forma remota.</p><p>“En la mayoría de los proyectos, el denominador común fue la transformación digital y la automatización de tareas. Pasamos del papel y la transcripción manual a formularios digitales y bots automatizados que acortan los tiempos y mejoran la calidad de los datos”, detalló Wittmann a Newstad.</p><p>Se estima que los beneficios anuales superan los 200.000 dólares, con inversiones que se repagan en menos de dos meses. A eso se suma una reducción en la carga operativa, la mejora de la trazabilidad y una menor huella de carbono.</p>Un operador de Metrogas monitorea los procesos técnicos mediante plataformas digitales, parte de los proyectos de automatización y transformación tecnológica impulsados por la compañía.Presencia real en la comunidad<p>Pero la transformación de Metrogas no se quedó solo en lo técnico. También redefinió su vínculo con la comunidad, con un plan sostenido de programas educativos, sociales y ambientales.</p><p>“Nuestro objetivo fue acercarnos más a la gente, generar impacto positivo en el territorio y contribuir al desarrollo sostenible”, explicó a Newstad Viviana Barilá, gerenta de Asuntos Públicos y Sustentabilidad.</p><p>Entre los programas más consolidados se destacan:</p><p>Instalando Calor Seguro, que desde 2015 capacitó a más de 7.300 estudiantes de escuelas técnicas en prácticas seguras de instalación.</p><p>Hogar Cálido Hogar, orientado a chicos de primaria, que ya alcanzó a más de 30.000 niñas y niños de CABA y el conurbano sur.</p><p>El programa de Voluntariado Corporativo, relanzado en 2015, que moviliza a más de 150 empleados por año en tareas solidarias y de cuidado ambiental.</p><p>Y Instalaciones Solidarias, iniciado en 2019, que ya realizó 36 obras para comedores y merenderos, beneficiando a más de 8.000 familias.</p>Estudiantes participan de una jornada educativa sobre seguridad en instalaciones domiciliarias de gas, organizada por Metrogas.Una empresa que cambió desde adentro<p>“Todo esto fue posible porque cambiamos por dentro. Ya no somos una empresa que solo reacciona ante una necesidad operativa: somos una organización que aprende, anticipa y mejora con base en la participación de su gente”, concluyó Viviana Barilá.</p>Interior de las oficinas de Metrogas en Buenos Aires, donde se impulsa la innovación colaborativa y el trabajo interdisciplinario entre áreas<p>Metrogas ya no se presenta solo como prestadora de servicios: hoy es una empresa con rostro humano, capacidad de adaptación y vocación de futuro. Su caso demuestra que, incluso en sectores regulados y tradicionales, es posible reinventarse desde lo profundo y dejar huella.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gmyZl3GQbEJko38BYiHltYOe2ps=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/alumnos_de_una_escuela_primaria_reciben_mochilas_y_materiales_educativos_como_parte_del_programa_hogar_calido_hogar_impulsado_por_metrogas_para_promover_el_uso_seguro_y_responsable_del_gas_natural_desde_la_infancia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La distribuidora de gas más grande del país se posiciona como una compañía ágil, moderna y cercana, gracias a una transformación profunda de gestión y cultura interna.]]>
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                                <category term="energia-mineria" label="Energía &amp; Minería " />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-07-06T10:00:00+00:00</published>
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            Fe, familia y trabajo: el legado ejemplar de Enrique Shaw
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/J-kPMAIGeg0joy1QebFTe6nyQzw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/enrique_shaw_junto_a_su_esposa_cecilia_bunge_y_sus_nueve_hijos_una_familia_unida_por_la_fe_la_alegria_y_la_entrega_cotidiana.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>No todos los días la Iglesia da un paso firme hacia la beatificación de un empresario. Pero Enrique Shaw, fundador de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y figura central del empresariado argentino del siglo XX, no fue un empresario común. Fue un hombre cuya espiritualidad se filtraba en cada ámbito de su vida: en el trabajo, en su familia numerosa, en su trato con los más humildes y, sobre todo, en su manera de amar y hacer amar.</p><p>El 17 de junio pasado, la Comisión de Teólogos del Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano aprobó unánimemente el milagro atribuido a su intercesión, luego de haber sido validado también por una comisión médica. Sólo falta la aprobación de cardenales y obispos, y la firma del Papa, para que este padre de familia, marino de formación y empresario comprometido con la doctrina social de la Iglesia, se convierta en beato.</p><p>“Es una bendición inmerecida”, dice su nieta Sarita Critto, con una mezcla de alegría y pudor. “Pedimos oraciones para que la última etapa del proceso también sea aprobada. Pero sobre todo, confiamos en que este camino pueda hacer mucho bien.”</p><p>Shaw murió joven, a los 41 años, en 1962. Dejó nueve hijos y una fábrica donde sus más de 3.000 trabajadores aún hoy lo recuerdan. No por sus discursos, sino por su sonrisa.</p><p>“Tu papá era un santo”, le dijeron más de una vez a la hija de Enrique. Ella, a su vez, le transmitió a Sarita la imagen de un hombre que encontraba belleza donde otros veían mediocridad: "Admirar para poder fecundar", repetía. Y así obraba: promovía a los que nadie veía, se inclinaba por los "no brillantes", les abría caminos. Como si su mirada tuviera una fuerza germinativa.</p>Enrique Shaw, empresario argentino, padre de nueve hijos y testigo de una fe vivida con alegría y coherencia.<p>Una de las anécdotas más entrañables que recuerda su hija, Sara Shaw de Critto, tiene que ver con las "florcitas espirituales". Durante la Cuaresma, les pedía a sus hijos que hicieran pequeños sacrificios como regalo. Cada uno lo anotaba con un dibujo en una hoja, y luego se lo mostraban a su padre como un ramo ofrecido con alegría. “Lo hacíamos felices”, recuerda. “Nos encantaba correr a mostrárselas apenas llegaba del trabajo”.</p><p>La alegría era, de hecho, un rasgo distintivo. Enrique Shaw no se permitía la queja, ni siquiera al volver exhausto del trabajo. Silbaba desde la puerta, y sus hijos corrían a recibirlo. Jugaba con ellos, organizaba guerras de almohadones, los hacía cantar en el auto. Pero también les enseñaba a rezar. “Juntaba nuestras cabecitas y decía el 'Miradme, oh mi amado y buen Jesús'”, rememora su hija. “Eran momentos breves, pero místicos. Yo pensaba que eran normales, pero con los años muchos testigos lo destacaron como algo especial”.</p><p>También en su trato con los demás se reflejaba esa combinación rara de respeto y alegría. No cargaba a nadie, no ridiculizaba, no hacía chistes ofensivos. No era ingenuo: sabía quiénes se le oponían, pero su respuesta era la oración. “Recen para que se conviertan”, repetía a sus hijos cuando escuchaban burlas religiosas en la familia. “Nos enseñaba a tener lástima en vez de rabia por los que pensaban distinto”.</p>Sarita Critto junto a su abuela Cecilia Bunge de Shaw.<p>Como empresario, dejó un legado poco frecuente. Su concepción del trabajo iba mucho más allá del rendimiento. “La productividad es un medio para desarrollar la personalidad humana”, escribió. Para él, liderar una empresa implicaba multiplicar talentos ajenos, facilitar la santidad del prójimo. Consideraba que los empresarios tenían un lugar neurálgico en la historia y una misión trascendente: ayudar a configurar el mundo según la imagen del cielo.</p><p>Sara lo explica así: “Se proponía favorecer la unidad, ser artesano de paz. Valoraba a cada persona que trabajaba con él como alguien que nos presta sus talentos y, por lo tanto, hay que ayudarlo a hacerlos fructificar”.</p>Enrique Shaw junto a su esposa Cecilia y sus nueve hijos en un viaje familiar. Una escena de fe, unidad y vocación compartida.<p>Su pensamiento inspira hoy a nuevos líderes. “Hace poco un joven emprendedor me dijo que quería que su lugar de trabajo fuera una comunidad humana, como decía mi abuelo”, cuenta la nieta. “Ese ideal lo movilizaba: no basta con no hacer el mal, hay que hacer todo el bien que se pueda, con los talentos que se tienen”.</p><p>Enrique Shaw no protagonizó milagros cinematográficos ni gestas épicas. Lo suyo fue otra cosa: una vida intensa, luminosa, entregada. “Su cara tenía un resplandor”, recuerda su hija. “Sus ojos siempre brillaban con cariño”.</p><p>Ante la pregunta de si reza a su abuelo, Sara contesta con una sonrisa: “Cuando escucho que otros le piden gracias, me interpela. Me doy cuenta de que yo también puedo pedirle, y agradecer su intercesión. Él decía que el cielo no es un lugar de reposo, sino de plenitud y de amor. Y creo que desde ahí, sigue haciendo florecer a los demás.”</p><p>Su posible beatificación no sería un homenaje póstumo, sino una forma de hacer visible lo que ya muchos perciben en silencio: que el bien, cuando es auténtico, deja huella.</p><p>Enrique Shaw no buscó brillar, pero irradiaba mucha luz. Su fuerza estaba en los gestos pequeños, constantes, generosos. En su forma de escuchar, de celebrar lo simple, de abrir caminos sin necesidad de imponerse. Y esa luz —la de una vida entera vivida con coherencia— sigue encendida.</p><p>Quizás por eso hoy, más de seis décadas después, su testimonio conmueve. Porque recuerda que se puede vivir con alegría profunda en medio del deber diario, que se puede hacer empresa con justicia y ternura, que se puede dejar una marca luminosa sin estridencias, desde lo cotidiano.</p><p>Y en eso, Enrique Shaw sigue inspirando.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/J-kPMAIGeg0joy1QebFTe6nyQzw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/enrique_shaw_junto_a_su_esposa_cecilia_bunge_y_sus_nueve_hijos_una_familia_unida_por_la_fe_la_alegria_y_la_entrega_cotidiana.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>A un paso de la beatificación, la vida del empresario argentino revive en la memoria entrañable de su nieta]]>
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                                <category term="liderarconvalores" label="#LiderarConValores" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-07-05T10:00:00+00:00</published>
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            Víctor Valle y el desafío de liderar con humanidad
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/71N5NaooWyH0a_S6P-MXBrpTFWw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/victor_valle_presidente_del_28_encuentro_de_acde_reflexiona_sobre_liderazgo_y_valores_desde_su_experiencia_en_google_argentina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Víctor Manuel Valle no llega al 28° Encuentro Anual de ACDE solo como Director General (CEO) de Google Argentina, sino como “forjador de un nuevo mundo”, convencido de que el liderazgo verdadero nace desde la integridad y los valores. Socio de ACDE, su trayectoria corporativa —desde su llegada a Google en 2006 como su primer CFO regional hasta liderar hoy un equipo de más de 350 personas en el país— va de la mano con una vocación por el bien común.</p><p>Pero lo que lo distingue no es solo su rol en una de las compañías más influyentes del mundo: es su carácter de hombre de familia, su compromiso espiritual y su fecunda apuesta personal. En 2017, cuando él y su mujer ya habían entrado en sus cuarentas, adoptaron a cuatro hermanos para que no tuvieran que separarse, movidos por el deseo profundo de construir un hogar lleno de amor y cohesión. Su coherencia se expande de lo personal a lo laboral.&nbsp;</p><p>En su visión del liderazgo, Víctor Valle apunta a que Google funcione como una comunidad de vida: un espacio donde las personas puedan crecer, vincularse y encontrar sentido también en lo profesional. Esa idea define su forma de liderar y está en línea con su trayectoria y compromiso personal.</p><p>Ese equilibrio entre visión organizacional, fe genuina y responsabilidad social lo convierte en el tipo de líder que ACDE elige para presidir este encuentro: alguien que no solo habla de valores, sino que los vive y multiplica. El lema de este año —“Forjadores de un nuevo mundo”­­— encuentra en él no solo una frase, sino una forma de actuar.</p><p>–¿Qué te motivó personalmente a involucrarte en la organización de este encuentro y por qué creés que espacios como el de ACDE siguen siendo necesarios en el mundo empresarial actual?</p><p>–Soy socio de ACDE hace varios años. Me acerqué porque creo que es un ámbito donde puedo conocer colegas con quienes comparto valores y la preocupación por construir un mundo mejor donde se vivan los valores cristianos. Este año, la invitación a presidir el Encuentro me la hizo Silvia Bulla, nuestra presidenta, lo cual me honró mucho. Ya había participado en dos ediciones anteriores como parte del equipo organizador, así que sabía de qué se trataba. Me parece fundamental crear espacios de reflexión, tanto a nivel personal como comunitario, en un mundo que está acelerado pero no deja de plantearnos preguntas profundas. Se necesita parar la pelota para pensar, compartir miradas y vislumbrar respuestas.</p><p>–Desde tu experiencia, ¿ves que encuentros como este pueden influir en la forma en que las empresas piensan y ejercen el liderazgo? ¿Qué impacto esperás que deje en quienes participan?</p><p>–Lo que sueño para este encuentro es que genere reflexión, comunidad y compromiso. Que personas cuyo corazón late parecido se conozcan y se apoyen. Y que también se animen a transformar su metro cuadrado, porque el cambio empieza por uno. Si logramos que alguien se vaya del encuentro siendo un poco mejor dirigente que cuando entró, entonces ya empezamos a influir positivamente. Ojalá que también inspire a otros a liderar poniendo a la persona en el centro.</p>Víctor Valle, impulsor de un liderazgo con sentido humano, en una jornada previa al Encuentro Anual de ACDE.<p>–El lema de este año —“Forjadores de un nuevo mundo”— sugiere una invitación a asumir un rol activo. ¿Qué tipo de liderazgo creés que está haciendo falta hoy en la Argentina?</p><p>–Argentina tiene muchos ejemplos de liderazgos con impacto real, aún en un contexto adverso. Hay muchísimo valor humano. Pero nos falta una visión de largo plazo que nos una. Falta diálogo, capacidad de ponernos en los zapatos del otro. Y ese diálogo empieza por cada uno. Necesitamos espacios estables donde podamos generar consensos duraderos que atraviesen décadas. Dirigir desde lo humano, con visión de país, es el gran desafío que tenemos.</p><p>–Uno de los riesgos es que estos espacios de reflexión queden en el plano discursivo. ¿Qué condiciones hacen falta para que los valores se traduzcan en acción concreta dentro de las empresas?</p><p>–El riesgo existe, claro, pero por eso elegimos un lema fuerte: “Forjadores de un nuevo mundo”. Forjar es hacerse cargo del rol histórico. Y los empresarios están en un punto neurálgico donde confluyen muchos actores. Escuchar, reflexionar y actuar puede tener un efecto multiplicador enorme. De chico me inspiró mucho Enrique Shaw, aunque no conocía su historia a fondo. Pero saber que existía un empresario que se la jugaba por los valores que yo compartía fue importante. Uno nunca sabe a quién puede inspirar.</p><p>–¿Qué esperás que se lleve de este encuentro alguien que participa por primera vez o llega con cierto desencanto respecto del rol empresario en la sociedad?</p><p>–Este año hay muchas personas que no son socias de ACDE, lo cual es muy bueno. Espero que se lleven esperanza, comunidad, inspiración. Si llegaron hasta acá, es porque algo de nuestro lema o de la agenda los interpeló. Y estoy seguro de que se van a ir enriquecidos. ACDE ofrece un entorno donde se pueden juntar voluntades y convertir lo individual en fuerza colectiva.</p>Una pausa que desafía<p>No hay innovación más radical en el mundo empresario que detenerse a pensar. Mientras muchos celebran la eficiencia, la velocidad o el impacto financiero, Víctor Valle propone una pausa. No por quietud, sino por convicción. El liderazgo que describe —y que ejerce— no se impone, sino que convoca por su capacidad de transformar más allá de lo aparente.</p><p>Encuentros como el de ACDE no deberían entenderse sólo como un lujo espiritual sino como una necesidad estratégica. Porque los valores no son un suplemento de las decisiones empresarias: son su raíz.</p><p>Y como toda raíz, aunque no se ve, es lo que sostiene.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/71N5NaooWyH0a_S6P-MXBrpTFWw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/victor_valle_presidente_del_28_encuentro_de_acde_reflexiona_sobre_liderazgo_y_valores_desde_su_experiencia_en_google_argentina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El presidente del Encuentro de ACDE habla de valores, diálogo y el rol del empresario como forjador del bien común.]]>
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                                <category term="liderarconvalores" label="#LiderarConValores" />
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                <published>2025-07-05T10:00:00+00:00</published>
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            “Hace falta que queramos creer”
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_NuAhqVb-3RUBYE-sEKwjHv6jus=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/el_filosofo_mariano_asla_durante_su_exposicion_en_el_encuentro_anual_de_acde_2025_en_la_que_llamo_a_recuperar_una_esperanza_lucida_y_activa_frente_a_los_desafios_del_presente_ask_chatgpt.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En su intervención durante el Encuentro Anual de ACDE 2025, el profesor e investigador Mariano Asla propuso un marco original para pensar la época: señaló que el mundo actual parece escindido entre un tecno-optimismo ingenuo y un tecno-pesimismo paralizante. Ambas posturas —dijo— comparten una misma trampa: la creencia de que el futuro ya está cerrado, que todo está predeterminado. Frente a esto, Asla propuso cultivar una esperanza lúcida: activa, tridimensional y consciente de los riesgos. Una esperanza que mira hacia adelante sin descartar el pasado ni el presente, y que parte de una convicción profunda: “hace falta que queramos creer”. Un llamado, en definitiva, a recuperar el deseo de apostar por el bien común, también —y sobre todo— en tiempos de cambio.</p><p>Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra, profesor de Ética y Antropología Filosófica en la Universidad Austral, Asla investiga desde hace años las dimensiones existenciales de la acción humana. En esta entrevista, responde en profundidad sobre el rol de la esperanza, el valor del tiempo, la complejidad moral del presente y los signos de un liderazgo verdaderamente ético.</p><p>—En tu exposición hablaste de una esperanza lúcida como antídoto frente al fatalismo. ¿Qué significa liderar con esa clase de esperanza dentro del mundo empresarial, donde muchas veces predomina la urgencia y el pragmatismo?</p><p>Una esperanza lúcida es una actitud positiva y abierta a lo nuevo, a la fecundidad que siempre implica sorpresas. A diferencia del optimismo y del pesimismo que suponen un futuro cerrado, disponible, ya sea bueno o malo. Optimistas y pesimistas tensan, por decirlo de alguna manera, la misma cuerda, uno hacia el lado del bien y de la utopía y otro hacia el lado del mal y la distopía, como si supieran de antemano cómo terminan las cosas.Del lado del optimismo esto puede ser ingenuo, cuando se desconocen posibles consecuencias negativas de los actos o directamente cruel cuando no se abren los ojos al mal presente, al sufrimiento del prójimo. El pesimista, como en el negativo de una imagen, ve los mismos contornos de las cosas, pero priman las sombras y la oscuridad. El pesimista vive del rencor y no de la gratitud, del aburrimiento y no del entusiasmo y del temor, no de la esperanza. El temor roba el futuro antes de que nazca, el temor aborta el futuro, es sobre todo estéril. A mí me da mucho que pensar la baja de la natalidad… para la que hay múltiples razones pero que manifiesta un cierto pesimismo hecho carne.Una esperanza lúcida no desconoce los riesgos, ni minimiza los males, sino que se compromete en la búsqueda activa de un futuro más humano. Esperanza es acción confiada pero atenta a la realidad. Por eso, más allá de la preocupación, hasta cierto punto inútil de pretender descifrar cómo va a ser el mundo del futuro, se propone dejar todo, hacer todo lo que esté humanamente a nuestro alcance, con cierta independencia de los resultados, que no están asegurados de antemano. La esperanza lúcida no le resta nada a la seriedad decisiva y al dramatismo de la vida humana.Por eso, en épocas de urgencia, de cambios exponencialmente acelerados y (aparentemente) irrefrenables, hace falta trascender el mero pragmatismo (corto y superficial) y preguntarnos de verdad a dónde queremos ir.Como siempre, no es tan importante llegar rápido como llegar a donde uno quiere ir.</p><p>—¿Cómo puede un empresario o un líder de equipo salir de la lógica binaria del tecno-optimismo o tecno-pesimismo y cultivar una mirada más crítica y constructiva frente a la tecnología?</p><p>Las lógicas binarias son hijas de la tendencia tan humana a supersimplificar los problemas complejos. Un poco por pereza y otro poco por maniqueísmo es cómodo dividir el mundo en dos grupos: los inteligentes y buenos (nosotros) y los otros, pobres, a los que no asisten razones o no tienen buena voluntad. Ese es el espíritu de todas las polarizaciones, de las brechas que nos separan a los hombres. Progresistas y conservadores, ateos y creyentes, libertarios y kirchneristas… siempre ha sido un poco así.Optimistas y pesimistas pueden caer también en esa tentación naif, de un cierto “grupismo”, y adoptar un aire de superioridad intelectual o moral que no hace justicia con la complejidad de lo real. Una mirada verdaderamente humana no renuncia a la capacidad de ponderar los cambios, de reconocer aciertos, de arrepentirse de los errores, y de llamar a todos.En la relación con la tecnología esto es particularmente importante porque, debido a su presencia en todos y cada uno de los ámbitos de la vida y a su función como extensión del cuerpo, pasa a ser parte del ambiente, se naturaliza y podemos perderla de vista. Hace falta ganar perspectiva, mirarla a la cara y someterla a tela de juicio, como a cualquier instrumento, para sacarle verdadero provecho.No viene mal recordar algunas obviedades, porque podemos olvidarlas: la tecnología está hecha para el hombre y no al revés. La lógica de la eficiencia y la utilidad, que es la de las máquinas, no hace lugar a lo verdaderamente humano que se nutre en el sentido y florece en los vínculos. El “tempo” humano que es el de lo viviente y de lo orgánico, el de los hábitos y el de los vínculos, no se puede acomodar al ritmo de reemplazo y obsolescencia de las máquinas. Al menos, no, sin perder su verdadera naturaleza. Un poema no se puede leer rápido, no se puede acelerar el crecimiento de un niño, una amistad verdadera requiere un tiempo de maduración.</p><p>—Hablaste de la importancia de valorar pasado, presente y futuro para no caer en simplificaciones. ¿Qué lugar ocupa la memoria —la historia de una organización, por ejemplo— a la hora de tomar decisiones con sentido ético?</p><p>En toda vida humana y en las organizaciones también, la mirada debe partir del pasado, recordar, para agradecer y, a veces, para perdonar. Así, se puede ponderar lo que ya no tiene ningún sentido, pero también lo que debe ser recuperado, y lo que merece ser conservado. Es la forma de acrisolar el valor que hemos logrado como humanidad. Luego, en el presente es necesario actuar, elegir, asumiendo que el futuro será, por acción u omisión, lo que decidamos hacer de él. El futuro, finalmente, es el lugar de los ideales, de aquellos sueños que son imposibles pero necesarios. Sin ideales, solo nos queda el cinismo o la autojustificación.</p>Mariano Asla en el Encuentro Anual de ACDE 2025, con una reflexión sobre liderazgo, tecnología y esperanza.<p>—Dijiste algo potente: que la historia va a donde nosotros queramos que vaya. ¿Qué condiciones se necesitan para que ese deseo colectivo —en una empresa, en una sociedad— se oriente hacia el bien común y no hacia intereses egoístas?</p><p>Creo que lo primero es reconocer que la realidad humana es compleja, ambivalente, que en el mundo hubo, hay y habrá bienes y males, porque están en nuestro corazón. Siguiendo la imagen evangélica, solo el que reconoce que en su campo hay trigo y cizaña puede luchar por ser mejor persona. Digo “luchar” porque no es imposible, no es absurdo, pero tampoco podemos darlo por sentado. Es curioso que muchas veces pensemos que el simple paso del tiempo alcanza para hacernos buenos, cuando en realidad solo nos envejece.La esperanza cristiana se da en un justo medio entre la seguridad falaz de que uno ya está salvado (presunción) o la igualmente falsa convicción de que estamos condenados (desesperación). En la ética humana esto significa saber que podemos obrar bien o mal, y por ello tener mérito o culpa.Luego, en las empresas, como en las familias, el ejemplo arrastra, sin necesidad de muchas campañas ni marketing alguno.</p><p>—En un contexto donde la palabra “valores” suele usarse como eslogan vacío, ¿cómo podemos distinguir un liderazgo verdaderamente ético de uno meramente decorativo? ¿Qué signos concretos deberíamos mirar?</p><p>Me parece que lo genuino se termina imponiendo siempre. La cáscara, el barniz y la simulación difícilmente resisten el paso del tiempo. Muchos filósofos han dicho que la verdad es subjetiva, pero no entendido esto, como que es relativa a cada uno. La verdad es para mí algo que me compromete como sujeto, lo que se manifiesta en mi vida, algo que honro porque me excede. Con los valores pasa algo parecido, pueden predicarse y recordarse, pero solo se transmiten como vibración o el calor en el contacto real con la persona. Creo que en todos los órdenes hemos sido testigos de la vida de personas que se gastan, que se “desviven” por lo que consideran importante. Ese es el verdadero tesoro que tenemos entre manos.</p><p>Inmersos en la velocidad cotidiana, Mariano Asla nos invita a bajar un cambio y recuperar profundidad. Su llamado a cultivar una esperanza consciente, a mirar la historia con gratitud y sentido, y a ejercer un liderazgo que se juegue en lo real, resuena como una oportunidad: la de volver a apostar, incluso en la incertidumbre, por aquello que vale la pena creer.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_NuAhqVb-3RUBYE-sEKwjHv6jus=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/el_filosofo_mariano_asla_durante_su_exposicion_en_el_encuentro_anual_de_acde_2025_en_la_que_llamo_a_recuperar_una_esperanza_lucida_y_activa_frente_a_los_desafios_del_presente_ask_chatgpt.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El filósofo Mariano Asla propone liderar desde una esperanza lúcida, crítica y activa en tiempos de cambio.]]>
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            ACDE: forjando líderes con identidad y propósito
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pZffJtSTJPPTMAlXU4yUgM8fKRg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/ultima_jornada_anual_de_acde_joven.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) es una comunidad de ejecutivos, emprendedores, profesionales y empresarios que participa a título personal, con un objetivo claro: ser un ámbito de reflexión y acción empresarial iluminado por los valores del humanismo cristiano.</p><p>Fundada en 1952 por un grupo liderado por Enrique Shaw —basado en su convicción de que el empresariado debe ser motor de justicia social y dignidad laboral— ACDE se convirtió desde entonces en un espacio de diálogo ético y compromiso social. Nació como iniciativa de gente vinculada a la Acción Católica, interesada en transformar con integridad las relaciones entre capital y trabajo.</p>Misión y perfil institucional<p>La misión de ACDE es ayudar a los líderes empresariales a vivir coherentemente su vocación profesional y su fe. Busca fomentar culturas organizacionales que promuevan:</p><p>Respeto y participación, asegurando que la empresa sea una comunidad de crecimiento humano.</p><p>Integridad y coherencia, tanto en la persona como en sus acciones públicas.</p><p>Estos valores —ejemplaridad, transparencia y bien común— se viven desde adentro: ACDE no es una asociación de empresas, sino de personas comprometidas, que voluntariamente ponen sus actos al servicio de una transformación profunda.</p>Ámbitos de acción<p>ACDE opera en múltiples frentes:</p>Encuentros y conferencias: espacios como el Encuentro Anual y la Jornada Joven permiten unificar visiones y energías alrededor de temas clave: calidad institucional, innovación, ambiente y roles sociales.Programas de acompañamiento: iniciativas como Consejeros y Valores en Acción ofrecen mentoring personalizado para aplicar valores cristianos en el liderazgo corporativo.Grupos de afinidad: ACDE Joven, Mujer, G40, Abogados y Sustentabilidad permiten experiencias de pertenencia y fortalecen habilidades desde distintos enfoques profesionales.Compromiso social y voluntariado: sus socios protagonizan actividades para promover la cultura empresarial ética y responsable.Silvia Bulla, presidenta de ACDE, entrega al papa Francisco un ejemplar del libro “Enrique Shaw: un empresario en plenitud”, durante una audiencia en el Vaticano.Diálogo institucional y presencia global<p>ACDE integra redes de colaboración incentivando el diálogo intersectorial. Forma parte de la mesa coordinadora del Foro de Convergencia Empresarial, junto a más de 60 entidades, con el objetivo de impulsar políticas que favorezcan la inversión, el empleo formal y la inclusión social.</p><p>Asimismo, está adherida al Pacto Global de las Naciones Unidas, compromiso que impulsa los derechos humanos, laborales y ambientales en la actividad empresarial.</p><p>En el plano global, ACDE pertenece a UNIAPAC, la Unión Internacional de Empresarios Cristianos, que reúne líderes de más de 40 países y aboga por una economía humanista al servicio del bien común.</p>Comunidad, historia y futuro<p>Con más de 1.000 socios activos y setenta años de historia operativa, ACDE es una red federal con alcance nacional. Su gen institucional —la contribución voluntaria y el testimonio personal— es lo que sostiene su eficacia y vigencia.</p><p>A lo largo de su formación, ACDE ha impulsado debates clave para la Argentina: desde los primeros congresos sobre capital y trabajo en los años cincuenta, hasta su activa participación en momentos de cambio cultural y organizacional.</p><p>Hoy su premisa sigue siendo tan relevante como en sus orígenes: la empresa es vocación y servicio; negocio y comunidad; desarrollo y dignidad.</p>¿Por qué es relevante para líderes hoy?<p>En un escenario donde se avanza rápido pero se reflexiona poco, ACDE ofrece una pausa para preguntarse hacia dónde y para quién se lidera. Reivindica la idea de que los valores cristianos no son adorno, sino fundamento ético de toda decisión empresarial. Ofrece una visión de líder que no solo busca rentabilidad, sino también justicia, cohesión y responsabilidad hacia las personas.</p><p>El especial de Newstad “LIDERAR CON VALORES” toma a ACDE como ejemplo viviente de cómo profesionalismo y humanidad pueden sostenerse mutuamente, y propone a los lectores empresariales una invitación clara: no hay liderazgo sólido si no está anclado en valores que trasciendan lo meramente económico.</p><p>ACDE no sólo ejerce influencia por su red o trayectoria sino por inscribir en la praxis diaria de sus socios la reflexión humanística sobre cómo “convertir la empresa en comunidad”. Este es el núcleo de su aporte: no creer en el liderazgo, sino forjarlo a diario, con sentido y propósito.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pZffJtSTJPPTMAlXU4yUgM8fKRg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/ultima_jornada_anual_de_acde_joven.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde hace más de 70 años, esta organización cristiana forma dirigentes con compromiso social y visión humana.]]>
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                <published>2025-07-05T10:00:00+00:00</published>
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            Ahhh...verdaderamente cool
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iQpNTpzG-VcDUIehYCTloBzV3zQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/quien_dijo_crisis_de_los_60_brad_y_tom_en_la_presentacion_de_f1_los_mas_cool_de_todos_los_cools.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Rachel Kushner, escritora reconocida por sus novelas literarias y crónicas culturales, regresó a la Universidad de California, Berkeley, invitada a dar un discurso de graduación. A sus 16 años, había sido una estudiante precoz y en silencio, desconectada. Ahora adulta y de pie otra vez en el campus, no asomaba el orgullo sino la punzada de una vieja incertidumbre. Pensó que su mayor aprendizaje no se había gestado dentro de una clase, sino de observar durante horas sentada en los márgenes del campus —“mi educación fue más sucia que académica”—, a un loco que gritaba "Rare!"-un personaje conocido por sus flexiones y su delirio repetitivo.&nbsp;</p><p>“Solo con el tiempo uno puede ver qué importó realmente de su paso por la universidad”, comenta con lucidez Kushner.</p><p>Ese verbo, mirar, se convierte en una pulsión precisa que atraviesa su relato: la atención sin filtro, cuando lo obvio distrae y en cambio lo sutil enseña mucho, hace pensar. Esa mirada aguda, que ella cree su ventaja, es una posición de poder invisible: es leer la escena cuando todos están ocupados interpretándola.</p><p>Un estudio global reproducido por The New York Times investigó qué califica a alguien como cool en distintas culturas. Detectó seis rasgos universales: extroversión, hedonismo, poder, autonomía, apertura y gusto por la aventura. Nada de calidez ni conciencia: esas cualidades son del grupo de los “buenos”. Ser cool, encontraron, implica desafiar, pero lleva consigo riesgos. Según los investigadores, perseguir ese estatus durante la adolescencia puede derivar en tensiones adultas: adicciones, vínculos frágiles, conductas extremas.</p><p>Y entonces aparece Anna Wintour, reina indiscutida de la moda y editora en jefe de Vogue durante décadas. Según The Guardian, ella fue “a la vez Enrique VIII y Thomas Cromwell”: cetro visible, pero también pulso estratégico. Organizó la moda, elevándola a patrimonio cultural con portadas desafiantes (como su primera con jeans en los 80). Sus anteojos oscuros no escondían frialdad, sino concentración: su coolness era estructura firme, no pose efímera.</p><p>Pero el caso más reciente y fascinante de coolness convertido en fenómeno cultural es Brad Pitt. Su protagónico en F1 —la película de Fórmula 1 producida por Apple y rodada en pistas reales— no solo le valió el récord de apertura en taquilla para Apple Original Films ($144 M globales) &nbsp;sino que lo volvió a situar como ícono de estilo a los 61 años. Pitt se entrenó al volante, rodó en Silvestone y compartió pista con Lewis Hamilton , liberado de su pasado turbulento y apadrinado por Tom Cruise en el estreno. Su nuevo look—buzzcut con traje y pañuelo verde—reinventa el glamour sin estridencias.</p><p>Pitt conjuga poder, presencia, riesgo y autenticidad: no para verse cool, sino porque ya lo es. Su figura habla de entereza, de una solidez ganada, de revisar los desafíos del pasado y conducir con certeza hacia adelante.</p><p>Volviendo a Kushner: hay algo subversivo en su afirmación de que lo poderoso no es ser cool, sino estar presente. Estar sin meta, observar sin juzgar, aprender sin plan. Mientras muchos se ocupan de la pose, los márgenes exhiben su propia forma de elegancia.</p><p>El estilo no está en ganar la atención ni el aplauso inmediato, fugaz. Está en la capacidad de mirar todo, en captar sutilezas, detalles que nos vuelven más inteligentes. Está en ese silencio sostenido que dice más que cualquier golpe de impacto.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iQpNTpzG-VcDUIehYCTloBzV3zQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/quien_dijo_crisis_de_los_60_brad_y_tom_en_la_presentacion_de_f1_los_mas_cool_de_todos_los_cools.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Kushner, Wintour, Pitt y un estudio global sobre la "coolness" iluminan recorridos fuera de libreto y el valor de la mirada propia.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-07-03T11:33:09+00:00</published>
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            “Yo pensaba que la escuela era un lugar seguro”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LxvQYD94K6xnq-EJyKaztIq6cSQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/una_madre_observa_en_silencio_como_sus_hijas_ingresan_al_colegio_confiando_en_que_alli_estaran_cuidadas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Yo pensaba que controlando sus redes, eligiendo bien sus amistades, llevándolas y trayéndolas de cada salida, tenía todo cubierto. Estaba convencida de que la escuela era el lugar más seguro para mis hijas. Hasta que mi hija me mostró el texto que tenía que leer en clase de literatura.”</p><p>Carina Massarelli es madre de tres adolescentes. Dos de ellos asisten al Colegio Integral de Fisherton, en Rosario. El año pasado, uno de sus días comunes como madre dio un giro inesperado cuando su hija, de apenas trece años, le mostró una página del libro Cometierra, de Dolores Reyes, que debían leer en voz alta durante una clase.</p><p>El fragmento, al que tuvo acceso Newstad, decía:</p><p>“Chuparle la pija a Ezequiel era como un juego para mí. Pensaba en un helado mientras pasaba la lengua y se la besaba. Ezequiel me dejó jugar un rato, hasta que me agarró de los pelos y me puso de pie. Sus manos desabrocharon mi pantalón y lo bajaron bruscamente…"</p><p>“Imaginen lo que es leer esto en voz alta frente a toda una clase. Yo, como adulta, sentí pudor. ¿Qué puede sentir una chica que apenas está comenzando a entender su cuerpo?”, se pregunta Carina, todavía conmovida.</p><p>Hasta ese momento, no se había opuesto a la Educación Sexual Integral (ESI). “Yo creía y esperaba que les enseñaran cómo cuidar su cuerpo, cómo respetarse a sí mismos y a los demás, los riesgos de las enfermedades de transmisión sexual, del embarazo adolescente, del abuso. Todo eso lo hablo en casa, y pensé que la escuela iba a reforzarlo. Pero lo que vi fue algo muy distinto.”</p><p>Lo que más la indignó no fue solo el tono del fragmento, sino la naturalidad con la que se lo impuso. “Los obligaban a leerlo en voz alta. Y cuando revisé otros textos del cuatrimestre anterior, vi que había más de lo mismo: drogas, robos, femicidios, prostitución, abusos. Todo eso en literatura. ¿Con qué objetivo?”</p><p>Carina pensó que se trataba de una decisión desafortunada de una profesora en particular. Pero pronto comprendió que era institucional. Junto a un grupo de padres, pidió una reunión con el director, la vicedirectora y la profesora de Literatura. “Al principio fuimos unos diez padres. Después, salvo una mamá más, todos se bajaron. Tenían miedo de que sus hijos fueran señalados. Yo también tuve miedo, pero decidí no callarme.”</p><p>Durante la reunión, presentaron una carta solicitando que se revise la bibliografía. La respuesta llegó días más tarde, por correo electrónico: la escuela no modificaría los contenidos porque estaban alineados con el plan de estudios.</p><p>“La profesora defendía los textos diciendo que querían mostrar la realidad. Pero yo me pregunto: ¿no hay otras formas de mostrar la realidad? ¿Hay que exponer a los chicos a escenas de sexo explícito y violencia para que entiendan el mundo en el que viven?”</p><p>Presentaron también una carta de “no autorizo”, para que sus hijas no participaran de ese tipo de contenidos. No fue suficiente. “Los textos seguían apareciendo, incluso en otras materias. Además, los calificaban con esos contenidos. O los leés, o no aprobás.”</p><p>Carina siente que el relato institucional borra la voz de los padres. “En casa hablamos de estos temas sin tabúes. Incluso del aborto. Pero no desde una mirada ideológica. Yo creo que nacer con un sexo no es un detalle menor. Que el cuerpo se cuida, que el sexo implica amor, responsabilidad. Que el aborto, aunque sea legal, es un asesinato. Todo eso se puede enseñar, pero con respeto, con criterio, sin adoctrinamiento.”</p><p>Después de la reunión con la escuela, Carina llevó su reclamo al Ministerio de Educación provincial. Luego al nacional. En ambos casos, asegura, no obtuvo respuesta. “Pasó el tiempo y no pasó nada.”</p><p>Aún hoy, sigue creyendo que la educación sexual es necesaria. Pero no así. “Lo mínimo sería que los padres sepamos qué se va a enseñar. Que podamos opinar. Que se respete nuestro derecho a educar a nuestros hijos según nuestros valores. Si no están preparados para hacerlo sin ideología, entonces que lo dejen en manos de la familia.”</p><p>“No quiero que mis hijas sufran consecuencias por lo que digo. Dudo todo el tiempo. Pero también sé que, si yo como madre no levanto la voz, nadie lo va a hacer por ellas.”</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LxvQYD94K6xnq-EJyKaztIq6cSQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/una_madre_observa_en_silencio_como_sus_hijas_ingresan_al_colegio_confiando_en_que_alli_estaran_cuidadas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Carina cuestiona cómo se aplica la ESI en el aula tras un caso que encendió la alarma entre padres en Rosario.]]>
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                                <category term="adoctrinamientosexual" label="#AdoctrinamientoSexual" />
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                <published>2025-06-28T10:00:00+00:00</published>
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            Decir la verdad sin temor a la cancelación
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CpV9UsbKSCBfE9JbamWP59QQFFs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/jk_rowling_senala_johnny_depp_resiste_y_un_chico_redescubre_su_blackberry_tres_formas_de_no_adaptarse_al_guion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay algo admirable en los que ya no tienen nada que perder. Johnny Depp, por ejemplo. En la entrevista que dio a The Times, se definió como “un conejillo de indias del MeToo”. No lo dijo con rencor, sino con esa melancolía de los que sobrevivieron a un incendio y se quedaron con olor a humo en la ropa. “Fui como un conejillo de indias del MeToo... y lo absorbí todo”, soltó, casi como quien habla de haber sido atropellado por una época.</p><p>Lo más revelador no fue el juicio con Amber Heard ni el escándalo hollywoodense, sino lo que pasó después. “Hay personas —y estoy pensando en tres— que me hicieron daño... Esa gente venía a los cumpleaños de mis hijos”. La cancelación tiene algo más cruel que la justicia: no te enfrenta al crimen, te deja solo. Y el delito, claro, es no cumplir con el guión cultural vigente. En su caso, atreverse a defender su versión de los hechos. En otros, usar palabras que ya no se usan.</p><p>Ahí entra en escena otra figura incómoda para la corrección oficial: J.K. Rowling. Esta semana elogió a una presentadora de la BBC que corrigió en vivo la expresión “personas embarazadas” por “mujeres embarazadas”. Fue apenas una frase, pero suficiente para ganarse el aplauso de la autora de Harry Potter: “Ya tengo nueva presentadora favorita”.</p><p>¿Qué puntos en común encuentro en Johnny Depp, Rowling y esa periodista que se animó a nombrar a las mujeres como tales? Una decisión simple pero cada vez más difícil: no ceder. No embellecer el absurdo. No ir por el camino que promete menos problemas, sino por el que deja dormir tranquilo. Lo más llamativo no es que lo hagan; es lo solos que quedan cuando lo hacen.</p><p>Mientras tanto, los más chicos —los que heredan este escenario— ya acumulan, según un estudio reciente, 25 años de su vida frente al celular. Cinco horas y media por día, en promedio. Algunos llegan a nueve. El 68% admite que les afecta el rendimiento escolar. El resto no respondió: probablemente estaban viendo unos shorts en Youtube.</p><p>Y sin embargo, entre todos los modelos de teléfono que podrían elegir, algunos mencionan el BlackBerry. Una rareza. Alomejor no es solo una moda vintage. Tal vez sea un deseo escondido de volver a cuando el teclado era físico, las palabras tenían peso y los sentidos no estaban tercerizados.</p><p>Hoy se discute si el sexo es una construcción mental, si decir “mujer” ofende, si tener convicciones es peligroso. Y, al mismo tiempo, hay chicos que ya sienten que no tienen espacio propio, ni en el lenguaje ni en su cabeza, invadida de notificaciones.</p><p>Quizás por eso hay algo profundamente humano en esas pequeñas desobediencias que les conté: una mirada fuera de cámara, un actor que no se retracta, un adolescente que extraña el clic de una tecla. Son detalles. Pero a veces, en medio del barro, es un detalle el que permite ver dónde está el suelo firme.</p><p>Porque entre tanto discurso inflado, emojis inclusivos y verdades a demanda, hay gestos que no necesitan explicarse ni defenderse. Se sostienen solos. Como quien no se acomoda en la silla, ni en la consigna o el slogan de moda. Como quien, sin quererlo, deja de formar parte del decorado.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CpV9UsbKSCBfE9JbamWP59QQFFs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/jk_rowling_senala_johnny_depp_resiste_y_un_chico_redescubre_su_blackberry_tres_formas_de_no_adaptarse_al_guion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Depp, Rowling y un chico con BlackBerry: qué nos dicen sobre sostener lo real, el lenguaje y la batalla contra lo absurdo.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-06-26T12:07:19+00:00</published>
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            Puna salteña: el secreto mejor guardado de la minería argentina
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/muIu3l-6_Ei4e64PXvrRcmyQIck=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/en_los_salares_de_la_puna_saltena_la_naturaleza_convive_con_uno_de_los_yacimientos_de_litio_mas_codiciados_del_planeta.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La altura no miente. A más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, la Puna salteña parece un páramo silencioso y deshabitado. Pero bajo esa superficie agrietada por el sol, el subsuelo guarda uno de los secretos más codiciados del siglo XXI: litio. Y no solo eso. También oro, plata, boratos, ónix y potasio. Minerales estratégicos que explican por qué este rincón de la Argentina norteña se convirtió en uno de los territorios más vigilados por inversores, Estados y empresas tecnológicas del mundo.</p><p>El nombre que más suena, claro, es litio. La Puna integra el llamado Triángulo del Litio, junto a regiones de Jujuy y Catamarca, que concentra más de la mitad de las reservas globales del “oro blanco” indispensable para baterías de autos eléctricos, celulares y almacenamiento energético. Pero reducir el potencial salteño solo al litio sería injusto. La mina Lindero, por ejemplo, extrae oro con tecnología de lixiviación de última generación; mientras que el yacimiento Tincalayu produce boratos a escala industrial. El Salar del Rincón, en tanto, ofrece carbonato de litio de alta pureza y reservas superiores al millón de toneladas.</p><p>Con más de 20 proyectos en distintas fases de desarrollo y una inversión estimada en más de 6.000 millones de dólares, Salta se posiciona como uno de los motores del nuevo modelo extractivo argentino. Solo en 2023, las exportaciones mineras superaron los 304 millones de dólares. Pero lo más singular no es la cifra, sino cómo se está construyendo esta minería.</p><p>A diferencia de otras regiones del país donde la palabra “minería” despierta alarma social, en la Puna más del 70 % de la población apoya la actividad minera. ¿Por qué? Porque genera trabajo formal, inversión local, capacitación y desarrollo territorial en una zona históricamente postergada. Hay ferias de proveedores locales, programas para insertar jóvenes y mujeres, y una ley provincial que prioriza el “compre salteño”. La minería, dicen, no pasa por arriba de las comunidades: dialoga, escucha, consulta.</p><p>“Antes vivíamos de la cría de llamas y la venta de artesanías. Hoy tenemos trabajo, formación y un ingreso estable”, cuenta Rosa, vecina de Santa Rosa de los Pastos Grandes, una de las localidades más próximas a los yacimientos. En la altura extrema, la minería no se ve como un enemigo sino como una oportunidad compartida.</p><p>Esto no significa que todo esté resuelto. El agua sigue siendo un tema sensible —especialmente en los salares— y los organismos provinciales deben reforzar los controles y la fiscalización. Pero el marco de licencias sociales y ambientales, las audiencias públicas y el monitoreo conjunto con las comunidades marcan una diferencia notable con respecto a experiencias pasadas en otros puntos del país.</p><p>Al mismo tiempo, el desarrollo tecnológico también empuja. Una empresa salteña presentó recientemente la perforadora más avanzada del país, diseñada para condiciones extremas, que reduce costos y tiempo en las campañas de prospección. La innovación, así, no llega desde afuera: se fabrica en casa.</p><p>La Puna salteña no es solo un yacimiento. Es un caso testigo. Una muestra de cómo un modelo extractivo puede —con regulación, escucha y visión de largo plazo— generar prosperidad donde antes solo había silencio. En una Argentina urgida por dólares y empleo, este altiplano áspero y lejano podría ser, paradójicamente, el camino más directo al futuro.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/muIu3l-6_Ei4e64PXvrRcmyQIck=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/en_los_salares_de_la_puna_saltena_la_naturaleza_convive_con_uno_de_los_yacimientos_de_litio_mas_codiciados_del_planeta.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La Puna salteña combina riquezas geológicas únicas con consenso social y tecnología para impulsar la nueva era minera argentina.]]>
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                                <category term="energia-mineria" label="Energía &amp; Minería " />
                <updated>2025-06-25T16:14:22+00:00</updated>
                <published>2025-06-25T16:08:34+00:00</published>
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            ¿Te dijeron que meditar era lo mejor? Probá con el Rosario
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/te-convencieron-de-que-la-meditacion-era-la-via-para-la-calma-proba-con-el-rosario" type="text/html" title="¿Te dijeron que meditar era lo mejor? Probá con el Rosario" />
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TH35KnrVDOI4inwflE_c_JACJPg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/estudios_recientes_muestran_que_el_rezo_del_rosario_puede_brindar_beneficios_similares_a_la_meditacion_moderna_pero_con_un_sentido_de_conexion_espiritual_mas_profundo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando una práctica milenaria católica logra llamar la atención de los científicos del siglo XXI, conviene detenerse a mirar. Según una investigación publicada recientemente en el Journal of Religion and Health, rezar el rosario puede ofrecer beneficios para la salud mental comparables a los que otorgan hoy las apps de mindfulness o los retiros zen. Pero eso no es todo: quienes lo rezan afirman que, además de calmar, el rosario consuela, orienta, une. Y eso, difícilmente lo logre una técnica de respiración.</p><p>El estudio, coordinado por un equipo internacional de investigadores, analizó cómo impacta el rezo del rosario en la frecuencia cardíaca y el bienestar emocional de los participantes. Los resultados fueron claros: el ritmo pausado de las oraciones, la repetición y el tono contemplativo generan un estado fisiológico cercano al de la meditación profunda. Pero al mismo tiempo, hay algo más. Algo que no puede medirse sólo con sensores.</p><p>“El rosario no es una introspección”, explica el padre José María Klappenbach, “es un diálogo. No me repito a mí mismo una frase, se la digo a María, a mi Madre. La paz que da saberse escuchado es indudable”. Para este sacerdote, la comparación con la meditación tiene sentido solo hasta cierto punto: “Sí, hay una cadencia, como en un mantra. Pero el contenido cambia todo. Acá no se trata de vaciarse, sino de llenarse de sentido, de consuelo”.</p><p>En estos tiempos donde se valora la serenidad mental como un fin en sí mismo, el rosario aparece como una herramienta espiritual con un plus: conecta con una persona, no con un concepto. “Es la oración de los sencillos, de los humildes”, añade el padre Lisandro Boyle. “No necesitás títulos, ni teología. Solo un rosario, o los dedos. Es una oración que serena, sí, pero también que consuela, que acompaña el dolor, que dispone para la Eucaristía”.</p><p>Los beneficios emocionales que destacan los estudiosos tienen, entonces, un anclaje más profundo para quienes lo rezan: el rosario no solo reduce el estrés, sino que encarna una pedagogía de la esperanza. Al meditar los misterios de la vida de Cristo desde la mirada de María, quien reza no solo se calma, sino que se coloca en otra lógica: la del amor paciente, la del servicio, la de la memoria agradecida.</p><p>Y quizás ahí radique el secreto de su vigencia. Durante décadas, el rosario fue visto por algunos como una devoción pasada de moda, casi infantil. Pero algo está cambiando. “Creo que subestimarlo es cosa del pasado”, dice Klappenbach. “Cada vez más gente lo reza, y muchos jóvenes. Es como si descubrieran que ahí encuentran una fuerza nueva para enfrentar lo cotidiano”.</p><p>Para Boyle, hay además un poder espiritual que no debe soslayarse: “Es una herramienta poderosa contra el mal espíritu. Porque nos recuerda que no estamos solos. Que la Virgen, cada vez que la invocamos como Madre, sale a nuestro encuentro”. También destaca que el rosario une a toda la Iglesia, “desde los papas hasta los niños”, con esa sencilla cadencia del Ave María que millones de personas repiten cada día en todo el mundo.</p><p>El padre Facundo Quiroga también lo vive en carne propia: “El rosario es maravilloso. Trae paz, devuelve la cordura, baja las pulsaciones de la ansiedad y el miedo. Todo esto lo digo por experiencia propia. Es una letanía repetida, con lo que nos hace profundos en la contemplación de Dios. Nos saca del encierro y la autorreferencialidad”. Cuando todo empuja hacia adentro, el rosario nos recuerda que no estamos solos.</p><p>Tal vez el dato más sorprendente no esté en el estudio científico, sino en lo que ocurre en cualquier misa de barrio, cuando un grupo de señoras reza el rosario antes de que empiece la liturgia. O en las mochilas de adolescentes que llevan uno colgado entre libros. O en los hospitales, cárceles, viajes, hogares. Porque si hay algo que el rosario sigue haciendo, además de calmar el alma, es unir.</p><p>Y esa puede ser, a fin de cuentas, la mayor sanación que ofrece.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TH35KnrVDOI4inwflE_c_JACJPg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/estudios_recientes_muestran_que_el_rezo_del_rosario_puede_brindar_beneficios_similares_a_la_meditacion_moderna_pero_con_un_sentido_de_conexion_espiritual_mas_profundo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Un estudio revela que el rosario ofrece beneficios mentales similares a la meditación, pero con algo más.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-06-25T11:18:18+00:00</published>
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            Ciberbullying: cómo acompañar sin invadir
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LnvG6kMWQPqgHpDCbCLJCHNPGrQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/santiago_passeron_y_milagros_schroder_referentes_de_faro_digital_durante_sus_charlas_sobre_ciudadania_digital_redes_sociales_y_prevencion_del_ciberbullying.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una burla en un grupo de WhatsApp. Un meme cruel que circula entre compañeros. Un mensaje hiriente en Instagram que no se borra, que se comparte, que vuelve. El bullying de hoy no termina con el timbre del colegio: sigue en los teléfonos, en las redes, en los chats. Y muchas veces, empieza ahí.</p><p>Desde 2015, la ONG argentina Faro Digital trabaja para iluminar esta realidad. Lo hace con talleres, investigaciones, campañas y capacitaciones en escuelas, redes y comunidades de toda Iberoamérica. Su campo de acción es claro: la vida digital cotidiana de chicos y adultos. Pero su meta es más ambiciosa: “Promover preguntas, abrir conversaciones y pensar nuevas formas de vincularnos en los territorios digitales”, explica Ezequiel Passeron, director de Educomunicación en la organización.</p><p>“Ciberbullying no es un problema virtual: es social e histórico”, agrega Milagros Schroder, la coordinadora de Educación. Lo que cambia son las herramientas, los formatos, los ritmos. Y también, los peligros.</p>Del recreo al feed: cómo opera el ciberbullying<p>El ciberbullying, dicen desde Faro Digital, es violencia sostenida entre pares —niños o adolescentes— que ocurre a través de medios digitales: redes sociales, videojuegos, transmisiones en vivo, foros o plataformas educativas.</p><p>¿Qué lo vuelve distinto —y más grave— que el bullying “analógico”? Su omnipresencia.“No tiene horarios ni paredes: puede ocurrir las 24 horas, incluso dentro del hogar. Y su capacidad de viralización lo amplifica”, advierte Schroder. La violencia digital, además, deja huella: lo que se publica es difícil de borrar, y muchas veces se comparte de forma anónima.</p><p>Pero el rasgo más inquietante es otro: la normalización.“El dolor ajeno se vuelve contenido. Una burla se viraliza como ‘chiste’. Una agresión se mide en likes”, explica Santiago Stura desde Faro. Así, la crueldad se vuelve entretenimiento. Y el respeto, una rareza.</p>No hay lugar seguro… si no hay cultura del cuidado<p>¿Dónde están los mayores riesgos? En todas partes. O, mejor dicho, en las plataformas donde pasan su día: WhatsApp, TikTok, Instagram, YouTube, grupos escolares. No hay un “lugar peligroso”, hay una lógica que habilita la violencia: la presión por encajar, la lógica del meme, el anonimato, la exposición permanente.</p><p>“El mayor peligro no es la tecnología. Es que nadie diga nada. Que nadie acompañe. Que naturalicemos”, dice Passeron. Por eso, para Faro Digital, la salida no está solo en instalar filtros, bloqueos o controles parentales. La clave está en construir presencia adulta significativa.</p>Cómo acompañar sin invadir<p>Según un estudio que la ONG realizó junto a SENAF, apenas uno de cada cuatro adolescentes recurre a un adulto ante un problema en Internet. La mayoría, calla. Y resuelve —o sufre— en soledad.</p><p>¿Qué pueden hacer las familias y docentes?</p><p>Preguntar sin juzgar (“¿Cómo te fue en internet hoy?” puede abrir puertas).</p><p>Estar presentes, no sólo vigilar (ver videos juntos, jugar, explorar).</p><p>Escuchar más que controlar.</p><p>Observar cambios de ánimo o aislamiento.</p><p>Construir normas en familia, no imponer reglas sin contexto.</p><p>“No se trata de espiar ni de controlar. Se trata de estar disponibles”, resume Schroder. “No alcanza con hablar de empatía si no entendemos que muchos chicos están creciendo en un entorno que los expone, los excede y los lastima”.</p>Educar en comunidad, pensar en red<p>Además del trabajo directo en escuelas y con familias, Faro Digital también impulsa campañas públicas, genera contenido en redes (ya tienen más de 50 mil seguidores) y participa en investigaciones con universidades locales e internacionales. Desde allí, siguen explorando las filosofías de la técnica que nos atraviesan.</p><p>“El futuro que imaginamos no es sin tecnología. Pero sí con vínculos más justos, cuidados y conscientes”, dicen.</p><p>A veces, lo que más necesita un chico no es que le pregunten qué pasó, sino que alguien se siente a su lado sin apuro. Que no expliquen tanto, pero que estén. Porque cuando todo parece público, fugaz y compartible, lo íntimo —ese espacio donde alguien nos mira de verdad— se vuelve urgente.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LnvG6kMWQPqgHpDCbCLJCHNPGrQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/santiago_passeron_y_milagros_schroder_referentes_de_faro_digital_durante_sus_charlas_sobre_ciudadania_digital_redes_sociales_y_prevencion_del_ciberbullying.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La ONG Faro Digital explica por qué el acoso virtual duele más, cómo detectarlo y cómo estar presentes sin controlar.]]>
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                                <category term="bullying" label="#Bullying" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-06-21T10:52:03+00:00</published>
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            Hola, ¿me leés? El drama de escribirle a alguien que no te contesta (y está online)
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/hola-me-lees-el-drama-de-escribirle-a-alguien-que-no-te-contesta-y-esta-online" type="text/html" title="Hola, ¿me leés? El drama de escribirle a alguien que no te contesta (y está online)" />
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AREpTa26c8RpykfMbT1DWf5W5h8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/mientras_su_hijo_ignora_los_mensajes_desde_la_cama_una_madre_desespera_frente_al_celular_autocuidado_o_simple_indiferencia_digital_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una madre cree que su hija está muerta. No la llama la intuición ni un presentimiento, sino algo más banal y desesperante: no le responde los mensajes. Ni las llamadas. Han pasado tres horas. Tres. En ese lapso, la hija estaba con el celular en la mano, pero no contestó porque “no era urgente” y porque, bueno, “se quedó dormida”.</p><p>La anécdota, contada por The Times, se presenta como un reflejo del mundo hiperconectado y agotado en el que viven los jóvenes. Se argumenta que no responden por una forma de autodefensa frente a la saturación digital. Que están “poniendo límites”. Que no es desinterés, sino autocuidado.</p><p>Pero algo no cierra. Porque esa misma generación que no puede escribir un “ok” cuando su mamá le pregunta si llegó bien, es capaz de pasarse horas viendo a desconocidos hacer bailes, recetas o chistes mediocres en TikTok. La energía que supuestamente no tienen para contestar mensajes se despliega, inagotable, en likes y scrolls interminables. ¿No hay ahí una forma sofisticada de evasión? ¿Una excusa disfrazada de sensibilidad?</p><p>Llamar “autocuidado” a no contestar es romantizar una banalidad. No responder no es un acto revolucionario contra el sistema de notificaciones: es, muchas veces, una simple falta de educación, de modales o de cortesía, como prefieran llamarlo. Un modo de ignorar que del otro lado hay alguien —un ser humano, no una app— esperando una señal, una palabra, un emoji al menos. Porque sí, incluso un emoji alcanza para decir “te leo, ya te contesto”, para reconocer al otro.</p><p>Nos hemos acostumbrado tanto a la autorreferencia, al algoritmo que nos da solo lo que nos gusta, que nos resulta cada vez más incómodo mirar afuera, pensar en el otro, hablar con el otro. Y ahora también: responderle.</p><p>Por contraste, Roger Federer, el hombre que ganó solo el 54% de los puntos que jugó y aun así fue el más grande, subió a dar un discurso de graduación y compartió algo todavía más inusual: atención. No solo a sus éxitos o a su legado, sino al momento que vivían los estudiantes. Se puso en su lugar. Pensó qué necesitaban oír. Abrió la puerta de su experiencia, sin narcisismo. Les habló con la cortesía de quien sabe que toda grandeza se construye también con humanidad. Les dijo que eso de “sin esfuerzo” es un mito, que perder puntos no impide ganar el partido y que la vida —como el tenis— no se juega solo en la cancha.Les enseñó, sin alzar la voz, que lo importante no es ganar siempre, sino saber pasar la página y mirar al otro con atención.</p><p>Hay un don de gentes en Federer que parece escaso hoy. Esa mezcla de elegancia y humildad que no necesita exhibirse, pero que se nota en los gestos mínimos: la escucha, la presencia, la forma de mirar y ser mirado. Federer no necesitaba dar un discurso memorable, y sin embargo lo dio. Como si entendiera que los gestos son los que quedan. Que vale más responder con el cuerpo entero que acumular silencios pasivo-agresivos en un chat.</p><p>No se trata de exigir que cada joven sea Federer. Pero sí, al menos, de recuperar algo de esa disposición a salir de uno mismo. A mirar, atender, y sí, responder. Porque del otro lado no hay notificaciones: hay personas. Y cuando empezamos a ignorarlas como si fueran parte del paisaje digital, no solo perdemos conexión: perdemos contacto con lo más elemental de la vida en común.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AREpTa26c8RpykfMbT1DWf5W5h8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/mientras_su_hijo_ignora_los_mensajes_desde_la_cama_una_madre_desespera_frente_al_celular_autocuidado_o_simple_indiferencia_digital_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Los jóvenes no responden mensajes, pero ven TikToks por horas. ¿Falta de energía… o falta de respeto?]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-06-19T11:38:20+00:00</published>
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        <title>
            Mes de concientización del ELA: un mensaje que resonará en el Colón
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/el-mes-de-la-esclerosis-lateral-amiotrofica-en-argentina" type="text/html" title="Mes de concientización del ELA: un mensaje que resonará en el Colón" />
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jNUytLuZXeidZrdCVFz_krtp6jQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/una_de_las_jornadas_de_capacitacion_organizadas_por_la_fundacion_esteban_bullrich_para_formar_a_cuidadores_y_profesionales_de_la_salud_en_el_abordaje_integral_de_la_ela.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“La vida es hoy”, repite con firmeza el lema que da nombre a la gala solidaria que se celebrará este 21 de junio en el Teatro Colón. No es solo una frase inspiradora. Es una verdad urgente para quienes conviven con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa sin cura, que afecta progresivamente a los músculos y la capacidad de hablar, tragar, moverse y respirar. En Argentina, se estima que entre 2.000 y 3.000 personas la padecen, aunque su incidencia es baja y su visibilidad, aún menor.</p><p>En este contexto, la Fundación Esteban Bullrich —nacida en 2022 tras el diagnóstico del exsenador argentino— se ha convertido en un faro de acompañamiento, capacitación y conciencia pública. Y junio, declarado internacionalmente como el Mes de la Concientización sobre la ELA, encuentra a la organización desplegando una agenda intensa de actividades que incluyen encuentros interdisciplinarios, cursos virtuales, capacitaciones y un hito inédito: la primera cohorte federal de enfermeros especializados en cuidados integrales para pacientes con ELA.</p>Cuidar a quienes cuidan<p>El 4 de junio, la Fundación abrió el mes con un encuentro virtual junto a las organizaciones Dar Cuidado y Red Cruzar, pensado como espacio de intercambio y formación para familiares y cuidadores. “Cuidar a los que cuidan” es más que un juego de palabras: es el reconocimiento del rol fundamental que tienen quienes rodean a un paciente en el día a día.</p><p>Este tipo de abordaje integral atraviesa toda la acción de la Fundación. Desde su creación, ha acompañado a 726 familias, capacitado a 4.251 estudiantes y profesionales de la salud, y articulado con 34 organizaciones aliadas y 162 voluntarios.</p>Educación para transformar<p>Durante el mes, se desarrollaron jornadas en centros médicos y universidades de todo el país, destinadas a mejorar la detección temprana, promover redes locales de profesionales, y brindar herramientas concretas para el tratamiento integral de la enfermedad.</p>Charla con familiares organizada por la Fundación Esteban Bullrich.<p>El 11 de junio, en Santa Fe, se llevó a cabo el encuentro “Santa Fe habla de ELA” junto con la Universidad Nacional del Litoral y el CEMAFE. Luego, el 13 de junio, se realizaron las Jornadas Multidisciplinarias en el Hospital Fernández, y el 19, un nuevo encuentro en la Facultad de Medicina de la UBA reunió a especialistas en neurología, fonoaudiología, nutrición y cuidados paliativos.</p><p>Uno de los hitos más destacados será el egreso de la primera cohorte del Curso de Enfermería en Cuidados Integrales para Pacientes con ELA, con 37 egresados provenientes de ocho provincias. La ceremonia se realizará el 17 de julio en la Fundación Navarro Viola. La formación, de carácter federal y gratuito, fue posible gracias a una alianza con la Cruz Roja Argentina.</p>Una gala con propósito<p>El sábado 21 de junio, Día Internacional de la ELA, la Fundación celebrará en la sala principal del Teatro Colón la gala “La Vida es Hoy”, con el objetivo de recaudar fondos para sostener sus proyectos. La Orquesta Académica del Colón ofrecerá un concierto a las 16 horas. Las entradas pueden adquirirse desde $9.200 en entradauno.com o en la cuenta oficial de Instagram @fundacionestebanbullrich.</p>Un diagnóstico que interpela<p>La ELA afecta mayoritariamente a personas entre los 55 y 65 años, y en el 90-95% de los casos, aparece de forma esporádica, sin antecedentes familiares. A pesar de los avances científicos, los tratamientos actuales solo logran ralentizar la progresión de la enfermedad, sin lograr revertirla.</p><p>Por eso, el abordaje no puede limitarse a lo médico. La ELA exige una mirada humana, integral, y comprometida. La Fundación Bullrich ha asumido ese desafío con seriedad, empatía y una visión profundamente transformadora.</p><p>En palabras del propio Esteban Bullrich: “No hay tiempo que perder. La vida es hoy.” Y este junio, más que nunca, Argentina se hace eco de esa certeza.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jNUytLuZXeidZrdCVFz_krtp6jQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/una_de_las_jornadas_de_capacitacion_organizadas_por_la_fundacion_esteban_bullrich_para_formar_a_cuidadores_y_profesionales_de_la_salud_en_el_abordaje_integral_de_la_ela.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Charlas, formaciones y una gala solidaria marcan el camino de la Fundación Esteban Bullrich en la lucha contra una enfermedad poco visible, pero profundamente desafiante.]]>
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                                <category term="cuerpo-y-mente" label="Cuerpo y mente" />
                <updated>2025-06-18T15:36:49+00:00</updated>
                <published>2025-06-18T15:10:56+00:00</published>
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        <title>
            Demócratas esposados: ¿Justicia o montaje?
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/democratas-esposados-justicia-o-montaje" type="text/html" title="Demócratas esposados: ¿Justicia o montaje?" />
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r2mBuz1ijYLMuXP5n0o0Gp1Qm8o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/119_5000_brad_lander_el_contralor_de_la_ciudad_de_nueva_york_fue_detenido_el_martes_por_agentes_federales_dentro_de_un_tribunal_de_inmigracion.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Brad Lander, contralor de Nueva York y precandidato a alcalde, fue detenido el martes en un tribunal de inmigración por intentar escoltar a un migrante que iba a ser arrestado. Las imágenes del funcionario esposado y rodeado de agentes federales se viralizaron en minutos y dieron lugar a una ola de declaraciones cruzadas que, más que apaciguar, agitaron aún más las aguas de una política nacional que ya venía al rojo vivo.</p><p>No es el único caso reciente. El senador Alex Padilla fue reducido por la fuerza en Los Ángeles la semana pasada. La alcaldesa de Newark, LaMonica McIver, fue imputada por resistirse a un operativo de ICE. Una jueza de Milwaukee enfrenta cargos por haber protegido a un migrante indocumentado. A simple vista, pareciera que el conflicto entre la Casa Blanca y algunos sectores demócratas abandonó los pasillos del Congreso para volverse cuerpo a cuerpo.</p>El senador Alex Padilla, demócrata de California, fue obligado a tirarse al suelo, esposado y retirado del lugar por agentes federales después de interrumpir una conferencia de prensa de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el jueves.<p>Del lado progresista, los calificativos abundan: "autoritarismo", "intimidación política", "deriva represiva". El presidente del distrito de Manhattan, Mark Levine, denunció un “intento deliberado de escalada” por parte del gobierno. Y el propio Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara, fue más allá al advertir que esta política podría “marcar para morir” a funcionarios públicos si llegara a ser emulada por extremistas.</p><p>Pero, ¿es esto realmente una persecución política orquestada por el presidente Trump? ¿O estamos ante una sobre-reacción histriónica de un partido que hace tiempo encontró en el enfrentamiento con el magnate republicano una forma eficaz de movilizar a sus bases?</p><p>Desde el Departamento de Seguridad Nacional, el mensaje fue tajante. Los arrestos, sostienen, no se deben a afiliaciones partidarias sino a actos concretos de obstrucción a operativos migratorios. “Estos políticos buscan sus 15 minutos de fama a costa de la seguridad de las fuerzas del orden”, dijo su vocera Tricia McLaughlin. La frase no es casual. Desde hace semanas, altos funcionarios de la administración han acusado a ciertos líderes demócratas de entorpecer los procedimientos federales para capitalizar momentos virales que potencien sus campañas.</p>Funcionarios federales arrestaron a Ras J. Baraka, alcalde de Newark, en una instalación de inmigración.<p>Y, a decir verdad, las cámaras siempre están listas. No se trató de detenciones secretas ni nocturnas, sino de episodios públicamente escenificados en juzgados, conferencias de prensa o en plena calle, con teléfonos filmando desde todos los ángulos. El propio Lander, rezagado en las encuestas, terminó encabezando los portales por una detención que algunos consideran más útil para su proyección electoral que para la defensa de ningún migrante concreto.</p><p>Esto no exime al gobierno federal de ciertas preguntas incómodas. ¿Era necesario el uso de la fuerza contra un senador en funciones? ¿Justifican los objetivos de la política migratoria —por más legítimos que sean— el escarnio público de funcionarios electos? Incluso en sectores más cercanos al oficialismo se advierte que, en política, las formas importan. La Casa Blanca puede ganar un operativo, pero perder terreno simbólico si se la percibe insensible o desproporcionada.</p><p>Sin embargo, también hay una línea que no conviene cruzar: la idea de que todo accionar legal contra un demócrata es, automáticamente, un abuso de poder. Esa narrativa victimista, que algunos líderes progresistas impulsan con entusiasmo, debilita el principio de que la ley debe aplicarse sin excepción. Si un juez o un alcalde obstruyen a propósito un procedimiento, deben rendir cuentas. El cargo que ocupen no puede ser blindaje ante la justicia. Lo contrario sería consagrar la impunidad.</p><p>Por otro lado, reducir todo esto a una "cacería de brujas" resulta funcional a una izquierda que necesita reavivar su causa tras años de desgaste. Lejos de los ideales de Martin Luther King, que desobedecía leyes injustas con dignidad y sin cámaras, hoy pareciera imponerse una lógica de performance: la resistencia debe ser visual, inmediata, twitteable. Y si hay esposas, mejor.</p><p>El trasfondo no es menor. La política migratoria de Trump ha subido varios grados desde el envío de tropas a Los Ángeles para reforzar redadas, lo que desató choques con autoridades locales y protestas masivas. En paralelo, el asesinato de una legisladora de Minnesota y su esposo reavivó los temores de que esta escalada pueda desembocar en violencia real. En ese contexto, cada arresto se vuelve símbolo y cada símbolo, munición política.</p><p>La pregunta ya no es quién tiene razón, sino quién grita más fuerte. En esa competencia, la política estadounidense se parece cada vez más a un set de reality show donde los gestos pesan más que las leyes, y las esposas valen más que los argumentos. Mientras unos juegan al mártir y otros al sheriff, el sistema democrático —ese que solía sostener el desacuerdo sin necesidad de teatro— mira desde un rincón, atado de manos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r2mBuz1ijYLMuXP5n0o0Gp1Qm8o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/119_5000_brad_lander_el_contralor_de_la_ciudad_de_nueva_york_fue_detenido_el_martes_por_agentes_federales_dentro_de_un_tribunal_de_inmigracion.png" class="type:primaryImage" /></figure>Arrestos, cámaras y acusaciones cruzadas: la disputa por la migración reaviva la tensión política en Estados Unidos.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-06-18T13:50:29+00:00</published>
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        <title>
            Los desafíos invisibles del maltrato a personas mayores en la Ciudad
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/los-desafios-invisibles-del-maltrato-a-personas-mayores-en-la-ciudad" type="text/html" title="Los desafíos invisibles del maltrato a personas mayores en la Ciudad" />
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eCeEQj-DYDBn_t4PwTED0WHiKJ0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/la_tristeza_muchas_veces_no_deja_marcas_visibles_pero_pesa_y_tambien_es_violencia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Durante 2024, el Programa Proteger intervino en 2.358 casos de violencia hacia personas mayores en la Ciudad de Buenos Aires. Eso equivale a seis personas mayores de 60 años violentadas por día”, indicó Agustín Bertuzzi, Director General de Promoción de Derechos para Personas Mayores, dirección que depende de la Subsecretaría de Personas Mayores del Gobierno porteño. La cifra estremece, y lo que la sigue, también: en el 78 % de los casos, las víctimas fueron mujeres. En la mitad de ellos, los agresores fueron sus propios hijos, en mayor porcentaje varones. En uno de cada cuatro casos, el victimario fue el cónyuge o pareja de la mujer mayor.</p><p>El diagnóstico no surge de un informe académico ni de una estadística lejana, sino del registro actualizado del Programa Proteger, la iniciativa del Gobierno porteño destinada a intervenir ante situaciones de violencia hacia personas mayores. Desde la pandemia, la demanda al programa se duplicó. Y el fenómeno, aunque muchas veces invisibilizado, está creciendo.</p><p>¿Qué tipos de violencia enfrentan los adultos mayores?</p><p>La gran mayoría de los casos corresponde a violencia doméstica (82 % del total). El tipo más frecuente es el maltrato psicológico: gritos, humillaciones, amenazas, aislamiento, hostigamiento, manipulación. Le sigue la violencia física: empujones, golpes, zamarreos. Pero hay otra modalidad en alza, más silenciosa y difícil de detectar: el abuso económico. Consiste en la apropiación de la jubilación o pensión de la persona mayor, la coacción para firmar documentos, la falsificación de firmas o la limitación arbitraria de recursos para vivir dignamente.</p><p>“Este tipo de abuso suele darse especialmente en personas con deterioro cognitivo, sin redes de apoyo familiares o comunitarias”, advierten desde Proteger. También mencionan formas de violencia ambiental (golpear muebles, romper objetos personales) y simbólica: infantilizarlos, despersonalizarlos, impedirles tomar decisiones sobre su salud o su dinero. “Muchas veces los prejuicios de edad están tan naturalizados que ni siquiera se los percibe como formas de violencia.”</p><p>¿Cómo se detecta una situación de maltrato?</p><p>Las señales no siempre son visibles. Algunas personas mayores callan lo que sufren por miedo a represalias o por sentimientos de culpa, sobre todo cuando el agresor es su hijo. “Otros lo hacen por la idea de que deben preservar la familia a cualquier precio”, explican. Sin embargo, hay indicios que pueden alertar al entorno: cambios bruscos en el ánimo, aislamiento social, hematomas de diferente antigüedad, miedo o ansiedad en presencia de un familiar o cuidador, signos de desnutrición o deshidratación en personas dependientes, o acompañantes que retienen su documentación.</p><p>¿Qué hace el Programa Proteger ante una denuncia?</p><p>El equipo interdisciplinario —formado por psicólogos, trabajadores sociales y abogados— actúa a partir de consultas por teléfono o mail. Se entrevista a la persona mayor, se brinda contención psicosocial, asesoramiento legal y se articulan medidas con otros organismos según cada caso: salud, vivienda, justicia, apoyo económico o psicoterapéutico. “También contamos con un dispositivo de alojamiento protegido, un lugar de resguardo para personas en riesgo alto, donde se trabaja con ellas en la reconstrucción de un nuevo proyecto de vida libre de violencias.”</p><p>En los casos más graves, se promueve la intervención judicial, con medidas como la exclusión del agresor del hogar. Pero se hace siempre con cuidado: “Trabajamos para que la persona mayor sea parte activa de la resolución de su problemática, reforzando su autonomía y su derecho a decidir”, subrayan. En algunos casos, se deriva a grupos de ayuda mutua donde las personas pueden compartir sus experiencias, recuperar su autoestima y sentirse acompañadas.</p><p>Avances y desafíos</p><p>Desde 2015, la Ciudad cuenta con la Ley 5420 de Prevención y Protección Integral contra el Abuso y Maltrato a las Personas Mayores, que contempla desde la asistencia hasta la prevención a través de la promoción de vínculos intergeneracionales, la capacitación de cuidadores y la erradicación de estereotipos negativos sobre la vejez. Para ello, el Gobierno porteño firmó convenios con el Ministerio Público Fiscal y la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema.</p><p>Sin embargo, aún queda mucho por hacer. “Uno de los desafíos es garantizar la implementación efectiva de la Ley, especialmente en personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica”, reconocen desde Proteger. También señalan la necesidad de trabajar más en la prevención cultural: “Todavía persisten formas de discriminación por edad que obstaculizan el acceso a la protección y el ejercicio de derechos.”</p><p>Una ciudad que no deje envejecer en soledad</p><p>Con mirada de futuro, desde el equipo remarcan: “Apostamos a una Ciudad en la que envejecer no implique quedar expuesto o desprotegido, sino todo lo contrario: que el paso del tiempo sea acompañado por políticas activas de cuidado, respeto y promoción de la autonomía. Trabajamos por una Ciudad donde envejecer sea sinónimo de derechos garantizados.”</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eCeEQj-DYDBn_t4PwTED0WHiKJ0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/la_tristeza_muchas_veces_no_deja_marcas_visibles_pero_pesa_y_tambien_es_violencia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Más de 2.300 adultos mayores fueron víctimas de violencia en CABA en 2024. La mayoría, mujeres. Y en su propia casa.]]>
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                                <category term="lanuevalongevidad" label="#LaNuevaLongevidad" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-06-14T09:50:40+00:00</published>
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            Europa envejece: ¿cómo adaptarse sin colapsar?
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uLWOyNom5i8jEJ3zALIRblOPum4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/teniamos_30_anospor_antonio_villacian_mencion_de_honor_del_concurso_de_fotografia_de_la_fundacion_navarro_viola.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En Europa, más de una quinta parte de la población tiene hoy 65 años o más, y la edad media ya alcanzó los 44,7 años. El dato, que surge del último relevamiento de Eurostat, refleja una tendencia que se profundiza año tras año: la pirámide poblacional se invierte, el peso demográfico se desplaza, y el envejecimiento deja de ser un fenómeno futuro para convertirse en una realidad urgente.</p><p>España, en particular, representa un caso paradigmático. Con una de las esperanzas de vida más altas del continente, enfrenta también una de las mayores presiones sobre su sistema previsional. Un informe reciente publicado en The Conversation advierte que las reformas actuales, como el aumento gradual de la edad de jubilación a 67 años, son apenas una tirita para una herida profunda: se espera que el gasto en pensiones crezca 3,3 puntos del PBI en 2050 y hasta 5 puntos en 2070. La reindexación de las jubilaciones a la inflación ha desconectado aún más ingresos y egresos del sistema, y aunque cuenta con respaldo sindical y europeo, tanto el FMI como la OCDE alertan sobre desequilibrios persistentes que exigirán nuevas medidas.</p><p>Pero España no está sola. Italia y Portugal también enfrentan tasas altísimas de envejecimiento: en algunas regiones rurales, la mayoría de la población ya supera los 65 años. Finlandia proyecta que para 2060, casi un tercio de sus habitantes estará en esa franja etaria. Los Países Bajos ya hablan abiertamente del fenómeno de la vergrijzing (envejecimiento poblacional acelerado), y en Polonia surgen movimientos cívicos que celebran la vejez activa, como las marchas urbanas organizadas en Wrocław para visibilizar el derecho de las personas mayores a habitar el espacio público.</p><p>Detrás de estos datos demográficos hay un dato estructural clave: el ratio de dependencia de personas mayores, es decir, cuántos jubilados hay por cada 100 personas en edad activa, ya alcanzó el 33,9 % en la Unión Europea. Esto quiere decir que, por cada tres trabajadores, hay una persona mayor sostenida por el sistema. Y la proporción seguirá creciendo. Sin una política migratoria robusta y ordenada, el continente perderá alrededor de un millón de trabajadores al año. La propia Comisión Europea insiste en que la inmigración legal no solo es necesaria: es estratégica para evitar el colapso fiscal.</p><p>En paralelo, los informes de proyección muestran que, de aquí a 2070, Europa tendrá entre 129 y 130 millones de personas mayores, lo que representará cerca del 29 % de la población total. Sin políticas compensatorias, esa proporción podría llegar al 36 % y provocar una caída del 33 % en el total poblacional hacia 2100. El gasto en salud, dependencia y cuidados de largo plazo ya se perfila como una de las áreas de mayor presión: pasará del 1,2 % del PBI en 2014 a más del 1,6 % en 2070, y requerirá un rediseño completo de los sistemas de bienestar.</p><p>Frente a este panorama, ¿qué aprendizajes emergen? El primero es que no alcanza con retrasar la edad de retiro: hay que repensar integralmente cómo envejecer. Finlandia promueve la participación laboral después de los 65 con esquemas flexibles y tareas compatibles con el bienestar. Polonia apuesta a la visibilidad y la participación ciudadana. En muchos países se comienza a priorizar la prevención en salud y el rediseño urbano que permita a las personas mayores permanecer en sus comunidades sin quedar aisladas.</p><p>Para España —y para Europa en general— el gran desafío es redefinir la longevidad no como una carga, sino como una oportunidad. Una población que envejece también puede ser una población activa, creativa y socialmente útil, si se crean las condiciones para ello. Integrar salud, empleo, tecnología, vivienda y cuidado en una visión coherente no es solo una política inteligente: es una necesidad ética.</p><p>Envejecer es un proceso colectivo, no solo individual. Las decisiones que se tomen hoy sobre sistemas previsionales, migración, salud o urbanismo determinarán cómo será la vida de millones en las próximas décadas. Europa, y especialmente España, están en un punto de inflexión. Y como sucede con los grandes desafíos históricos, la pregunta no es si envejeceremos —eso es un hecho—, sino cómo lo haremos. Y para quiénes estaremos dispuestos a construir un futuro más justo, más cuidado y más humano.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uLWOyNom5i8jEJ3zALIRblOPum4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/teniamos_30_anospor_antonio_villacian_mencion_de_honor_del_concurso_de_fotografia_de_la_fundacion_navarro_viola.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>España y Europa enfrentan un cambio de era: más longevidad, menos nacimientos y presión fiscal en aumento.]]>
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                <published>2025-06-14T09:50:24+00:00</published>
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            La edad no es un límite: el modelo Navarro Viola para envejecer con dignidad
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/I1g9MLV11D4a_zXyMy0eO5ncwmg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/don_efrain_wachs_por_mario_fiorucci_mencion_de_honor_concurso_fotografico_navarro_viola.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En un mundo donde envejecer suele asociarse con retiro, dependencia o pérdida, la Fundación Navarro Viola propone otro modelo: uno donde las personas mayores no desaparecen de la vida pública, sino que la enriquecen. Desde talleres de arte hasta plataformas digitales, la institución con sede en Buenos Aires impulsa propuestas que tienen algo en común: poner en el centro la voz, la autonomía y el bienestar de quienes ya cruzaron los 60.</p><p>“Uno de nuestros programas más gratificantes es el de voluntariado”, cuenta Magdalena Saieg, directora ejecutiva de la Fundación. “No solo visibiliza las ganas de contribuir que tienen las personas mayores, sino que genera un impacto enorme en su bienestar. Se sienten útiles, necesarias, protagonistas”. Cada convocatoria se llena más rápido que la anterior. Y, lo más interesante, es que las organizaciones destinatarias de esa ayuda cada vez se sorprenden menos al ver que los voluntarios son mayores. “Eso también es un cambio cultural”, dice Saieg. “La edad ya no asombra: inspira”.</p>Nuevas amistades por Ana González. Mención de honor en concurso fotográfico Navarro Viola.<p>Lo mismo ocurre con las propuestas de narrativas en primera persona. Desde iniciativas como Arte y Vejez o Voces Mayores, la Fundación invita a las personas mayores a contar sus propias historias. “Los estereotipos están más arraigados de lo que creemos. Y muchas veces, los primeros en creérselos son ellos mismos. Por eso darles voz tiene tanto valor: porque al hablar, escribirse, narrarse, derriban prejuicios... incluso los propios”.</p><p>Para Magdalena, acompañar no es imponer. Es generar canales. “No trabajamos con personas pasivas: trabajamos con protagonistas. El verdadero desafío no es empoderarlos, sino crear entornos donde puedan expresarse, decidir, vincularse. Ese es nuestro rol como fundación: ser puente”.</p><p>Uno de esos entornos es el movimiento. La Fundación impulsa programas físicos como “Movimiento vital y expresivo”, nacidos tras relevar junto a la UCA que una porción preocupante de mayores no realiza ni el mínimo de actividad física recomendada. “El impacto de moverse va mucho más allá del cuerpo. Mejora el ánimo, la autopercepción, la conexión con otros. Y lo vemos: mujeres bailando, riendo, entrando en calor incluso en días fríos, cada una a su ritmo, pero con una conciencia enorme de su cuerpo y su potencia”.</p>Equipo de natación por Ana Laura Ruiz. Mención de honor en concurso fotográfico Navarro Viola.<p>¿Y la tecnología? “Fue de las pocas cosas buenas que nos dejó la pandemia: nos obligó a usarla”, dice Saieg. En plena cuarentena, muchas personas mayores aprendieron a manejar Zoom, redes sociales o celulares con herramientas básicas. “Todavía hay miedo, sí: miedo a romper algo, a que los hackeen. Pero con tiempo y paciencia, lo logran. Y lo más importante es no hacer por ellos, sino acompañarlos en ese aprendizaje”.</p><p>Mirando hacia adelante, la fundación se propone profundizar su misión: generar entornos de bienestar e inclusión para todas las personas mayores. Eso implica fortalecer vínculos intergeneracionales, dar visibilidad al impacto de sus programas, y modelar intervenciones que sirvan también para la política pública, las empresas o las familias.</p><p>Porque como recuerda Magdalena, el bienestar no es un lujo: es un derecho. Y envejecer no debería ser una retirada, sino otra forma de estar en el mundo. Una forma tan legítima, rica y necesaria como cualquier otra etapa de la vida.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/I1g9MLV11D4a_zXyMy0eO5ncwmg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/don_efrain_wachs_por_mario_fiorucci_mencion_de_honor_concurso_fotografico_navarro_viola.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La fundación impulsa vínculos, movimiento y voz propia entre personas mayores. Una apuesta a la inclusión activa.]]>
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                <published>2025-06-14T09:50:14+00:00</published>
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            Más que una residencia: un hogar con alma y movimiento
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/g_sBGIlqHlmSysMW4qmrKLvLitY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/el_edificio_de_galatea_amplio_luminoso_y_rodeado_de_verde_fue_disenado_desde_el_inicio_para_favorecer_el_encuentro_y_el_movimiento.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Desde el primer croquis pensamos en la residencia como un lugar de encuentro”, dice el arquitecto Fernando Cervini, uno de los responsables de Galatea, la residencia para personas mayores que abrió recientemente en Villa del Parque y que, lejos de parecer un lugar de paso, busca ser un verdadero hogar. “No solo habitaciones: espacios comunes amplios, con luz natural, salones cómodos, ventanales, sillones, vistas al exterior, y libertad para recibir a la familia en horarios flexibles. Hasta comparten meriendas o cenas juntos”.</p><p>El diseño arquitectónico, con sus zonas sociales y jardines internos, no es un detalle menor. Forma parte de un enfoque integral que combina bienestar emocional, movilidad y autonomía. No hay televisores en las habitaciones: una decisión que invita al encuentro, a salir, a sumarse. Y funciona. “El cambio se nota”, asegura Cervini.&nbsp;</p><p>“Implementamos una modalidad de trabajo centrada en la persona: diseñamos planes de cuidado personalizados y capacitamos al personal en habilidades empáticas y comunicativas”, señala Facundo Pérez Miranda, licenciado en Gerontología y director institucional de Galatea.</p>Un salón de Galatea: muebles clásicos, cuadros, luz artificial cálida y espacios pensados para el descanso y el encuentro.<p>La adaptación puede tomar tiempo, reconoce Cervini, pero el factor clave es invitar a participar. “Desde el primer día alentamos a los nuevos residentes a sumarse a las actividades: talleres, música, gimnasia. Eso los conecta con otros, con sus propios intereses, y evita el aislamiento”, cuenta. También tienen actividades cognitivas con una terapista ocupacional y &nbsp;otras con la psicogerontóloga que tiene la residencia.&nbsp;</p><p>“Aplicadas en conjunto, la estimulación cognitiva, física y emocional permite al adulto mayor envejecer de manera activa y significativa, mantener una rutina saludable y prevenir el deterioro acelerado”, resume el director institucional.</p><p>A medida que se integran, no solo mejora su estado de ánimo: también se nota físicamente. Según Cervini, “el espacio ayuda mucho. Acá pueden caminar, moverse, circular con libertad. A diferencia de un departamento cerrado, este entorno estimula la autonomía”. Esa combinación de movimiento, vínculo y estímulo, sumada al ajuste de medicación que realiza el médico gerontólogo, produce mejoras concretas. “Hay quienes llegan en silla de ruedas o con andador, y a los dos meses caminan con bastón, o incluso sin ayuda. No es magia. Es dignidad puesta en práctica”.</p>El comedor principal, con grandes ventanales, es también un espacio de encuentro para residentes y familiares.<p>“Quienes vienen de su casa suelen vivir el ingreso como un pequeño duelo. Por eso es clave respetar sus tiempos, trabajar el vínculo con la familia y crear un ambiente personalizado que les permita llevar sus fotos, libros, mantas o cuadros”, agrega Pérez Miranda.</p><p>Galatea propone un modelo de cuidado centrado en la persona, con actividades diarias que estimulan el cuerpo y la mente: musicoterapia, talleres de pintura, gimnasia con pelotas o aros, terapia ocupacional y ejercicios cognitivos personalizados. “Tenemos profesionales que trabajan según las capacidades de cada uno. Se trabaja con palabras, categorías, textos, imágenes. Todo está pensado para que cada residente sienta que puede seguir desarrollándose”.</p>Una residente de Galatea muestra con orgullo su participación en un taller de expresión plástica, parte de las actividades que estimulan la creatividad y el sentido de logro.<p>Pero quizá el diferencial más fuerte sea el vínculo con las familias. “No se trata solo de permitir visitas, sino de construir una relación de confianza”, explica Cervini. Desde compartir un café hasta participar de actividades, como una cantante lírica o los festejos de cumpleaños, todo está diseñado para mantener vivo el lazo. Incluso envían videos cortos a los familiares para mostrar avances en rehabilitación motora. “Es lento pero real, y ver ese progreso emociona a todos”.</p><p>Galatea no busca publicitarse como la mejor. Busca ser parte de una transformación más profunda: la de entender que envejecer no es retirarse del mundo, sino habitarlo de otra manera. Y eso empieza por ofrecer un lugar donde vivir siga siendo, ante todo, vivir.</p><p>Más información en: www.residenciagalatea.com</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/g_sBGIlqHlmSysMW4qmrKLvLitY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/el_edificio_de_galatea_amplio_luminoso_y_rodeado_de_verde_fue_disenado_desde_el_inicio_para_favorecer_el_encuentro_y_el_movimiento.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>En un edificio luminoso de Villa del Parque, Galatea propone un modo de habitar la longevidad. Actividades, comunidad y un modelo de cuidado innovador en Buenos Aires.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-06-14T09:50:07+00:00</published>
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            Envejecer en la Argentina, entre logros y deudas pendientes
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AbPQSX5poKufkPZ_RZO1x0c8fB4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/el_disfrute_la_ternura_y_el_juego_no_tienen_fecha_de_vencimiento_envejecer_tambien_puede_ser_reir_compartir_y_saborear_el_presente.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay 7 millones y medio de personas mayores en la Argentina. Nunca en la historia fuimos tantos los que cruzamos los 60. Y, sin embargo, no está claro si eso es una buena o una mala noticia.</p><p>El último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA -elaborado en 2024 por Enrique Amadasi, Solange Rodríguez Espínola, Carolina Garofalo y Juan Soler-junto con la Fundación Navarro Viola, traza una radiografía cruda pero reveladora sobre cómo se envejece en el país. ¿Lo primero que muestra? Que vivir más años no necesariamente implica vivirlos mejor.</p><p>1 de cada 4 adultos mayores vive en pobreza multidimensional. Es decir, sufre carencias no solo económicas, sino también en salud, vivienda, educación, vínculos y acceso a servicios básicos. Además, el 22% no tiene ingresos suficientes para llegar a fin de mes. El mito de la jubilación como tiempo de descanso y seguridad choca con una realidad de pensiones mínimas, trabajos informales y redes familiares desgastadas.</p>1 de cada 4 adultos mayores en la Argentina sufre pobreza multidimensional, afectando su bienestar en múltiples dimensiones más allá de lo económico.<p>"El problema no es solo vivir más, sino qué estructura social sostiene esa vida más larga", explica Solange Rodríguez Espínola, psicóloga e investigadora del ODSA. Según detalla, el 14% de las personas mayores experimenta sentimientos de soledad, cifra que crece con la edad y con la falta de vínculos significativos. “Una de cada cuatro personas mayores dice no tener amigos ni familiares cercanos con quienes sentirse contenida. Esto impacta directamente en su bienestar emocional y cognitivo”, advierte. También subraya que las mujeres y quienes no completaron la secundaria presentan mayores déficits en redes de apoyo.</p><p>A su vez, Carolina Garofalo, también psicóloga e integrante del equipo de investigación, sostiene que “los vínculos cercanos funcionan como una especie de capital social que sostiene frente a múltiples situaciones: desde sacar un turno médico hasta encontrar sentido vital tras la jubilación”. Y agrega: “La espiritualidad, el compromiso comunitario y la participación activa ayudan a transitar con más serenidad los miedos típicos de esta etapa: la pérdida, la enfermedad, la dependencia”.</p><p>Los datos también muestran que el 15% de los mayores carece de redes de contención social o emocional. Muchos pasan días enteros sin una conversación significativa. Otros son directamente víctimas de maltrato, especialmente las mujeres. Rodríguez Espínola advierte sobre los riesgos del edadismo y de estructuras familiares intergeneracionales mal equilibradas, donde las personas mayores ceden sus necesidades en función de los más jóvenes del hogar. “Esto suele perjudicar su salud física y emocional”, señala.</p><p>En los sectores de mayores ingresos, los indicadores cambian. Allí se observan más prácticas saludables, más autonomía, más participación comunitaria y mayor bienestar subjetivo. La longevidad puede ser una oportunidad... si hay con qué sostenerla.</p><p>La doctora María Dolores Dimier de Vicente, secretaria académica del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, lo resume con claridad: “Los déficits estructurales que atraviesan a las personas mayores son múltiples: económicos, vinculares y culturales. Su peso varía según el nivel socioeducativo, pero todos conviven. La falta de políticas públicas adecuadas promueve la precarización social”. Y apunta contra una cultura que margina: “Vivimos en una sociedad eficientista, que arrastra una ‘cultura del descarte’. Esa imagen de la vejez como incapacidad o deterioro profundiza la exclusión”.</p><p>Dimier insiste en recuperar la solidaridad intergeneracional: “Es una forma de prosperidad humana. Una generación proyecta futuro, la otra conserva memoria, linaje y sentido. Es clave para combatir la soledad y generar bienestar emocional”. Esta sinergia se articula sobre cuatro pilares —respeto, reciprocidad, responsabilidad y resiliencia— y puede encarnarse en prácticas cotidianas: desde tareas escolares compartidas entre nietos y abuelos, hasta programas de voluntariado, talleres culturales guiados por personas mayores o iniciativas de emprendedurismo senior. “Una sociedad para todas las edades no es solo un eslogan, es una invitación a diseñar espacios donde cada generación encuentre su lugar y su voz”, afirma Dimier.</p><p>También propone pensar en una “nueva longevidad”: activa, con participación social, con presencia en espacios laborales, comunitarios y culturales. “Sería una oportunidad para que un bono demográfico no se transforme en una deuda demográfica”, afirma.</p><p>La nota clave del informe: las desigualdades que arrastramos toda la vida se profundizan con la edad. El tiempo no empareja: al contrario, ensancha las brechas. Si queremos que el envejecimiento sea una etapa digna, autónoma y plena, no alcanza con agregar años a la vida. Hay que agregar vida —y justicia— a esos años. Como bien recordó la doctora Dimier de Vicente:</p><p>“Y si fuego es lo que arde en los ojos de los jóvenes, luz es lo que vemos en los ojos del anciano.” —Victor Hugo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AbPQSX5poKufkPZ_RZO1x0c8fB4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/el_disfrute_la_ternura_y_el_juego_no_tienen_fecha_de_vencimiento_envejecer_tambien_puede_ser_reir_compartir_y_saborear_el_presente.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada vez vivimos más, pero no todos viven mejor. Salud, vínculos, ingresos y autonomía: radiografía del envejecimiento en cifras.]]>
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            Campus bajo inteligencia artificial: profesores, estudiantes y la ética en crisis
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                <![CDATA[Tere Batallánez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YKaSOXBbIlTXgXStoJNtNGc0eAc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/a_12.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En las universidades de Estados Unidos ya no se estudia solo con libros. Se charla, se redacta y hasta se sueña con ChatGPT. Lo cuenta Natasha Singer en The New York Times (7/6/25), donde detalla el experimento masivo que OpenAI está llevando a cabo con 460.000 alumnos del sistema de la Universidad Estatal de California: cada uno con su propio asistente personalizado de IA. ¿La promesa? Un campus inteligente. ¿La advertencia? Una inteligencia que aún no sabemos si es sabia o simplemente obediente.</p><p>La visión de Leah Belsky, vicepresidenta de educación de OpenAI, es clara: así como te dan un mail institucional, ahora te darán tu cuenta de IA desde el primer día. La llaman “universidad nativa en IA”. Pero ¿qué significa ser nativo de una herramienta que no distingue el bien del mal sino lo estadísticamente probable?</p><p>Mientras tanto, profesores de Harvard, Ohio y Duke ya no dedican horas a responder dudas introductorias: derivan la tarea a bots entrenados. Algunos, como el SoilSage en Ohio, fueron armados con papers propios y responden con autoridad (cuando no se equivocan). Otros, como el caso de un curso de liderazgo en Northeastern, simplemente copian y pegan contenido generado con prompts del estilo “expandir y sonar más profundo”. La estudiante que lo descubrió, Ella Stapleton, no solo sintió que le habían cobrado una clase dictada por una máquina: exigió la devolución de los US$ 8.000. No se los dieron.</p><p>En paralelo, florece el lado B del campus aumentado: los estudiantes honestos que deben probar que no usaron IA. Leigh Burrell, de la Universidad de Houston-Downtown, terminó grabando 93 minutos de video mostrando su proceso de escritura para evitar ser reprobada injustamente. ¿La acusación? Un falso positivo del sistema Turnitin. Un estudio de la Universidad de Maryland confirma que estos errores no son la excepción. Los que no copian también temen. Se filman. Se justifican. Se acusan entre sí. Es un poco como una infancia con cámara de seguridad: todo por si acaso.</p><p>A esta desconfianza le sigue el nuevo dilema moral del aula: profesores que usan IA para generar contenidos mientras prohíben a los alumnos hacer lo mismo. Kashmir Hill, también en The New York Times, describe esta doble vara como el nuevo talón de Aquiles del sistema. Los profesores lo justifican: están saturados, tienen cientos de alumnos, y sí, usan ChatGPT para los feedbacks, las presentaciones, los parciales. “Es como una calculadora con esteroides”, dice un docente. Lo curioso es que eso mismo dijeron los chicos hace dos años, cuando empezó la prohibición.</p><p>En este contexto, cuesta saber qué se está enseñando en las universidades. ¿Conocimientos? ¿Coherencia? ¿Cómo desarrollar una brújula ética cuando hasta los mensajes institucionales sobre tiroteos masivos están escritos con IA, como ocurrió en Vanderbilt en 2023? Si el duelo se terceriza, ¿qué queda del alma?</p><p>Pero no todo es distopía. En medio del enjambre de prompts, acusaciones y algoritmos, también emerge una idea potente: que la educación no es solo un archivo compartido o un modelo predictivo. Que enseñar (y aprender) es acompañar a otro en su proceso, no reemplazarlo con una fórmula. Que el feedback humano, aunque lento o imperfecto, deja una huella distinta.</p><p>Quizás el verdadero dilema no sea tecnológico, sino humano. No es la IA la que está desbordando a las universidades, sino nuestra incomodidad con los límites, con el esfuerzo, con la espera, con el error. Queremos inmediatez, eficiencia, perfección. Pero en el apuro por automatizar todo, corremos el riesgo de automatizar también la empatía, la duda, el vínculo. Y eso no se puede tercerizar sin perder algo esencial en el camino.</p><p>La verdadera inteligencia —artificial o no— se mide por nuestra capacidad de no olvidarnos del otro. Aunque cueste más que apretar “enter”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YKaSOXBbIlTXgXStoJNtNGc0eAc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/a_12.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Clases con chatbots, alumnos acusados por error y docentes que también delegan en IA. ¿Quién está enseñando a quién?]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-06-12T16:52:14+00:00</published>
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