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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
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            Balance turístico 2025: conectividad, innovación y desarrollo
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XWFaVb8E_NjDkub8W1qPKob0ZQs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/turismo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El cierre de 2025 encuentra al turismo en Argentina creciendo, diversificándose y ordenando el territorio. En un contexto regional y global atravesado por tensiones económicas, el turismo volvió a demostrar su capacidad para actuar como motor de desarrollo, dinamizando economías locales, generando empleo y conectando regiones que históricamente quedaron al margen de los grandes flujos. No es una percepción ni un eslogan: es una tendencia que se replica en América Latina y el Caribe, donde el sector se consolida como una de las actividades con mayor capacidad de tracción económica y social.</p><p>En ese marco, la experiencia argentina de 2025 ofrece una lectura valiosa: cuando la conectividad mejora y los hábitos de viaje evolucionan, el turismo deja de ser un fenómeno concentrado y empieza a funcionar como herramienta estructural de integración y desarrollo. Lo que sigue no es un balance complaciente, sino una radiografía de ese proceso.</p><p>Si 2025 tuvo una buena noticia para el turismo argentino, no vino envuelta en slogans: vino en forma de conectividad. Más vuelos, más frecuencias, más rutas; y, en paralelo, más viajes terrestres, más escapadas cortas y más trayectos interprovinciales que antes se resolvían “pasando por Buenos Aires porque no quedaba otra”. El dato duro es que el turismo cerró el año con motor propio. Y el dato incómodo, porque siempre hay uno, es que ahora hay que decidir qué hacemos con eso.</p><p>En el aire, el salto es evidente. Solo para dimensionarlo: octubre de 2025 marcó un récord histórico de pasajeros en aeropuertos del país, superando marcas previas tanto en tráfico total como internacional. A esa foto se suma la película de los nuevos vuelos internacionales y la recuperación de rutas estratégicas, cuyo camino se inició allá por la gestión de Mauricio Macri y Guillermo Dietrich, con la llamada “Revolución de los Aviones”, y que, tristemente, por esas miserias de la política, se desvaneció. El incremento sostenido de plazas aéreas, la diversificación de mercados emisores y el fortalecimiento de aeropuertos del interior configuran una tendencia. Bien gestionada, esta red redefine la lógica tradicional del turismo argentino y habilita un desarrollo más equilibrado.</p><p>Ahora, la otra mitad de la historia ocurre sobre ruedas. Durante 2025 se consolidó un fenómeno silencioso pero decisivo: el turismo terrestre interprovincial. Más conexiones directas entre ciudades, mayor digitalización de la oferta y cambios en los hábitos de consumo generaron un nuevo mapa de movilidad. Corredores que antes eran marginales hoy muestran crecimientos de dos dígitos, impulsados por escapadas cortas, viajes frecuentes y una lógica de cercanía que revaloriza destinos emergentes.</p><p>Traducido: cambió la forma de viajar. Menos viaje largo único, más fragmentación del tiempo libre y más decisión de último momento. Este comportamiento no solo impacta en la demanda; obliga a los destinos a repensar productos, servicios y estrategias de promoción. Gana competitividad quien logra ser accesible, confiable y visible en entornos digitales.</p><p>Pero el cierre de año también exige mirar el tablero completo. El crecimiento de la conectividad y de los viajes internos convive con un desafío estructural: el equilibrio entre turismo receptivo y emisivo. La mayor movilidad de residentes hacia el exterior convive con la oportunidad de captar más visitantes internacionales, un punto clave para fortalecer el ingreso de divisas y maximizar el impacto económico del sector.</p><p>A este nuevo mapa de movilidad se suma un factor cada vez más decisivo: la innovación tecnológica aplicada al turismo. No se trata solo de vender pasajes o alojamientos online (eso ya es estándar), sino de cómo la tecnología está redefiniendo la experiencia del viaje y la gestión del destino. En la región, el turismo aparece crecientemente vinculado a procesos de digitalización, trazabilidad y nuevos modelos de comercialización, una tendencia que también empieza a consolidarse en la Argentina.</p><p>La conversación ya no es futurista. La tokenización de servicios turísticos abre la puerta a nuevos esquemas de reservas, fidelización y acceso a experiencias mediante activos digitales; los NFT comienzan a explorarse como certificados de experiencias únicas o beneficios asociados a destinos; y los pagos con blockchain avanzan como alternativa para simplificar transacciones internacionales, reducir costos y mejorar la transparencia. En paralelo, el uso de chatbots y asistentes inteligentes en hotelería, transporte y atención al visitante se consolida como una herramienta clave para mejorar la experiencia, brindar información en tiempo real y descomprimir tareas operativas.</p><p>Lejos de reemplazar puestos de trabajo, estas soluciones potencian el rol de los recursos humanos, permitiendo que los equipos se concentren en lo que ninguna tecnología puede suplir: la hospitalidad, la calidad del servicio y la construcción de experiencias memorables. Para los destinos que aspiran a ser competitivos, la innovación ya no es un diferencial; es parte de la infraestructura invisible que sostiene el crecimiento.</p><p>Para que el impulso turístico de 2025 no se diluya en 2026, la acción pública debe dejar de ser reactiva y pasar a ser estructural. No alcanza con celebrar más vuelos o más rutas terrestres si no hay un plan integrado de infraestructura, datos, sostenibilidad y equidad territorial detrás. Es imprescindible consolidar corredores turísticos con inversión en conectividad física y digital, potenciar destinos emergentes con productos diferenciados y trabajar en conjunto con provincias y municipios para mejorar la calidad de los servicios.</p><p>La política turística del próximo período tiene un desafío claro: convertir este buen año en una estrategia de desarrollo federal y sostenible. Si la sinergia entre sector público y privado se sostiene, 2025 dejará de ser apenas “un año que salió bien” para transformarse en un punto de inflexión. Si no, quedará como una anécdota más en una larga lista de oportunidades desaprovechadas.</p><p>Mirado en perspectiva, el desafío que deja 2025 es más profundo que un buen balance sectorial. Argentina no es solo un destino turístico: es un exportador potencial de servicios urbanos, culturales y creativos, con capacidad para competir si agrega valor, innova y gestiona con visión de largo plazo. El turismo del futuro no se sostiene solo atrayendo visitantes; exige valorizar los atractivos, invertir de manera consistente en infraestructura urbana y turística, mejorar el capital humano y entender al turismo como una política pública transversal, vinculada al desarrollo urbano, la movilidad, la cultura, la tecnología y el empleo. En ese marco, la sostenibilidad deja de ser una moda o un gesto simbólico: es una condición necesaria para sostener la competitividad del destino, cuidar los activos que generan demanda y garantizar que el crecimiento no erosione aquello que lo hace posible. La oportunidad está planteada. Convertir al turismo en una verdadera estrategia de desarrollo, innovadora, sostenible y con valor agregado, es una decisión política estratégica.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XWFaVb8E_NjDkub8W1qPKob0ZQs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/turismo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Crecen pasajeros y rutas, cambian hábitos y destinos. El desafío: convertir el rebote en política.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-12-27T15:00:07+00:00</published>
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            Paro aéreo: pasajeros rehenes y un turismo que vuelve a pagar el costo
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        <link rel="alternate" href="https://www.newstad.com.ar/pasajeros-de-rehen-el-paro-aereo-que-vuelve-a-frenar-al-pais" type="text/html" title="Paro aéreo: pasajeros rehenes y un turismo que vuelve a pagar el costo" />
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vFGiWijt-b68sXHi59S4KljfRJc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/paro_1.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>No es nuevo. Tampoco es sorpresivo. Y, sin embargo, cada vez que ocurre vuelve a generar el mismo daño: pasajeros varados, vuelos cancelados, agendas rotas, vacaciones truncas, reuniones laborales perdidas y un país que da señales claras de imprevisibilidad. El paro de controladores aéreos que afecta nuevamente a los vuelos nacionales e internacionales confirma una dinámica que se repite con precisión quirúrgica: medidas de fuerza en fechas de alta movilidad, con impacto directo en la vida de las personas y en sectores estratégicos como el turismo.</p><p>Hace apenas unos meses escribí sobre este mismo tema. Cambiaron los días del calendario, pero no el problema de fondo. Otra vez en vísperas de fiestas, festividades y temporada alta, el sistema aerocomercial entra en zona de turbulencia no por razones climáticas ni técnicas, sino por decisiones gremiales que toman como rehenes a quienes simplemente necesitan trasladarse.</p><p>Viajar no es un lujo. Para muchos es trabajo, salud, trámites, estudios o el único descanso posible en todo el año. Cada cancelación implica costos que nadie devuelve: noches de hotel perdidas, alquileres que no se usan, excursiones canceladas, eventos reprogramados, turnos médicos que no se recuperan y oportunidades laborales que se esfuman. El impacto es real, concreto y cotidiano.</p><p>Desde una mirada de políticas públicas, el problema es aún más profundo. La aviación no es un sector aislado: es infraestructura crítica. Cuando se paraliza, se afecta una cadena completa de valor. El turismo —uno de los principales motores de empleo y generación de divisas— es uno de los más golpeados. Hoteles, agencias de viaje, guías, restaurantes, comercios y economías regionales sienten de inmediato el efecto dominó. Cada vuelo que no sale es menos consumo, menos ingresos y menos confianza.</p><p>La incertidumbre es, además, uno de los mayores enemigos del desarrollo. No se trata solo de los vuelos que efectivamente se cancelan, sino del clima general que se instala: pasajeros que no saben si podrán viajar, empresas que dudan en programar eventos, turistas que eligen otros destinos más previsibles. La reputación de un país también se construye —o se destruye— con estas señales.</p><p>Por supuesto, los derechos laborales existen y deben respetarse. Nadie discute eso. Pero una cosa es el legítimo reclamo y otra muy distinta es utilizar una posición estratégica para paralizar servicios esenciales en momentos críticos. Cuando el ejercicio de un derecho implica dañar de manera sistemática a millones de personas y a la economía en su conjunto, el debate deja de ser sectorial y pasa a ser social.</p><p>Lo más preocupante es la repetición del patrón. No es un hecho aislado ni una excepción. Es una lógica instalada: conflicto, paro, pasajeros rehenes. Y vuelta a empezar. Mientras tanto, el Estado llega tarde, la planificación brilla por su ausencia y las soluciones estructurales siguen sin aparecer. No hay previsibilidad, no hay protocolos claros de contingencia y no hay una estrategia de largo plazo que proteja a los usuarios.</p><p>En un país que necesita crecer, atraer inversiones, consolidar el turismo y recuperar confianza, este tipo de conflictos no son menores. Son señales claras de que algo no está funcionando. No se puede hablar de desarrollo, competitividad o inserción internacional si cada tanto el sistema se detiene por completo.</p><p>El transporte aéreo conecta personas, regiones y oportunidades. Convertirlo en rehén de disputas recurrentes es una forma silenciosa —pero muy efectiva— de frenar al país. Y lo más grave: ya no sorprende. Se naturaliza. Como si fuera parte del paisaje. No debería serlo.</p><p>La pregunta que queda flotando es simple y, a la vez, incómoda: ¿hasta cuándo millones de pasajeros van a seguir pagando el costo de un conflicto que nadie parece dispuesto a resolver en serio?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vFGiWijt-b68sXHi59S4KljfRJc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/paro_1.png" class="type:primaryImage" /></figure>El paro de controladores aéreos expone una lógica repetida: millones de personas y la economía como variable de ajuste.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-12-18T21:03:31+00:00</published>
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            Charly García ya tiene su esquina: rock, memoria y ciudad
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kwH1ypq2fgh2nqEZRxSEVo3SN-U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/charly_1.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Buenos Aires vuelve a demostrar que su identidad no se explica sólo con edificios, avenidas o cafés notables. También se construye con canciones. En ese cruce entre cultura, memoria y espacio público nació oficialmente la Esquina Charly García, un homenaje urbano que reconoce al músico como uno de los grandes arquitectos emocionales del país y lo inscribe, de manera definitiva, en el paisaje porteño.</p><p>El homenaje se materializa en la intersección de avenida Santa Fe y Coronel Díaz, en Palermo, una zona íntimamente ligada a la vida cotidiana de Charly. Allí se descubrió una placa conmemorativa que formaliza el nombre de la esquina y la transforma en un punto de referencia cultural. La ceremonia fue sobria, lejos del espectáculo, con la presencia de músicos, amigos y personas de su círculo cercano. Un gesto coherente con el espíritu del tributo: profundo, simbólico y sin estridencias.</p>Charly García: una figura que excede la música<p>Charly García no es solo un músico popular. Es un fenómeno cultural transversal a generaciones, clases sociales y estilos musicales. Pianista precoz, compositor brillante y provocador permanente, su obra acompañó —y muchas veces interpretó mejor que nadie— los grandes climas sociales de la Argentina contemporánea.</p><p>Desde fines de los años 60, Charly logró algo poco frecuente: ser masivo sin resignar complejidad. Supo combinar melodía, experimentación, ironía y sensibilidad política en canciones que hoy forman parte del lenguaje cotidiano. Sus letras no envejecieron porque nunca fueron coyunturales: hablaron de libertad, miedo, poder, juventud y desencanto con una lucidez que sigue vigente.</p>Las bandas que marcaron la historia del rock argentino<p>Su recorrido artístico explica, en buena parte, la evolución del rock nacional. Con Sui Generis, puso palabras simples y directas a una generación que buscaba identidad. Con La Máquina de Hacer Pájaros, exploró territorios más sofisticados y progresivos. Con Serú Girán, alcanzó una madurez artística que redefinió el estándar del rock argentino y lo proyectó como música de alto vuelo creativo.</p><p>Cada etapa fue distinta, pero todas compartieron una misma constante: la capacidad de anticipar el clima de época.</p>Una obra solista convertida en patrimonio cultural<p>La carrera solista de Charly consolidó su lugar en la historia grande de la música en español. Discos y canciones que se transformaron en himnos —Yendo de la cama al living, Los dinosaurios, Demoliendo hoteles, Nos siguen pegando abajo, Rezo por vos, Inconsciente colectivo— trascendieron el formato canción para convertirse en documentos culturales.</p><p>Son temas que no sólo se escuchan: se recuerdan, se citan, se reinterpretan. Funcionan como una memoria sonora compartida.</p>El homenaje urbano: esquina, mural y subte<p>La Esquina Charly García no es un gesto aislado. El proyecto se completa con un mural de gran escala, ubicado en la terraza del espacio cultural Palermo Off, obra del artista Mariano Cabrera. La intervención visual dialoga con fotografías icónicas del músico y suma una dimensión estética contemporánea al homenaje.</p><p>A esto se agrega un hecho inédito: la estación Bulnes de la Línea D del subte fue co-nombrada oficialmente como “Bulnes / Esquina Charly García”. El cambio ya es visible en la señalética y forma parte de un proceso de intervención que busca integrar el tributo al pulso cotidiano de la ciudad. Miles de personas lo ven y lo nombran todos los días. Charly, una vez más, en circulación.</p>Palermo suma una nueva marca identitaria: Charly García, en clave mural y espacio público.Un nuevo hito para el turismo cultural de Buenos Aires<p>Desde una mirada turística, la Esquina Charly García se suma a un circuito cada vez más valorado: el de los hitos culturales contemporáneos. No se trata solo de mirar, sino de experimentar la ciudad desde su música, su historia reciente y su identidad popular.</p><p>Para visitantes nacionales e internacionales, el rock argentino es una puerta de entrada potente a la cultura local. Convertir esa herencia en espacio urbano refuerza la idea de Buenos Aires como una ciudad que transforma su capital simbólico en experiencia.</p><p>La Esquina Charly García no es nostalgia. Es presente activo, memoria viva y futuro cultural. Un punto más en el mapa porteño donde la Ciudad se cuenta a sí misma. Y suena.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kwH1ypq2fgh2nqEZRxSEVo3SN-U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/charly_1.png" class="type:primaryImage" /></figure>Buenos Aires inauguró la Esquina Charly García, con placa, mural y una estación de subte renombrada.]]>
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                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-12-18T16:17:29+00:00</published>
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            El Turismo: un motor que crece y desarrolla el país desde Buenos Aires
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/SjWZzw12ufJZ8IXqYH1QiIrSkYI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/turismo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada 27 de septiembre el mundo celebra el Día Mundial del Turismo. La fecha, establecida en 1980 por la Organización Mundial del Turismo, busca concientizar sobre la importancia de esta actividad como motor de desarrollo económico, social y cultural. Este 2025 el lema es claro: “Turismo y transformación sostenible”. Una invitación a pensar el turismo no solo como disfrute y ocio, sino como agente de cambio positivo.</p><p>En la Ciudad de Buenos Aires, esa consigna se traduce en hechos concretos. El turismo representa una de las actividades económicas más dinámicas: genera más de 153 mil puestos de trabajo directos, impulsa divisas genuinas y multiplica oportunidades en toda la cadena de valor. Con más de 7.000 bares y restaurantes, 287 teatros, 380 librerías, 150 museos y 36 estadios de fútbol, Buenos Aires es un mosaico de experiencias que fortalecen su identidad y la posicionan como ciudad global.</p>La Ciudad. Buenos Aires, el lugar donde empieza el turismo en Argentina.<p>Pero para que el turismo siga siendo motor de crecimiento, los destinos deben aggiornarse. El viajero de hoy es aspiracional, consciente y exigente. Busca propuestas innovadoras, servicios de calidad y experiencias auténticas. Competir por su preferencia implica transformar la gestión pública y privada en una alianza estratégica. Nuestro rol como gestores de políticas públicas es claro: ser facilitadores y empoderar al sector privado, acompañando con herramientas que potencien su oferta y su competitividad.</p><p>La Ciudad trabaja en varias líneas que marcan esta agenda:</p>Grandes eventos culturales, deportivos y musicales que refuerzan a Buenos Aires como ciudad de entretenimiento y atraen visitantes de todo el mundo.&nbsp;Desarrollo barrial y polos turísticos, para diversificar productos, ampliar la estadía y generar mayor derrame económico en cada rincón de la Ciudad.&nbsp;Tecnología e innovación, que permiten mejorar la accesibilidad, la seguridad y la experiencia del visitante, además de fortalecer la presencia digital de los prestadores turísticos.&nbsp;Turismo sustentable, inclusivo y accesible, que asegura igualdad de oportunidades y construye destinos más competitivos al eliminar barreras y abrazar la diversidad.&nbsp;<p>Estos ejes están alineados con los lineamientos de ONU Turismo, que plantea invertir en educación y capacitación, apoyar a las pymes innovadoras, priorizar inversiones sostenibles y reducir la huella ambiental del sector. No es solo una consigna: es una decisión estratégica para garantizar que el turismo beneficie tanto a visitantes como a comunidades locales.</p>Planetario. Una propuesta que mejora con el paso del tiempo.<p>El turismo no es un lujo ni un pasatiempo: es una actividad económica estratégica, que impulsa empleos, atrae inversiones y mejora la calidad de vida de la comunidad local. Cuando apostamos por un turismo innovador, sostenible e inclusivo, no solo sumamos visitantes: fortalecemos la identidad de la Ciudad, multiplicamos oportunidades para los vecinos y generamos un círculo virtuoso entre cultura, economía y desarrollo social.</p><p>Hoy, en el Día Mundial del Turismo, el llamado es claro: entender al turismo como una política de Estado, con visión de futuro y compromiso colectivo. El desafío es que cada actor —sector público, privado, sociedad civil— asuma su rol para construir un destino competitivo y resiliente.</p><p>Buenos Aires tiene todo para consolidarse como referente regional: infraestructura cultural y gastronómica de primer nivel, barrios con identidad, una agenda vibrante de eventos y el talento de su gente. Pero el verdadero diferencial está en cómo integramos innovación, sostenibilidad y calidad en cada experiencia turística.</p>La Boca. Donde se mezcla la tradición, el tango y la gastronomía.<p>El turismo es motor de transformación. Aprovechar su potencial no es solo una oportunidad: es una responsabilidad que debemos asumir para que Buenos Aires siga brillando en el mapa del mundo, y para que cada persona que nos visite se convierta en embajadora de la Ciudad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/SjWZzw12ufJZ8IXqYH1QiIrSkYI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/turismo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La Ciudad convoca y se desarrolla todo el año. Una actividad pujante que genera empleo e impulsa zonas en todo el país.]]>
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                                <category term="sin-hashtag" label="Sin Hashtag" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-09-27T14:43:03+00:00</published>
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            Boleta Única: el instrumento que equilibra la cancha
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yvrMG1QM1wEp1qkaTgC8DstC5t4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/bup_1.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>El sistema electoral no es un detalle técnico: es el corazón de la vida democrática. La forma en que votamos define cómo se canaliza la voluntad popular y cómo se garantiza la igualdad de condiciones para todos los actores políticos. El 1 de octubre de 2024, la Cámara de Diputados sancionó la Ley 27.781, que reformó el Código Electoral Nacional e incorporó la Boleta Única de Papel (BUP) como nuevo instrumento de votación. Esta modalidad se aplicará por primera vez en las elecciones legislativas de 2025 y representa una modernización trascendente dentro de nuestro sistema institucional.</p><p>A lo largo de las últimas décadas, la Argentina fue introduciendo reformas significativas en su sistema electoral: se modernizaron las urnas, se sancionaron nuevas leyes de partidos políticos y de financiamiento, se innovó en la transmisión de resultados y en la forma de procesar los datos. Sin embargo, pese a todas esas reformas, el instrumento de votación seguía siendo el mismo durante décadas. La boleta partidaria múltiple atravesó más de un siglo sin modificaciones sustanciales. En este sentido, la incorporación de la boleta única de papel no es solo una innovación más dentro del andamiaje electoral: es la primera modernización real del mecanismo de votación en más de cien años, y por eso constituye un cambio de enorme trascendencia institucional.</p>Más de un siglo con el mismo sistema<p>Hasta ahora, la Argentina había mantenido inalterado su instrumento de votación desde la Ley Sáenz Peña de 1912. Cada partido debía imprimir y distribuir sus propias boletas, un modelo que terminó generando altos costos y desigualdades. La llegada de la boleta única rompe con esa tradición centenaria y marca un cambio histórico: el país deja atrás un esquema obsoleto para avanzar hacia un mecanismo más moderno, equitativo y transparente.</p><p>La BUP consiste en una única boleta de papel que reúne, en una sola papeleta, a todos los candidatos, categorías de cargos y partidos políticos que participan en la elección. Con este diseño, el elector puede visualizar de manera clara la totalidad de la oferta electoral y marcar su preferencia en un mismo documento, simplificando y transparentando el proceso.</p><p>La gran virtud de la boleta única es que pone a todos los partidos en pie de igualdad. Desde los más grandes hasta los más pequeños, todos aparecen en la misma boleta, con la misma visibilidad y sin depender de su capacidad logística o económica para imprimir y distribuir y estar presentes el día de la elección, cuidando sus boletas. Esto significa que ningún ciudadano se queda sin la posibilidad de votar a su candidato preferido: ya no hay riesgo de que “falte la boleta” en el cuarto oscuro ni que el acceso al voto dependa de maquinarias partidarias.&nbsp;</p>Imagen ilustrativa - BUP de categoría diputados nacionalesUn modelo global y regional<p>Argentina no está inventando nada exótico. Al contrario: con la boleta única nos estamos poniendo en sintonía con lo que ya hace la mayoría de América Latina. Solo Uruguay mantiene otro esquema, mientras que países como Chile, Brasil, Colombia, Paraguay o Perú utilizan boleta única en distintas modalidades. Incluso a nivel local, Córdoba y Santa Fe fueron pioneras en aplicarla, mientras que la Ciudad de Buenos Aires, Salta y Neuquén ya avanzaron con versiones electrónicas. Más recientemente, San Luis se sumó con la boleta única de papel, Entre Ríos ya la tiene aprobada para la próxima elección, y Chubut la aplicará próximamente. Es decir: es una tendencia extendida, probada y validada que ahora se consolida a nivel nacional.</p>El contraste con el modelo tradicional<p>El sistema argentino se ha sostenido sobre la lógica de imprimir millones de boletas partidarias, que luego debían distribuirse y reponerse en cada mesa de votación. Para que se den una idea, la cantidad de plata que el Estado debía desembolsar se medía por el valor de la boleta multiplicado por un padrón y medio, multiplicado por la cantidad de listas que presentaba una alianza o un partido en una Elección PASO.</p><p>Además, el sistema abría la puerta a prácticas que erosionaban la confianza ciudadana: el robo o desaparición de boletas en el cuarto oscuro, las dificultades para encontrar la opción deseada y la posibilidad de fraude por manipulación en la provisión. En ese contexto, los partidos con menos estructura sufrían una clara desventaja: no solo debían garantizar fiscales en cada mesa para reponer boletas, sino que corrían el riesgo de que su oferta electoral directamente no estuviera disponible para el votante.</p><p>Con la boleta única, en cambio, todo este entramado se elimina. Cada elector recibe un único instrumento, con todas las opciones en igualdad de condiciones. Esto no solo simplifica la logística y reduce costos, sino que cierra la puerta a prácticas poco transparentes que durante años afectaron la calidad del proceso electoral en la Argentina.</p><p>Los fiscales siguen siendo necesarios para controlar la identidad de los votantes (todos sabemos que en Argentina votan hasta los muertos cuando es necesario), estar atentos a las picardías de las autoridades de mesas cuando son afiliados partidarios, y muchas otras tretas y mañas más que, quienes fiscalizamos sobre todo en el conurbano bonaerense, ya estamos afilados para salir a cortar la jugarreta. Ni hablar cuando son las 11 de la noche, están todos agotados después de la larga jornada, y hay que completar los casilleros de los tan poco amigables certificados de escrutinio. Con la BUP no se termina todo ese circo, pero sí se terminan los baúles de autos repletos de “ladrillos” de boletas, que, según el municipio, o te quedabas corto, o te sobraban como para hacer miles de anotadores por los próximos 2 años.</p>Ventajas concretas: transparencia, ahorro y participación genuina<p>La boleta única ofrece beneficios tangibles:</p>Transparencia en el uso de recursos públicos: se imprime una sola boleta por elector (más un 5% extra de boletas por cualquier necesidad que pudiera surgir en la mesa) lo que elimina el gasto millonario en aportes de boletas partidarias y reduce el margen de discrecionalidad. &nbsp;Ahorro de papel y mayor sustentabilidad: se simplifica el proceso y se reducen toneladas de material innecesario.Participación política más genuina: al eliminarse el incentivo económico del aporte por boleta, disminuye la proliferación de partidos que solo competían por financiamiento. El resultado es un sistema más serio, con menos listas testimoniales y más proyectos con verdadera vocación de representar. Les comparto otra referencia: en las PASO del 2023 se presentaron más de 700 listas. Multipliquen las listas por un padrón y medio, por el valor de la boleta, en todo el país, hablamos de un ahorro de más de 30 millones de boletas que no serán impresas.Accesibilidad y simplicidad para el votante: pese a los temores iniciales de boletas larguísimas, la experiencia mostró lo contrario, las boletas resultaron manejables, incluso en jurisdicciones con gran cantidad de categorías. Esto facilita la lectura y reduce errores. En breve tendremos la gran prueba de fuego a nivel nacional.Menos fragmentación, más calidad democrática: en la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, en las PASO de 2023 se presentaron 43 listas. Hoy, en cambio, apenas 17. Esa reducción no significa menos ideas ni menos pluralidad, sino un sinceramiento del sistema político: participan quienes realmente tienen vocación y expectativa de competir, no quienes entran al proceso solo para cobrar un aporte. Esto mejora la representatividad, evita la dispersión artificial del voto y refuerza la confianza ciudadana en las instituciones.&nbsp;<p>La boleta única no es un triunfo de un gobierno ni de un partido. Es una victoria institucional, que moderniza el sistema electoral argentino y lo acerca a estándares internacionales de transparencia, equidad y eficiencia. Al garantizar que cada voto valga lo mismo, sin depender de maquinarias, y que cada ciudadano pueda acceder con claridad a la oferta política, se fortalece lo esencial: la confianza en la democracia y en la república.</p><p>Para más información sobre cómo votar las próximas elecciones: aquí&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yvrMG1QM1wEp1qkaTgC8DstC5t4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/bup_1.png" class="type:primaryImage" /></figure>La Boleta Única de Papel se aplicará en las legislativas 2025 modernizando un sistema electoral que no cambia desde 1912.]]>
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                <published>2025-08-30T05:40:17+00:00</published>
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            Los fiscales voluntarios: guardianes invisibles del voto
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tp2xTfvg_Gh6rDN1M5RU3gGgdPY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/fisca.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>En este Especial de Newstad hablamos de sistemas electorales, de nuestra historia y de cómo somos como votantes. Pero faltaba sumar un elemento transversal que no puede escindirse de la palabra elección: la fiscalización.</p><p>Llevo muchos años fiscalizando. Seguramente muchos lectores se sientan identificados: cuando comienza un año impar, ya sabemos que es año electoral y que vuelve la tarea de organizarnos. Algunos, ansiosos, ya en marzo empiezan a preguntar a dónde hay que ir a fiscalizar o cuándo comienzan las capacitaciones. Según la jurisdicción y el tipo de elección (si es legislativa o ejecutiva), algunos años se suele fiscalizar en dos oportunidades, y otros, hasta en seis (PASO, elecciones generales y ballotage, que se repiten si las elecciones están desdobladas entre el calendario nacional y el provincial).</p><p>Fiscalizar es parte de la agenda del año, pero también es parte de un compromiso con la democracia y los valores de la República. Muchas veces subestimada, incluso por los propios políticos, una buena fiscalización ha llegado a dar vuelta elecciones muy peleadas. Y, otras veces, la ausencia de fiscalización fue la responsable de grandes robos, consagrando como ganadores a quienes no habían recibido la bendición de la voluntad popular.</p><p>La fiscalización no tiene mucha ciencia: es cuestión de método, datos, capacitación, compromiso y un poco de viveza para que el que está al lado tuyo no se pase de piola.</p><p>La gesta de la fiscalización tomó otro color a partir de 2019, cuando Guillo Dietrich, ex ministro de Transporte, asumió la coordinación de voluntarios en todo el país. Su sello fue claro: compromiso ciudadano, cuidado de la democracia y de los valores republicanos, poniendo así en alerta a quienes tradicionalmente se creyeron dueños de las urnas y de las escuelas. Liderando un gran equipo, y con el rol clave de G25 en varias provincias, las elecciones de la primera vuelta de 2019, las de 2021 y el ballotage de 2023 fueron una demostración de cuán importante es contar con este ejército de voluntarios, capacitados y organizados.</p><p>Una voz autorizada para hablar de fiscalización es Carola Wilde, directora ejecutiva de G25, una fundación creada hace 18 años por Esteban Bullrich y Guillo Dietrich para promover en los ciudadanos la vocación por el servicio público.</p><p>Eugenia Wehbe: Caro, para empezar esta charla y estar todos en línea con este tema ¿qué es la fiscalización?</p><p>Carola Wilde: La fiscalización es un proceso por el cual los ciudadanos controlan y supervisan que todo el proceso electoral se desarrolle de acuerdo a la ley. Los partidos políticos pueden designar un fiscal de mesa y un fiscal general por lugar de votación, para vigilar la votación, asegurarse de que se respeten las normas y cuidar los votos de su partido. Cuando la acción de fiscalizar se realiza de manera proba, defendiendo el voto sin hacer trampa, se cuidan los votos de cada partido y a la vez se garantiza transparencia para todos.</p><p>Eugenia Wehbe: ¿Qué es para vos la fiscalización? ¿Qué te motiva a hacerlo?&nbsp;</p><p>Carola Wilde: La fiscalización, como la ejercemos desde G25 de manera voluntaria, es un compromiso con la democracia y el respeto de la ley. Es un pequeño esfuerzo que hacemos cada dos años para garantizar elecciones limpias.</p><p>A mí me encanta fiscalizar y ayudar a la coordinación de todo el proceso. Para mí la fiscalización es un ejercicio de la argentinidad. En el acto de votar nos encontramos todos los argentinos, sin distinción de edades, clases sociales o ideologías.</p><p>En el caso de G25, en que tratamos de ir siempre a los lugares donde históricamente se ha hecho más trampa, tenemos la posibilidad de conocer barrios a los que no vamos usualmente, y durante todo el día tener la oportunidad de conversar y compartir un mate con personas que no piensan como nosotros, pero que seguramente quieren lo mismo que todos los padres para sus hijos.</p><p>La fiscalización voluntaria es una oportunidad para el encuentro con el otro, para bajar los prejuicios además de cuidar el voto.</p><p>En los años impares, esa red de ciudadanos comprometidos sigue en contacto, atenta a la coyuntura y participa de la cosa pública cada uno desde el lugar que ocupa en la sociedad civil. A veces participando de distintas ONG o redes políticas, compartiendo su opinión en redes, apoyando lo que creemos que está bien y siendo críticamente duros con lo que consideramos que no se ajusta a los valores democráticos.</p><p>Eugenia Wehbe: ¿Cómo se organiza la fiscalización? ¿Cuánto tiempo antes empezás?</p><p>Carola Wilde: En G25, como venimos haciendo esto hace años, cada vez nos demanda menos la organización, porque esta red es verdadera, no transaccional: se ha construido en el tiempo sobre la base del conocimiento, la confianza y el trabajo juntos. Por lo cual, a veces solo es necesario un mensaje de WhatsApp para “poner los motores en marcha”.</p><p>Eugenia Wehbe: ¿Con qué te encontraste cuando empezaste a trabajar en la fiscalización?</p><p>Carola Wilde: Yo me acerqué al mundo político a través de la fiscalización. Quería ayudar desde mi lugar, pero no sentía hasta ese entonces pertenencia con ningún espacio político. En el G25 me encontré, desde el espíritu con el que lo fundaron Esteban y Guillo, con un montón de gente con la que compartía valores, con compromiso por hacer las cosas bien y enaltecer lo público, que convocaban con su ejemplo a miles de personas que participan de manera totalmente voluntaria, solo por convicción y pasión por la Argentina.</p><p>A menudo ponen plata de su bolsillo, para organizar las capacitaciones, distribuir las boletas (antes de la boleta única), llevar fiscales, preparar viandas, etc.</p><p>Estoy segura de que los resultados electorales que tuvimos desde 2015, sobre todo en la Provincia de Buenos Aires, hubieran sido muy distintos sin el aporte de nuestros fiscales voluntarios.</p><p>Así como hablé con Carola, son miles y miles los voluntarios que comparten este espíritu y que podrían hacer eco de sus palabras.</p><p>La camaradería que se genera pasando un día entero en la escuela, llena de anécdotas los días siguientes: las mañanas invernales gélidas en los patios descubiertos, el correo que llega tarde, la autoridad de mesa que no se presenta, el primer elector al que se le arruina el día obligándolo a quedarse en reemplazo del presidente ausente, el repaso de las 8:30 para chequear que todas las mesas estén abiertas y la elección en marcha, el fiscal que descubre en su padrón a algún famoso, la escuela sin techo ni puertas en los baños, las “zonas calientes” con patotas armadas, los votos en cadena, los micros que traen gente a votar, los gendarmes siempre buena onda ayudando a mantener el orden, la directora de la escuela, las cocinas “tomadas” por familias locales que no permiten ni calentar agua para el mate, y otras donde todos se copan y terminamos cocinando fideos para todos los fiscales. Los sánguches de milanesa de dudosa procedencia, la desesperación de los que están abajo en el boca de urna y empiezan con el robo de boletas, los preparativos antes del cierre del comicio y la campana que marca las 18, dando paso al estresante conteo de votos. Cientos de momentos que condensan una jornada que supera ampliamente las 12 horas de trabajo.</p><p>La política ha subestimado sistemáticamente al proceso de fiscalización, pero también ha sido la responsable de que necesitemos un ejército de 100.000 personas (en un mundo ideal, para llegar a cubrir las casi 105.000 mesas en todo el país) sacrificando un domingo para cuidar nuestro voto. Porque sabemos que, lamentablemente, no vale lo mismo en todo el país. Allí donde no hay fiscales, donde las flaquezas del sistema electoral cobran fuerza y la política malintencionada domina, algunos votos valen muy poco.</p><p>En la Argentina existen zonas donde las urnas no llegan, mesas en las que se declara que votó el 100% del padrón (algo prácticamente imposible) y casos en los que lo estadísticamente improbable ocurre: el 100% de los votos para un mismo candidato.</p><p>Los políticos hacen plata con la fiscalización. Por eso, muchos se han negado a contar con el apoyo de gente como Carola, G25 y miles de voluntarios. A menudo, los referentes territoriales o punteros políticos no quieren que los fiscales sean voluntarios, porque eso blanquea un sistema corrupto que se queda con el dinero destinado a viandas, materiales o viáticos.</p><p>En un país sano, con políticos íntegros y sistemas no quebrantables, los fiscales no serían necesarios. Ojalá llegue el día en que la Argentina sea un país con fiscales voluntarios, pero que no los necesitemos: que no haya que estar agazapados en una mesa para evitar el fraude, que no voten los muertos, que no exista el voto en cadena ni las patotas amenazando gente.</p><p>La implementación de la Boleta Única de Papel ya es un gran paso para eliminar las malas mañas de quienes roban elecciones. Pero aún queda un largo camino por recorrer, con más compromiso y responsabilidad institucional por parte de los gobiernos y de los propios ciudadanos, que no podemos ser ajenos ni mirar desde afuera. Porque cada vez que un voluntario se sienta en una escuela a cuidar el voto, no solo protege una urna: sostiene la confianza en la democracia y en la República. Y esa tarea silenciosa, muchas veces invisible, es la que garantiza que el poder siga estando donde debe estar: en la voluntad popular.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tp2xTfvg_Gh6rDN1M5RU3gGgdPY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/fisca.png" class="type:primaryImage" /></figure>Entre mates y planillas, los fiscales voluntarios sostienen la transparencia de cada elección.]]>
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            Jugar, explorar y aprender: así se vive el Día del Niño en la Ciudad
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/S9u2gKAlgIpHm8DrToIsdbBbVKk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/dia_del_nino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace algunas décadas, la infancia porteña se definía por el espacio público: veredas, plazas y encuentros barriales eran terreno natural del juego y la socialización. Hoy, gran parte de ese territorio se desplazó dentro de las casas o a lo digital. Este cambio refleja cómo la ciudad, la tecnología y las dinámicas familiares transforman la vida de los chicos.</p><p>Cada Día del Niño nos da un espacio para pensar en cómo fue cambiando la infancia, en la situación actual de nuestros niños, en las políticas públicas con las que trabaja cada gobierno. Lo que es claro que este día no debería reducirse a una jornada de consumo. Si bien en la Ciudad se han registrado avances importantes en materia de reducción de la pobreza infantil y mejoras en el acceso a derechos básicos, a nivel nacional la inseguridad alimentaria, las desigualdades en educación y las brechas habitacionales siguen presentes y afectan a miles de chicos. Esta realidad nos recuerda que el Día del Niño puede y debe servir como plataforma para visibilizar y reforzar políticas que garanticen derechos, y no solo como una oportunidad comercial.</p>Puente hacia la acción<p>Celebrar el Día del Niño desde lo público también es habilitar entornos para que los chicos puedan explorar, aprender y relacionarse. No alcanza con hablar de políticas de vivienda, alimentación o educación si luego el espacio urbano no ofrece seguridad, acceso y propuestas inclusivas. Buenos Aires tiene la experiencia y la responsabilidad de convertir plazas, parques, museos y calles en escenarios donde la infancia pueda crecer. Las actividades que propone la Ciudad para este fin de semana son un ejemplo concreto de cómo una política pública también se vive en el tiempo libre. Y cada uno de nosotros, desde nuestro lugar, tenemos la oportunidad de colaborar con esta transformación: de una fecha de regalos, a una jornada de vínculo, infancia real y memoria colectiva. Salir a pasear a la Reserva Ecológica, jugar en la calle, inventar una tarde en el parque o descubrir una actividad en el barrio puede ser más potente que cualquier objeto. La infancia necesita ciudad, espacio y políticas que la sostengan. Les dejo aquí algunas propuestas para hacer planes con los chicos en la Ciudad:</p><p>📌 Planes imperdibles – Día del Niño en la Ciudad</p>Día del Niño en la Ciudad. Parque Los Andes Av. Corrientes y Av. Jorge Newbery, Chacarita. Domingo 17, 12 a 17 h. Jornada familiar con bandas en vivo como Valor Vereda y Los Cazurros, talleres y experiencias interactivas. Una jornada para disfrutar en familia, en la que serán protagonistas los chicos, la imaginación y la creatividad. Habrá dos zonas para explorar y disfrutar. Museo Participativo Prohibido No Tocar, Junín 1930, Centro Cultural Recoleta. Un lugar para meter mano y aprender de ciencia y naturaleza jugando. Olvidate de eso de “se mira pero no se toca”. Este museo es un centro de exploración, un espacio armado para la divulgación de las ciencias de una manera lúdica y a través de la participación directa. Es ideal para los más chicos de la familia, porque fomenta su curiosidad natural por descubrir y conocer más. Sábados, domingos y feriados, de 15 a 20 h. Arancelado.MIJU | Museo de la Imaginación y el Juego, Av. de los Italianos 851. La Ciudad de Buenos Aires ofrece una experiencia inolvidable para todos los chicos: es el primer espacio lúdico pensado y diseñado para los tres segmentos de la infancia con el objetivo de garantizar el derecho al juego a niños y niñas. El edificio cuenta con tres plantas y cada una de ellas está destinada a un grupo de edades diferente: de 0 a 3 años, de 4 a 7, y de 8 a 12.&nbsp; Sáb, dom y feriados, 10 a 18 h. Arancelado.Patagotitan Mayorum – Parque ThaysRéplica a escala real del dinosaurio más grande del mundo, con espacios de fotos, sorteos, talleres infantiles y juegos.Tranvía histórico BA – Primera Junta&nbsp;Domingo 10 a 13 h y 15 a 18 h&nbsp;Recorrido por Caballito a bordo de un tranvía auténtico, con boleto en mano y motorman vestido de época.Observación por telescopio – Planetario Galileo GalileiDomingo 20.30 hObservación astronómica gratuita con telescopios. Cupo 250 personas, por orden de llegada.Las canciones de tu infancia – Palacio LibertadDomingo 15 hShow de teatro musical que mezcla música popular e historias de la niñez.Irene y el príncipe preguntón – Palacio LibertadDomingo 17 hObra infantil de Mariano Taccagni, divertida y especialmente pensada para chicos.Especial Día del Niño – Ciudad Cultural KonexTalleres, juegos, eco kermés y espectáculos para chicos en el marco de Konex para Chicos.El Museo Sívori (Parque Tres de Febrero) ofrecerá a las 17 talleres de mural y confección de trompos. El Museo José Hernández presentará Terratro, teatro en miniatura con temática ambiental, a las 16.Polo Bandoneón (Nueva Pompeya): rock nacional y tango para chicos, hoy sábado de 13 a 17.Centro Cultural San Martín: proyección del documental Quinografía sobre Quino, hoy sábado a las 18.Museo Saavedra: recorridos guiados y juegos sobre la infancia en el siglo XIX.Costa Salguero: Campeonato Mundial del Alfajor, con degustaciones y clases.Casa Fernández Blanco: show de magia y mentalismo, domingo a las 17.<p>Más información sobre qué hacer con los chicos en la Ciudad aquí.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/S9u2gKAlgIpHm8DrToIsdbBbVKk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/dia_del_nino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Planes para disfrutar Buenos Aires en familia y reflexionar sobre la infancia como derecho todo el año.]]>
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            Entre pingüinos y viñedos: Buenos Aires la capital urbana del vino
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wWqKUrziySF8uAvbQZCOu9B4ros=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/ruta_del_vino_portena_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando de vinos argentinos se trata, Mendoza, San Juan o Salta se llevan los créditos del terruño, pero la Ciudad de Buenos Aires hace rato decidió no quedarse afuera de la experiencia enoturística. Con historia, tradición, nuevos sabores y espacios innovadores, se consolida como una capital del vino que ofrece mucho más que copas bien servidas.</p>Una historia servida en pingüino, la copa y el alma porteña<p>La relación entre el vino y Buenos Aires es tan antigua como sabrosa. A comienzos del siglo XX, las cantinas eran puntos de encuentro donde la jarra de vino de mesa era tan infaltable como el sifón. ¿Y qué mejor emblema de esos tiempos que los entrañables pingüinos de loza, esos jarritos en forma de ave y que aún hoy se ven en muchos bodegones? Íconos de una cultura popular que no necesita etiquetas para tener identidad. De hecho, aprovecho para hacer una recomendación: estuve recorriendo el Mercado de Pulgas de Colegiales y hay una variedad impresionante de pingüinos, para quien quiera vestir su mesa a la hora de la comida.</p>Los pingüinos del Mercado de Pulgas<p>Y como el vino es encuentro, costumbre y compañía, Buenos Aires es su escenario más natural. No es casual: hay un vínculo auténtico entre la cultura del vino y el alma porteña. Como el tango, el vino forma parte de nuestro paisaje emocional: está en la sobremesa, en el bodegón, en el reencuentro, en la noche que se estira. En muchas letras de tango, la copa aparece como símbolo de refugio o desahogo. En “Los Mareados”, Cobián y Cadícamo escriben: "Hoy vas a entrar en mi pasado, en el pasado de mi vida... tres cosas lleva mi alma herida: amor, pesar, dolor", en medio de un brindis que intenta tapar el dolor. En “La última curda”, Troilo y Castillo lo dicen sin vueltas: "La vida es una herida absurda". Y en otras piezas clásicas no falta el vaso de vino o caña como parte del paisaje de la barra, de la esquina o del desencuentro.</p>La ruta del vino urbano existe (y pasa por Devoto)<p>Vino y tango comparten mesa, memoria y ciudad. Y hoy forman parte de la experiencia urbana que los turistas buscan para conectar con la identidad más profunda de Buenos Aires. ¿Se imaginan una verdadera ruta del vino urbana? Existe! acá en la Ciudad esta ruta recorre desde vinerías boutique hasta grandes bodegas con presencia local, bares con sommeliers que curan experiencias y propuestas gastronómicas que maridan lo mejor de la cocina porteña con etiquetas de todo el país.</p><p>Uno de los hitos más potentes en este camino es el Distrito del Vino, ubicado en el barrio de Devoto, una iniciativa del Gobierno de la Ciudad que articula desarrollo urbano, inversión privada y promoción enoturística. Allí se radican bodegas, vinotecas, espacios de formación y experiencias sensoriales. Un proyecto que demuestra cómo el vino también puede ser motor de desarrollo económico, cultural y turístico. ¿Por qué Devoto? La provincia de Mendoza está unida con la Ciudad de Buenos Aires por el Ferrocarril San Martín, y allá por 1887, en La Paternal había un playón de cargas especialmente dedicado al vino traído desde Mendoza. En los alrededores se establecieron bodegas y embotelladoras que procesaban esa mercadería localmente. Después de aplicarse una ley que obligó a embotellar en origen, esa infraestructura perdió su función y quedó obsoleta. Si bien en Devoto no hay evidencia clara de embotelladoras vinculadas al vino como en La Paternal, sí fue parte de este desarrollo a través de la “Estación Devoto”, que cumplió un papel importante en la carga y el tránsito de esta mercadería, pero sin registros específicos de bodegas embotelladoras en el entorno inmediato.</p>Wine bars para cada estilo de bebedor<p>Continuando con nuestra ruta del vino porteña hablemos un poco de los wine bars. Estos son pequeños locales especializados en la gran bebida patria. Lugares donde sirven vinos por copa o botella, con buena cristalería y a temperatura correcta, con camareros, sommeliers y dueños que saben lo que están ofreciendo. Así como hay un vino para cada paladar, hay un wine bar para cada tipo de consumidor. Están los bares que ofrecen etiquetas de renombre, otras que se especializan en vinos naturales; algunos son íntimos y románticos, otros suben el volumen de sus parlantes y continúan hasta largas horas de la noche. Muchos se ubican en zonas turísticas y de oficinas pensando en el after office, también están los que se ubican en calles tranquilas de barrios diversos. Todos comparten una misma pasión: el vino argentino entendido como una bebida propia de este país.&nbsp;</p>Vico, en Villa Crespo. Los Wine Bars maridan buenos vinos con experiencias y ambientes únicos<p>No podemos hablar de vinos sin mencionar a los especialistas. La Ciudad cuenta con la Escuela Argentina de Vinos, una escuela de formación de sommeliers, que otorga título oficial, para quienes quieran profesionalizarse en el rubro. Es un espacio ideal tanto para aficionados que desean dar sus primeros pasos en la degustación como para aquellos paladares más experimentados que buscan profundizar sus conocimientos. Desde catas introductorias hasta cursos especializados sobre terroirs y maridajes, la EAV ofrece una propuesta educativa para descubrir los secretos de las cepas argentinas y del mundo.</p><p>Y si de profesionales hablamos, no podemos dejar de mencionar que en la Ciudad se destacan figuras como Martín Bruno, Wine Director y Sommelier de Don Julio Parrilla, distinguido por la Guía Michelin como el Mejor Sommelier del Año 2023, entre otros premios y menciones.</p>Un viñedo urbano en el corazón de la ciudad<p>Buenos Aires es la primera ciudad de América Latina en tener su propio viñedo urbano, ubicado a solo cuatro cuadras de Plaza de Mayo, en el patio del Hotel Intercontinental. Al mejor estilo de ciudades como París, Londres o Madrid, la capital argentina suma así una propuesta enoturística tan original como disruptiva.</p><p>La iniciativa es impulsada por Bodega Gamboa, un proyecto vitivinícola con base en Campana —a poco más de una hora del centro porteño— que busca explorar nuevos terroirs y ofrecer experiencias vinculadas al vino desde una mirada contemporánea. Su fundador, Eduardo Tuite, no sólo es productor: también cuenta con una amplia trayectoria en turismo receptivo, lo que le da una visión integral para conectar el mundo del vino con el desarrollo de experiencias urbanas.</p><p>El viñedo, que ya cuenta con unas 150 plantas de malbec, torrontés y pinot noir, estará abierto al público a partir de septiembre, coincidiendo con la llegada de la primavera y con los 30 años del hotel en la Ciudad. La propuesta incluirá catas, cenas maridadas, conciertos, vendimias urbanas y degustaciones, con una producción estimada de 500 botellas que se subastarán a beneficio de organizaciones sociales. En una etapa posterior, planean vinificar directamente en el hotel, utilizando pequeños tanques de acero y ánforas para completar la experiencia.</p><p>Esto es un verdadero hito tanto para la industria hotelera como para el perfil turístico de Buenos Aires. La articulación entre hotelería, enoturismo y nuevas experiencias marca un diferencial y pone en valor el potencial que tiene la Ciudad para ofrecer propuestas únicas.</p><p>Acá no hace falta ir al viñedo: el vino te sale al encuentro. En cada esquina, en cada copa bien servida, Buenos Aires te invita a vivirla con todos los sentidos. Así que no lo pienses tanto. Elegí un barrio, buscá una mesa y dejá que la ciudad te cuente su historia entre sorbos.</p>Muchas recomendaciones con sabor local<p>Pain et Vin, Gorriti 5132. La propuesta parece simple, pan y vino, pero detrás esconde mucho conocimiento y una hermosa oferta gastronómica. El proyecto nace de una pareja compuesta por una sommelier y un chef/panadero, quienes reúnen vinos del día y copas degustación de alta gama, panes de masa madre, quesos y algunos platos deliciosos. El mejor plan es al atardecer, en la vereda.</p><p>Vereda Adentro, 11 de Septiembre 3201. Su nombre contradictorio se explica al llegar al local, donde las fronteras entre el adentro y el afuera se hacen difusas. La propuesta son vinos naturales de pequeños productores de todo el país -incluida la provincia de Buenos Aires- por copa y por botella. Para comer hay quesos, panes, platos pequeños y otros más grandes, todo pensado para compartir. No abre cuando juega River de local.</p><p>Gran Bar Danzón, Libertad 1161. Hace 25 años abrió este bar que se convirtió en emblema de la ciudad, un pionero de la alta coctelería y de los bares de vinos porteños. Tras dos décadas y media, el Danzón sigue ahí, tan vivo como siempre: una larga y preciosa barra dedicada a las espirituosas y las cocteleras, una barra más pequeña donde beber vinos por copa y etiquetas de toda la Argentina; y un salón donde probar una cocina de aires mediterráneos y sushi de calidad.&nbsp;</p><p>444, Av. José María Moreno 444. Funciona de jueves a sábado en el Club Social Oeste de Caballito. Con una extensa carta de vinos por botella y opciones de comida tipo bodegón, 444 ofrece una de las experiencias vitivinícolas menos solemnes de la ciudad, con vista directa a la cancha de fútbol del club y baños compartidos con los socios.</p><p>Vina de San Telmo, Av. Caseros 474. Emplazada en el pintoresco boulevard Caseros, con una amplia vereda bien aprovechada, Vina ofrece una propuesta comandada por la sommelier Sofía Maglione. Hay vinos de pequeñas bodegas por botella, copas del día y catas periódicas.</p><p>Helka Wine Bar, Freire 1117. A pocas cuadras de la estación Colegiales, Helka recibe a sus clientes en una antigua casona de 1917 de techos altos y patio amplio. La propuesta aquí es más lúdica: la amplia carta de vinos se complementa con noches de tarot, de bingo, de juegos.</p><p>Overo Bar de Copas, Nicaragua 4583. A su terraza con vista a Plaza Armenia y su sistema de orden electrónica, Overo le suma otra particularidad: además de abrir para el público general, es también un club de vinos. A su larga lista de vinos la acompañan empanadas, ensaladas, quesos y charcutería.&nbsp;</p><p>Naranjo Bar, Carranza 1059. Tablones en la vereda, etiquetas -en su mayoría de vinos naturales- recitadas por los mozos, local con exhibidora con las tapas frías del día: en este bar manda la simpleza, la baja intervención y el disfrute juvenil.&nbsp;</p><p>Anchoíta Cava, Velasco 1456. Sin reserva y abierto todo el día, el pequeño Anchoita Cava es ideal para disfrutar de vinos por copa o botella, además de decenas de quesos y chacinados de pequeños productores guardados hasta que están en su momento óptimo de maduración. Hay etiquetas de alta gama, de bodegas chicas y grandes, de aquí y también de otros países.</p><p>Pulpería Soler, Soler 4358. Su espacio reducido es ideal para interactuar con el sommelier, que destaca por su atención personalizada y la pasión con que comunica. Hay vinos por copa -a veces suman importados- y una pequeña góndola con botellas nacionales minuciosamente seleccionadas.</p><p>Amores Tintos, Gorriti 4202 y Soler 4202. Aunque se trate de un wine bar, su estética, su mobiliario y su servicio lo emparientan con una cervecería artesanal. Los clientes pueden elegir entre sus más de 20 canillas de vino tirado para llenar la copa o botella de medio litro. Para maridar hay tortillas, hamburguesas y empanadas.&nbsp;</p><p>La Cava Jufré, Jufré 201. Atención descontracturada y clima familiar en un acogedor salón de planta baja o en el entrepiso. La extensa selección de vinos a buen precio se acompaña con tablas de quesos, tortilla, bruschettas o empanadas de masa filo. También se organizan catas y presentaciones de nuevas etiquetas.&nbsp;</p><p>Vinos de Culto Bistró - Wine Bar, Superí 2799. Una tienda de vinos que de noche se hace bistró, momento en que sus clientes pueden sentarse y probar la gran variedad de etiquetas de bodegas tradicionales y de pequeños productores que hay en esta casa. Para comer hay bruschettas, tablas de quesos, burratas, empanadas, pizzas individuales y postres. También se ofrecen catas y cursos.&nbsp;</p><p>Vico, Gurruchaga 1149. Más de 100 etiquetas por copa salen de los dispensers de Vico Wine Bar Villa Crespo, con las cuales el propio consumidor se sirve la etiqueta elegida en tres tamaños posibles (degustación, media copa o copa). La selección de botellas recorre la enología argentina de norte a sur y de este a oeste. También hay cócteles en la barra y una cocina que privilegia los productos de estación.</p><p>Tiempo de Sabores, Asunción 4026. Nació en una casona típica de Devoto y es todo terreno: además de ser restaurante y café, alberga una vinoteca con más de 600 etiquetas, un espacio para catas y un mercado de delicatessen y productos orgánicos. Las copas y botellas pueden acompañarse de carnes, risottos, calzones y pizzas napolitanas.</p><p>Para más info sobre la Escuela Argentina de Vinos: https://eavescueladevinos.com/&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wWqKUrziySF8uAvbQZCOu9B4ros=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/ruta_del_vino_portena_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El vino en la Ciudad de Buenos Aires combina historia, identidad y experiencias que invitan a brindar.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-02T10:00:00+00:00</published>
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            TUMO: educación innovadora que está transformando a los jóvenes
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_5iGpSf5rPElsNU8tDC72vM0yik=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/tumo_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En un mundo donde la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso y los oficios del futuro aún no tienen nombre, repensar los modelos de enseñanza y aprendizaje dejó de ser un debate académico para convertirse en una urgencia estratégica. No se trata sólo de actualizar contenidos o sumar dispositivos digitales a las aulas: la innovación educativa es TUMO, y ya está en la Ciudad.</p><p>En ese marco, el caso de TUMO se presenta como una experiencia transformadora y replicable. Un modelo que ya inspira a ciudades del mundo (incluida la Ciudad de Buenos Aires) a animarse a pensar fuera de la caja.</p><p>TUMO: una revolución silenciosa en el aprendizaje</p><p>TUMO es un centro de aprendizaje no formal, gratuito y extracurricular para adolescentes de entre 12 y 18 años, diseñado para formar a las nuevas generaciones en habilidades creativas y tecnológicas. Las disciplinas que abarca son tan diversas como estratégicas: animación, programación, diseño gráfico, cine, robótica, desarrollo de videojuegos, modelado 3D, música digital y más.</p><p>Pero lo que hace de TUMO una experiencia disruptiva no es solo su currícula. Es su lógica de funcionamiento: un sistema híbrido e inteligente que combina autoaprendizaje digital, talleres prácticos guiados por especialistas y laboratorios intensivos liderados por referentes internacionales. Todo con una infraestructura de altísima calidad, diseñada para motivar y hacer que aprender sea una experiencia deseada, no una obligación.</p><p>Un modelo nacido en Armenia con impacto global</p><p>TUMO nació en 2011 en Ereván, Armenia, de la mano de Sam y Sylva Simonian, dos filántropos armenio-estadounidenses que decidieron devolver al país parte del apoyo recibido a lo largo de sus vidas. Lo hicieron creando un espacio educativo innovador, con una metodología centrada en el desarrollo del talento joven, la creatividad y la autonomía como motores de transformación social.</p><p>Marie Lou Papazian, actual CEO de TUMO, lideró el diseño del programa pedagógico y la creación del primer centro, en una Armenia que entonces enfrentaba los desafíos de la posguerra, la migración y un sistema educativo que no lograba dar respuesta a las nuevas generaciones.</p><p>Desde aquel primer espacio, el crecimiento fue exponencial: hoy más de 30.000 jóvenes asisten semanalmente a alguno de los 14 centros distribuidos en 10 países, incluyendo París, Berlín, Zúrich, Lisboa y ahora también Ciudad de Buenos Aires, primera sede en América Latina.</p><p>Autonomía, tecnología y aprendizaje por proyectos</p><p>El modelo TUMO parte de una idea simple pero potente: poner a los jóvenes en el centro de su propio aprendizaje. Cada estudiante elige tres de las ocho disciplinas disponibles, tras una etapa de exploración inicial. Luego avanza por distintos niveles a medida que domina los contenidos, con el acompañamiento de un entrenador y el seguimiento de un equipo de especialistas.</p><p>El recorrido combina tres espacios:</p>Autoaprendizaje digital, con ejercicios interactivos y feedback individual.Talleres mensuales, donde desarrollan proyectos con profesionales del sector.Laboratorios intensivos, liderados por expertos internacionales que desafían a los jóvenes a trabajar en equipo y resolver problemas reales.<p>Este enfoque fomenta la autonomía, el pensamiento crítico, la colaboración y la construcción de un portafolio personal que da cuenta de sus logros y aprendizajes. Es una experiencia formativa y transformadora a la vez.</p><p>TUMO Buenos Aires: innovación educativa en clave local</p><p>La Ciudad de Buenos Aires decidió ser parte de esta red global y poner en marcha su propio centro TUMO, en un proyecto conjunto entre el Gobierno porteño y la organización internacional. El centro está dirigido a jóvenes de entre 12 y 18 años que vivan o estudien en la ciudad, y funciona como una propuesta extracurricular, gratuita y opcional.</p><p>La sede local replica el espíritu del modelo original. Las disciplinas ofrecidas incluyen programación, diseño gráfico, producción audiovisual, animación, música digital, videojuegos, robótica y modelado 3D. Los adolescentes eligen tres áreas y avanzan a su ritmo, guiados por profesionales locales y con acceso a tecnología de última generación.</p>Jorge Macri, Jefe de Gobierno porteño, junto a la Ministra de Educación, recorriendo las instalaciones de vanguardia y acceso gratuito<p>TUMO Buenos Aires no busca reemplazar a la escuela, sino complementarla. Es una política pública que apuesta a ampliar el horizonte de posibilidades para los jóvenes, especialmente aquellos con menos acceso a herramientas digitales de calidad.</p><p>Educar para transformar: políticas públicas con visión de futuro</p><p>La experiencia de TUMO nos deja varias lecciones. La primera: que es posible innovar en educación con modelos flexibles, tecnológicos, inclusivos y de alta calidad. La segunda: que copiar lo que funciona no es debilidad, sino inteligencia estratégica, siempre que se adapten los modelos a las particularidades del territorio. Y la tercera, quizás la más importante: que invertir en la formación de nuestros jóvenes no es un gasto, sino la decisión política más inteligente que podemos tomar como sociedad.</p><p>Repensar cómo, qué y para qué aprendemos es un deber de este tiempo. Y animarse a hacer, como hizo Armenia hace más de una década, puede ser el primer paso para diseñar los futuros que queremos habitar.</p><p>Para más información: https://tumo.ar/&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_5iGpSf5rPElsNU8tDC72vM0yik=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/tumo_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En un mundo en constante cambio, repensar la forma en que aprendemos es clave para construir políticas con impacto real]]>
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                                <category term="educarprimero" label="#EducarPrimero" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-07-19T09:32:58+00:00</published>
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            Cuando el desarrollo económico queda rehén del conflicto gremial
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XIIUoqoSwi62EN-r1h7aAKifpfA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/paro.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una amenaza en el peor momento</p><p>El día previo al inicio de las vacaciones de invierno de buena parte de las provincias del país, el Gobierno nacional dictó la conciliación obligatoria en el conflicto con los controladores aéreos nucleados en Atepsa. De no haberse intervenido, comenzaba una serie de paros escalonados a lo largo de todo julio, una medida que coincidía, no casualmente, con la temporada alta del turismo nacional.</p><p>El conflicto involucraba a la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Y aunque por el momento las medidas se suspendieron, la tensión persiste. De hecho, la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) mantiene vigente un paro anunciado para el 19 de julio.</p><p>¿Qué estaba en juego?</p><p>Un paro de controladores puede afectar unos 250 vuelos diarios, dejando a más de 30.000 pasajeros sin servicio por día, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). En conflictos anteriores, se registraron más de 300 cancelaciones en un solo día, con pérdidas de hasta USD 2,5 millones, por ejemplo, para Aerolíneas Argentinas. Pero el daño no es sólo para las aerolíneas: el turismo, la logística y la confianza del visitante también quedan comprometidos.</p><p>Además, el impacto de las medidas gremiales en la economía general no es menor. Tomemos como ejemplo el último paro nacional del 10 de abril pasado, según estimaciones del Instituto de Economía de la UADE, generó un costo de $208.497 millones, lo que equivale al 0,3 % del PBI mensual.</p><p>Un freno a una industria clave</p><p>La amenaza de paro golpeó de lleno al sector turístico, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, donde hoteleros y gastronómicos reportaron cancelaciones anticipadas de reservas. Las vacaciones de invierno son un momento clave para la recuperación del sector: permiten compensar la estacionalidad de meses más flojos y generan ingresos que dinamizan no sólo a la Ciudad, sino a toda la cadena de valor.</p><p>Hay que entender que el turismo es una industria. Y su derrame económico es significativo. Afectar la conectividad aérea implica poner en riesgo a las aerolíneas, a transportistas terrestres, hoteleros, agencias de viaje, guías turísticos, espectáculos, museos, comerciantes, centros comerciales y más.&nbsp;</p><p>La imprevisibilidad como enemigo del crecimiento</p><p>La incertidumbre es enemiga del turismo. Cuando no hay garantías básicas de operación aérea, miles de familias reconsideran sus viajes. Cancelan vuelos, reservas, actividades. Cada vez que se interrumpe la conectividad aérea, la actividad turística recibe un impacto directo que luego cuesta semanas revertir.</p><p>Pero el impacto no termina ahí. Las aerolíneas no sólo transportan pasajeros: también movilizan carga estratégica, documentación sensible, insumos médicos y productos con logística urgente. Y quienes viajan en avión no lo hacen únicamente por turismo. Muchas personas se trasladan por trabajo, para asistir a reuniones impostergables, resolver trámites judiciales o administrativos, acceder a tratamientos de salud o acompañar a familiares. Cuando se paraliza el sistema aerocomercial, no se afecta únicamente a la industria del ocio: se interrumpe la vida cotidiana de miles de personas y actividades clave para el funcionamiento del país.</p><p>Más allá de las pérdidas económicas inmediatas, hay un daño menos visible pero igual de preocupante. El perjuicio no se limita a lo económico: el daño reputacional también pesa. La experiencia del visitante se ve alterada, y la percepción internacional se deteriora. Argentina empieza a verse como un destino inestable, incluso hasta riesgoso, y eso aleja turistas, inversiones y operadores internacionales.</p><p>La previsibilidad es condición indispensable para el desarrollo turístico, especialmente en destinos remotos como el nuestro, que requieren planificación con tiempo. Cada episodio de conflicto desarma la imagen de país confiable.</p><p>La Ciudad de Buenos Aires es la puerta de entrada al país, y su funcionamiento aerocomercial tiene un efecto multiplicador en todos los destinos. El turismo depende del trabajo articulado entre el sector público, que garantiza reglas y estabilidad, y el privado, que construye experiencias.</p><p>La salida de aerolíneas durante la pandemia (y la dificultad para re-establecer rutas) reflejó la fragilidad del ecosistema aeronáutico nacional. La previsibilidad es, por tanto, una herramienta estratégica no sólo para atraer visitantes, sino para recomponer la confianza de las compañías aéreas y recuperar la conectividad.</p><p>La experiencia reciente demuestra que, con reglas claras, inversión y apertura, es posible ampliar la oferta: lo fue durante la expansión de aerolíneas low cost y la operación de aeropuertos alternativos como El Palomar. Hoy, el objetivo debe ser reconstruir sobre ese antecedente.</p><p>El turismo no es un adorno de la economía: es una industria estratégica, transversal, que genera divisas, empleo y arraigo territorial. Pero para que cumpla ese rol, necesita previsibilidad, coordinación institucional y madurez gremial.</p><p>Cuando un conflicto gremial pone en jaque la conectividad del país en plena temporada alta, se compromete una industria y se compromete el rumbo económico y la proyección internacional de la Argentina.</p><p>Cuando la conectividad aérea se convierte en rehén de disputas gremiales, no sólo se interrumpe el tránsito de personas: se bloquea el flujo de oportunidades, de inversión, de crecimiento. Se debilita la imagen de un país que quiere (y necesita) ser parte de un mundo interconectado.</p><p>La Argentina no puede permitirse seguir perdiendo competitividad por conflictos mal gestionados. Recuperar la confianza de los turistas y de las aerolíneas no es un lujo, es una urgencia. Y eso requiere algo más que conciliaciones obligatorias: requiere una agenda común, profesionalismo en la gestión pública, y responsabilidad del lado gremial.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XIIUoqoSwi62EN-r1h7aAKifpfA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/07/paro.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El impacto de las medidas de fuerza en el sistema aerocomercial sobre el turismo, la economía y la imagen del país.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
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            El 16 de junio de mi abuelo Oscar
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dpzK_qOdRXYau2wyZRQx3-TkiZU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/oscar.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Mucho de lo que sé sobre la historia argentina me lo enseñó él: nombres, fechas, hechos. A pesar de su vínculo estrecho con Perón, siempre logró ser lo suficientemente objetivo para contarme la historia (no SU historia) sino una descripción de sucesos, sin manipulaciones escritas por quienes ganan.</p><p>Desde muy chica, todos los 16 de junio me sentaba a su lado y me contaba sobre el bombardeo a Plaza de Mayo y cómo logró salir con vida. Por eso siempre recuerdo esta fecha. Fue un hecho que marcó su vida: estuvo al borde de la muerte, sin saber si regresaría a su casa. Además, tuvo que hacer su “retiro voluntario” de las Fuerzas Armadas a las que siempre sirvió, y a partir de allí comenzó su vida como civil.Por aquella época, mi abuelo trabajaba en la Casa Rosada y vivía en el barrio porteño de Versalles. Hoy, Oscar tendría 112 años y aunque ya no está, recuerdo cómo comenzaba su relato:</p><p>“Yo estaba trabajando, como siempre, en mi escritorio, ubicado en el salón que tiene el balcón donde salen todos los presidentes a saludar” (siempre fue su orgullo contar la ubicación del escritorio, y vaya que lo es. Para quienes creemos en la democracia, a mí también me gustaría tener un escritorio junto a un balcón con tanta historia).</p><p>Continuaba:“Esos días estaban tensos en la oficina. Recibimos visitas de varios tenientes y coroneles, muchas reuniones. Algo pasaba… para mí algo sabrían, pero a nosotros no nos decían nada, obvio. Escuchábamos las noticias... Ese día fui a trabajar como siempre, y pasado el mediodía empezó todo. Empezaron a caer las bombas sobre los techos. Mis compañeros y yo nos refugiamos bajo los escritorios, creyendo que nos iban a proteger de los pedazos de revoques que caían del cielorraso.Vinieron corriendo a sacar al General, que estaba en su despacho presidencial al momento del ataque. Fue evacuado rápidamente al subsuelo del edificio. Quienes atacaron la Casa Rosada sabían que estaba allí; era su blanco. Todos estábamos muertos de miedo, nos obligaron a evacuar el edificio, pero no teníamos por dónde salir.</p><p>Era hora pico en el centro porteño, un día laboral común, y la Plaza de Mayo estaba repleta de personas que ya se movilizaban para apoyar a Perón frente a los rumores del golpe, que ya era un hecho.Una vez que el General estuvo resguardado, nos bajaron también a nosotros. Teníamos dos opciones: quedarnos allí y esperar, o intentar salir de la zona a través de los túneles de la Línea A del subte. Y eso hice. No podía comunicarme con la abuela, no sabía cómo estaba ni el alcance de lo que pasaba. Junto con algunos compañeros decidimos emprender viaje y, desde el subsuelo de la Rosada, salimos por un túnel y terminamos caminando por las vías de la Línea A. Caminamos mucho, a oscuras, y salimos a la superficie en Caballito. Luego caminé por Avenida Rivadavia hasta llegar a casa, en Versalles. Llegué a la medianoche, agotado y asustado”.</p><p>Con los años me quedó la intriga sobre si esa conexión entre la Casa Rosada y los túneles de la Línea A existía. Consultando a colegas especialistas en transporte, confirmé que sí: bajo la Casa Rosada pasa un viejo túnel ferroviario construido entre 1912 y 1916 por el Ferrocarril Oeste, con entrada cerca de Puerto Madero y salida en Once, que corre paralelo, pero más profundo respecto a la línea A del subte. Fue pensado para unir el puerto con la estación de Once y, en algunos tramos, su techo es el piso de la Línea A, especialmente bajo Plaza de Mayo.</p><p>Existen mitos sobre salidas secretas en el Patio de las Palmeras que habrían permitido a Perón escapar durante el golpe de 1955, pero no hay evidencia. Hay relatos de galerías subterráneas coloniales que podrían haber conectado la Rosada con el Ministerio de Economía, pero fueron tapeadas en el siglo XX durante obras y no tienen conexión operativa hoy.</p><p>Me quedo con la historia de mi abuelo. Porque es concreta, vivida y honesta. Porque no responde a un libreto, sino a la memoria de alguien que estuvo ahí. Esta fecha me recuerda a él y cómo fui aprendiendo nuestra historia y el valor de la democracia. Mi trabajo y estudios me llevaron a releer este capítulo una y otra vez, desde distintas miradas y con diversas connotaciones. El 16 de junio me recuerda que el respeto a las instituciones no es una idea abstracta: es un compromiso real con la vida democrática.</p><p>Siempre habrá quien nos cuente una historia, y también alguien que la imponga. La historia debe ser contada con responsabilidad. No para quedarnos en el pasado, sino para aprender de él. Porque los intentos de imponer ideas por la fuerza, de silenciar al otro, de desconocer la legitimidad de los gobiernos elegidos, nos han dejado heridas profundas. Recordar no es abrir viejas grietas, es evitar repetirlas.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dpzK_qOdRXYau2wyZRQx3-TkiZU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/oscar.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Una memoria familiar revive el horror del 16 de junio y el valor de defender la democracia sin manipulación.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2025-06-16T19:17:38+00:00</updated>
                <published>2025-06-16T19:11:14+00:00</published>
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            Una ciudad que se degusta
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                <![CDATA[Eugenia Wehbe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5NcxNqrqjiYtH6IPQYgDhnEqCeM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/bbarelfederal.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la Ciudad de Buenos Aires, la comida no sólo se sirve: se recuerda, se hereda, se transforma. Es parte de la memoria afectiva de sus habitantes y también un imán para viajeros curiosos. Pocas ciudades pueden contar su historia con tanta elocuencia a través de un plato. Caminar por Buenos Aires es un viaje sensorial: del café recién molido en una esquina de San Telmo al perfume especiado de un curry en Villa Crespo, cada bocado encierra un fragmento de su ADN social.</p><p>El alma de la ciudad se expresa con fuerza en su cultura, y esa impronta proyecta la identidad argentina hacia el mundo. El tango, el fútbol y la gastronomía forman una tríada emblemática que define nuestro carácter colectivo. Pero es en el universo de sabores donde Buenos Aires despliega una de sus facetas más fascinantes. Con más de 7.000 bares y restaurantes activos, la capital ofrece un mosaico culinario tan diverso como su historia.</p><p>La cocina porteña es una fusión entre raíces migrantes y adaptaciones locales. Desde fines del siglo XIX, la inmigración europea sembró en la ciudad ingredientes, técnicas y rituales culinarios que hoy siguen vivos. Un clásico indiscutido: la pizza con fainá, ideal para disfrutar en la tradicional Avenida Corrientes después del teatro. Algunas imperdibles de la zona son Banchero, Güerrín, Sbarro, Los Inmortales y Las Cuartetas. Y si el paseo sigue por los barrios, vale la pena acercarse a Pirilo (San Telmo) o La Mezzetta (Chacarita).</p>Las clásicas pizzerrías en la Av. Corrientes.<p>A los clásicos de siempre -parrillas de culto como El Ferroviario, La Brigada, Don Julio o El Gran Paraíso; bodegones de barrio como El Viejo Buzón, El Globo o Rotisería Miramar; y cafés notables como el Tortoni, La Ideal, Bar El Federal o Café de García- se suma una escena joven y en reinvención constante: cafés de especialidad con baristas premiados, rooftops con vistas privilegiadas como Trade Sky Bar, Olympo, Bestial o Salón 1923, y speakeasies que combinan coctelería de autor con ambientaciones únicas.</p>Café Tortoni.<p>La Ciudad de Buenos Aires es generosa en opciones para todos los gustos, bolsillos y momentos. En las últimas décadas, una nueva ola de diversidad trajo sabores latinoamericanos y asiáticos: arepas, ceviches, sushi nikkei, ramen, kimchi, shawarma. Nada mejor que los mercados y patios gastronómicos para saborear esta mixtura. El Mercado de San Telmo, el Mercado de Belgrano, Mercat Villa Crespo, Via Viva, el Patio de los Lecheros, Patio Rodrigo Bueno o el Patio Costanera ofrecen cocinas abiertas, fuegos a la vista, propuestas diversas y ambientes relajados. Son espacios donde lo gourmet y lo popular, lo internacional y lo barrial, se encuentran con naturalidad.</p>Mercado de San Telmo.<p>La reciente llegada de la Guía Michelin en 2023 y la presencia de la ciudad en rankings como The World’s 50 Best consolidan a Buenos Aires como un destino gastronómico de clase mundial. Aramburu, Don Julio y Crizia son algunos de los restaurantes que hoy ostentan estrellas Michelin. En la categoría Bib Gourmand, que reconoce calidad a buen precio, figuran Anafe, Bis Bistró, Caseros, La Alacena Trattoria, Mengano, Reliquia, República del Fuego, Ácido, Ajo Negro - Mar de Tapas y Santa Inés.</p><p>Hay también opciones pet friendly, restaurantes saludables, espacios con historia como El Puentecito o el Club del Progreso, y lugares pensados para quienes aman instagramear sus salidas: Uptown BA o Nivel Dios. La tendencia del bleisure —combinar negocios y placer— encuentra en Buenos Aires un escenario ideal. Para ello, hay bares silenciosos ideales para trabajar o tener reuniones virtuales mientras se disfruta un café de autor. La ciudad responde con propuestas que van más allá del menú: experiencias integrales que combinan sabor, hospitalidad y sentido.</p><p>Hoy más que nunca, quienes visitan Buenos Aires buscan autenticidad y conexión. Y eso es justamente lo que ofrece su escena gastronómica: un recorrido sensorial por los sabores, historias y costumbres de una ciudad que se redescubre en cada plato. Porque sí: Buenos Aires no sólo se recorre. Buenos Aires se degusta. Y en ese primer bocado, uno empieza realmente a conocerla.</p><p>&nbsp;</p><p>🍽️ Polos gastronómicos destacados en la Ciudad de Buenos Aires</p><p>&nbsp;</p>PalermoEpicentro gastronómico de la ciudad. Bares, cafés de especialidad, rooftops y restaurantes de todos los estilos. Foco joven y nocturno.&nbsp;Las CañitasBarrio con impronta gourmet. Alta concentración de bares y restaurantes de nivel, ideal para una salida elegante.&nbsp;Puerto MaderoGastronomía con vista al río. Ofrece experiencias de autor en un entorno moderno y con postales urbanas únicas.&nbsp;RecoletaTradicional y vibrante. Bares, cervecerías y restaurantes clásicos conviven con nuevas propuestas en un barrio elegante y activo.&nbsp;San TelmoHistoria y sabor. El boulevard Caseros concentra cocina italiana, mexicana, plant-based y más. Ambiente bohemio y cultural.&nbsp;DevotoPolo emergente. En el nuevo Distrito del Vino, se destacan propuestas gourmet, bodegas urbanas y espacios con diseño.&nbsp;ChacaritaBarrio en auge. Ideal para picadas, tapas, cócteles de autor y vermut. Ambientes relajados, con fuerte identidad nocturna.&nbsp;<p>🛒 Mercados y patios gastronómicos imperdibles</p><p>&nbsp;</p>Mercado de Belgrano (Juramento y Ciudad de la Paz)Tradición y calidad. Emblemático por sus productos frescos y un patio con cocina diversa. Lun a sáb: 8:30 a 20:30 h.&nbsp;Mercado de San Telmo (Defensa y Carlos Calvo)Ícono porteño desde 1897. Antigüedades, artesanías y una gran variedad de propuestas gastronómicas. Todos los días: 10 a 20 h.&nbsp;Mercado de los Carruajes (Av. Alem 852)Edificio histórico convertido en mercado gourmet. Cavas, cervezas, productos frescos y delicatessen. Dom a mié: 8:30 a 22 h / Jue a sáb: hasta 00 h.&nbsp;Mercat Villa Crespo (Thames 747)Estilo asiático. Gastronomía fusión, productos naturales y experiencias culturales. Mar a dom: 11 a 20 h.&nbsp;Patio de los Lecheros (Av. Donato Álvarez 175)Ex predio ferroviario reciclado. Ideal para compartir comidas al aire libre, con food trucks y música en vivo. Todos los días: 8:30 a 00 h.&nbsp;Patio Gastronómico Rodrigo Bueno (Av. España 2230)Cocina latinoamericana con impronta barrial. Parrilla, ceviche, tamales y postres típicos. Vie a dom: 12 a 19 h.&nbsp;Mercado Soho (Armenia 1744)Dos pisos con cocinas del mundo. Abajo, street food; arriba, platos gourmet. En pleno Palermo, estilo europeo.&nbsp;Via Viva (Av. Juramento 1701)En el corazón del Barrio Chino, une tecnología, cultura y gastronomía en un espacio innovador con locales de autor y áreas verdes.<p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5NcxNqrqjiYtH6IPQYgDhnEqCeM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/bbarelfederal.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>De bodegones con alma a rooftops con vista, la gastronomía porteña es una experiencia sensorial que enamora a viajeros de todo el mundo. Tradición, fusión y carácter en cada plato.]]>
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                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-04-12T10:00:00+00:00</published>
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