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    <title>Newstad</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
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            Por qué Israel no es un Estado genocida y Hamás sí pretende un genocidio
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                <![CDATA[Daniel Lerer]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ORXbSypxrh5Pah9Y3Uy6-hcalOo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/02/danos_en_gaza_tras_bombardeos_en_octubre_de_2023.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el debate sobre el conflicto en Oriente Medio, una acusación que se ha repetido con frecuencia es que Israel comete un genocidio contra el pueblo palestino. Sin embargo, esta afirmación no solo es inexacta, sino que es la base fundamental de la campaña de desinformación y demonización del Estado judío e ignora la verdadera naturaleza del conflicto y de las intenciones explícitas de Hamás.&nbsp;</p><p>Genocidio es lo que pretende hacer Hamás y no puede, y lo que Israel podría llevar a cabo, pero no quiere. Porque, para comprender la realidad, primero, es necesario analizar qué constituye un genocidio y cómo se alinean los actores involucrados con esta definición.</p><p>¿Qué es un genocidio?</p><p>El término genocidio fue acuñado por el jurista polaco Raphael Lemkin en 1944 y posteriormente definido en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la ONU en 1948. Según esta convención, un genocidio es un acto cometido con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Entre los actos que constituyen genocidio se incluyen asesinatos masivos, daño grave a la integridad física o mental, imposición de medidas para prevenir nacimientos y el traslado forzoso de niños de un grupo a otro.</p><p>A la luz de esta definición, el actuar de Israel no puede calificarse como genocidio. Israel, como Estado democrático, no busca la eliminación del pueblo palestino. Ha tomado medidas militares en respuesta a incesantes ataques terroristas contra su población civil, pero no ha implementado políticas sistemáticas dirigidas a exterminar a la población palestina.</p><p>En cambio, si examinamos los principios rectores de Hamás, encontramos una clara intención genocida. La Carta fundacional de Hamás, publicada en 1988, deja en claro su objetivo de eliminar a Israel y a los judíos en general. En su preámbulo señala que “Israel existirá y continuará existiendo hasta que el islam lo destruya, tal como ha borrado a otros antes”, y en su artículo siete, entre tantos otros en la misma línea discursiva, se cita un hadiz que proclama que llegará el día en que los musulmanes matarán a los judíos dondequiera que los encuentren. Esto no es retórica defensiva; es una declaración explícita de un objetivo genocida.</p>Consigna. Marcha a favor de Palestina en Madrid.<p>A diferencia de Israel, cuya estrategia militar se centra en eliminar amenazas terroristas específicas y, en la actualidad, a rescatar a secuestrados, Hamás ha utilizado repetidamente ataques contra civiles, incluidos atentados suicidas y el lanzamiento indiscriminado de cohetes contra poblaciones israelíes. La diferencia clave radica en que Israel intenta minimizar el daño colateral, mientras que Hamás busca maximizar el número de víctimas civiles para sembrar terror y presionar a la comunidad internacional.</p><p>La masacre del 7 de octubre de 2023 expuso como nunca la intención genocida de Hamás, al punto tal de filmar y mostrar al mundo sus atrocidades, contando con la complicidad narrativa de la feroz ola de antisemitismo y desinformación que fue producto de un trabajo de décadas de ingeniería social.&nbsp;</p><p>Las cosas por su nombre, el intento genocida de Hamás contó con el apoyo de un movimiento radical, resultado de la unión antinatural entre el islam radical y la izquierda, que usa la máscara de la inclusión, la supuesta lucha por los históricamente discriminados, pero que solo pretenden la desaparición del Estado de Israel y del pueblo judío. Movimiento que ha invertido miles de millones de dólares en la compra de cátedras universitarias, medios de comunicación, partidos políticos, gobiernos, artistas y líderes populistas.</p><p>Tal fue la apuesta a esta narrativa y nuevo orden que pretendieron imponer que los terroristas palestinos no ocultaron sus crímenes, sino que dejaron que este falso progresismo, los “defensores de los DDHH”, los organismos internacionales y los medios cooptados, y los temerosos de decir las cosas como son, hicieran el trabajo de encubrimiento.</p><p>A esta construcción social se la combate con la verdad, dejando expuestas todas sus falsedades, por ello hagamos un repaso de algunos mitos que instalaron en gran parte de los desprevenidos que nada saben del conflicto.</p><p>Los números no respaldan la acusación contra Israel</p><p>Quienes acusan a Israel de ser un Estado genocida suelen señalar las cifras de muertos en Gaza. Sin embargo, las bajas civiles, aunque trágicas, no constituyen genocidio. En toda guerra hay daños colaterales, y es importante distinguir entre ataques dirigidos a objetivos militares y el asesinato deliberado de un grupo específico. Israel ha implementado medidas como avisos previos a bombardeos, “toques de puerta” —bombardeos preventivos de advertencia— y corredores humanitarios.</p><p>En cambio, Hamás ha usado a su propia población como escudos humanos, colocando infraestructura militar en hospitales, mezquitas y escuelas. Esto no solo aumenta las bajas civiles, sino que constituye un crimen de guerra según el derecho internacional.</p><p>Israel no es un Estado genocida porque no busca la eliminación de los palestinos. En cambio, Hamás sí encaja dentro de la definición de un grupo con objetivos genocidas, dado su deseo manifiesto de exterminar a los judíos y destruir Israel. Enfrentar la verdad, por incómoda que sea, es el primer paso hacia un diálogo basado en la realidad y no en la propaganda. Solo cuando se reconozcan las verdaderas intenciones de los actores involucrados se podrá aspirar a una solución duradera para israelíes y palestinos.</p><p>Israel no usurpa tierras, nunca existió un país llamado Palestina</p><p>Israel no usurpa tierras, la existencia de judíos asentados el territorio es milenaria, data de varios siglos antes de Cristo. En cambio, nunca existió un Estado llamado Palestina ni existieron los “palestinos”; Judea pasó a llamarse Palestina durante el Imperio romano con la finalidad de sofocar la rebelión de los judíos contra Roma.</p><p>La idea de usurpación o de Israel como Estado colonizador empieza después de la Guerra de los Seis Días. Luego de esta guerra sus vecinos crearon la narrativa del Estado colonizador que victimiza a los Estados árabes. Una vez más cabe recordar que todas las guerras de Israel fueron defensivas. Israel tampoco ocupa Gaza: se retiró unilateralmente de allí en 2005</p><p>La palabra Palestina hace referencia a los filisteos, pero los palestinos ni descienden ni nunca interactuaron con los filisteos. En el año 132 d.C., luego de falsas promesas para la reconstrucción del Templo de Jerusalén, el emperador de Roma, Adriano, llamó a Jerusalén Colonia Aelia Capitolina e inició la construcción de templos politeístas allí, lo que dio inició a revueltas judías, lideradas por Bar Kojva. En el 135 d.C., a pesar del triunfo romano, sorprendidos por el costo de dicha lucha y dado que la región de Judea hacía referencia al pueblo judío, los romanos le cambiaron el nombre y la llamaron Palestina en recuerdo a los filisteos, que como ya no existían, no podían reclamar la tierra.</p><p>Los palestinos como tales, como pueblo y causa, son una creación de 1964, nada tienen que ver con la Palestina histórica. Por otro lado, la Palestina histórica fue entregada en casi un 80% a los árabes, el reino de Jordania, y ese poco más del 20% restante debía dividirse nuevamente entre judíos y árabes, cosa que los judíos aceptaron y los árabes no solo rechazaron, sino que lanzaron una y otra guerra para exterminar a los judíos. Cisjordania y Gaza estuvieron bajo mandato de Jordania y Egipto sin escuchar nunca de una causa palestina. Los palestinos nunca tuvieron control soberano alguno hasta los acuerdos de Oslo de los años 90 y la retirada de Israel de Gaza en el 2005, es decir, que la situación actual, previa al 7 de octubre 2023, de los palestinos es la mejor que han conocido, ya que poseen control sobre su propio territorio. Sin embargo, ahora se habla de la causa palestina como una bandera contra la única democracia de Oriente Medio.&nbsp;</p><p>Gaza pudo haberse transformado en Qatar, pero decidieron ser como el Líbano. Las millonarias cifras que el mundo destinó a los palestinos no fueron para el crecimiento y la mejora de los palestinos: fueron dirigidas a crear una ciudad subterránea con fines militares y a parar a la compra y fabricación de armamento, nunca al progreso y al bienestar del pueblo. Por eso, si hubiese una real causa palestina, debiera ser contra sus propios líderes que rechazaron toda propuesta de Estado propio y contra las organizaciones terroristas, que son quienes sumieron a los palestinos en sus miserias.</p><p>La importancia de un discurso basado en la realidad</p><p>Las acusaciones de genocidio contra Israel no solo son falsas, sino peligrosas. Equiparar una respuesta militar defensiva con un genocidio trivializa crímenes históricos reales, como el Holocausto o el genocidio de Ruanda. Además, esta retórica desinforma a la opinión pública y dificulta la posibilidad de una solución real al conflicto.</p><p>Por otro lado, reconocer que Hamás sí tiene una intención genocida es fundamental para abordar el conflicto de manera honesta. No se puede esperar un proceso de paz mientras una de las partes busca la destrucción de la otra. La comunidad internacional debe comprender que la solución no pasa por presionar a Israel para que ceda ante un grupo terrorista, sino por desmantelar a Hamás y permitir la construcción de un liderazgo palestino comprometido con la paz.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ORXbSypxrh5Pah9Y3Uy6-hcalOo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/02/danos_en_gaza_tras_bombardeos_en_octubre_de_2023.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Las acusaciones contra Israel forman parte de una narrativa construida por el islam radicalizado y la izquierda. El grupo terrorista, en cambio, hace explícita su intención de eliminar a los israelíes.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-02-22T21:26:18+00:00</published>
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            Israel tras la liberación de los secuestrados: el dilema del futuro en la región
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                <![CDATA[Daniel Lerer]]>
            </name>
        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/L6oBy5caYd1Idid-X1rSw6NqDos=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/02/rehenes.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los rostros y los cuerpos de los secuestrados liberados ayer lo dicen todo. Las imágenes que recorrieron el mundo pusieron de relieve el alarmante estado de salud en el que se encuentran. Ayer vimos hombres demacrados, con signos evidentes de malnutrición y maltrato. Condiciones estas que además de exponer el sufrimiento físico, evidencian el &nbsp;trauma psicológico que han soportado durante su prolongado cautiverio.</p><p>Tras 16 meses en manos de Hamás, finalmente han regresado a su hogar, pero su liberación no significa el fin del sufrimiento. La pregunta ahora es: ¿qué sigue para ellos, para Israel y para la región en su conjunto?</p><p>&nbsp;El alivio de ver a los secuestrados recuperar su libertad no puede eclipsar una realidad perturbadora: el impacto físico y psicológico de su cautiverio. Pero lo peor es lo que no se ve a simple vista. Las secuelas psicológicas de un encierro prolongado, en condiciones inhumanas, son cicatrices invisibles que tardarán años en sanar.</p>Tregua. Israel en un momento de tensión y espera con el terrorismo de Hamas.<p>&nbsp;La organización terrorista Hamás liberó ayer a tres secuestrados que permanecieron 491 días en cautiverio en Gaza, se trata de Eli Sharabi, Or Levy y Ohad Ben Ami. A cambio, Israel excarceló a 183 terroristas y criminales palestinos debidamente procesados y condenados. Esta etapa de liberaciones no fue una más, por primera vez desde que entró en vigencia el acuerdo aparecieron sensaciones de horror. Los tres liberados este sábado sufren desnutrición severa, en tanto que el estado de salud de Or Levy y Eli Sharabi, ha sido calificado como precario, lo que genera temor e incertidumbre por el estado de los 76 secuestrados que aún permanecen en manos de organizaciones terroristas palestinas.</p><p>&nbsp;Al retornar a la vida libre, Eli Sharabi y Or Levy sufrieron un terrible impacto emocional, recibieron las peores de las noticias sobre sus seres queridos. La esposa y las dos hijas de Eli Sharabi fueron asesinadas el fatídico 7 de octubre por terroristas palestinos, lo mismo que sucedió con la esposa de Or Levy. Enfrentar esta realidad sumada al sufrimiento del cautiverio en sí mismo, supondrá un proceso complejo de asimilación y resiliencia.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;El panorama general y lo que vendrá</p><p>&nbsp;La fragilidad de la tregua es evidente. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha denunciado las reiteradas violaciones del acuerdo por parte de Hamás y ha anunciado que tomará medidas ante el grave estado de los secuestrados liberados: “Las impactantes imágenes que vimos hoy no quedarán sin respuesta”.</p><p>&nbsp;La incertidumbre sobre las medidas a adoptar por Israel se produce en momentos en que todavía quedan 76 secuestrados, de los cuales 17 serán liberados para cumplimentar la primera fase, y debieran comenzar las negociaciones para una nueva etapa del acuerdo.</p><p>&nbsp;Si bien el futuro en Gaza aún es incierto, lo que es seguro es que Israel no permitirá que Hamás permanezca gobernando Gaza, ni que siga detentando el poder que supo tener. La realidad es que Hamás ha sido profundamente derrotado, más de 20.000 terroristas eliminados, su liderazgo descabezado, sus infraestructuras en gran medidas destruidas, su arsenal ha quedado casi en la nada misma y su reaprovisionamiento de armas bloqueado. Las imágenes que Hamás muestra cada vez que se producen liberaciones no son otra cosa de un intento de demostración de poder en una situación de absoluta debilidad. Demostración de un inexistente poder no solo previo a nuevas negociaciones, sino por sobre todo interna, dirigida a los gazatíes y a la Autoridad Nacional Palestina.</p>Juntos. Estados Unidos, en sintonía con Israel en la guerra.<p>&nbsp;En este contexto de tensiones, ha surgido una propuesta revolucionaria y pragmática: el plan del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la Franja de Gaza. La iniciativa contempla que Estados Unidos asuma el control a largo plazo del territorio y supervise su reconstrucción, lo que implicaría el desplazamiento temporal de los gazatíes. Esta propuesta ha sido ampliamente rechazada por la comunidad palestina y diversos actores internacionales. En contraste, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha respaldado la medida, describiéndola como una "idea innovadora" con el potencial de transformar la situación en Gaza.</p><p>&nbsp;La propuesta del presidente Donald Trump para Gaza ha generado un profundo impacto en el mundo árabe. Se trata de la primera ocasión en que un mandatario estadounidense envía un mensaje contundente a los grupos extremistas, dejando en claro que no se tolerarán actos de violencia. Según sus planteamientos, quienes representen una amenaza deberán cesar sus acciones o enfrentar consecuencias. Esta estrategia directa, según sus defensores, podría tener efectos a largo plazo y contribuir a un escenario en el que la estabilidad en Oriente Medio esté más cerca de alcanzarse.</p><p>La propuesta de Trump para Gaza</p><p>&nbsp;Desde hace décadas, la Franja de Gaza es sinónimo de guerra, sufrimiento y estancamiento. El ciclo de violencia entre Hamás e Israel ha dejado una región devastada, atrapada en el pasado y sin perspectivas de futuro. Es en este contexto que la propuesta de Donald Trump, por más polémica que suene, debe ser analizada con frialdad: ¿y si, después de todo, fuese la única solución realista?</p><p>Trump plantea un enfoque radical: evacuar a la población de Gaza y reubicarla en otros países árabes, para luego transformar la franja en un centro económico moderno. Si dejamos de lado la emoción y miramos los hechos, ¿no es esta una oportunidad única para terminar con un problema enquistado en la geopolítica mundial?</p><p>&nbsp;Primero, aceptemos una verdad incómoda: Gaza, tal como está hoy, es un desastre humanitario y militar sin solución a la vista. Con Hamás en el poder, los fondos internacionales se desvían al terrorismo en lugar de infraestructura. Los civiles viven en la pobreza, usados como escudos humanos en cada conflicto. ¿Cuántas generaciones más deben crecer en esta realidad antes de aceptar que el statu quo no es sostenible?</p><p>&nbsp;La historia nos ha demostrado que las reubicaciones masivas, por difíciles que sean, han llevado a resultados positivos en otros contextos. Tras la Segunda Guerra Mundial, millones de europeos fueron desplazados, reconstruyendo sus vidas en países que les ofrecieron seguridad y oportunidades. Hoy, los palestinos de Gaza podrían recibir apoyo internacional para integrarse en nuevas naciones, lejos del sometimiento de Hamás y con acceso a una mejor calidad de vida.</p>Franja. La vida en Gaza, entre explosiones y muerte.<p>&nbsp;En cuanto a la transformación de Gaza en un centro económico, imaginemos un Singapur en el Mediterráneo, un Dubái alternativo que dinamice la región con turismo, inversión y empleo. La pregunta clave es: ¿vale más conservar Gaza como un campo de batalla eterno o convertirla en un símbolo de progreso?</p><p>No se trata de una propuesta perfecta, pero sí de una idea audaz que podría cambiar el curso de la historia. La resistencia natural ante una solución tan drástica es comprensible, pero si el objetivo es la paz y la prosperidad, tal vez sea momento de pensar distinto.</p><p>&nbsp;El dilema es claro: seguir en la espiral de violencia o aceptar una solución pragmática, por más difícil que parezca. Más allá de la situación puntual de Gaza, el horizonte muestra en el corto a mediano plazo el retorno a los acuerdos de Abraham y &nbsp;la normalización de relaciones entre Israel y Arabia Saudita, lo que definitivamente significaría un cambio de paradigma en el Medio Oriente. Precisamente la masacre del 7 de octubre de 2023 pretendió poner un freno al entonces inminente y significativo acuerdo.</p><p>El Medio Oriente es una región compleja, las propuestas para el futuro de Gaza y de la región en su conjunto también lo son, pero para lograr dar un giro de 180° es necesario ser audaces, valientes y revolucionarios, y no repetir errores del pasado, ojalá los líderes del mundo libre estén a la altura de las circunstancias.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/L6oBy5caYd1Idid-X1rSw6NqDos=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2025/02/rehenes.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Traumas, desnutrición y una tregua que tiembla. El terrorismo de Hamas incumple con lo acordado y el gobierno israelí anunció que no lo dejará pasar.]]>
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                                <category term="mundo" label="Mundo" />
                <updated>2026-04-13T19:30:09+00:00</updated>
                <published>2025-02-09T17:27:14+00:00</published>
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